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El bus

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Comenzaban las vacaciones de Navidad e iba en un autobús de camino a Alicante, a pasar las navidades con un amigo muy especial, un amigo que me gustaba mucho y no podía imaginar cuanto le gustaba yo a él y cuanto me deseaba, hasta que en un momento determinado recibí un mensaje en mi móvil, era de Toni, mi amigo, y me decía: ¿Cuándo llegas? Estoy deseando verte y desnudarte entera para comerte toda. Sólo de pensarlo mi faro está muy duro. Aquello me dejo a cuadros al principio, estaba acostumbrada a que Toni soltara unas bromas gordísimas, pero eso fue ya el acabóse, me quedé intrigadísima, y con la mosca detrás de la oreja, si sería una broma o la verdad. Dentro de mí, quería que fuera verdad, yo le deseaba muchísimo, el resto del viaje ya no pude pensar en otra cosa que no fuera ese mensaje, no dejaba de imaginar a Toni sobre mí, besándome, acariciándome, recorriéndome entera, y mi temperatura no dejaba de subir, a pesar de estar en pleno invierno, me puse sudando, me molestaba todo y me entraron unas ganas irrefrenables de masturbarme. El problema era que el autobús estaba bastante lleno, pero mi cuerpo me pedía guerra y no era bueno que me reprimiera porqué luego sería peor cuando llegara a la estación y viera a Toni allí, no sé si sería capaz de soportar sin tirarme encima de él, cuál tigresa sobre su presa y comérmelo allí mismo. Así que cogí mis cosas y me dirigí a la parte de atrás del autobús donde parecía haber menos gente, además que tendría menos probabilidad de que alguien notara lo que estaba haciendo. Aprovechando que llevaba un abrigo enorme, se me ocurrió una idea para poder masturbarme tranquilamente, sin miedo a las miradas indiscretas. Me lo puse por encima, y la verdad es que me tapaba entera, de forma que nadie vería lo que hacía debajo. Poco a poco me fui subiendo el jersey, acariciándome suavemente, en mi mente soñaba que era Toni quien me acariciaba, después con lentitud llegue a mis senos y por encima del sujetador empecé a acariciar mis pezones, que estaban muy duros, sólo de pensar en Toni desnudo, me ponía a cien, no sé lo que tiene mi amigo pero lo único que sé, que al pensar en él se me sube la temperatura rápidamente. Después desabroche mi pantalón y metí mis manos en mis bragas, me acariciaba suavemente de arriba abajo, como si fuera Toni quien lo hacía, mi imaginación en esos momentos era crucial. Cerré los ojos y mientras me acariciaba los pezones y el clítoris, pensaba en Toni y en mi, solos en una habitación, él me desnudaba poco a poco y me acariciaba suavemente poniéndome la piel de gallina, después me recorría con sus labios, así que yo para imitar lo de mi imaginación cogí mis dedos y los lamí bien para pasármelos por mis pezones y mi coño, como si estuviera con él de verdad. Poco a poco mi cuerpo se abandonaba al placer, mientras mi mente seguía lanzando imágenes de Toni, lamiendo mis pezones dulcemente al igual que yo lo estaba haciendo con mi saliva y mis dedos. En un momento determinado, bajé mis manos hasta mi coño y mientras un dedo se escurría dentro de mi vagina, mi otra mano acariciaba mi clítoris, en esos momentos en mi mente se reproducía la maravillosa imagen de Toni entre mis piernas bien abiertas comiéndose mi jugoso coño, el placer que sentía mi cuerpo cada vez era más intenso, alargué una de mis manos hacia mis pezones y no dejaba de acariciarlos, mientras me follaba a mi misma con mis dedos, los metía y sacaba cada vez más rápido, en esos momentos cuanto deseaba que fuera la lengua de Toni dentro de mi coño o mejor aún su enorme y precioso faro. Sabía que dentro de poco llegaría el clímax, porqué comenzaba a darme la risa orgásmica, pero no quería llegar todavía así que deje de acariciarme las tetas y disminuí la velocidad de mis dedos entrando en mi coño, convirtiéndose en una masaje placentero y relajante, pero mi mente no se relajaba ahora veía a Toni follandome, metiéndome su enorme y duro faro hasta el fondo, destrozándome de placer pero con dulzura. Así que mi cuerpo ya no pudo aguantar más sin llegar al clímax y de nuevo comencé el ataque a mis tetas y mis dedos eran veloces en sus metidas y salidas de mi coño, que con tan bella visión, cada vez estaba más mojado, yo ya sentía el placer cerca, así que incremente más mi velocidad, y al mismo tiempo que Toni sacaba su faro y llegando al clímax me bañaba en su miel, mi cuerpo llego al éxtasis total, derramándose mis jugos sobre mis dedos y mis bragas.

Saque mis dedos del coño, me abroché el pantalón y chupe los jugos que habían quedado en ellos, los limpie bien, pero seguía quedando ese olorcito de coño húmedo y satisfecho. Me compuse como pude el sujetador y la ropa, y me quede allí satisfecha y feliz, esperando llegar pronto a mi destino. Pronto llegué y allí estaba Toni esperándome con una sonrisa en la boca, me acerqué a él y como si hubiera leído mi mente, cogió la mano con que me había estimulado y chupo mis dedos y me dijo: Has disfrutado el viaje, ¿eh?, preciosa. Pues no sabes las navidades que te esperan. FIN.

 

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