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El pajero indomable

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Su mano acaricia su caida polla. 9 pajas parece ser que son el límite diario de Pacco, el pajero indomable.

Pero esta vez desea batir su propio record.

Su imaginación está confusa y en su mente impera el deseo de empalmarse de nuevo para una nueva paja. Tras un rato de confusión el deseo de autosuperación le hace empalmarse de nuevo.

Ahora ya es todo pan comido.

Con el crecimiento de su polla las ideas se aclaran y en su cabeza ya se forma la imágen de su chica preferida, Martina.

Mientras se coge la polla ya piensa en su larga y rubia cabellera que le llega hasta el final de la espalda, donde se forma un precioso y redondito culo. Imagina que ese culo se mueve sugerente mientras ella anda hacia casa, se imagina a si mismo siguiendola, observándola en su camino hacia casa como hace todos los dias.

Comienzan las vibraciones.

Martina llega a su casa y se dispone a abrir, cuando él la coge de las caderas y le da un salvaje beso en los labios, que ella en principio rechaza. Su resistencia disminuye hasta que su estado es de cooperación total. Hay un leve frotamiento entre la polla y el culo de Martina que le pone a tono, ella comienza a jadear un poco y él se pone muy cachondo, le baja los pantalones y entonces se da cuenta de que no usa bragas.

El ritmo aumenta un poco.

Martina tambien despoja a Pacco de sus pantalones, le quita los calzones y su polla respira al fin, liberada de toda opresión. Ahora se encuentran ya en su cama, Pacco está debajo de Martina y esta lo cavalga salvajemente hincándose su polla hasta las entrañas. El rostro de Martina refleja fielmente el placer que la polla de Pacco le produce, sus gemidos y gestos provocan en Pacco un enorme placer.

Ahora el ritmo ya es frenético.

Martina sigue saltando encima de Pacco, este grita de placer y dolor, una mezcla que le excita más de lo que Martina ya lo hace por si sola, Pacco nota que ya va a eyacular y entonces Martina se retira de encima de él y se mete su polla en la boca. Ésta ( la polla ), tras un intenso minuto de lametazos por parte de la hábil lengua de Martina, se convulsiona y arroja un par de chorros de semen que impactan con gran furia en la cara de Martina. Ésta los relame con cara de salida y una insinuante y pícara sonrisa...

Pacco abre los ojos. Las imágenes se desvanecen por completo y Pacco regresa a la realidad. En lugar de Martina y su sonrisa maliciosa se encuentra su escritorio. Tras unos segundos de confusión ( síndrome post-pajero ), observa los lefotazos que resbalan por el monitor de su ordenador, producto de la décima paja del dia.

Ahora habrá que hacer una pequeña limpieza, pero es algo a lo que ya está acostumbrado Pacco, el pajero indomable

 

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