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En las cuevas del drac

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Hola, bueno, la verdad es que no sé cómo empezar, porque estoy súper
cortada, me presentaré, me llamo Montse y tengo 34 años, no hace mucho que
tengo Internet en casa, pero desde que lo tengo descubrí la pagina de ustedes a
los pocos días y me he vuelto adicta a leer los relatos, yo no es que tenga en
realidad experiencias como las que aquí se cuentan, pero sí que tengo un caso
que me sucedió hace años que hace tiempo que quiero contarlo y hoy me he
decidido.



Bueno, voy a empezar, es la primera vez que escribo algo así, y no sé cómo
se me dará, intentaré hacerlo lo mejor posible.



Primero me describiré un poco, tengo 34 años, soy castaña, cabello largo y
ondulado, 1.68 de estatura y no me encuentro mal de tipo, pero he dado a luz a
dos niños y por supuesto el tipillo de antes lo he perdido, pero no me quejo.



Lo que voy a contarles, me sucedió en el verano de 1995 en el mes de julio,
que fue cuando me casé. Estuvimos de viaje de novios en Mallorca, que me encantó,
la isla es preciosa, pues bueno allí alquilamos un coche y nos dedicamos a
hacer excursiones por la isla.



Al tercer día de estar allí, teníamos una visita a las coves del Drac que
se llaman, que por cierto son impresionantes. La visita era por la tarde, después
de comer, así que por la mañana estuvimos en la playa, al mediodía comimos en
un restaurante y fuimos para allá.



Después de hacer un buen rato de cola, porque había mucha gente,
conseguimos entrar, nos unimos a un grupo de turistas que llevaban guía y así
nos enterábamos de algo.



Pues bien, fuimos haciendo todo el recorrido, y al final de la cueva hay una
sala grandísima llena de asientos tipo banco, donde dan un espectáculo. Al
llegar a esta sala, estaba ya muy llena de gente, por lo que nos quedamos de pie
en un pasillo amplio en un lateral de los asientos, a medida que iba entrando la
gente cada vez íbamos subiendo más hacia el final del pasillo.



Cuando se llenó del todo, procedieron al espectáculo, que se trataba de
unas barcas que entraban por un lago que había al fondo, cada una con un
instrumento musical y tocaban una pieza.



Antes de que salieran las barcas, que cada una llevaba una iluminación,
apagaron las luces de la sala, imagínense una cueva a oscuras, pues eso era,
había una oscuridad total, y empezaron a entrar las barcas, estábamos muy atrás
por lo que se veían bastante lejos, porque la sala es enorme.



Paso muy poco desde que empezó la actuación, cuando noté un roce en mi
nalga, y casi al instante una mano en mi cintura, yo ni me inmuté, ya que creía
que era mi marido, y me dejé caer hacia atrás apoyándome en él.



Pues bien, resultó que no era mi marido, pero esto no lo supe hasta el final
y al hacer este gesto de apoyarme se lanzó al ataque, me abrazó fuerte contra
él poniendo sus manos en mi barriga, y empezó a besarme la nuca, noté también
sus labios por mi mejilla y giré un poco la cara para besarnos en los labios,
no le veía, pero tampoco noté nada extraño, una mano la tenía frotándome la
barriga y la otra la subió hasta mi pecho acariciándome, reconozco que me
excité y hasta le dije en más de una ocasión que parara que había mucha
gente y además la gente estaba en silencio, lo que más se oía era la música
que tocaban.



Pero ni caso, seguía acariciándome, situado sin moverse detrás de mí, y
excitándome, subió sus dos manos hacia mis hombros, y me bajó los tirantes
del vestido estampado que llevaba, debajo llevaba puesto un bikini porque aquel
mismo día habíamos estado en la playa, me lo bajó por debajo del pecho y
tranquilamente me desabrochó el cordel de la espalda dejándome el bikini
sujeto solamente del cuello, empezó a sobarme el pecho muy suavemente con mucho
tacto y me excitaba mucho, se recreó un buen rato y después empezó a bajar
sus dos manos por la cintura hasta mis muslos, justo donde terminaba el vestido,
para volver a subirlas por dentro y llegar a la braguita del bikini, puso un
dedo en cada costado y empezó a bajármelo un poco, hasta medio muslo, para
empezar a jugar con mi vello, volvió a subir una mano hasta mi pecho y con la
otra empezó a acariciar mi clítoris, reconozco que estaba muy excitada, creía
morirme, la mano de mi pecho dejó de tocarme, y deduje perfectamente lo que
estaba haciendo, se sacó su pene del pantalón para fregármelo por mi trasero,
la notaba cómo se frotaba por debajo de mí tocándome a veces mi clítoris, él
dejó tranquilos mis pechos y con las dos manos se dedicó a mi sexo, moviéndose
de forma como si me estuviera penetrando, aunque tengo que decir que no hubo
penetración, al menos con su pene ya que sus dedos sí que los iba alternando,
me estimulaba el clítoris y me los iba introduciendo.



No aguante más y llegué al orgasmo, un orgasmo silencioso, ya que no podía
chillar y me aguanté, pero fue un orgasmo estupendo, él no sé si se dio
cuenta de mi orgasmo, pero creo que no, porque siguió acariciándome, entonces
claro después de tener un orgasmo sus caricias se convirtieron en cosquillas y
solté una carcajada.



Me dejó de golpe, aproveché para ponerme bien la ropa y nada al poco tiempo
terminaron de tocar la música y se abrieron las luces. Busqué con la mirada a
mi marido creyendo que estaría al lado, pero no, estaba delante pero muy
delante, y entonces caí en un detalle, mi marido no podía ser, porque llevaba
pantalón corto y de esto sí que estoy segura, el que fue lo llevaba largo, miré
a mi alrededor con vergüenza pero de entre toda la gente no podría decir quién
fue ni cómo era, en fin, este es mi secreto más íntimo, espero que les guste,
gracias

 

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