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Masturbandome en la universidad

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Os voy a contar mi historia y espero que os sea de gran interés. Soy una chica de 25 años a la que le encantan los relatos eróticos, creo que soy una gran adicta a ellos y disfruto con cada uno de los relatos que vosotros enviáis.

Mi historia transcurre una mañana de invierno en la universidad, yo acababa pronto las clases y tenía bastante tiempo libre para poder irme a la sala de ordenadores y meterme en Internet, me sentaba en la última fila de la sala ya que todo este tipo de páginas estaba prohibido mirarlas, y me metía a leer todos vuestros relatos, que por cierto me causan gran excitación.

Esa mañana en la sala no había mucha gente, tan sólo un par de personas que estaban por la parte delantera mirando sus correos, yo puse en un buscador “relatos eróticos” y empecé a leer, a medida que leía mi excitación aumentaba, sentía que cada vez estaba más cachonda, sabía que se me estaba empezando a notar ya que un gran calor recorría todo mi cuerpo.

Empecé a moverme disimuladamente mientras frotaba mi clítoris contra la silla, notaba como mi coñito estaba chorreando y yo no podía más, empecé por meterme una mano debajo de mi camiseta, aparté el sujetador y empecé a tocarme las tetas, a tirar de los pezones que estaban duros debido a mi gran excitación, mi respiración se estaba haciendo más acelerada y sabía que me tenía que controlar, en cualquier momento podría entrar cualquier persona por la puerta, pero estaba bastante cachonda como para pensar en eso.

Notaba que el coño me iba a estallar de placer, así que sin pensármelo más me desabroché el pantalón y metí la otra mano tapándome con la camiseta, aparté las braguitas y empecé a frotarme el coño, mis dedos se deslizaban debido a que mi coñito estaba chorreando cada vez más, iba recorriendo toda la raja desde el clítoris hasta el culo, “mmmm... que rico” esto era increíble, si hubiese estado sola hubiese jadeado, gritado, pero me tenía que controlar, todo esto mientras seguía leyendo vuestros relatos eróticos que me ponen a mil.

No podía más, abrí bien las piernas, me metí dos de mis dedos y empecé a follarme, todo esa situación me daba placer y sobre todo morbo, movía los dedos cada vez más y más deprisa, mi espalda se arqueaba, mi coñito chorreaba más y más, “aaahhh... aaahhh...”, quería gritar, empecé a mover los dedos más y más deprisa, mientras con la otra mano me sobaba las tetas, notaba que mi orgasmo se acercaba y que podía llegar en cualquier momento, seguía frotándome más y más deprisa, no podía más y noté como un río de flujos salía de mi hacia fuera, esto era una maravilla.

La corrida que había tenido había merecido la pena, seguí moviendo los dedos ya cada vez más despacio hasta que las palpitaciones desaparecieron, necesitaba recuperarme, pero eso sí estaba dispuesta a volver a vivir otro día la misma experiencia ya que me pareció maravillosa.

Como os he dicho antes estoy enganchada ha este tipo de relatos así que aquí os dejo mi correo para que me digáis que os ha parecido mi experiencia y para que me contéis las vuestras, os estaré muy agradecida.

 

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