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Mi esclava traga

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Este relato no contiene los nombres verdaderos de sus protagonistas debido a
posibles represalias en contra de mi persona, por parte de la persona afectada,
(el marido de mi esclava sexual).



Todo comenzó hace cinco años. Por aquel entonces yo estudiaba Económicas
en la Facultad de Santiago de Compostela, tenía 25 años y mis hormonas
sexuales más salidas que nunca, y tras dos años de noviazgo con una morenita,
rompí mi relación con ella por encontrarme agobiado (controlado), y comencé a
buscar de nuevo una mujer para consolar mi sexo.



Me decidí a escribir y enviar mi foto desnudo a una revista de contactos, en
la sección de amos/esclavas, donde pedía exclusivamente satisfacerme
sexualmente; es decir, ofrecía mi polla de 19 centímetros (reales ojo), a
cualquier mujer sana que fantasease con mamar una gran polla y correrme en su
boca, a cambio yo le haría lo mismo a ella.



A los tres meses recibí una carta de Genma, una mujer de 35 años que decía
querer conocerme. Respondí dándole mi teléfono, y al mes me llamó para
quedar y conocernos.



La suerte estaba de mi lado ya que Genma vivía cerca de Santiago, quedamos
en una cafetería. La ví y observé por un rato y aunque no era muy guapa, no
estaba gorda y tenía unas buenas tetas a decir por la ropa (antigua eso sí)
que llevaba, nos presentamos y empezamos a hablar largo y tendido.



Ella me contó que quería ser prudente pues estaba casada, pero que esto lo
hacía porque su marido la despreciaba, ya que era pescador en alta mar y sólo
pasaba 4 meses al año en tierra, durante los cuales se dedicaba a ir a las
putas por no sentirse ya atraído por ella, y aceptaba sumisa que le follase el
culo 3 ó 4 veces en ese tiempo debido a que era lo único que aún le excitaba
de ella.



También me contó que ella era de un pueblito de Cáceres y que la casa
donde ahora vivía estaba en un monte, por lo cual no tenía relación con
nadie, y su marido le había dicho a las pocas vecinas, que tenía una
enfermedad infecciosa, por lo cual nadie en la aldea quería tener amistad con
ella, y sin medios para desplazarse, se veía abocada a la soledad de su alejado
hogar.



Yo le conté que las relaciones estables no eran mi fuerte, y que además
estaba cansado de follar de forma tradicional porque acababa siendo un esforzado
ejercicio para tan poco relajo, (yo soy delgado pero me gusta follar muy
fuertemente).



Nos reímos dándome la razón, aunque mirándome de forma extraña por eso
le sentencié:



-Mira Genma, sólo quiero que me hagan mamadas y punto, yo a cambio puedo
darte una agradable compañía; pero si no quieres, pues cada uno por su lado,
yo sólo demandé eso en los contactos, no vamos a perder el tiempo a lo tonto,
lo siento.



Hice amago de levantarme para irme y ella me agarró del brazo y me dijo:



- No por favor, no te vayas, aquí no tengo a nadie y te necesito. A mi me
encantará hacerte todo lo que desees, seré tu esclava si me lo pides, pero por
favor no me dejes sola, eres el primer hombre con el que hablo en dos meses,
desde que se fue mi marido, y además me gustas mucho.



En ese momento imaginé lo que me podría aguardar y tuve una erección
enorme. Entonces me senté y le dije que podría ponerla a prueba y ver si cumplía
mis espectativas, a lo cual ella asintió sumisa rogándome que así lo hiciera.
"Está bien", dije; nos terminamos el café y le dije que la iba a
llevar a mi piso.



En el ascensor le dije que me besara y empecé a tocarle el culo, las tetas y
metí mi mano dentro de su braguita para tocarle elcoñito el cual estaba ya muy
mojado.



Abrí la puerta y fui directamente a mi habitación, le ordené que pasase y
le ordené de forma fría:



- Ponte en ese lado de la cama y sácate la ropa mientras yo también me
desnudo.



Yo me desnudé despacio para que observase mi cuerpo, pero sin mirarla, ella
también lo hizo pero tímidamente, tanto que se dejó las braguitas y el
sujetador. Me acerqué a ella con la polla muy dura y se asombró por el tamaño
(siempre me ha pasado lo mismo), y le dije:





Bueno, los dos sabemos a lo que hemos venido aquí, quiero que seas mi
esclava y sólo pienses en darme placer, así que siéntate en la cama y cómeme
la polla.



Sí Luis.



Sí Luís no, debes decir sí mi amo. Y quítate toda las bragas.



Sí mi amo, también quiere que me quite el sujetador?



Claro que sí, necesito sobarte las tetas para correrme mejor.





Lo hizo inmediatamente y empezó a darme besitos en el glande, me impacienté
y le dije:





Métela en la boca y chúpala que así no me das placer.



Sí mi amo. Le gusta ahora como se la mamo?



No lo hagas tan rápido, no quiero que me pajees con tu boca, quiero que me
la mames, entérate bien puta.



Sí mi amo. Así está bien?



Así está bien, pero no hables si yo no te pregunto. Ahora acuéstate en
la cama para seguir mamándomela.





Nos acostamos de lado los dos, uno frente al otro y ella bajó hasta
encontrase otra vez con mi polla.



-A ver puta, ahora mámame la polla como si en ello te fuese la vida, tienes
que comprender que tu estás aquí sólo para darme placer con tu boca. A partir
de hoy serás la esclava de mi polla, ella será lo más importante en tu vida a
cualquier hora del día, mi leche será tu bebida más preciada, y siempre te lo
deberás beber todo, no dejarás ni una sola gota, cada vez que te lo ordene me
harás una buena mamada, como yo te lo pida, ¿entiendes?.



-Sí mi amo, tu semen será mi bebida y mi comida más anhelada, me encantará
que se corra todos los días en mi boca y siempre me tragaré toda su leche. Mi
boca será el depósito para que mi amo se descargue.



Me encantaba verla tan humillada ante mi polla, deseando darme el mayor
placer y beber mi dulce leche.





Bien, ahora chúpame el glande mientras me pajeas con tu mano muy
lentamente, pero apretándome la polla para darme más placer.





De esta manera la visión era brutal, así que le metí una mano por entre
las suyas y le sobé y apreté las tetas para excitarme más si cabe. Yo
empezaba a notar que estaba a punto de correrme y la insultaba para humillarla más
y sentir su sumisión ante mí.



Cuando noté que estaba a punto de correrme le saqué la polla de la boca y
le dije:



-Esclava, mírame. Ahora vas a abrir tu boca, te voy a meter la polla hasta
la mitad y vas a chupar fuerte hasta que notes que me corro, no toques mi polla
con tus manos, yo te follaré la boca y te voy a echar mi leche dentro de tu
boca. Quiero que no caiga nada de tus labios, te tragarás todo el semen y no
dejarás de mamar hasta que yo te lo ordene, quiero quedarme dormido con mi
polla en tu boca. Métetela en la boca y chupa gran puta.





Sí mi amo échemela toda en mi boquita.



En ese momento apreté con mis manos sobre su cabeza y empecé a correrme y
soltar un torrente de semen en su boca y justo en ese momento ella dejó de
moverse y sólo mamaba muy despacio para facilitar mi orgasmo.



OOOOOOHHHHHH traga puta, toma toda mi leche. Bebe puta.



Me corrí abundantemente y ella se tragó todo dándome mucho placer y tal
como se lo había ordenado me dormí con mi polla en su boca.



Al despertar le ordené hacerme otra mamada, y otra dos más, pues me
encantaba verla tragar toda mi leche, era mi esclava y su único objetivo en
la vida era hacerme mamadas. Seguí dándole su ración triple de semen todos
los días y es de las formas más increíbles de sometimiento.



De vez en cuando le ordeno que me folle con su coñito o que se la meta por
el culo para correrme y quedarme dormido con mi polla dentro de ese culito tan
hermoso, aunque lo que más me gusta siguen siendo sus mamadas y su voracidad
por mi semen, pero esto ya es otra historia que contaré más adelante

 

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