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Mi esposa con mi primo

Publicado por Anónimo el 26/04/2012

Siempre había sentido mucho placer al ver el cuerpo de mi esposa, la nula experiencia de soltero con mujeres hizo que al compartir nuestras vidas no supiera como penetrar esa hermosa, dulce, jugosa y agradable vagina que tiene.

De soltera sus pechos talla C eran un hermoso espectáculo al usar sujetadores de encaje que dejan ver una leve silueta de sus pezones, con el pasar del tiempo los cambió por modernos sujetadores con copa cubierta que no dejan ver nada.

Tomo varios años penetrarla completamente mientras apreciar su poca satisfacción al hacer el amor, la aparición de un familiar cercano a mi, que la miraba y acercaba a ella con intenciones de llegar a algo más, involucrando su sentimiento hacia ella, quien en ese momento ya era mi esposa, me conducen a incentivarla a intimar con el.

Durante nuestras relaciones sexuales, le sugiero que piense que el la penetra, que la lame por cada parte de su cuerpo y que se sienta con toda la libertad de decir su nombre y las ganas que tiene de que sea el quien la folla mientras hace el amor conmigo.

La incito a tener encuentros con el, que luego de varios meses comienzan a hacerse realidad.

Logro tal grado de apertura que me cuenta las veces que se han visto y los primeros besos que se han dado en la boca, mientras cada encuentro que tienen aviva más mis ganas de amarla y hacer el amor a mi esposa y que sus encuentros con el lleguen a la penetración; deseo que le comento cada vez que ella viene de verse con el.

Posteriormente los encuentros involucran acercamientos que hacen que ella sienta su pene cada vez más erecto, duro, sobre su ropa, llegando al punto confesarme que ya ha llegado a estar totalmente desnuda ante el sin saber ni como ni en que momento pudo sacarle toda la ropa, pero sus encuentros no pasan de simples caricias que hasta ese momento logran mojar los pantalones de el y mostrar el cuerpo desnudo de mi esposa ante el.

Ese nivel de excitación me lleva a pedirle cada vez con más intensidad que no abandone la oportunidad que quiero que sienta como ese pene, que busca más que solo sexo,la penetre y la llene de semen, me gustaría recibirla en casa estilando semen producto de esa relación de gran placer y del cariño o del amor que al igual que yo, el siente por ella.

Mi esposa se siente muy atraída física y emocionalmente por el, a pesar la cercanía que nos une.

Me cuenta como el entra a nuestra casa cuando no estoy y le pide que lo peine, cosa que ella hace en nuestro dormitorio, eso me hace imaginarla con la ropa casi transparente que años antes le he comprado, mi mente la ve sin sujetador dando vuelta alrededor de el mientras le arregla el pelo, mientras el admira y percibe sus pechos cada vez mas cerca de su rostro y como le va metiendo la mano entre sus piernas hasta sentir su vagina muy húmeda por el.

Permito que esta situación se agudice cada vez más y esto me vuelve más loco por ella, en este punto van más de tres meses y una noche me sorprende preguntando, por qué los hombres maman la vagina de las mujeres, si lo hacemos por compromiso o realmente nos gusta.
Ante esa interrogante solamente pasa una idea emocionante por mi cabeza y es ya han hecho el amor.

Yo le respondo que eso es algo que personalmente yo no haría a cualquier persona, que si el probó su vagina, ha probado la más deliciosa, jugosa y aseada vagina que pudiera alguién tener.

La aliento diciéndole, mi amor tu vagina tiene un olor agradable, siempre esta muy aseada y eso lo va a volver loco, así como esta volviendo loco la noticia que acabas de darme.

Mientras me confiesa lo acontecido mi pene se pone tan duro y derrama tanto lubricante que si ya eyaculo precozmente, ahora lo hice casi de inmediato.

Sus encuentros se vuelven más frecuentes, van al cine a menudo y el aprovecha la oscuridad para besarla y acariciar su pecho, yo le digo que cada vez se vuelva más insinuante y que si quiere se encuentren en casa, pero un día su hermano va a visitarla y casi los descubre, mientras que yo quería encontrarlos haciendo el amor dentro de casa y admirar la cara de placer y felicidad de ambos mientras ella es penetrada.

Comienzo a tener más contacto con el debido a que una vez casi los encuentro. Situación que creo lo alejó un poco de casa y en parte ha impedido que el la penetre, adicional al hecho que tontamente siempre le preguntó a mi esposa si puede penetrarla, a lo cual ella me cuenta ha respondido que no.

Por mi cabeza pasa lo que siempre le he dicho a ella, que el no solamente la quiere para hacerle el amor, que la quiere para más y yo quiero que ella este entre las dos personas que la amamos mucho.

Varias veces he tenido intensiones de decirle a el que no sea tonto, que ambos la amamos y ambos aportamos parte de la felicidad que ella necesita.

Algunas veces que el hablo conmigo avisando que pasaría por casa, me hubiera gustado que ella anduviera sin calzón bajo esas minifaldas que tanto me gusta como te lucen, mientras use alguna blusa blanca sin sujetador, para que habriéndole las piernas y viendo el sus pezones, se de cuenta de lo que se pierde.

Siempre me ha gustado que ella use ropa provocativa, muy sexy que permitan ver debajo sus pezones de forma que las miradas se capten sobre sus bellos pechos, pero solo una persona aparte de mi la pueda poseer.

Me he visto saliendo en el carro los tres fuera de la ciudad, a el en el asiento posterior, y sabiendo que ellos se pueden entregar libremente, el abraza a mi esposa por detrás del asiento, acariciando sus pechos mientras manejo, besandole la frente y bajando hasta su boca hasta la boca de mi esposa, mientras ella mueve su mano hasta el para acariciar su pene por encima de pantalón, para en este momento sugerirle a ella pase al asiento posterior para que le enseñe lo que es mamarle el pene.

He fantaseado a los tres en la playa, mientras mi esposa se nos pasea en un traje de baño muy diminuto que le he comprado, que ella se acerca a pedirme que coloque bloqueador solar mientras preparo la carpa para protegernos del sol y por estar ocupado tengo que pedirle a el que se encargue de colocarle el bloqueador por el cuerpo incluso en el pecho, la nalga, la vulva carnuda y pronunciada que ella tiene.

También que se hace nos tarde y tenemos que compartir la única habitación, con la única cama disponible en la cual ella queda entre los dos para una noche inmensa de placer, donde el tiene el privilegio de poseer ese ano virgen que tiene mi esposa que pesar de los años que llevamos casados, aun no puede ser mío y el lo llenara de un dolor agradablemente placentero y en ese momento podría yo también poseer.

Me volvió muy loco la vez que me contó había tenido su pene en su mano, indicándome que el de el es más largo pero a la vez más delgado que el mío, que sintió como le lubricaba la mano.

Por desgracia solamente los besos, el tamaño y roce de ese pene cubierto por el boxer mientras rozaba su vagina desnuda, el contacto apretado de sus pechos en contacto completamente desnudos, los intercambios de sus alientos, como pasando alientos de vida el uno al otro y las mamadas de vagina que ella recibió de el, son lo único que han convertido en realidad, todo lo demás quedará como una fantasía, porque el se caso y nunca le dijo a mi esposa el motivo de su alejamiento, ni el por qué no la penetro, lo que si puedo evidenciar y dar fe es que ella aun lo extraña y que hubiera querido que ser penetrada por el.

Son pocas y muy contadas las veces que ella ha vuelto a decir que lo extraña mientras hacemos el amor y confiesa que siente un gran vacío, preguntándose y preguntándome por qué no la vuelve a llamar como antes y me confiesa las ganas que tiene de sentirle el pene dentro de ella

Yo simplemente callo aunque me gustaría compartir la fantasía por lo menos de manera hablada, que me describiera como no desperdiciaría la oportunidad y haría ahora el amor con el mientras trato de revivirle en la cama los detalles de lo que ella me contó el le hacia; trato de moverme como me dijo el se movía sobre ella aunque el llevaba su bóxer y ella estaba completamente desnuda, como le acariciaba y mamaba sus pechos y su vagina, o como le respiraba, pero siempre le digo lo único que muy el tonto no se atrevió a decirle jamás es, lo que no me canso ni me cansaré de decirle a mi amada esposa.

Te amo, te amo, desde lo más profundo de mi corazón, ha sido, es y será la mujer de mi vida, aunque ella no pueda creerlo por haber querido que este también con el, inclusive hasta ahora que se que aun lo extraña.

 

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