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Noche de negocios

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

La semana pasada quede en encontrarme con un socio en un pub de la calle Reconquista, uno de los que están de moda, donde sirven cervezas de donde te guste. Quedamos en encontrarnos a las 9, pero yo llegué un rato antes, como para tomarme una cerveza tranquilo sin hablar de trabajo. Me ubiqué en la barra, en un lugar estratégico donde podía dominar todo el lugar, costumbre que se me pegó de mis épocas de cazador.

Soy un tipo grande, tengo 45 años, estoy casado, pero siempre, desde los 18 años estuve a la pesca de aventuras. Nunca desperdicio oportunidades.

Al rato, llegan al pub dos perritas, una rubia y una morocha, las dos como de entre 30 y 35 años, muy bien vestidas. En un principio pensé que eran gatos finos, pero después vi que tenían portafolios y laptops, y que hablaban de trabajo!. La morocha tenía un trajecito azul, con una camisa blanca un poco transparente, y un botón desabrochado que dejaba ver el nacimiento de un muy buen par de tetas. La rubia también de trajecito, pero rojo, era un poco más tabla, pero cuando se paró para ir al baño vi que tenia un orto espectacular. Se notaba que la muy puta se rompía en el gimnasio para mantenerlo erguido y atractivo.

Yo no soy un tipo pintón, mas bien soy del montón, pero hay algo en mi que les atrae a las mujeres, no se si será mi cara de boludo, pero yo lo exploto al máximo.

Mientras esperaba a mi socio, las miraba esporádicamente, las volvía a mirar, y otra vez..., hasta que finalmente crucé la mirada con la morocha y, oh sorpresa..., una sonrisa. Como estaban terminando sus cervezas (de las chicas), llamé al barman y le dije que les llevara otra vuelta a mi cargo. Yo no me hacía muchas ilusiones porque esperaba al plomo de mi socio, pero por suerte era mi día. Suena el celular y me dice que está atrasado. Le digo:

- Hace como 40 minutos que espero, se me va a hacer tarde y después mi mujer se encula. Si podéis lo dejamos para mañana.

Salió redondo, tan redondo, que me parece que el estaba puteando por otro lado.

Bueno, a todo esto, las chicas ya tenían su cerveza y me miraban así que me acerque y me presenté.

- Hola, soy Johann, como están.

- Soy Rocío (la morocha).

- Soy Marcela (la rubia).

Mientras me siento en un taburete al lado de Rocío, noto, mientras saludo a Marcela, que Rocío me quema el bulto con la mirada... Dije, bueno, parece que la cosa puede venir bien.

- Trabajamos aquí cerca, y somos expertas en marketing, estuvimos reunidas casi todo el día y ahora nos tomamos un respiro antes de ir a casa.

- ¿Viven por aquí?.

- No, en zona norte, Olivos yo (Rocío) y ella en San Isidro (Marcela). Y vos que hacéis por aquí, gracias por las cervezas, en realidad no las íbamos a aceptar..., pero...

Les conté la historia de mi socio, que me había clavado, y charlamos un rato largo de hobbies, música y viajes. Cada vez que cruzaba la mirada con Rocío había fuego, note que sus tetas comenzaron a transpirar y me empecé a hacer el bocho con que se estaría empezando a mojar la bombacha. Inconcientemente, a mi se me empezó a parar la pija, y cada vez las miradas se cruzaban más, y más me calentaba.

Como a los 40 minutos, Rocío va al baño, y yo aprovecho también para ir porque la cerveza me estaba haciendo efecto. Este lugar tiene los baños al fondo y el pasillo es bastante angosto. Cuando salgo, sale ella también, la miré, me miró, no me aguanté y ahí no más la besé apretándola contra la pared. Me dejo la lengua en la boca, y le apoyé la pija, ya bien parada tras lo cual sentí que su pubis se comenzaba a mover lenta pero rítmicamente. Miré para todos lados, no había nadie, y sin dejar de besarla la metí en el baño, en el reservado, y cerré la puerta. Mientras yo le desabrochaba la camisa y encontraba dos flor de tetas blancas, con el pezón rosadito y parado, ella me había bajado los pantalones y me pajeaba increíblemente.

Le subí la pollera, y le puse la mano en la concha, que a esta altura estaba totalmente mojada. Se sentó en el inodoro, me agarró la pija y se la puso toda en la boca, lentamente me pasaba la lengua por la cabeza, y otra vez se la metía en la boca. Después la agarró y me siguió haciendo la paja con las tetas. Yo estaba por acabar en cualquier momento y tuve que concentrarme al máximo para aguantar. La paré, se apoyó contra la puerta y quedó de espaldas a mí levantando la cola. Era un culo soberbio y entre las piernas se veian los labios de la concha totalmente mojada. Me di el gusto, se la chupé hasta que se enloqueció, después le puse la lengua en el culo y se lo humedecí al máximo. Me paré, y le ensarté la pija en la concha. Nunca sentí una conchita tan caliente como esta. La bombeé y la hice acabar, saqué la pija y se la metí por el orto y me mandé una acabada tan increíble que después le chorreaba tanta leche que se tuvo que poner una toallita higiénica. A esta altura, pasada la calentura inicial tuvimos que ver como salir del baño sin que fuera muy evidente, así que salí yo primero, todo colorado y transpirado y al salir del pasillo me la cruzo a Marcela que iba a ver si le pasaba algo a Rocío. La paré un momento, y en ese ínterin, Rocío salió del baño de hombres y fue al de mujeres.

Supongo que Rocío le debe haber contado a su amiga lo que pasó, lo cual me comenzó a calentar nuevamente mientras las esperaba en la mesa. A todo esto, me había hechado el polvo más rápido de mi vida, 7 minutos. Rocío, mucho más compuesta y con el cabello un poco húmedo, perfumada, volvió a la mesa con Marcela que tenía una sonrisa intrigante. En ese momento, comencé a hacerme el bocho con la idea de volteármelas a las dos. Hacerle el orto a Marcela mientras le chupo la conchita a Rocío. Tomamos otra Cerveza, y me dijeron que se tenían que ir, que era tarde..., que mañana tenían reunión temprano. Bueno, les dije, si quieren las alcanzo hasta su auto puesto que guardé el mío en la esquina. Ah!, OK, es una buenísima idea, contestaron. En ese momento comencé a elaborar mi estrategia.

Tengo una Van de 7 asientos en 3 filas, que es muy amplia, y está estacionada en un tercer subsuelo... Llegamos a la la camioneta, Rocío se sienta al lado mío y Marcela atrás. Pongo en marcha y le acaricio la rodilla, deslizo la mano hacia adentro y la beso, simultáneamente paso la otra mano para atrás y le acaricio las piernas a Marcela, y noto que me agarra la mano y que tiembla. De miedo o calentura?. Me paso al asiento de atrás (es muy fácil porque hay un amplio pasillo en el medio) y me desabrocho el cinturón y el botón superior del pantalón. En ese momento, veo que Rocío se saca la bombacha, se abre la blusa y se desabrocha el corpiño. Yo mientras tanto le metía la mano a Marcela, que estaba recaliente porque había mojado hasta las medias bombacha!!!. Recliné el asiento de atrás y mágicamente entre este asiento y el otro trasero todo quedó como una flor de cama. Le saque las medias a Marcela que mientras tanto fran heleaba con Rocío.

Cuando le subí la pollera vi que tenia un orto majestuoso, y una conchita depiladita, espectacular. La acosté y se la empecé a chupar mientras Rocío por atrás me bajaba el pantalón y me chupaba la pija que ya estaba como un garrote, me chupó los huevos y después el orto!!, fue increíble, yo pensé que acabaría ahí nomás. Corté, me acosté boca arriba y me la puse a Marcela arriba pero con el culo hacia mí. Le metí la pija hasta el tope y mientras ella galopaba sobre mi garcha, Rocío me chupaba los huevos, y le pasaba la lengua a la pija y a los labios de la conchita de Marcela. Era como vivir una película porno!!! Antes de acabar, no podía dejar de ensártale el orto a esta belleza, se la metí hasta el estómago (es una manera de decir puesto que no soy superdotado) hasta que acabé como los dioses. Cuando se levanto, le salía leche por el culo que caía sobre mi pija y huevos. Rocío la chupaba y se frotaba las tetas.

Ahora quedaba lo peor, llegaría al tercero?, podría hecharme otro polvo?. Con estas diosas provocándote todo es posible... Me chuparon juntas la pija, el culo y me besaron hasta conseguir que otra vez, el pobre pelado se parara como en sus mejores épocas. No al 100%, se endureció al 80% pero se mantuvo estoicamente hasta conseguir que Rocío acabara 2 veces más (tiene un orto de novela, estrechito que te hace doler un poquito) y Marcela una vez más por la concha mientras le metía dos dedos por el orto.

Acabé finalmente en la carita y boca de Marcela, que le dio un beso a Rocío y le pasó parte de mi leche. Quedé destruido, y suerte que no apareció nadie en el estacionamiento. Después leí en la caja que el garaje estaba vigilado por circuito cerrado de televisión. Hasta ahora no me dijeron nada. Todo transpirado lleno de leche por todo el cuerpo, me vestí, las llevé hasta su estacionamiento y tranquilo me fui a casa de un amigo separado, que vive solo, que me prestó la ducha y me dejó limpiar un poco la ropa. Le conté y no lo podía creer, realmente yo tampoco. Bueno, los dejo porque hoy me vuelvo a encontrar con Rocío que me dijo que va a traer una amiga nueva porque Marcela viajó a Córdoba por trabajo

 

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