Categorías

Relatos Eróticos

Fantasias

Perdidos

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

La noche parece maldita, la luna brilla de una manera increíble, pero aun así el camino esta cubierto de oscuridad, es como si me persiguieran las tinieblas.

El bosque parece no terminar nunca, llevo más de dos días a caballo y mi fiel corcel negro ya no puede mas…parece que mis heridas también le hayan afectado a él y no sea yo el único que se desangre.

Frena en seco, noto que el agotamiento del jamelgo conseguirá tumbarnos a los dos, pero la herida del costado me duele demasiado como para poder desmontar….noto que caigo…..

Con la espalda en el suelo, miro hacia arriba, el cielo negro sin ninguna sola estrella…comienza a llover, parece que el agua me despeja la mente, pero a la vez consigue que me de cuenta de que estoy al borde de la muerte…

Tantos años sirviendo a su majestad, para caer solo, abandonado en un camino, huyendo de una emboscada…malditos traidores…

Tengo frío… es lo único que nota mi cuerpo, es la única sensación que tengo… ni miedo a la muerte, ni ira…. Solo frío…

Me llevo la mano al costado….duele pero levemente…estoy vendado…mi espalda descansa en algo blando y suave, estoy limpio, mis cabellos, mi barba y bigote recortados… De un salto me incorporo…una cama enorme.

¡Dios! No recuerdo nada, tengo la cabeza como si hubiera recibido un golpe. Estoy en una habitación toda forrada en terciopelo de color granate, con borlas y lazos que la adornan en tonos dorados a juego con los escudos bordados en edredón.

Los muebles son de caoba, una cómoda, un biombo con escenas de guerra, unos candelabros con velas y un enorme ventanal del cual cuelgan cortinas en seda fina. La chimenea esta encendida, el ambiente es calido pero extraño… un escalofrío me recorre el cuerpo.

¿De noche? Vaya, juraría que he dormido días, y es de noche, pero ahora mismo lo que me preocupa es donde estoy, quien me ha traído aquí y lo mas importante…¿por qué?

Me levanto como puedo puesto que mi cuerpo aun está dolorido, pero no tanto como recordaba… me han debido poner ungüentos de los que dicen hacen en oriente que tienen unas propiedades increíbles, ya que el dolor apenas es significativo.

Hay una bata de color negro cuelga de la silla que está cerca de la cómoda. Me la pongo ya que mis ropajes han desaparecido.

El tacto es suave, se agradece después de la terrible noche… Me armo de valor y salgo al pasillo. La puerta es enorme, de madera de roble pero tratada para que parezca caoba. No se a lo que me puedo enfrentar, y junto a mis ropas también han desaparecido mis armas…pero no me quedaré aquí esperando a ver que pasa.

La puerta chirría al abrirla y retumba en esas paredes de piedra, el pasillo es largo y algo estrecho, lámparas de aceite cuelgan de las paredes, las cuales parecen tener ojos, ya que están llenas de retratos, cuyas miradas me siguen a cada paso.

Uno de los lados del pasillo sigue hacia mas habitaciones, hacia el otro lado se ve una luz tenue que parece venir del piso de abajo, me dirijo hacia allí con cautela.

Unas majestuosas escaleras me reciben vestidas con una alfombra bordada tan larga como ellas, de las paredes cuelgan candelabros de oro y plata, cuyas velas parecen disfrutar creando formas extrañas en la piedra. Giran un poco hacia la izquierda… mi pulso se acelera y un escalofrío me recorre la espalda, trago saliva y que sea lo que Dios quiera.

Al llegar abajo, cual es mi sorpresa al ver una mesa de madera y mármol, con las patas talladas a modo de garras de dragón, la luz es tenue y por el olor, ya que con un salón de tal magnitud no logro verlo entero, hay una chimenea encendida. A parte del olor a madera quemada, huele a .¡comida!

Encima de la mesa hay un banquete digno de un rey; pollo asado con patatas, verduras, pato, berenjenas rellenas, botellas de vino, tartas, pasteles y dos servicios, dos copas, dos platos y toda una gama de cubiertos. Me dirijo hacia ese festín pero me doy cuenta de que aun no se que ocurre, me dirijo por el enorme salón hacia la chimenea y cojo el atizador…soy hombre de guerra y no permitiría nunca que me cogieran desprevenido.

Ahora si, voy hacia la mesa, pensativo ya que puede ser que el anfitrión no quiera que sea yo el segundo comensal…aun así el hambre me puede, y si he de enfrentarme a algo , por lo menos hacerlo con el estomago lleno. Se me hace la boca agua a medida que tengo mas cerca esos manjares, apoyo mi mano en una de las sillas para moverla y sentarme, pero noto algo raro en el ambiente... Como una presencia...

-¡Vaya! Veo que ya habéis despertado.

Una voz masculina desde el fondo de la habitación hace que mi instinto de supervivencia se dispare, cojo el atizador con ambas manos alzándolo a modo de intimidación y me doy la vuelta rápidamente.

-Jajajaja, ¿Así tratáis a vuestro anfitrión? Os he lavado, curado y otorgado techo y reposo, bajad eso, si quisiera haberos matado, me habría bastado con haberos abandonado en aquel camino en vez de tomarme tantas molestias para luego acabar con vos ¿no creéis?

Delante de mí a unos metros hay un hombre, de una edad que no podría definir, pero no aparentaba más de 32 años.

Alto, de complexión delgada, una cabellera rubia recogida en una coleta con una cinta de seda negra. Una piel pálida casi enfermiza y unos ojos verdes que parecían dos esmeraldas talladas por las manos más expertas.

Su sonrisa me calma pero a la vez turbaba mi mente, sus ropajes eran oscuros, con las telas mas ricas que he visto en mi vida, de porte elegante, se notaba que es de alta cuna.

-¡Que maleducado! Todavía no me he presentado, soy Ladislav Yused Guirescu, pero como la pronunciación de mi nombre es imposible a no ser que sepáis el idioma de mi tierra natal, los Balcanes, podéis dirigiros a mi llamándome Lad. Y vos sois, Sir Robert de Holmwood, de la orden de Delyn ¿estoy en lo cierto?

“¿Por qué sabe mi nombre?¿como sabe todo eso de mi?

-mm así es Milord, os agradezco el que me hayáis salvado de una muerte segura, estoy en deuda con vos- al decir esto inclino ligeramente la cabeza en señal de reverencia.

Debe notar en mis ojos la incertidumbre, las dudas que me corroen.

-Bueno, ahora durante la cena hablaremos de negocios, y , respecto a lo que estáis pensando, se vuestra orden por el escudo bordado en el faldón de vuestra montura, la cual esta a buen recaudo en mis establos, recuperándose del agotamiento y las heridas y vuestro nombre, la fiebre os hacia delirar, hablabais en sueños y repetíais constantemente que vos erais Sir Robert de Holmwood.

Ese razonamiento me tranquilizo, dejo el atizador que aun estaba aferrado a mi mano y sonrío.

-Supongo que estaréis hambriento, así es que sentaros a la mesa, no os preocupéis por el acompañante, en seguida bajará de sus aposentos.

-Mas…¿no es para vos el otro servicio mí lord?

-jajaj, no no, no soporto la carne cocinada…eso se lo dejo a las bestias, nunca como carne, eso es para vos y…

Se oye un ruido desde arriba, una puerta que chirría al abrirse y luego cerrarse, unos pasos..pienso que puede ser otro soldado como yo, que ha tenido mi misma suerte..espero que no sea del enemigo, sino esta cena podría acabar en muerte.

-Ya era hora querida mía.

Al oír “querida” no pude evitar el girarme para ver quien me acompañaría en la cena.

Una silueta delicada, bañada por luces de velas se dirigía hacia la escalera, parecía flotar en lugar de caminar…

La luz por fin bañó su cuerpo y su rostro….¡Dios mío! Era un ángel…

Una joven de unos 25 años, una larga cabellera oscura con unos rizos grandes y marcados, adornada en un lado por una pequeña flor, caía hasta por debajo de sus caderas, unos enormes ojos , una nariz pequeña y unos labios finos adornaban una cara sonrosada que brillaba con luz propia.

Una de las manos, frágil y de dedos finos reposaba sobre la barandilla, un largo vestido blanco con bordados en la parte de abajo tapaba todo su cuerpo, un cuello largo y un escote que incitaba al pecado era como una visión.

-Siempre os estáis quejando de lo que hago-su voz es como una canción, una voz dulce que acaricia a cada palabra que pronuncia.

-Sir Robert, os presento a mi ahijada Mariann.

Ya la tengo delante, sus enormes ojos almendrados se clavan en mi como dagas encendidas en mi corazón, se que está mal pensar eso, pero he descansado al oír la palabra ahijada, ya que pensaba que era su esposa…pero aun así es demasiado mayor como para ser ahijada de aquel caballero, todo esto se me hace algo raro pero aun así…

Es tan hermosa…¿Qué hago pensando en estas cosas? acabo de verla, no se ni siquiera si esta casada o pertenece a alguien, solo se que la deseo como no he deseado a nada ni a nadie, ni lo que sentiría en mil victorias se puede comparar a lo que siento en este momento.

-Es un honor milady- le digo mientras sujeto tembloroso su mano y me la acerco a los labios sin tocarla.

Se acerca y besa dulcemente en la mejilla a su padrino el cual sonríe mientras me mira de reojo.

Sentada delante de mí y sin dejar de mirarme comienza una conversación y comienza a cortar el pato con cuidado.
A medida que íbamos hablando me daba cuenta de que esa mujer, no es como las demás, sabe mucho del arte de la guerra, me sorprende ya que no es normal el que una mujer pueda discutir tácticas de batalla.

Pasa el tiempo, y cuando llegamos al postre es cuando me soy cuenta de que nuestro anfitrión ha desaparecido desde hace un rato.

Ella parece notar que me he dado cuenta de la situación.

-Suele retirarse pronto a dormir, se cansa fácilmente, tiene un corazón débil.- mientras dice esto ultimo, me sonríe pero sus ojos me muestran una enorme tristeza.

La noche avanza y yo no quiero que acabe nunca, pero ya hemos terminado los postres, no quiero dejar de estar con ella, su compañía me reconforta, me siento capaz de cualquier cosa estando junto a ese ángel.

-Bueno, creo que lo mejor será que nos retiremos a los aposentos, estaréis cansado después de vuestro accidente.

- no, no milady, me pasaría toda la noche con vos..- ¿Cómo me atrevo a decirle algo así? Pensara que soy un aprovechado, o un sinvergüenza, pero solo quiero amarla, besarla, poseerla, devorarla… me estoy volviendo loco.

-Me halagáis mí lord- me sonríe pero algo en su mirada cambia, no se si es por el propio deseo que me hace ver lo que no es, pero juraría que hay un ápice de lujuria en sus ojos.

-Mas tenéis razón, tenemos que descansar-digo mientras intento esquivar su mirada, no quiero que se de cuenta de lo que en realidad estoy pensando.

-Bueno, si de veras queréis estar mas tiempo conmigo, podéis venir a mi habitación- mientras dice eso, me clava la mirada y se humedece los labios en un gesto lascivo.

Debo estar soñando… pero … ahora tengo que pensar con la cabeza y no con mi cuerpo, su padrino…no se ..Creo que esto no esta bien.

-¿venís?¿a que tenéis miedo?, mi padrino duerme tan profundamente que podría entrar un ejercito en mitad de la noche y él ni inmutarse- y al decir esto roza mi mano con cuidado, y la coge acercándosela a los labios.

Cual es mi sorpresa que mientras yo pensaba en que iría a besármela o a pasarla dulcemente por las mejillas, coge uno de mis dedos y lo introduce en su boca mientras me mira, su mirada es salvaje, desafiante y calida a la vez.

Una mezcla de sensaciones, recuerdos y sentimientos se agolpan en mi corazón que late con fuerza, solo que no es lo único que comienza a latir…

Sigo fascinado observando como Mariann, ese ángel, por momentos se convierte en un diablo de lascivia , pero no me quedo sin hacer nada, me acerco a ella y la rodeo con mi brazo, la aprieto contra mi…nota lo excitado que estoy me mira a los ojos, deja mi dedo y me ofrece sus labios…Me acerco con cuidado pero lleno de deseo, necesito probar esa miel..me voy acercando y cuando casi los rozo, ella agacha la cabeza..

-Aquí no, demasiado arriesgado, vamos a mi habitación.- me dice mientras acelera su respiración, sus pechos parecen salírsele del vestido. La sigo como embrujado, pero ya nada me importa, solo quiero poseerla.

Subimos las escaleras como alma que lleva el diablo, en el pasillo no aguanto mas, y en un arranque de pasión, la empujo contra la fría pared, la beso como nunca he besado a nadie, sus labios están calientes y húmedos, noto como respira, sus pechos se apoyan en el mío, como poseída, una de mis manos suben hasta ellos…

Esa piel suave, esos pechos tiernos, los aprieto con cuidado, ella gime y me aparta…

Me mira, con una mirada con la que nadie me ha mirado nunca, en esos ojos veo mil cosas distintas, deseo, miedo, pasión, fuego…

Sin dejar de mirarme abre la puerta de espaldas a ella y entra…yo la sigo rápidamente y cierro la puerta tras de mi sin hacer ruido.

Nos miramos durante escasos segundos y nos devoramos a besos mientras nos vamos quitando las ropas.

-Mariann, sois un ángel…os deseo, os necesito, os amo

-shhhh callad y hacedme vuestra, quiero que me llevéis al cielo o al infierno…

Mis manos se dirigen hacia la parte trasera de su traje, desato los finos cordones primero despacio, pero acelero según mi pasión y excitación se aceleran, acabo arrancándoselos de manera que el vestido se queda totalmente abierto, la miro , pongo mis manos sobre sus hombros, y tirando de las mangas con una cara entre sonriente y sin aun creerme lo que estaba sucediéndome, dejo que caiga hasta el suelo.

Allí esta ella, desnuda totalmente salvo por unas medias de algodón que le llegan hasta los muslos…

Su cuerpo es increíble, sus curvas son como dunas de un desierto, sus pechos firmes y de una piel lechosa parecen mirarme con sus pezones duros por la excitación.

Ella ni si quiera se ruboriza, simplemente me mira.

-Ahora me toca a mi- y diciendo esto, comienza a desabrocharme la lazada de la bata, al dejarla caer, ve mi vendaje en el costado..

- Ya no necesitareis esto- dice mientras me desata el nudo para quitármela.

Mi primer impulso es ir a cogerme por el dolor, pero cual es mi sorpresa, no hay marca, no hay dolor, no hay…nada, como si no me hubieran herido la noche anterior.

Acaricia mi torso mientras me besa, noto la calidez de sus manos y pasa sus uñas rodeando mis pezones, la deseo, necesito amarla, besarla, embestirla, poseerla en ese momento…

A la vez que baja sus manos por mi cuerpo, ella también va bajando, sus manos están en mi cintura y bajan mis calzones… al descubrir mi miembro, me mira y se sonríe, mi erección está casi en su estado más álgido...

Noto su aliento cerca…me esta volviendo loco, quiero que se la coma entera… Con una de sus manos comienza a jugar por toda su longitud, de abajo a arriba, esta empapada de líquido preseminal, se me escapa un gemido, y al darme cuenta e intentar callarme..

-mmm no los calléis, si os preocupa mi padrino, él disfruta tanto con esto como nosotros..- me dice con una voz casi imperceptible.

Estaba tan excitado que casi no me doy cuenta de lo que acababa de escuchar, saco fuerzas no se ni de done y la aparto

-¿Qué?¿que queréis decir con eso?- le digo sin saber ni siquiera que estoy preguntando

- Shhhh, Milord, no alcéis la voz, ¿de verdad no sabéis de lo que hablo?¿creéis que todo esto es casual? Él ha sido quien lo ha preparado todo, él os ha elegido, quiere que me poseáis, disfruta viendo como lo hacéis, disfruta viendo como gozo…

-No entiendo…

-¿Veis ese cuadro de allí? Pero hacerlo con disimulo ya que nos ve y nos oye, fijaros en los ojos…esos ojos son los suyos.

Miro de reojo un retrato de un rey y los ojos del cuadro brillan en la oscuridad, nos esta mirando.

-Pero….- no puedo acabar de decir nada, ya que ella se ha metido mi miembro entero en la boca.-ahhhh!...dios!!!

-mmmm, ¿me vais a decir que os importa que nos mire…?- y cuando dice esto , me lame de nuevo de arriba abajo, juega con la punta, sabe muy bien lo que hace, parece saber en cada momento que es lo que deseo, o lo que mas me gusta.

La situación es algo incomoda, pero mi excitación es tal que no me importa, es mas…pienso que hasta le da mas intensidad al momento, alguien mirando como gozamos, como la hago mía…

-venid aquí….-la levanto la beso con pasión y la cojo para dejarla caer en la cama.

La tumbo con suavidad y comienzo a recorrer todo su cuerpo con mis labios, dejando asomar la lengua de vez en cuando, ella arquea la espalda como una gata y gime, voy bajando por su cuello, hasta llegar a sus pechos, esos pechos que deseo desde el primer momento que vi su silueta en la escalera.

Los lamo como si de los pezones brotara el vino más delicioso que jamás hubiera probado, bajando desde el botón hasta la curva del costado.

Ella gime y eso me enciende aun más si cabe, una de mis manos ayuda a la boca a poder comérmelo entero mientras la otra se va aventurando por el costado, el torso, colando un dedo en su ombligo, su vientre…hasta llegar a su entrepierna.

Ella se estremece…

-mmm si…..- es lo único que sale de su boca, acompañado de gemidos y jadeos..

Sus caderas se mueven como indicándole a mis dedos por donde tienen que colarse, sigo bajando y acaricio suavemente su rajita…esta empapada lo cual me ayuda a…

Sin mediar palabra, introduzco mi dedo corazón en su vajina

-ahhhhh!!!!- se muerde el labio inferior y se aferra al edredón, dobla las piernas para facilitarme a mi la entrada y a ella el movimiento de su cuerpo.

Mientras mi dedo juguetea por dentro, el pulgar busca su perla…esa perla que de la excitación esta a punto de caramelo, dejo de jugar con sus pezones y le voy besando hasta llegar a su ombligo.

No dejo de penetrarla con el dedo mientras mi lengua juega en su ombligo...mientras lo hago, no se por que , miro hacia el retrato…aquellos ojos parecen brillar con mas intensidad que antes, si quiere disfrutar de esto, sabe Dios que me entregaré al máximo, me da igual lo que me ocurra después de este momento.

Donde esta mi dedo ahora paso la lengua con cuidado, ensanchándola para tener mas superficie para poder lamerla a gusto, mientras donde había solo un dedo, ahora hay dos, su calidez, su humedad, las paredes parecen aferrarse a mis dedos como si no quisieran que entrara y saliera. Los curvo un poco, ella se vuelve como loca, levanta las caderas, levantándome a mí el rostro, tengo que hacerlo, necesito penetrarla ya.

Vuelvo a subir a su boca, nos besamos con pasión, yo de vez en cuando miro al retrato, y aquellos ojos siguen allí, llenos de lujuria…

Decido entrar en el juego, la cojo por la cintura y le doy la vuelta, la pongo a cuatro patas mirando hacia el retrato, si eso es lo que quiere, eso es lo que tendrá.

A ella parece excitarle ya que se postra ante mí como si de una esclava se tratara, levantando más las caderas y bajando el resto del cuerpo para facilitar la embestida.

Sujeto mi miembro con una mano, mientras con la otra le acaricio la espalda, lo paso por toda su rajita y cuando encuentro la entrada…me detengo.

Ella se mueve hacia detrás, lo nota , tiene la punta dentro, pero quiero excitarla, quiero volverla loca al igual que ha hecho ella conmigo.

Sin ni siquiera cambiar mi respiraron y sin previo aviso, la embisto.

-AHHHH!!!!- gime de placer, echa la cabeza hacia detrás, la sujeto con ambas manos por las caderas para llevar el ritmo.
Comienzo a entrar y a salir, nuestros fluidos se mezclan, quiero marcar yo el ritmo pero ella no me deja, es ella la que se deja caer hacia detrás para marcar la velocidad.

El sudor recorre su cuerpo y la hace aun mas bella de lo que es, de repente en pleno frenesí para y se aleja de mi.

-Soy una excelente amazona y nunca he motado un corcel tan fiero- y al decir esto me besa, me tumba y se coloca encima a horcajadas.

Sus ojos vuelven a tener esa mirada, pero ahora hasta parecen estar inyectados en sangre, no me importa, solo quiero disfrutar, quiero correrme, quiero llenarla de mi.

Comienza a moverse de una manera suave y coge mis manos para llevarlas a sus pechos, en el momento que juego con sus pezones, echa la cabeza hacia detrás, su cabello cae hasta caer encima de mis piernas, se apoya en mi vientre para darse impulso arriba y abajo, hace lo que quiere, tiene una manera de moverse casi felina, comienza a hacer ochos con la cadera, noto sus paredes en toda mi erección, es casi como una mano lo que me hace disfrutar.

La velocidad aumenta cada vez mas, estamos los dos al borde del éxtasis, ella me mira, se sonríe pero su mirada ha cambiado, su mirada es hambrienta y al sonreír muestra sus dientes… sus caninos son ligeramente mas largos de lo normal… empiezo a querer zafarme, ¿Qué estaba pasando?¿quien era aquella mujer?¿donde esta aquel ángel y cuando ha llegado esta criatura? Pero no puedo parar, el deseo y la excitación, el momento del clímax a punto de llegar…

Al abrir los ojos me da un vuelco el corazón, los ojos del retrato, ya no estaban allí, los tenia mirándome fijamente desde un lado de la cama… quiero parar, tengo que hacerlo…DIOSSSS!!!!!!

Ella comienza a gemir como una loca, noto como sus músculos vaginales se contraen y se expanden, ha llegado al orgasmo y yo con ella, mi calida leche baña todo su interior, durante unos segundos olvido todo lo que acabo de ver, solo me dejo llevar por el goce del momento.

En el momento en el que vuelvo en mi, la aparto con fuerza y cojo el brasero que esta en el suelo al lado de la cama.

-¿Qué sois?¿ que ocurre aquí?¿como..?¿que..?

No me salen ni las palabras, solo levanto el brasero para golpearlos a los dos, pero miro esos ojos y vuelven a ser los de antes, su respiración aun esta acelerada por la excitación.

Él , se ha sentado en la cama sonriendo y mostrando esos colmillos y una mirada llena de excitación mientras tiene abrazada a Mariann como si de una niña pequeña se tratara.

-shhhh querida …¿Por qué no lo has hecho? no has terminado como con los otros pequeña mia.

-Esta vez no pude, padre… con él es distinto…. Me miró a los ojos y no pude hacerlo.

Alli estaba yo, sin saber que hacer, eran monstruos pero sin embargo cada vez que cruzo la mirada con ella, pierdo mis fuerzas… no puedo hacerle daño, aunque mi vida dependa de ello.

-ajjaja vamos vamos querida, no me dirás que os has enamorado ¿no? Ajaj eso es imposible a la par que estúpido.

Aquella mirada excitada se convierte en una de ira, las venas de la cara se le notan casi como si estuvieran dibujadas sobre la piel.

-Mírale, es como un niño asustado, levanta ese brasero como si pudiera lastimarnos con él jajajaj creo que esta noche jugaremos al gato y al ratón.

-NO!!!- grita ella- déjale ir, nadie le creería, lo tomarían por loco, mañana, mañana traeme otro y prometo iniciarme como lo que soy, una criatura de las tinieblas…por favor, te lo suplico.

- jajajaaj ohhhhh que ternura de verdad, si mi corazón latiera sentiría hasta lastima y todo, pero no Mariann, te dije que él seria tu primero y así lo harás.

La voz del vampiro ira cambiando a medida que salía cada palabra de su boca, pero ella…ella me estaba defendiendo…eso me da fuerzas para matar a cientos de seres como él, pero ella era distinta, aun puedo salvarla, pero a él no, su única salvación es matarle y con ello acabar con la maldición de mi ángel.

-¡Marian rapido! Detrás de mi- y diciendo esto alargo la mano para alcanzarla y alejarla de aquel ser.

-jajajaj por favor, de veras, estas escenas románticas me pueden, ¿Qué pretende un simple mortal como vos hacer con eso? ¿Matarme y rescatarla? Huir juntos y vivir felices por siempre?- se jactaba de sus propios chistes y en uno de esos descuidos....

aprovecho sus carcajadas e insultos para separar la parte gruesa del brasero en la que se depositan las brasas del palo que lo alarga, con todas mis fuerzas se lo clavo en el corazón.

-¡¡¡¡¡Muere maldito!!!!

-NOOOOOOOOOOOO ,Mariann grita como si le hubiera atravesado a ella el corazón.

-¿Qué? No puede ser, abatido por un ser tan insignificante como…arhg….

La sangre brota por su pecho y por su boca, de deja caer sobre la cama, alargando su mano hacia el rostro de Mariann, dejando un rastro de sangre por su mejilla al acariciarla por ultima vez..

-p..a..d..r..e…- Mariann se aferra a mi llorando desconsolada.

-vamos deprisa, no podemos quedarnos aquí, te llevare lejos,muy lejos, te haré feliz el resto de mi vida, ya ha pasado todo mi amor….eres libre.

Se mueve, pero es como si no me escucha, su mente esta junto a aquel hombre de porte altiva que ahora yace en el lecho de muerte de su no-vida.

Antes de abandonar el castillo, me aseguro de acabar con aquello, voy a la chimenea y prendo fuego a unos papeles, y los tiro hacia las cortinas, todo comienza a arder…parece el mismísimo infierno.
Salimos del castillo y cojo del establo a mi fiel corcel, montamos y nos marchamos al galope, no se durante cuanto tiempo cabalgamos hasta llegar a una posada, nos bajamos y pedimos una habitación.
Mariann sigue llorando pero ya mas calmada. La ayudo a desvestirse mientras le acaricio el pelo.

-Vida mía, ya eres libre, aquello terminó, seremos felices para siempre y hasta llegara un momento en el que no recordaras nada de esto.

-Estoy…cansada, necesito dormir…por favor…-se deja caer sobre la cama y se queda inmersa en el mas profundo de los sueños.

Ya es de día y ella sigue acostada, voy a despertarla pero su cara posee tanta paz que me da pena así es que decido dejarla dormir.

Bajo al mostrador y compro provisiones para el viaje, y charlo con el posadero…sin darme cuenta van pasando las horas y ya casi ha anochecido, tengo que subir a ver como esta mi ángel.

Al llegar a la habitación ella ya esta despierta pero sigue en la cama.

-mmm ven aquí amor mío-me dice mientras estira los brazos llamando a los míos para abrazarme, su cara vuelve a tener esa piel sonrosada y ese brillo en los ojos…

-Ya estas mejor ¿verdad?

-si, me noto de nuevo con fuerzas…pero lo cierto es que me esta entrando hambre-y al decir esto, noto que su expresión vuelve a cambiar, su sonrisa muestra de nuevo aquellos colmillos….se que estoy condenado, en sus manos está el condenarme a ser lo que ella es o a convertirme en su primera victima, estoy perdido, pero ahora me doy cuenta de que estoy perdido desde la primera vez que me perdí en esos ojos almendrados… noto un pinchazo en mi cuello…oscuridad….

 

¿Ganas de SEXO? No desesperes, descubre quien más quiere sexo en tu zona!