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Pobre revancha

Publicado por Kanes el 29/03/2010

Fuimos de vacaciones a una isla del caribe y ya en el hotel, empezamos a ir a eventos en el mismo hotel, Muchos de las parejas estaban de luna de miel, asi que se organizo un sorteo y Judith se gano un juego de lencería que la entusiasmo y a mi también por lo que imaginaba seria nuestra primera noche, había un par de tipos que especialmente se acercaban a ella y uno de ellos le entrego el premio y se sentó a su lado.

-hola me llamo Rubén y su esposo.
- es aquel de la cámara y me señalo.
- mire yo y mi amigo aquí presente francisco la podemos auxiliar en todo lo que necesite en su estancia, y para empezar una botella de champaña.
-bueno la verdad que somos muy pocos de tomar…
Y Judith dijo- no déjalo esta bien no nos hará mal un poco de champaña

Mientras platicábamos Rubén la abrazaba por un costado y el tal francisco tomo asiento a un lado de Judith quedando rodeada por los nuevos amigos.

Y la noche empezó a trascurrir botella tras botella de champaña y en un rato la falta de costumbre y tanto líquido me dieron por tener que visitar el baño. Judith ya estaba bastante mareada y pensé: cuando regrese será mejor que nos vayamos ya a nuestra suite.
Con mucha dificultad fui y regrese del baño me debí haber tardado al menos media hora en la faena y con sorpresa me encontré que mi esposa estaba fumando cosa que jamás había hecho por considerar algo contra sus principios, ahora reía mas que divertida a todas las ocurrencias de nuestros anfitriones.

Me quise acercar más a ella para preguntarle de su cigarro pero lo apretado de los lugares me dificultaba para moverme y la poca disposición de ellos a dejarme pasar me hizo desistir.

Pasada la medianoche le pedí nos fuéramos a nuestro cuarto apenas y podía mantener abiertos los ojos y Judith lucia achispada pero al mismo tiempo como en una especia de limbo pues al pedirle que fuéramos a la habitación se paro como resorte y nos fuimos dando tumbos sin apenas despedirnos. Pero francisco nos dio alcance rápido y nos ofreció ayudarnos a llegar a nuestro piso.

Ya en la habitación me recosté cansado y francisco se despidió sin antes echar un último vistazo al cuerpo de Judith. Era nuestra noche de bodas asi que le pedí que me modelara la lencería que había ganado esperando que con eso se me quitara un poco la pesadez y por fin penetrar a mi amada.
Ella cumplió mi deseo y se puso aquel conjunto de lencería que de mas estaba decir que la hacia ver espectacular y excitante. Era de finísima seda negra que contrastaba con su piel blanca y sus cabellos castaños. Pero al parecer mi mente y mi pene estaban desconectados ese dia pues, pues mi erección brillaba por su ausencia y la excitación de Judith se había encendido al parecer con tan solo ponerse esas prendas. Sus magníficos y erectos pechos estiraban la tela marcando los puntiagudos pezones. Como pude me acomode en el suelo y le pedí se pusiera al borde de un sofá cama de nuestra habitación y con dificultad me acomode entre sus piernas frotando mi adormecido miembro contra su vagina buscando que se me levantara un poco el animo. Después de numerosos intentos y ante la decepción de ella decidí que nos fuéramos a dormir.
- no te preocupes amor, ya mañana lo intentamos de nuevo- me dijo ella.
- Mmm- le conteste sin saber que decir me sentía apenado, cansado y molesto conmigo mismo.

-verdad que la reunión fue maravillosa-musito ella.
-si- le conteste contrariado, tenia el temor que Judith me pidiera intentarlo de nuevo y fallarle dos veces en una noche. Mejor me fui rápido a la recamara y me hice el dormido, dejando a Judith recostada en el sofá cama de el hall con la lencería puesta mirando con interés el minibar lo que me llamo la atención pero con los acontecimientos actuales no estaba en condición de reclamarle que quisiera seguir la fiesta.

Mi sueño fingido se torno pronto real, vencido por una jornada dura e interminable de vasos de licor a los que no estaba acostumbrado, mientras mi mujer bebía champaña con los otros hombres y luego varias botellas de cerveza, pero un rato después me levante sobresaltado pues unos golpes resonaron en la puerta.

Me levante de la cama y me asome al hall Judith dormía con el negligé por encima de sus nalgas dejando a la vista los blandos y rizados vellos de su estrecho y juvenil coño rodeando de sombra el apretado y rosado ojo del culo. Separaba los muslos tal vez soñando con aquello que no habíamos podido concluir. Judith abrió los ojos cuando mas golpes secos hicieron sonar la puerta, sacándola de sus sueños eróticos. Desperezándose, se puso de pie y jalo hacia abajo el negligé para que le cubriera las caderas. Aun estaba medio dormida cuando abrió la puerta extrañada.

-francisco-exclamo dando unos pasos atrás.

El entro rápidamente cerrando la puerta y pasándole el cerrojo. Pude ver en ella la expresión de confusión mientras permanecía de pie, casi desnuda y solo cubierta por la camisola que le habían regalado. Francisco devoro con la vista los pechos firmes y agitados, los protuberantes pezones, la pelusa oscura entre sus muslos.

Francisco estaba excitado, se vieron unos instantes sin decir ni hacer nada, de pronto Francisco la llevo contra la pared y le levanto el camisón, y le empezó a acariciar el coño, ella media sorprendida, empezó a reaccionar y le empezó a acariciar la verga, estaba tan caliente que se vino inmediatamente(conmigo siempre tarda mas), y rápidamente se hinco y le empezó a dar una mamada espectacular, se veía en sus ojos como disfrutaba chupar aquel miembro inflamadísimo, después de un rato de mamar aquel chipote, Francisco se bajo a darle una mamada a sus tetas y luego se dirigió a su coño, ella ya para ese instante se retorcía de gusto y le empezó a murmurar, qué se la metiera rápido, ya que no podía gritar por temor a despertarme, pero no sabían que yo era un espectador con la verga bien parada y haciendo tremenda puñeta, Francisco la levanto y ahi parado le clavo la tremenda verga, ella se llevo la mano a la boca para no gritar, y empezó a cabalgar y se le colgó al cuello, la venida era tan intensa que al termino de lo que me parece fue un orgasmo múltiple Judith quedo exhausta momento que aprovecho francisco la volteo para acomodarla con el trasero en alto, le empezó a meter un dedo por el culo, luego otro y otro hasta que se dilato, y le apunto la punta de la verga, lanzo un leve quejido y le dejo la punta de la verga adentro para que se dilatara, y ese dolor hizo que Judith reaccionara, me acababa de cornamentar y estaba a punto de ser sodomizada por un tipo que acababa de conocer, le dijo a francisco que se marchara, pero este aun no se había venido asi que le quería terminar en su culito a lo que Judith no accedió pero se la puso en la boca , y le dio tremenda mamada hasta que sus cachetes se inflaron de mocos, que por su calentura, se los trago todos.

Después de haberse saciado Francisco se retiro, Judith exhausta dejándose caer en el sofá se durmió enseguida. Sin duda esto cambiaria el rumbo de nuestra relación pero aun estaban por acontecer mas sorpresas.

Al dia siguiente nos levantamos Judith en su sofá y yo en la cama, las actividades del dia incluían un viaje a las islas más pequeñas y en la noche el casino del hotel. Le pregunte como había pasado la noche.
- la verdad muy inquieta hasta tuve unos cuantos sueños húmedos.
- De veras, ¿pues que soñabas?
- Cositas, que me metías tu pene rico.
- Ah, si y nada mas yo o alguien mas.
- Jajaja, como eres!!! – y se quedo pensando un rato- pues como que soñé que un desconocido me Cojia y me quería dar hasta por el culito pero no lo deje que me tocara, hasta en sueños te soy fiel.
- Vaya pues que esposita tan fiel tengo. A ver déjame revisarte –y le toque la vagina dilatada y muy húmeda- pues fue muy cachondo tu sueño.
- Si ojala esta noche si me des penecito.
- Si eso espero yo también- dudaba si en verdad Judith había pensado que lo de francisco había sido un sueño, además yo también había estado bastante ebrio ¿y si había sido un sueño? O mas bien una pesadilla de esas en las que uno no se puede ni mover pues de otra manera no era posible que hubiera dejado que cualquiera se cogiera a mi esposa asi como si fuera lo mas normal en lugar de tratar de evitarlo.

Con eso en mente nos fuimos hacia el muelle y nos dedicamos a visitar en conjunto con otras parejas las bellas islas, hasta que en una de las mas grandes que también tenia un par de restaurantes nos dijeron que podíamos pasear hasta que atardeciera y regresáramos al hotel, asi que me puse a tomarle fotos a Judith mientras ella jugaba en al agua como una niña, mientras que en mi cabeza rondaban las imágenes de ella cogiendo salvajemente no solo con el odiado francisco, Sino también ahora con el estupido Rubén.

Esa maldita duda de si había sido real o no, pero como podía soñar Judith precisamente que se la cogia un desconocido y además la excesiva humedad y lo dilatado de su sexo.
Ya de regreso al hotel esta ves Rubén fue el que se acerco invitándonos a ir al casino a una mesa especial para invitados VIP a lo que iba a negarme pero Judith no me dio tiempo y muy contenta le contesto que solo nos bañábamos y en media hora estábamos con ellos.
- Tenemos el dinero justo para una semana no creo que estemos como para ponernos a jugarlo.
- No te preocupes solo apostaremos un poco y vemos como esta el ambiente.
Llegamos al casino que estaba a reventar pero pronto un mesero nos guió a un privado donde estaban solo Rubén, Francisco y una hermosa rubia que los acompañaba que me presentaron como la novia de francisco llamada Sunny al parecer americana. Y realmente era muy excitante la chica. Rubén empezó a repartir cartas dejando a Sunny solo como espectadora. Y abrió las apuestas con 1000 dólares lo que sobrepasaba mucho nuestro presupuesto de esa noche y de muchas más.
- No tenemos como para apostar eso- dijo Judith.
- Bueno, juguemos otra cosa que tal si apostamos besos si pierde francisco sunny le da un beso a tu esposo si pierdes tu o el le das un beso a quien gane y si es tu esposo quien gana no te importara.
- Bueno y si pierdes tu que pones, pues ella es novia de francisco no tuya – le dijo Judith aceptando ya las condiciones de juego lo que ya me ponía mal de nuevo sospechando a donde iría esto.
- Bueno Si pierdo yo pago 100 dolares para ustedes.
- No que sean los 1000 de inicio.
- Dejémoslo en 500.
- OK va.
Empezaron las partidas y besos iban y venían al principio tímidos de piquito luego ya un poco más prolongados en cuanto el champaña y el calor del trópico iba haciendo más efecto. Lo que me molestaba profundamente aunque me quitaban un poco de amargura los pocos besos que me daba Sunny cuando lograba ganar.

Ya de madrugada entre besos y apuestas Judith y yo habíamos ganado 3000 dolares había repartido ella varios besos. Y le pedí a Rubén que pagara y nos salio con la sorpresa de que había olvidado la cartera, la cual le pidió a Sunny que buscara en la suite mientras esperábamos, lo cual me dio idea para mi revancha aprovechando que la chica estaba muy ebria y ni modo que se cogieran a Judith en mi ausencia pues la habitación de ellos era adonde íbamos a buscar la cartera y en la nuestra yo cargaba las llaves. Me ofrecí a acompañar a Sunny a la suite.

Aunque Sunny no se podía ni sostener lo que convenía a mis planes porque lo que estaba por hacer requería de toda la sumisión posible, ya en la habitación me fui sobre ella quien en lugar de tratar de rechazarme al parecer estaba muy caliente, en apenas segundos la tenia sobre la cama con su hermoso y redondo trasero en alto y la cara pegada al colchón.

Y esta vez mi pene si había adquirido la rigidez que ayer había extrañado. Estaba apenas dando las primeras embestidas cuando sonó la puerta de la entrada con lo que rápidamente le dije a Sunny que corriera al baño y yo me escondí rápidamente en un gran cesto de ropa maldiciendo por no haber consumado mi venganza con la verga tiesa y muy excitado.

Era el maldito Rubén que junto con Judith nos habían venido a buscar extrañados por la tardanza y lo peor fue al baño y al parecer encontró a Sunny desnuda y dormida lo que puso muy mal a Judith imaginando el motivo de mi tardanza. Lo que le dio a Rubén la perfecta oportunidad de atacar calmándola mientras le besaba el cuello diciéndole que no pasaba nada que era figuraciones de ella que lo mas seguro era que yo había bajado por otro lado, pero la entupida sonrisa de Sunny y la humedad de su sexo combinada con liquido preseminal lo dejaba todo claro. No sabia que hacer salir del cesto y aclarar las cosas, pero que podía aclarar todo estaba muy claro, se iban a coger a Judith y esta vez no había modo que fuera un sueño etílico.
-mira si en verdad crees que te pusieron el cuerno pues vamos a vengarnos.
- no que te pasa Rubén, yo no me voy a rebajar al nivel de ese idiota.
Rubén la siguió besando mientras la guiaba a la cama, pero esta vez si iba intervenir no iba a dejar que se cogieran a mi mujer en mi presencia. Pero la suerte no estaba de mi lado y la maldita cesta no se abría, ya desesperado le grite a Judith que me abriera la tapa, y mas me valiera haberme quedado callado, pues la duda de mi mujer se disipo al verme atrapado en esa cesta decorada a modo de baúl de piratas y la verdad era tan duro como uno de esos.
- Asi que aquí estas maldito idiota, y quieres que te abra verdad papacito… Pues lo único que voy a abrir son las piernas para que aquí Rubencito se divierta un rato. –y uniendo la palabra a la acción se quito poco a poco la ropa mientras arrodillada sacaba el falo de Rubén y se disponía a tragarlo y se masajeaba su clítoris para humedecerse. Chupaba con una pasión exagerada salivando demasiado haciendo que Rubén se estremeciera mientras observaba todo desde un resquicio de mi desafortunada prisión en donde “mi venganza” se me había revertido.

Cuando considero que ya su vagina se encontraba con la suficiente humedad le dijo que estaba lista para el, se tendió en la cama separando las piernas en espera de su penetración. Abrió la boca desmesuradamente al sentir como su enorme verga se iba deslizando dentro de la vagina, tomándola de la cintura la volteo sobre la cama para tenerla bocabajo atrajo su cuerpo hacia el, la levanto y ella se sostuvo apoyando las rodillas en el borde de la cama y con las palmas de su mano, giro su cabeza hacia donde yo estaba, asi le pude ver la cara de puta que tenía, me miraba mientras se pasaba la lengua por los labios y gemía, el tomo su pene con la mano y a diferencia de lo que pensaba que iba a hacer, ponérsela por el culo, se la puso por la vagina, depositando en ella 20cm. de dura verga por una estupida venganza.

Yo siempre fui muy gentil para cogerla, pero esto se quedaba muy lejos de nuestros amorosos retozos, era sexo duro y salvaje, Judith jadeaba y gritaba cada que Rubén la embestía duramente contra la cama mientras esta se sostenía de el borde de esta y bramaba llena de lujuria, vaya que la venganza de ella era dulce y la mía se había amargado dejándome con el pene a punto de reventar, la boca me sabia a centavo.
Y estaba visto que esta noche Rubén se iba a despachar con la cuchara grande pues esta vez si sucedió lo que me temía saco el pene de la rebozante cueva de Judith y con la lubricación natural y los deseos de ella, ya estaba lista y acostada boca abajo, se acostó sobre ella besándole el cuello, ella gemía mientras movía su pelvis frotándose contra las sabanas, se la puso por el culo, y sin avisar se la dejo ir toda, la cara de Judith se deformo de dolor mientras se erizaba sobre la cama, Rubén la sostenía fuertemente por las caderas empujando su pene hasta la empuñadura con satisfacción.

Después de un rato de bombeo por el culo, se la saco hasta dejar solo la punta y la volvió a embestir, pero Judith no dejaba de gemir de dolor Rubén le pregunto si quería que se lo hiciera mas lento, a lo que ella le contesto que quería que se la cogiera con las mismas ganas con las que le había taladrado la vagina, lo que enloqueció de gusto a mi corneador y continuo el bombeo con fuerza. Hasta que después de algunos minutos finalizo llenando de leche su recto.

Culminando finalmente con mi doble cornamenta pues ya no me quedaba duda que Judith había sido disfrutaba por ambos. Por fin Rubén abrió la maldita cesta y pude salir solo para ver a Judith despatarrada sobre la cama con la vagina y el ano llenos de semen bocabajo con las pierna abiertas de par en par y yo con una erección que me palpitaba y a punto de reventar lo único que se me ocurrió fue tirarle un golpe a Rubén que apenas y si lo sintió pues era mas mi apuración de penetrar a Judith y vaciarme por fin. A lo que ella apenas y protesto pues estaba desfallecida de tan intensa cogida.

La penetre deslizando mi pene en su ano aquel que tanto me había negado y hoy entregaba con tanta facilidad apenas unos cuanto bombeos y la llene también combinando mi semen con el de Rubén mientras este se llevaba a Sunny que al parecer también había visto todo y ya no se veía nada ebria, y antes de cerrar la puerta nos tiro los 3000 dólares de la apuesta y nos dejo con una relación fracturada que no sabíamos donde iba a terminar.

 

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