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Soñar es gratis

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Todo comenzó a la edad de 30 años cumplidos, ya estaba harto de ser el chico modelo, el hermano perfecto, el hijo de quien cualquier padre estaría orgulloso. En fin, todas las actitudes de un chico perfecto que la misma familia me exigía. Soy el único hermano que tiene profesión.

Bueno, como les contaba ya tenía la edad de 30 años, tengo 32 y ni siquiera sabía que era tener sexo, pues nunca lo había hecho con nadie. Eso es muy sagrado para mí, por eso me guardé hasta encontrar a alguien que realmente me valore tal y como soy.

El asunto es que sin pensarlo, porque sinceramente estimado lector, había perdido las esperanzas, pasó algo fantástico. Había entrado al local de mi trabajo un chico de 29 años, muy maduro, inteligente y seguro de sí mismo. Alto, sano, atlético, varonil, y sobretodo guapo. La primera vez que lo vi me quedé perplejo, si hasta tuve una erección de tan solo verlo, me dije Dios, que bello hombre..!! pero volví en mi y me dije a mi mismo: Luggi, sigue soñando...

Había pasado una semana sin saber de él, yo fui a la fotocopiadora y nos cruzamos, el muy amable me sonrió y se dirigió a mi como si me conociera: Hola compadre, ¿qué tal?, en ese momento tenía unas ganas de comérmelo a besos y que se me abalanzara encima; pero que labios carnosos y formados tenía..!! Vestía un pantalón de vestir negro y mi color de camisa favorita, azul marino.....quería quedarme a charlar con él; pero recibí la llamada de mi jefe y me tuve que despedir fugazmente.

Cada vez que nos cruzábamos nos saludábamos muy calurosamente como dos buenos amigos. Conversábamos de todo un poco, yo lo hacía reír con mis ocurrencias, me decía que me comportaba como un niño; eso admiraba en mi porque me hacía lucir más joven, ya que no aparento mi edad, sino de unos 26 más o menos; me asombraron sus palabras cuando me dijo eso.

Cierto día, hubo una fiesta en la empresa donde trabajamos, se celebraban las altas ventas y lo bueno que le había ido durante los últimos meses, fuimos vestidos con nuestras mejores galas a dicha reunión. Brindis por aquí y por allá, yo llegué tarde porque no tenía intenciones de ir, como no me gusta tomar y tampoco me gusta que me estén rogando para hacerlo, decidí quedarme en casa. Pero la llamada de Alexander, del cual les he hablado, llamó mi atención. Hola - le dije - ¿qué estás haciendo?. A lo que él me responde: No me digas que aún sigues en tu casa, pobre de ti que no vengas, todos preguntan por ti, por favor vente que la estamos pasando muy bien, esto está bien animado y hay una orquesta que está buenísima...

Tan sólo escuchar su voz y el que me haya llamado personalmente fueron motivo suficiente para darme un duchazo y ponerme mi mejor traje. Tomé un taxi y llegué a la reunión, ya la estaban celebrando desde temprano, lo único que hacía era buscar a Alexander que estaba en un rincón bebiendo, apenas me vio se abalanzó sobre mi y me dijo en tono pesado y balbuceánte: Amigo Luggi, te estuve esperando.....yo....sabía...que....vendrías.... ven toma conmigo. El sólo hecho de sentir su aliento a alcohol y tambaleándose de lo borracho que estaba me puso a mil por hora. Una amiga, me dio la mejor y más brillante idea que haya tenido, me dijo: "Mira Luiggi, le quité las llaves a Alex porque se quería ir y mira en que estado está, ¿sabes que?, ¿puedes llevarlo a su casa?, no vaya a ser que le pase algo y mira lo peligroso que es manejar así, ¿podrás??”

Yo, no podía creerlo, todo estaba saliendo como en un sueño. Entre ella y yo lo subimos al auto. Ella cerró la puerta y se despidió de mi apuntándome la dirección en un papel, llegas rápido por aquella avenida - me dijo preocupada. No te preocupes, te llamo cuando lo deje - respondí.

Ahora, estábamos los dos solos, el hombre de mis sueños y yo, en el auto. Podía ver como me veía con la mirada perdida, yo puse la radio a todo volumen para que no se durmiera, el se movía con la música. Llegamos a su casa, me recibió su hermano que estaba a punto de salir con su enamorada. Le expliqué el asunto y me dijo - uyyy que mal está este, un favor inmenso, estamos con la hora y ya estamos atrasados, acuéstalo y si no fuera mucho pedir te rogaría te quedes para que asegures no vaya a cometer cualquier locura, puedes quedarte a dormir, hay un cuarto al costado que es de mi hermana que está de campamento, ¿si???.

No, sabía si brincar de alegría o pellizcarme; pero yo haciéndome de rogar, sólo les dije: - ¿Van a demorar mucho?? -como para asegurarme.
El me respondió: creo que si, pero cierra todo nomás ya que es probable que me quede en la casa de Melissa (la enamorada)..... - y así fue salieron apuradísimos y me dejaron con quien ustedes ya saben.

Le dije Alex, vamos a la casa, y lo paré en el auto, luego me abrazó y lo conduje a la casa, cerré la puerta con un pie. Yo estaba a mil, ahí lo pude manosear lo más que pude, le tocaba el pecho, su cuello, su mentón, y rozaba sus piernas con las mías. Llegaba el momento crítico, ¿cómo desvestirlo, se molestaría seguramente?? - me pregunté.

Lo senté en la cama y el puso su brazo encima mío, comenzó a decir palabras que terminaron por hacerme caer al suelo. Me dijo que desde que me vio sentía algo extraño que trataba de ocultar, cada sonrisa, cada broma, hacía que yo le quite también el sueño, y sólo pensaba en hacerme el amor, pero tenía miedo de que yo lo rechazara y se puso a llorar...... NO, NO esto no puede estar pasándome - yo decía por dentro - Luego de 30 años de tanto esperar, creo que bien valió la pena. Pero para que dejara de llorar le conté que también sentía lo mismo desde que lo vi y también con el mismo temor. Me dijo: quiero que seas sólo mío....mío....y de nadie más. Trató de quitarse la camisa pero no podía, eso me excitaba aún más..... Yo se la quité, puedo ver sus pectorales bien formados por el ejercicio y sus abdominales cubiertos de bello. Le quité los zapatos y ahhh que olor y que pies, me chorreaban los primeros líquidos de tanta excitación.
Dejé para el último lo mejor. Quería ver como crecía el bulto y como se notaría en sus negros pantalones. Lo tiré para atrás y lo besé, me tiré encima de él, no pude contenerme, sentía ese bulto que rozaba con el mío. El pedía más trago, yo se lo traje para emborracharlo más y dejarlo así para aprovecharme toda la noche de él.

Tomaba y tomaba, hasta que en una de esas, cayó como plomo en la cama. Agarré y comencé a sobarle sus partes íntimas, le quité la correa y poco a poco iba bajando el cierre. Tenía un calzoncillo ajustado como los que me gustan de color negro, de seda waooo..!! que buen bulto se manejaba este tipo.

Me eché encima y comencé a besarlo, me lo tiré encima mío y lo besaba fuertemente, luego bajé por su pecho y llegué hasta la cosa más sagrada, su pene, comencé a sujetarlo fuertemente y chuparlo. No tardó ni un minuto en erectarse, yo me estaba chorreando sin habérmela corrido, ahora si era feliz, feliz, feliz....... Lo pude penetrar con alguna dificultad pero finalmente entró, bombeé unas cinco veces, no toqué ni sus hermosos glúteos cuando me viene una gran cantidad de leche que he se había acumulado con el pasar del tiempo.

Fue una eyaculación tan, pero tan placentera que lo sentí riquísimo y me sentía muy bien, liberado y sobre todo con más ganas de hacerlo. Sentía que todo el tiempo reprimido ya había explotado al fin. Me masturbé un par de veces más y me quedé dormido.

Al día siguiente, siento unos labios muy cerca de mi, era Alex. Que me besaba, pensando que yo aún no me despertaba. Me agarraba el pene con fuerza y me recorría a besos, Yo no atinaba a decir nada, estaba pero inmensamente feliz, estaba en el clímax máximo del éxtasis, ahora sería sólo de él. Me dijo, "te quiero mi amor, mi Luiggi, así he soñado con tenerte, ahhhh que rico." Yo alcancé una erección nuevamente, me desperté y el dulcemente me sonrió, lo besé, y comencé a lamerle el pene. Le dije - quiero ser tuyo. El me respondió - ¿en serio??. Me tomó por la espalda y no se como pero pensé que sería algo difícil, su pene entró fácilmente en mi. Yo creo porque realmente estaba super excitado, pero igual, estaba en el cielo y gozando como nunca antes......terminó de eyacular y yo pedía más, y lo hice hacerlo una vez más después de una gran mamada.

Hasta que por fin desperté sonriendo, era mi hermano que me decía que se me hacía tarde para ir a trabajar......

 

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