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Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Os voy a narrar una historia que me sucedió con frecuencia durante un periodo de mi vida. Un día chateando en la red, vi un nombre que me atrajo, le solicité un privado y ella aceptó, empezamos a hablar, me dijo que era Argentina, que se llama Vero, que estaba casada, yo le dije que era de Huelva, y más cosas, el caso que nos caímos bien, y nos dimos nuestros messenger, y pasamos a hablar por allí. Ese día hablamos sin vergüenza de nuestras preferencias sexuales, de nuestras fantasías sexuales, todo mejoró cuando ella decidió enviarme unas fotos suyas. En la primera, se veía el cuerpo entero, con un traje de boda, ella tiene los cabellos rubios con rizos, de boca grade y carnosa, lo que me nublaba la mente, pensando en poder poner mi pene dentro de esa boca deliciosa, poder ver de mientras sus ojos enormes y brillantes llenos de deseo desenfrenado, a la vez que tocara su firme trasero y sus pechos fascinadores. En la segunda foto, era más informal, portaba unos vaqueros, y arriba un top, que resaltaba sus pechos. En la penúltima foto estaba en la playa, con un bikini muy sugerente, que dejaba parte de sus senos fuera, y mostraba su culo por el tanga. La última foto me dejó excitadísimo, era en una comunión, llevaba un traje verde escotado, el cual dejaba ver uno de sus pechos por descuido. Así estuvimos un rato, hasta que terminamos la conversación y nos fuimos a dormir.
Me acosté, y comencé a soñar con ella, que nos encontrábamos en una habitación de un hotel, que comenzábamos a besarnos apasionadamente, yo tocaba su trasero por encima del pantalón, deseaba morder y lamer las nalgas, las aferraba tan fuerte que ella suspiraba de placer. La besaba con lujuria, intercalando esto con incursiones de mi boca en sus pechos, los cuales parecían que fueran a estallar, posteriormente, la desnudé por completo, y ella me quitó la camisa, posteriormente, me quitó los pantalones, y pasó a agarrarme sobre los slips mi polla, la cual ya comenzaba a expulsar líquido lubricante.
A continuación, acomodé a Vero en la cama boca arriba, comencé a bajar hasta estar en medio de sus piernas y empecé a lamer su coñito, me acomodé y comencé a tratarla como ella se merecía, su rajita estaba muy húmeda, y yo intentaba secarla con mi lengua, la cual exploraba todo su órgano, podía sentir lo caliente de su coño al introducir mi lengua dentro de ella, ella se retorcía como una puta, y hacia ruidos que solo lograban que me excitara mucho más cada vez, tomaba sus pechos, los cuales cada vez se ponían más duros y hermosos, ella me acariciaba los pelos, empujando a veces como queriendo meter mi cabeza dentro de ella, hasta que me inmovilizó la cabeza, no pudiéndome mover, momento en el cual ella explotó, y empezó a soltar sus jugos, a lo que acompañó con un grito y un gran retorcijón, se contrajo y luego se estiro lentamente.
Pasado un breve rato, ella me tumbó en la cama, en el borde, y se arrodilló ante mí en el suelo, tomó mi verga con sus manos y comenzó a mamármela como si fuera un polo, lo hacia muy bien, y engullía toda mi polla, no quedaba nada fuera, era una experta tragadora, la zorrita no dejaba nada de mi polla fuera de su sabrosa boca. Pasado unos minutos, no aguanté más, y regué su cara de mi semen, tenía la cara, la boca y la lengua llena de mi leche, ella continuaba chupándome la polla más y más, no dejaba que mi pene bajara el nivel, seguía masturbándome, por lo que la excitación no bajó, comenzó a mordérmelo muy suave, jugaba con mis testículos.
Pasado un tiempo, y recuperándose mi verga casi al completo, Vero se me subió encima, y comenzó a cabalgarme con fuerza y rapidez, lo cual me encantaba, era bestial, era delicioso. Pasado un rato, se desacopló, y se dio la vuelta, me dio la espalda y comenzó a montarme, continuó con la misma fuerza, como una gata en celo, podía ver sus nalgas golpeándome, haciendo un ruido hueco que me ponía más excitado, yo me incorporaba como podía, y tomaba sus tetas, las cuales acariciaba, sobaba, pellizcándole sus pezones.
Tenía una visión directa de su culo, por lo que lubriqué con mi saliva un dedo mío, y decidí meterlo dentro de ella, en su desvirgado culo, acaricié los alrededores de su culito, eso parecía enloquecerla, para posteriormente comenzar a penetrarla, su ano aceptaba mi dedo sin problema, por lo que incluí otro también, mis dos dedos penetraban su culito, mientras mi polla reventaba su coñito, esto hacía que ella enloqueciera de placer.
Después de un buen rato ella se dio la vuelta nuevamente, Vero estaba a punto de irse de nuevo, puso sus brazos en mi espalda, y comenzó a subir y bajar bestialmente sus nalgas, su vagina estaba siendo triturada, yo la animaba diciéndole que era la mejor puta con la que había estado, eso la excitaba más, se movía en círculos y más rápido cada vez, hasta que pudo bañar mi polla, soltó todo lo que tenía, pero yo todavía no podía expulsar, por lo que Vero colocó su culito en mi pecho, agarró mi pene con su mano derecha y comenzó a masturbarme con fuerza, movía su cuerpo caliente sobre mi pecho para provocarme más, secaba sus jugos con mi pecho, lograba excitarme mucho, cerré los ojos y sentí venir la avalancha de leche, ella se dio cuenta, y bajó su boca, puso mi pene muy dentro, para tragarse mi semen calentito, expulsé mis líquidos, y ella seguía masturbándome, Vero seguía absorbiendo mi pene, contra más lo lamía más me gustaba, disfrutaba del olor de la mezcla de líquidos. Después se abalanzó sobre mí, y se acostó encima de mí, y quedamos inmóviles. Al día siguiente cuando me desperté, una gran mancha de semen estaba en mis calzoncillos, lo cual me puso muy caliente de nuevo, por lo que cerré los ojos, y comencé a masturbarme en honor de mi amiga Vero.

 

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