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Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Un día de vacaciones, mis padres me dejaron en la casa de unos vecinos, esta familia tenía tres integrantes, dos viejitos y una chica de 18 años, era solo por unas semanas hasta que mis padres vuelvan de sus vacaciones.
La chica se llamaba Natalia y era linda, pero una de las cosas que más me gustaba era que cada tanto andaba descalza dentro de la casa.
Pasaron los días y me había ganado la confianza de Natalia. Una tarde me llama desde su habitación con la mano, no había nadie en la casa, solo estábamos nosotros dos. Cuando entre a su cuarto le mire los pies y estaba descalza, lo cual me excité automáticamente y me dijo
-Si te cuento un secreto ¿lo guardarías?
-por supuesto-Dije
Sacó de un cajón unas fotos y me las entregó. Cuando las miré vi dos chicas descalzas una era ella y la otra era su amiga (según ella), en las primeras fotos se podían ver claramente como se excitaban al olerse los pies una a la otra y a medida que pasaba de foto podía ver como comenzaban a oler sus olorosas medias, luego empezaban a lamerse los pies, había fotos donde se chupaban los dedos de los pies, dedo por dedo o todos a la ves, eran fotos totalmente excitante. Natalia me contó que hicieron una excursión a la montaña, cuando llegaron a la sima de la montaña, tenían los pies un poco doloridos por la caminata y decidieron descalzarse, su amiga Sara le dio los pies a Natalia para que se los masajeara, pero me comentó que desde chica las dos eran amantes de los pies femeninos, cuando los empezó a masajear la excitación le hizo oler los pies a Sara y luego lamérselos,
Me pidió por favor que guardara sus fotos en mi habitación, por que su madre tenía una sospecha y cuando Natalia no estaba en la casa la madre le revisaba la habitación en busca de las fotos. Me las otorgó a mí porque sabe que la madre nunca revisaría en la habitación de un invitado.
Al aceptar, estaba esperando que me dé su pie para lamerlo, pero no fue así, solo me dio las gracias. Me dirigí desesperado a mi habitación, cerré la puerta y comencé a pajearme mientras miraba las fotos, pero al rato entra Natalia y me ve. Antes de que yo reaccionara
me dijo
-No me digas que a ti también te gustan los pies femeninos?-
y respondí -Sí-
-No te preocupes no se lo diré a nadie, solo vengo a decirte que no dejes las fotos muy a la vista.-
De nuevo pensé que era una ocasión justa para que me deje lamerle los pies, pero me volví a equivocar, simplemente se fue.
Natalia era la única persona en el mundo que sabía que me gustaban los pies femeninos.
Tengo que destacar que un día noto mi excitación por los pies de ella, pero me dijo que no dejaría que lamiera sus pies, tenía miedo que alguien nos viera.
Desesperado y preocupado de que no se me vuelva a presentar una ocasión, le dije
-No te preocupes hoy también estamos solos -
-No puedo, un día, Sara y yo lo hacíamos en mi cuarto y estábamos tan excitadas que no notamos que mi madre nos estaba viendo, me di cuenta cuando terminamos. Mi madre nunca me dijo nada pero ahora me quedó ese miedo que hace que no pueda hacerlo dentro de la casa.-
Pero me dijo no te preocupes, fue a su habitación y volvió con una media, dijo que no la había lavado en dos semanas, lo cual me calmó un poco lo excitado que estaba.
Todas las noches dormía con esa media bajo mi almohada, era un olor exquisito.
Pero aún no estaba conforme tenía que lamerle los pies.
Una mañana escuche hablar por teléfono a Natalia que irían de excursión a la montaña con Sara. Le pedí por favor que me llevara y ella me dijo que no hay problemas. La excursión iba a ser dentro de una semana, durante toda esa semana no pude dormir fantaseando en mis sueños con los pies de las dos.
Pasó la semana, Cuando estábamos en la sima de la montaña, comenzaron a quejarse que les dolían los pies, se descalzaron y dijeron vamos a masajearlos, Sara le dio el pie a Natalia y Natalia me dio su pie. Comenzamos a disfrutar, estaba esperando para que se comiencen a lamer los pies cuando Sara dijo
-tengo hambre, voy a prepara la comida-
Natalia dijo -Yo quiero crema-
Le dije - Estas loca, nada mas vas a comer crema-
Natalia - Solo observa-
Natalia tomó un poco de crema y la untó en un pie de Sara, le tomó la pierna y dirigió su boca hacía aquel pie lleno de crema, comenzó a lamérselo, empezaron a disfrutar cada segundo.
Yo dije que quería jalea, agarré con la mano un poco del frasco y la puse en el otro pie de Sara, lamí todo el pie, era repugnante sentir tanto dulce pero sus pies hicieron que no parara.
Era el turno de Sara, que era la que más tenía hambre, agarró el pie de Natalia, le puso jamón y queso, colocó pan lactal abajo y arriba del pie, se hizo un sándwich, lo empezó a morder suavemente, Natalia sentía la mezcla de pan, jamón y queso lleno de saliva envolviendo su pie dentro de la boca de Sara.
Pasamos todo el día tomándonos fotos, cuando se hizo de noche nos volvimos. Nunca voy a olvidar el sabor de los pies de Natalia y de Sara.

 

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