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Lorenita

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

De un tiempo a esta parte, me he excitado sobremanera, recopilando información, dibujos, relatos, ... sobre el tema del sadomasoquismo. Y aunque pensé que lo más fácil sería ser sumisa, me equivoqué.
Por mi manera de ser, me pegaba más el rol de ama, pero pronto me cansé, yo buscaba un amo que supiese dominarme, que infundiera temor en mí, respeto, pero no estaba dispuesta a dejarme domar tan fácilmente, a dejar de sentir, de pensar, de hablar, ....
Ya que buscaba un amo de verdad, me dispuse a ello de inmediato, llamando a los lugares precisos, buscando en internet, .... hasta que un día cansada de buscar y sin obtener respuesta alguna, en un chat vi un nick que me sorprendió por la manera de expresarse el hombre “AMO-...”, ya que parecía tener experiencia que es lo que yo buscaba.
En seguida, le pedí un privado, y me puse a chatear con él. Le comenté todo, y él se dedicaba a leer, supongo.
Hasta que comenzó una oleada, por su parte, de preguntas y algunas bastante incómodas, pero las contesté como pude y, al fin, logré que quedáramos en su casa, al día siguiente, para hablar, conocernos, y que hiciese conmigo lo que tuviese que hacer. Le di mi número y quedó en llamarme esa misma noche para decidir como debía ir vestida y que tenía que tener preparado para la velada.
Durante el resto del día estuve impaciente por recibir esa llamada, cuando sonó el móvil me dio un vuelco el corazón, ¿sería él?, dudé en cogerlo, pero la curiosidad pudo más que cualquier otra cosa.

-¿Si?
-Soy yo- le reconocí en seguida, aunque nunca antes le había oído- sí ,mi amo- dije.
-Te quiero aquí a las 18:00 en punto, sino eres puntual olvídate de todo ¿entendiste?
-Sí, mi amo a las 18:00 en punto.
-Muy bien, traerás un vestido negro corto, sandalias, sin ropa interior, maquillada y pelo suelto, ¿alguna pregunta?
-No, mi amo he comprendido todo.
Y colgó.
Tenía un millón de preguntas que hacerle, pero no pude, así que me quedaría con la duda, ¿debería depilarme entera, o no?¿Y los piercings me los quito?
Bueno ya daba igual, en unas horas estaría allí con él y todo quedaría resuelto.
A las 17:30 salí de mi casa, no estaba muy lejos, y con la RENFE llegué en cuestión de minutos, perdonad que no revele ni el nombre, ni nada a cerca de mi amo, pues no quisiera perjudicarle, ya que él es un hombre casado.
Salí de la estación, busqué su calle, el portal y el telefonillo; por un momento decidí si subir o no. No estaba segura.
Toqué el telefonillo, estaba excitadísima.

-¿Si?- reconocí su voz.
-Soy Lorena, mi amo- abrió la puerta y subí hasta el segundo piso, la puerta estaba medio abierta, así que entré despacio- ¿Hay alguien?¿Hola?
-Cierra, quítate la ropa y te pones ese collar- dijo mi amo, desde la otra habitación.
-Sí, mi amo- estaba nerviosa, quería verle, pero aprovechó que estaba de espaldas desnudándome y me tapó los ojos. Cogió mi brazo, tenía manos grandes y fuertes, me llevó a alguna habitación de la casa.

-Arrodíllate- ordenó, lo hice al instante, y sentí una palmada fuerte en la nalga, y otra, y otra, ... perdí la cuenta, pero el culo me ardía, no podía vérmelo, pero seguro que estaba bien rojo, oí el sonido de un flash, me estaba haciendo fotos, intenté taparme y él se enfureció:

-¡Estate quieta!, maldita perra- me cogió del pelo y ató; pasando por mi cuello, mis muñecas, mi cintura y mis tobillos unos grilletes de cuero con unas argollas de hierro, después pasó una cadena muy larga y me hizo ponerme en una postura bastante incómoda, así tenía mi culo y todo lo demás a su merced, me palmeó el culo, pero esta vez con más delicadeza y cuando me tenía relajada, comenzó una azotaína más fuerte y más dolorosa, pero me di cuenta que eso no era una mano, sino una fusta de cuero, el olor era inconfundible, ¿habéis olido alguna vez la carne quemada?, pues yo desde aquel día no puedo olvidar ese olor.
Mientras golpeaba mi trasero, decía cosas sin sentido para mí, pero luego me di cuenta de todo.
-Levántate- quitó la cadena y me puse de pie, con el culo dolorido- siéntate en la cama , búscala a cuatro patas, puta- así lo hice, me puse a cuatro patas y toque el suelo para guiarme, tarde un poco en encontrarla y mi amo se impacientó.

-Rápido, sube a la cama como una perra que eres.
Subí rápido, me senté como pude, mientras me imaginaba como sería mi amo, de pronto sentí algo duro que golpeaba mi mejilla, pensé que sería su polla y comencé a lamerlo.

-¡Vaya puta que estás hecha! ¿Te gusta lamer, zorra?- no contesté tenía la boca llena de esa polla- date la vuelta y abre bien el culo.

Me di la vuelta rápidamente, esperando su polla en mi coño, que además estaba tremendamente excitado, sentí como me introducía algo duro y frío en el culo, previamente lo había aceitado, luego sentí lo mismo en mi clítoris - Relájate- dijo- que esto te va a gustar- entonces oí un “click” y comencé a sentir leves descargas en el clítoris y en el ano, alternativamente, sentía placer, pero al cabo de un rato el placer se volvió dolor absoluto, era insoportable, me dolía todo el cuerpo y las descargas cada vez eran más fuertes y yo sentía que me iba a morir.

-Por favor, mi amo pare, no lo resisto- supliqué.
-¡Vaya! No te castigaré más hoy, por que lo has hecho muy bien para ser el primer día de tu doma, hasta te daré una recompensa, agradécemelo puta- dijo.
-Le doy las gracias, mi amo, por ser tan comprensivo con esta esclava, gracias, mi amo.

Se movía por la habitación y yo le seguía con el oído, estaba como loca por que me quitara la venda para poder verlo bien, le deseaba mucho.
-Bésame los pies- dijo frente a mí, sé que estaba ahí, por que sentía su respiración, su voz grave y su olor.
Esa idea no me gustaba, pero no quería enfadarle, así que comencé dando besitos suaves en sus pies, pero poco a poco fui subiendo hacía sus piernas, rodillas y muslos, que por lo que toqué y besé debían ser perfectas eran fuertes y bien torneadas, realmente eran dignas de ser adoradas, él se dio cuenta, pero me dejó hacer.
Cuando se cansó cogió mi cabeza del pelo y la llevó hasta su polla totalmente dura, la metió hasta la mitad y me ahogaba, era enorme, grande, gorda y más dura que el acero, pero olía divinamente y su textura era deliciosa, sabía a gloria.
La lamía lentamente, dando besitos en el glande y pasando la lengua una y otra vez, hasta que cogió mi cabeza bruscamente y metió la polla entera en mi boca, allí la dejó un buen rato sin moverse, mientras yo me ahogaba y me daban arcadas.

-Chupa puta, que esto es lo único que vas a chupar a partir de ahora- comenzó a follarme la boca literalmente.

Me encantaba y estaba mojadísima, tenía un sabor maravilloso entre dulce y salado, no paraba de mamar aquella polla como si fuese un cachorrito intentando sacar toda la leche posible, cada vez me llevaba más rápido, se iba a correr, la sacó, me quitó la venda y dijo:

-Puta, mira a tu amo, abre bien la boca y bebe toda la leche, ¡vamos!- la volvió a meter y se corrió en el fondo de mi garganta, yo mientras seguía mamando poco a poco y muy lentamente, cuando acabó de correrse di un gran trago.

-Muy bien perra, lo has hecho muy bien- se tumbó e la cama cansado y desde allí me miró con asco y dijo- Ven, hoy dormirás aquí a mis pies y mañana cuando me despierta quiero ver mi polla en tu boca, ¿entendiste?
-Sí, mi amo.

Este fue en principio de mi doma, la verdad es que me gusto mucho, y continué viendo a mi nuevo amo,

 

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