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Marina

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Esta es una historia que me ocurrió hace unos años y que me he decidido a contaros.

Por aquella época yo tenía 40 años, casado y sin hijos. Mi mujer trabaja en jornada nocturna y comienza su tarea a las 19 horas, terminando a las 7 de la mañana. Esto me deja parte de la tarde y toda la noche libre. Vivimos en Salamanca.

Mi mujer tiene una hermana, menor que tiene dos hijas. La mayor de ellas, Raquel, tenía 14 años en las fechas que ocurrieron estos hechos. Cierto día paseaba yo por el barrio cuando me encontré con Raquel que caminaba con su amiga Marina. Marina es una niña de la edad de mi sobrina, pelo castaño, cuerpo desarrollándose y una cara tan angelical como tienen las jovencitas a esa edad. Raquel me presentó a su amiga. Fue de esas veces qu e te das cuenta que la has gustado a alguien. Yo vi en la mirada de Marina una cierta turbación. Lo cierto es que fue un encuentro rápido pero que me dejó buen sabor de boca.

Días después me volví a cruzar con Marina en otro de mis paseo vespertinos.

"Hola, otra vez te encuentro. ¿Cómo te va?", le pregunte, tratando de ser amable, pero teniendo ese grado de malicia que trata de retener a la niña, para ver que pasa.

"Llevo unos días viniendo por aquí para ver si le encuentro" me contestó. "¿Y eso?". En pocas palabras me dijo que le había dicho su amiga (mi sobrina) que yo me entendía bien con las Mates y quería ver si le podía ayudar. Lo cierto es que pareció una situación deliciosa. Podría llevarme a casa a la nena y estar con ella varias horas, se me hacía la boca agua, pensando que podría seducirla.

Desde hacía tiempo tenía la fantasía de fornicar con una púber y Marina, podría servirme para ver si lo hacía. Quedamos en vernos en mi casa al día siguiente a las 20 horas. Le pregunté si su familia sabría donde estaba "Les diré que en casa de una amiga, no saben que voy mal en Mates". A la tarde siguiente esperé a Marina en casa, una vez que mi mujer se fue a trabajar. Cuando sonó el timbre de la puerta y abrí, me encontré con la niña, que vestía una camisa blanca y una faldita corta (no mucho), que dejaba ver una piernas bien torneadas. Me pareció que se había vestido algo ll amativa, para una visita de estudios, pero no dije nada, si venía dispuesta mejor.

Pasamos al salón y nos sentamos en la mesa. Abrió sus libros y comencé a explicarle sus dudas. Mientras lo hacía me acerqué a ella y pude sentir el olor que dejaba. era ese olor que las niñas que hace poco comenzaron a menstruar (como dice un amigo mío, parece que oler a pis de niña, mas que sudo r de mujer).

Cuando llevábamos un rato de clase le pregunté si quería un refresco, "Si, por favor, se lo agradecería mucho". Ese tono de hablarme de vd, me gustó, sería mejor cuando me lo dijera mientras fornicábamos, si todo salía bien. Le traje el refresco y le dije que nos sentáramos en el sofá. Me contó q ue era hija de unos padres que se habían separado y vivía con sus abuelos paternos. Estos no le prestaban mucha atención y no la dejaban salir mas que con mi sobrina.

"¿Y eso a qué se debe?. "No lo se, pero es así, además no me dejan que me arregle el pelo, ni nada de eso". "Pero tu eres una chica muy guapa". Uniendo la palabra a los actos, le pase la mano por la cabellera. Lo cierto es que era suave y me agradó acariciársela.

"Además resultas mayor que tu edad, Tienes 16 años?", "No tengo 15 que cumplí hace un mes" "Me parece que estas muy desarrollada para tu edad". Esto la puso colorada. "No te sorprenda, las mujeres maduráis antes que los hombres y tu ya tienes cuerpo de mujercita " "De verás cree vd que tengo un cuerpo desarrollado?" (Me di cuenta que había encontrado la forma de acceder a ella). "Desde luego, ponte depies que te vea". Ella se levantó del sofá y se puso frente a mi, Le hice que se diera la vuelta lentamente. Lo cierto es que aproveche para darme el gusto de verla despacio. Su culito no era muy respingón, y las tetitas se le comenzaban a notar bajo la blusa. "Date otra vuelta" y lo hizo. "Me parece que tienes un as piernas muy bonitas, lástima que tu falda sea tan larga, ¿podrías subirtela un poco?". Ella tomó la falda de la cintura y se la subió. Pude ver un poco mas de sus piernas.

"Me gustaría hacerte unas fotos, ¿Te las han hecho alguna vez?". "No, solo las fotos cuando voy con mis amigas". "Estas serían para ti y para mi solo". Aceptó. Saque la cámara y comencé a fotografiarla. Le hice fotos de su cara y de su boca. Le presté el maquillaje de mi mujer (Luego le compraría otra para ella) y se pintó la boca y los ojos.

Con la cámara le fotografié de cerca, su boca y su cuerpo. "Mañana cuando vuelvas te mostraré cómo han quedado. Y dicho esto recogió sus libros y marchó a su casa sobre las 22 horas. FIN del capítulo I

Capítulo II

Mi intención era poder seguir haciéndole fotos y algo mas.

Al día siguiente, cuando llegó le enseñé las fotos. "Has quedado muy bien. De hecho se las he ensañado a un amigo para ver si le interesaban y me ha pedido un reportaje. ¿Qué te parece?". "Me gusta, siempre he querido ser modelo". Ese día había venido con una faldita muy corta que dejaba casi ver sus braguitas. Eso me dio una idea "Mi amigo me ha dicho que podría ser interesante unas fotos de ropa interior, como si fuera un pase de modelos, para hacerse una idea. ¿Por qué no te quitas la falda y te hago unas fotos así". El la dudo un poco "Pero nos la verá mas que su amigo?" Le prometía que solo el y nosotros las veríamos.

Lentamente comenzó a quitarse la falda. Mientras lo hacía yo seguí sacando fotos. Era una monada, bajo su corta falda aparecieron unas bragas blancas, con encajes y pequeñas, aunque no en exceso. "Tus braguitas son muy bonitas, casi como tú.". Ella se ruborizó y yo seguí sacándole fotos. La hice ponerse en todas las posturas que me gustaron, de pies, arrodillada, subida al sofá mostrando su culito en alto. Finamente le dije que se tumbara en la cama de mi habitación. Lo hizo y comencé a sacarle fotos de su pubis.

Cuando llevaba un rato haciéndole fotos le dije "Quítate la camisa par hacerte fotos de todo el cuerpo". Ella lo hizo sin dudarlos mucho y allí quedó con su camisita bien doblada y sin sujetador "No llevas sostén?". "No, mi abuela dice que aun soy joven para ello" "Mañana te comparé uno, para que lo tengas y te lo pongas cuando quieras". "Si, que alegría, tenía ganas de tener uno, como tiene Raquel". Le pregunté la talla del de mi sobrina, para poder comprarle otro.

Lo cierto es que allí tenía en la cama a una niña de 15 años, con solo las braguitas. Mi polla estaba a reventar, pero no quería precipitarme, todo salía a pedir de boca y pronto la tendría desnuda junto a mi. Me acerqué y le hice primeros planos de sus tetitas, le gustó pues se le pusieron duras como botones. Tiene esos pezones que parecen la tetina de un biberón, grandes y que crecen desafiantes. Decidí ser un poco atrevido y traje un hielo de la cocina, comencé a dejar caer gotas de agua sobre sus tetitas. Le encantó, me di cuenta que se mojaba sus braguitas, a las que fotografié de cerca. El olor a niña era intenso, ella sudaba y yo lo hacía para no tirarme sobre ella y follarmela allí mismo.

Mañana haremos algo especial, te probarás el sujetador que te traiga y ya veremos. Dicho esto le ayude a vestirse, aprovechando para toquetearla toda, ella se dejó y se fue a su casa. FIN del Capítulo 2

Capitulo 3 Lo cierto es que soy aficionado a INTERNET y conozco por la red a un chico que se dedica vender estos reportajes. Hay una determinadas páginas que pagan por ellos. Le pasé algunas de las fotos para ver si le gustaban y podía sacar algo por ellas. Me dijo que había un sitio que pagaría por los neg ativos y, mejor si era un vídeo. Me garantizó que no se publicarían las tomas en las que saliesen adultos.

Cuando llegó Marina tenía preparada la cámara de vídeo en mi habitación. Ella venía con la falda del colegio en el que estudia. Es una falda gris, con pliegues y me hizo ilusión fotografiarla mientras se desnudaba. La llevé a la habitación y le pedí que lo hiciera. (He de decir que la cámara esta ba oculta por unas plantas, de manera que ella no se dio cuenta de su presencia.

Comenzó a quitarse la falda y la camisita del colegio y quedó desnuda frente a las dos cámaras. "Te he comprado este sujetador, mira si te viene bien". Ella lo probó y resulto que le sentaba bien. Era uno de esos sujetadores con la copa transparente, como llevan las chicas en los locales de alter ne. "Me gusta mucho, es el primero que tengo".

Yo seguí fotografiándola y, en un momento le dije "¿Porque no te quitas las braguitas?" Ella me miró con cara sorprendida. "Mi amigo me ha dicho que, ahora hacen falta fotos así para poder juzgar la capacidad de una modelo". Marina se quitó el sujetador y, lentamente, las bragas y yo seguí hacie ndo fotos. La hice tumbarse en la cama de forma que la cámara de vídeo quedaba a la izquierda de la cama y yo a sus pies.

"Túmbate y date una vuelta, hasta quedar boca abajo". Ella lo hizo, su culito perfecto, sin un gramo de grasa quedó expuesto. Fijaos la escena, la niña en la cama mostrando su culito y sin nada mas que su piel. Esta era de un tono como la miel, me acerqué a ella y le soplé entre los hombros, temb ló y se le pusieron los pelos de punta, supuse que también sus tetitas estarían duras, le pedí que se diera la vuelta y se quedó boca arriba. Efectivamente sus pezones estaban duros, me acerqué a ella y volvía soplarle sobre los pezones. Luego le dije. "Pon tus manos detrás de la cabeza y ladeate , juntando tus rodillas (desde luego le hice ladearse hacia la cámara de vídeo) "Ahora separa lentamente tus rodillas, dejando juntos los pies". Ella lo hizo y allí quedó, mostrando un pubis casi sin pelos que se abría un poco, acerqué la cámara de fotos y le hice varias a su coñito entre abierto y p

No pude aguantar mas y, chupándome el dedo se lo pasé por encima de los rosados labios de su coñito. Ella dio un respingo pero no se movió "¿Te ha gustado?". "Si es agradable". "¿quieres que lo haga otra vez?", "Si, me gusta, hágamelo de nuevo". "Entonces tiene que dejar que yo me ponga cómodo." Dicho esto me desnude y quedé frente ella, con mi rabo de 20 centímetros erecto como un palo. Me miró con cara sorprendida, "¿nunca habías visto una polla?" (El decir ese vocablo me gustaba para relajar los diques de su timidez) "No, solo la de m i primo, pero no es tan grande, él tiene 15 años".

Me tumbé en la cama junto a ella y con mis brazo rodeé sus hombros. "¿Tampoco te han besado nunca?". Ella se puso colorada y negó con la cabeza. Yo puse mi mano en su mejilla y acerqué sus labios a mi boca. Lentamente comencé a besarla. Al principio ella no respondía, pero luego lentamente comen zó a darme besitos. Cuando llevaba un rato, con mi mano derecha separe sus labios e introduje mi lengua en su boca. De nuevo se quedó quieta y yo la bese con ganas.

Tened en cuenta que, ni en mis mejores fantasías pensaba en tener así a una niña tan joven e inexperta. Con mi mano comencé a acariciarle las tetitas, apretando sus pezones. Comenzó a temblar y me di cuenta que tendría un orgasmo. Y así fue, su primer orgasmo lo tuvo entre mis manos. "Te ha gusta do?" "Si, que ha sido?" "Ha sido un orgasmo, tendrás mas, seguro".

Dicho esto, viendo que eran las 22 le pedí que se vistiera y fuera a su casa. Se marcho con esa cara de ensoñación que todos tenemos en nuestras primeras experiencias sexuales. FIN del Capítulo 3

Capítulo 4

Al día siguiente, mientras esperaba a Marina me hice el propósito de follarmela esa tarde, no por ejemplo parecía difícil. Emplacé la cámara de vídeo y esperé su llegada.

Se presentó puntual, diría que pronto. "Hoy llegas pronto, ¿por qué?". Ella se puso colorada y respondió "No lo se". Venía con la faldita del primer día y un suéter ceñido, no traía el sujetador que lo dejaba en mi casa. Me acerqué a ella y la besé en la boca, introduciendo mi lengua hasta dentro. Ella abrió su boca y me dejó hacer. Con mis manos acaricié su culito y comencé a desabrocharle la falda, esta quedó en el suelo del salón mientras su dueña pasaba en bragas al dormitorio.

La hice ponerse en la misma posición del día anterior, con sus pies unidos y las rodillas separada al máximo, ofreciendo su coñito al que lo mirase. Yo me desnudé y me puse frente a ella, lentamente bajé la cabeza y pasé mi lengua por su coñito. Marina se estremeció pero no cerró las piernas. Seg uí lamiendo su raja que empezó a destilar jugos, chupe el coño, hasta que sentí como le venía el orgasmo. Cuando paso el momento la mire y no me pude contener. Me puse sobre ella, manteniendo sus piernas separadas por las mías. Lentamente apunté mi polla a la entrada de su coñito y solo la dejé a llí puesta. "Ahora te voy a follar, ¿Sabes que es?", "No exactamente" me contestó "Te voy a meter mi polla en tu coño y te voy a desvirgar". "Eso duele, según me han dicho" "Duele pero es necesario para que luego goces mas, cariño".

Dicho esto apunté con la mano mi polla y comencé a metersela. Como era de esperar su coño estaba cerrado y se adaptaba como un guante apretado a mi polla. Cuando llegue a l himen, la mire a la cara y le dije, "ahora ya no serás virgen.", dicho lo cual le metí la polla hasta las pelotas. Dio un g ruñido y dijo "duele". "Mi amor, cuando te la meta un par de veces verás como te gusta".

Me quedé dentro de ella moviendome lentamente. Fue algo difícil de contar. Debió correrse como 10 veces. Al final, solo con mover la polla dentro de ella se corría. terminó llorando y riendo al mismo tiempo. Lo cierto es que le dio un ataque de nervios. Cuando estaba mas entregada comencé a sacar le la polla y metérsela de golpe, para abrir su coño del todo. Siguió corriendose y yo lo hice como si llevara los 20 días sin follar que llevaba, le llené el coñito de semen que le rebosaba fuera.

Le saqué la polla y le dije "Chúpamela", no se lo tuve que repetir, le metí la polla en la boca y me hizo una de las mejores mamadas de mi vida. Luego se la volví a meter en el coñito, que el recibió con agrado. Se volvió a correr 7 u 8 veces. Cuando terminé y le dije que tenía que marcharse no p odía ni andar.

En esas condiciones no podía volver a su casa. "Llama a tus abuelos y les dices que te quedas en casa de una amiga". Lo hizo y volvimos a la cama. Hasta las 6 de la mañana estuvimos follando, además, mi mujer estaba en una reunión de trabajo en otra ciudad y no volvería hasta el domingo.

Por la mañana me la volvía a follar dos veces. Ella admitiría todas las que yo pudiera. Hasta las dos de la tarde que marchó a su casa lo pasamos en la cama.

Finalmente pude metersela en su culito, único agujero que me quedaba. Cuando se fue ya no era virgen de ninguno de sus agujeros, todos los había probado yo.

Durante el siguiente año vino a casa todos los días, excepto en vacaciones, me la folle siempre. Por los vídeos y las fotos me dieron un dinero, que le hice llegar en forma de regalos. Un día vino a verme y me dijo que estaba embarazada, mío no podía ser pues yo no puedo tener hijos. "Ha sido mi profesor de Mates". El tipo se hizo cargo del pequeño y se casó con ella, llevándosela a otra ciudad.

Yo me quedé sin jovencita que follar y ando buscando otra. FIN

 

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