Mil manos por mis rincones (Fetichismo)
En una ocasión un tipo se sacó la verga y la colocó entre mis piernas y mis nalgas, deslizándola en un rítmico vaivén , como si me estuviera follando, al sentir su pene caliente rozando mi sexo apreté mis piernas, atrapando tan delicioso instrumento de placer, lo cual al parecer lo terminó de volver loco, ya que casi de inmediato eyaculó, dejando mi sexo y piernas llenas de semen.
Solo en una ocasión perdí el control en una situación de estas y fue un día que el subterráneo tenía problemas, lo cual trajo consigo un retraso en las corridas, por consiguiente se encontraba totalmente repleto de gente, yo me ubiqué en el andén para esperar el tren, de inmediato se arremolinaron varios hombres a mi alrededor, lo cual no me importó en absoluto en ese momento, pero al llegar el subterráneo, los tipos me levantaron en vilo, arrastrándome en un mar de manos, las cuales se peleaban por apoderarse de alguna parte de mi delgado cuerpo, en esta acción comenzaron a rasgar mi vestido, el cual era delgado de tela vaporosa, con un amplio vuelo con una serie de botones al frente, los cuales con el jaloneo terminaron por ceder casi por completo, por esto al quedar prácticamente desnuda, las manos tuvieron total libertad para tocar mis nalgas y mis pechos, y un afortunado se apoderó de mi sexo, al cual tenía firmemente cubierto con toda la palma de la mano. Yo ante todo esto me encontraba excitada, ya que nunca había sentido tantas manos sobre mi cuerpo, los dedos me proporcionaban una vorágine de sensaciones, ya que mas de uno se introdujeron en mis orificios íntimos, lo único que me preocupaba era que mi tanga había dejado de existir y mi vestido no sabía en que condición estaba, en una estación bajó la mayoría de la gente, por lo que aproveché y acomodé lo mejor que pude mi vestido y abandoné el subterráneo, ya afuera me coloqué un suéter largo que llevaba para tapar lo que me dejaron por vestido, así que tuve que caminar por las calles sin ropa interior y solo tapada con un suéter largo, pero algo que me agradó era sentir el aire tocar mis parte intimas y pasar junto a personas que no se percataban de mi desnudez.
Por lo que desde ese momento me he deshecho totalmente de toda la ropa interior , tanto cuando uso vestidos como cuando uso pantalones o mallones, por lo que mis encuentros con los manoseadores son mas agradables y fáciles para ellos.

