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Querido latex

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Hacia bastante tiempo que los había visto por internet pero nunca me había decidido a comprarme uno. Se trataba de trajes de látex, había visto infinidad de fotos de chicas imponentes enfundadas en trajes ceñidísimos a su cuerpo, siempre me había preguntado que se debe sentir y ese pensamiento me excitaba muchísimo. Un día, navegando por las paginas guarras que suelo recorrer encontré un link hacia una tienda de prendas de látex, la sorpresa fue ver que no solo tenían modelos femeninos, sino también para hombres con todos los detalles, como la forma del pene o con consoladores anales incorporados etc.. todas las opciones se podían escoger libremente. No puedo decir con certeza cuantas veces me corrí delante de aquellas fotos de demostración del producto, lo único que me impedía su compra era el elevado precio al que estaban pues un traje completo que recubriese todo el cuerpo debía costar unos 300€.
Después de unos meses en que fui ahorrando un poquito me decidí, por fin, a comprar. Las características del traje escogido fueron las siguientes: Por supuesto un bodysuit de todo el cuerpo con guantes y pies incorporados, máscara y solo unos agujeros en los ojos y la nariz, había pedido también la adaptación para el pene y que la cremallera fuese trasera, desde los riñones hasta el cuello. Todo el traje seria evidentemente de una pieza, color negro y látex semi-grueso. En total una fortuna que me debió costar.
Tres segundos tardaron en cobrar el pedido con la visa, pero yo tuve que esperar tres semanas a recibir el paquete aunque me pareció que habían pasado tres meses. Aquella tarde unos minutos después de llegar a casa llamaron a la puerta, abrí y se trataba de la vecina, como yo vivía solo y estaba fuera de casa todo el día le habían dejado el paquete a ella, por suerte no figuraba ninguna inscripción en el exterior que hiciera referencia al contenido. Inmediatamente me puse a abrir el paquete, todavía no había visto el traje y ya estaba empalmado, rompí el plástico de celofán y lo desplegué ante mí. Por fin el querido látex que tanto había soñado estaba en mis manos. Me moría de ganas de probarlo, por lo que fui al baño rápidamente y me desnudé completamente, el traje llevaba un poco de talco en su interior para que se deslizara mejor al ponerse, inserte mis piernas y enseguida noté la presión a medida que iba cogiendo la forma de mi cuerpo. Aquella sensación me estaba volviendo loco, al llegar a la cintura tuve que poner mi pene en el interior del traje hecho a tal efecto pero su total erección me hacia las cosas un poco más difíciles, pareció que estuviera penetrando un coño, y el látex cogió enseguida la forma exacta de mi pene quedándose este hipersensible a cualquier rozadura. Subí el traje hasta el pecho e introduje los brazos, noté que quizás había pedido una talla demasiado pequeña por mi altura, ya que me venia un poco corto de tiro, y el traje se metía fuertemente entre las nalgas aunque al rozar el ano me gustaba la sensación que me daba. Finalmente solo quedaba poner la capucha e subir la cremallera posterior para cerrar completamente mi traje. Cuando subía la cremallera notaba como aumentaba la presión en mi pecho, estaba totalmente recubierto por látex, todos los rincones de mi cuerpo lo estaban. Hice algunos movimientos para comprobar la elasticidad del traje, era muy cómodo como si se tratase de una segunda piel.
Entré en el baño y me miré en el espejo, estaba excitadísimo, me miré el culo y comprobé como se marcaba exactamente su forma y como se adentraba el látex entre las nalgas. Fui a mi cuarto y me estiré en la cama, empecé a menearme la polla con las dos manos, cuando noté que me acercaba al orgasmo me di media vuelta boca abajo e introduje un cojín entre mi barriga y mi pene, con lo que el pene quedaba entre la cama y el cojín soportando mi peso. Moví fuertemente las caderas adentro y afuera hasta que estallé de placer y noté una corrida tremenda que se quedó atrapada en el interior del traje. Me quedé tumbado unos minutos en la cama, se había hecho tarde y tenia algo de hambre, pero no me quería quitar mi traje, me sentía muy bien con él. Decidí que me lo dejaría puesto durante la cena y hasta que me fuera a la cama. Además se me ocurrió vestirme completamente como si fuera a salir a la calle, me puse los calzoncillos, calcetines pantalones etc.. todo encima del traje, realmente la sensación era una pasada, volvía a estar excitadísimo. Una vez preparada la cena me encontré con un problema que no había pensado, mi traje no tenia ninguna abertura en la boca, por la que no podría comer!, como era nuevo no quise agujerearlo, tuve que quitarme la mascara y comer de esa forma. Después de cenar me tumbé en el sofá, allí pensé que no seria mala idea salir a dar una vuelta por la calle!, toda la ropa me ocultaría el traje e iría sin capucha. Me calcé unos zapatos y salí al exterior, solo mis manos podían revelar que llevaba un traje de látex por lo que las tenia que llevar en los bolsillos del abrigo. En aquellas horas de la noche tampoco había mucha gente, me senté en un banco de un parque y discretamente me meneé la polla hasta que volví a correrme en mi traje. Creo que la primera experiencia con él había sido muy satisfactoria. Ya en casa me desnude y empecé a sacármelo, estaba empapado por mi sudor y las corridas atrapadas en su interior. Me duche y lave el traje para otra ocasión.

 

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