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Una atraccion irresistible

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Desde hace unos meses a través de Internet descubrí por medio de distintos relatos que allí se pueden leer que mis fantasías sobre la atracción sobre los pies femeninos es algo compartido por infinidad de hombres, por lo cual decidí contarles lo que me sucedía a mi al respecto.
Desde pequeño junto con mi despertar sexual el calzado y los pies de las mujeres sobre todo con medias resultaban para mi una combinación irresistible y desde ya solo podía a través de la practica masturbatoria recrear en mi mente los deseos de besar los pies de todas las mujeres que yo quisiera, pero claro está la insatisfacción siempre estaba presente porque uno lo que quiere es concretar en la realidad esa fantasía. Fue así que cuando iba de visita a la casa de una de mis tías disimuladamente me metía en su habitación y olía y besaba sus zapatos, al igual que los de mi prima Adriana quien tenía y tiene unos pies preciosos, cuando veía que se iba a bañar esperaba que ella terminara de hacerlo para entrar al baño y aprovechar para disfrutar de las medias que había utilizado hasta hace un instante y que dejaba en el cesto de ropa sucia, como así también de sus zapatillas que en oportunidades dejaba en el baño y con las cuales me hacía unas pajas memorables.
Sus pies se transformaron para mi en una verdadera obsesión, cuando la veía sentía la tentación de arrojarme hacia ellos y cubrirlos de besos pero por supuesto nunca me iba a animar, entonces ideaba la forma de acercarme a sus pies, cuando mirábamos televisión en el living de su casa ella se sentaba en un sillón y yo en lugar de ubicarme a su lado estaba en el piso con la excusa de que me sentía así mas cómodo, estar a poca distancia de sus pies, verlos moverse me enloquecía y lo máximo era cuando se quitaba los zapatos y podía admirarlos en toda su expresión, la excitación que me provocaban hacia que tuviera que ir al baño a masturbarme para descargar un poco tanta calentura.
Una tarde fui a la casa de mi tía y ella estaba por salir,
me dijo que si quería me quedase ya que mi prima Adriana en un rato vendría , se fue y yo quedando solo en la casa aproveche para oler todos los zapatos de mi tía y de mi prima, disfrute tranquilamente de sus calzados todos a mi disposición besándolos por fuera y en su interior haciendo que rozaran mi pene con lo cual mi éxtasis era total, de pronto siento la cerradura de la puerta que se abre e ingresa mi prima, disimuladamente me senté a ver televisión, traía puestos los zapatos, una especie de zapatos acordonados de cuero negro y además llevaba medias ¾ de colegiala del mismo color de nylon, dijo que tenía hambre y se preparó una taza de café con un sándwich, cuando vino al living desocupe el sillón para que se sentara a si yo me ubicaba en el suelo al lado de sus pies , termino su merienda y comentó que se sentía cansada y me dijo "¿ Me ayudas a sacarme los zapatos ya que estas ahí?" no podía creer lo que me pedía, le dije que no se preocupara que yo lo haría, desanude sus cordones lentamente queriendo disfrutar ese momento y luego con mucha delicadeza la descalcé, aspire el hermoso olor que despedían los zapatos y puse mi mano en su interior para que el calor y su aroma se impregnaran en mi piel, tenía ante mi vista sus divinos pies con esa medias que me trastornaban, deseaba tenerlos sobre mi cara pero la vergüenza en demostrar mi atracción hacia ellos era mas fuerte por lo cual seguimos mirando TV, es un decir yo continuamente de reojo observaba sus piecitos y llevaba mi mano hacia mi nariz para deleitarme del olorcillo impregnado del interior de sus zapatos. Adriana seguía quejándose de su cansancio, que había vuelto caminando desde la escuela y le dolían las piernas, de pronto apoyó uno de sus pies en mi hombro y me dijo "Te molesta si los pongo ahí no tengo olor es solo un ratito, si no quieres los saco" tartamudeando por los nervios que tenía le dije " No, no, me molestan para nada, apóyalos todo lo que quieras" era la gloria para mi no podía dar crédito a lo que me pasaba, tener su pie sobre mi cuerpo apoyado en mi hombro y cuello y para completar ese momento me dice "Quédate tranquilo que no tengo feo olor en los pies oledlos y vas a ver" acerco su pie a mi nariz y yo cerrando mis ojos aspire profundamente quedando extasiado por el perfume para mi exquisito, estuvimos así como ½ hora y mi pija quería romper el pantalón de la erección que había alcanzado, sentimos la puerta y mi tía había regresado entonces ella quito su pie de mi hombro y se esfumo es momento precioso.
Luego en mi casa tuve que masturbarme nuevamente para apagar la excitación que tenía y me insultaba a yo mismo reprochándome lo estúpido que había sido de no besar sus pies y que supiera en realidad cuanto los deseaba, quizás nunca tendría una oportunidad como esa de tenerlos tan cerca. Pasaba el tiempo y mi conclusión no era tan equivocada, esperaba que Adriana hiciera otra vez lo mismo pero no tenía esa suerte, hasta que un día luego de venir ella de la escuela me dijo "Si en lugar de ver televisión jugamos a las cartas, vamos a pasarla mejor no hay ningún programa bueno" por no contradecirla le dije que si aunque en verdad deseaba estar en el suelo cerca de sus pies como siempre. Jugamos un buen rato a las cartas y ya se tornaba un poco aburrido hasta que se me ocurrió una idea "Mira Adriana esto de jugar por nada aburre un poco, porque no hacemos lo siguiente ninguno de los dos tenemos dinero así que en su lugar podemos apostar por una prenda el que pierde tiene que cumplir el castigo, que te parece" me miro y dijo "Si tienes razón pero cual sería la prenda no se me ocurre ninguna" yo ya la tenía bien pensada "Bueno que te parece esta, el que pierde tiene que besar durante una hora los pies del otro" rió un poco y dijo "Espero que no tengas olor, pero hasta ahora te estuve ganando así que prepárate porque no pienso perder mis pies te esperan" daba gracias al cielo que aceptara el desafío, pensaba perder adrede que me humillara en el juego y ganara cómodamente.
Era una partida de "Chinchón" para quienes no lo conocen consiste en agrupar cartas del mismo palo en forma de escalera es decir respetando el orden numérico, para mi desgracia en todas las manos me venían buenas cartas y trataba de desarmar todos los juegos que tenía servidos hasta que luego de un rato y con la derrota en ciernes Adriana se mofaba de mí " Uy primito estas perdiendo empezad a sacarme los zapatos porque en esta mano ganó ja,ja,ja" me encantaba escucharla que divino era disfrutar esa "derrota" para mi era un verdadero triunfo, finalmente ella ganó el juego y yo me hacia el apesadumbrado por lo cual Adriana dijo "Primo lo lamento pero quien eligió la prenda no fui yo" se sentó en una silla y estiro su pierna para que le quite el calzado, me arrodille ante ella y desanude sus cordones sacando sus zapatos para ver mi preciado tesoro, tomé uno de sus pies con mis manos y lentamente lo lleve hasta mi boca, bese su empeine y sentí ese contacto tan esperado estuve besándolos un buen rato, hasta que puse mis labios en sus plantas el aroma de su pie me embriagaba, el roce con sus medias era la caricia mas hermosa que había sentido jamás, mientras su otro pie lo apoyaba alternativamente sobre mis hombros y mi cabeza, Adriana reía y disfrutaba realmente de ese momento "Hay mi querido primo que buena idea tuviste me encanta esta prenda, si tengo un poquito de olor no te quejes, ja, ja, ja,ja" yo estaba absolutamente en otro mundo, quería que esto fuese eterno, pero como todas las cosas buenas parecen durar poco y el tiempo pactado había finalizado, Adriana dice "Bueno primo cuando quieras volvemos a jugar quizás me ganes ja,ja,ja" me hice el ofendido y la desafíe otra vez apostando aún mas fuerte "Esta bien mañana te juego nuevamente, pero esta vez el que pierde tiene besarle los pies todos los días y el tiempo que uno quiera al ganador y además lustrarle los zapatos, así que Adrianita voy a disfrutarlo cuando pierdas ¿o tienes miedo?"con mirada sobradora me contestó "Miedo yo? Mañana te espero para jugar, ya te imagino lustrándome los zapatos perdedor". Espere con ansia que se hiciera el día, finalmente sus pies serian míos y no tendría necesidad de esconderme para oler sus zapatos y realizar estratagemas para acercarme a sus lindos pies. Fui a su casa justo a la hora que ella volvía del colegio, merendó y empezamos la partida que establecimos que se definiría al mejor de tres, la primera la ganó ella con lo cual expresaba su actitud triunfante diciéndome que sería la ganadora, la segunda la gané yo y empezó a asustarse un poco, la tercer partida y definitoria yo estaba recibiendo buenas cartas y llevaba cierta ventaja que la puso muy nerviosa "No, no puede ser que suerte que tienes" yo reía fingiendo que quería ganar, hasta que empecé a hacer todo mal para que ella triunfara, cuando estaba a punto de ganar se veía su rostro de felicidad y la soberbia en sus palabras "Mira primo hoy mis zapatos están mas sucios que nunca, los quiero bien brillosos, ja,ja,ja" que hermoso era escucharla aunque trataba de no demostrarlo, por fin llegó mi dulce derrota y tendría sus pies a mi disposición, con la última jugada Adriana empezó a reír con ganas "Bien, bien gané, te gané primo que me vas a decir ahora, esto es saber jugar. Ahora espero que no te arrepientas de la apuesta, hay que cumplir" me decía ahora si en forma seria, "Claro que voy a cumplir yo perdí así que cuando quieras empieza la prenda" salió de la habitación y volvió con un cepillo para lustrar zapatos, se sentó en su cama, puso el cepillo en mis manos y me dijo "Bueno tienes que limpiar mis zapatos bien limpitos y lustrosos" mi sueño empezaba a hacerse realidad, trate de que esos zapatos fuesen un espejo, cuando comenzó a salirle brillo acercaba mi boca para darles el calor de mi aliento y este resaltara mas, ella satisfecha me decía "Muy bien, me gusta como están quedando algún día vas a poder trabajar de lustrabotas ja,ja,ja" cuando Adriana consideró que había terminado me pidió que le quitara su calzado, me ordeno que me acostara en el piso y posó un pie sobre mi boca y el otro en mi pecho, los besaba con locura parecía una persona famélica frente a un pedazo de comida no sabiendo como empezar a saciar el hambre, su planta se apoyaba en mis labios y yo lamía con mi lengua sus medias para que quedara su exquisito gusto en mi paladar, luego de un rato me dijo que le sacara las medias y su hermoso pie desnudo se apoyó nuevamente en mi rostro, los besaba y lamía entre sus dedos los que también metía dentro de mi boca para chuparlos, sentía un gusto algo salado pero muy sabroso, pero no tenían casi olor a pesar de haber tenido puestos casi todo el día los zapatos y las medias, ella reía ya que decía que sentía cierto cosquilleo pero que le gustaba. Cuando terminamos me llevó hasta el armario que había en su habitación y abrió la puerta señalándome el lugar donde guardaba sus zapatos "Primo estos son todos mis zapatos cuando quieras empezad a lustrarlos vas a tener para entretenerte" y tenía razón había muchos y de gran variedad, botas de cuero negro y marrón, botines, mocasines, zapatos con tacos, sandalias, zapatillas de deporte, etc., estaba tentado de empezar en ese momento pero se me hacía tarde y preferí disfrutar lentamente de mi sueño, así que le dije a Adriana "Esta bien mañana vengo y empiezo a lustrarlos", cuando me estaba despidiendo nos cruzamos con mi Tía y Adriana le comenta "Mamá, el mañana va a venir para limpiar todos mis zapatos, perdió a las cartas y esa es su prenda así que si entra a mi habitación déjalo que vaya tranquilo", mi tía sonrió y comentó "Que cosas se les ocurre a ustedes dos". Desde ya al otro día con puntualidad a las 15 horas estaba en su casa, mi tía me abrió la puerta y una vez allí dentro me decía "Venís a limpiar los zapatos de mi hija, seguramente ella inventó esas cosas porque odia hacer ese trabajo", la mire como diciéndole que así son las cosas y me fui a la habitación, saqué todos sus calzados y a medida que los limpiaba los olía, besaba y a algunos los lustraba con mi lengua, en eso entra mi tía en el cuarto y con ternura acaricia mi cabeza con sus manos y me dice "Querido la verdad que los estas dejando muy bien, no te molestaría si también te traigo mis zapatos para limpiar es algo que yo también odio hacer y de paso te entretienes un poco más, yo ahora tengo que salir y te vas a quedar solo", con entusiasmo le respondí que encantado lo haría, que a mí me gustaba hacerlo y que no se preocupara que a partir de ahora si ella lo disponía yo me encargaría de mantener sus zapatos limpios. Luego de un rato regresó con una caja llena de toda clase de calzados y en ese momento ella llevaba puestas unas botas preciosas de color negro que le cubrían las piernas hasta donde comienza la rodilla, me dejó la caja a mi lado y dice "Hacedlo tranquilo no tengo ningún apuro, pobre después te voy a dar un poco de dinero con tanto trabajo que estas haciendo", le agradecí aunque le dije que no era necesario que me pagara y antes de que se vaya le dije "Tía ya que estoy le paso un poco el cepillo a las botas que lleva puestas?", hizo un gesto de complacencia y me arrodille ante ella que estaba parada a mi lado y empecé a lustrarle esas lindísimas botas, luego se sentó en una silla para estar mas cómoda y continué con mi tarea, me sentía en la gloria ahora estaba a los pies de mi tía deseaba pasar mi lengua por ese cuero, ella giraba su pie mostrándome cada uno de los lados para que el cepillo frotara bien, nuevamente acarició mi cabeza y dijo "Hay sobrino que bueno que eres, como voy a hacer para recompensarte", yo por mis adentros pensaba que nada me recompensaría mas que me permitiera seguir a sus pies. Cuando terminé, se fue y quede esperando a mi prima Adriana y deleitándome con todos los zapatos.
Así fue que viví uno de los momentos más excitantes e irrepetibles de mi vida, por supuesto que el tiempo que duró vivencié momentos hermosos que les contaré en otra oportunidad.

 

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