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Pacto entre mi hija y yo

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Hola, al estar viendo estos relatos algunos, me dio la tentación de escribirle uno que me trae movido el tapete y que me excita demasiado, hace algunos días estando en mi habitación empecé a fantasear con mi hija, una chica bastante bella a sus 16 años, de un cuerpazo escultural, que había tenido la fortuna de verlo accidentalmente en todo su esplendor, unas tetitas bien respingaditas, con unos botones cafecitos rodeados de dos aureolas rositas de muy buen tamaño para su edad, una cinturita menudita y bien formada adornada por un ombliguito espectacular, los pelitos de su pubis muy bien arregladitos y su panochita rosita tirándole a rojo tenue, sostenida por dos hermosas piernas, delgadas pero muy apetecibles.

Al mirarla así, me quedé como un idiota, queriendo ver todo lo posible y guardarlo en mi mente, ella al mirarme se quedó quieta sin poder moverse, viendo como me la comía con la mirada, recorriendo todo ese hermoso cuerpo, mi verga estaba a todo lo que daba, en eso ella creo que notó algo raro bajo mi bóxer ya que de inmediato se levantó un bulto que pareciera que me iba a romper el bóxer, en ese momento sentí vergüenza, inmediatamente me di la vuelta y salí apresurado de su habitación, directamente al baño a darle rienda suelta a lo que mis ojos acababan de ver, haciéndome una puñeta que jamás me había hecho, aventando chorros de mecos por todo el baño, me quedé quieto como ido, ya una vez recuperado empecé a limpiar todo lo que había manchado, me limpié lo mejor que pude y me fui a mi habitación, sin poder quitar de mi mente esa imagen tan agradable que acababa de tener.

En eso estaba cuando oí que mi hija me llamaba como si estuviera angustiada o algo parecido no sé como describirlo, el caso es que fui a donde estaba y le pregunté que pasaba, estaba como distraída y no acertaba a decirme nada, le insistía a que me dijera que pasaba y no tenía respuesta, me empecé a preocupar, la agarré por lo hombros y la sacudí para ver si reaccionaba hasta que lo logré, por mi mortificación o más bien por lo asustado que estaba al verla así, no me di cuenta que únicamente traía encima una camiseta muy cortita y dejaba ver sus tanguitas, de color azul muy chiquitas que se alcanzaba a ver parte de sus pelitos negros, negros pero muy bellos, y sus tetitas de dejaban ver por encima de su camiseta y totalmente erguidos, duros bien paraditos, entones me dijo, papi, me siento muy mal, siento mi cuerpo muy caliente y me entró una desesperación que no se como quitármela, y se abrazó a mi, sintiendo su cuerpo muy caliente.

Al sentir sus tetitas pegadas a mi cuerpo inmediatamente mi verga volvió a alborotarse, queriendo controlar eso me aparte un poco de ella, para que no me notara la excitación que estaba experimentando, y por no saber que le estaba pasando exactamente, la verdad sentí vergüenza, pero ella, se volvió a colgar de mi volviendo a pegarse a mi cuerpo haciendo con esto más grande mi excitación, con la verga totalmente erecta, la sentí que se hizo para adelante quedándole mi verga exactamente en su panochita, me quise sacar pero ella me jaló más hacia ella al grado que ya no me pude contener y se la arrimé y ella respondió moviéndose en círculos restregando mi verga en su panocha, fue en esos momentos cuando supe que era lo que le estaba pasando, que al igual que a mi al ver mi verga parada, también se había calentado tanto que necesitaba ayuda para satisfacerse, así estuvimos por 5 ó 10 minutos la verdad no se cuanto tiempo estuvimos restregando nuestros sexos, la separé un poco para llevarla suavemente a la cama le levanté la camiseta y pude ver en todo su esplendor sus bellas chichis paradas, hermosas, no me pude contener y me aventé a besárselas al ver que ella respondía a mis caricias y me animaba a seguir explorando su cuerpo.

Me decía: así papito sigue que me está gustando muchísimo, no pares por favor, pues yo ya estaba a mil y aunque hubiera querido parar ya no podía, estaba bastante excitado saboreando ese cuerpo tan delicioso, empecé a bajar con mis besos por su pecho, su cinturita su ombliguito, le bajé un poco la tanga, y le besé sus pelitos gruesos, hermosos y puede saborear con el olfato el delicioso olor que emanaba de su sexo, ya no aguanté más y creo que con brusquedad le saqué la tanga, inmediatamente ella abrió lo más que pudo sus piernas, pidiéndome que le comiera su panochita que estaba totalmente mojada las sábanas estaban empapadas, se la empecé a lamer y ella se arqueaba hasta que logró poner su clítoris en mi boca, se lo chupé, lo lamí, arrojándome sobre la cara cantidades industriales de jugos tan deliciosos que no me cansaba de saborear y que no quería que esto parara, en eso estaba cuando sentí que su cuerpo se arqueaba con fuerza, estaba a punto de tener un orgasmo, que fue tan intenso que duró por varios segundos la verdad no sé cuanto, pero fue larguísimo.

Yo seguí ahora con la tarea de dejarle su panochita bien limpia y cuando creí que lo había logrado la sentí nuevamente arquearse estaba teniendo otro orgasmo pero este más intenso que el primero, yo ya no aguantaba más, me paré y me comencé a pajear ella estaba inmóvil con sus piernas bien abiertas dándome una vista maravillosa de su panochita que seguía emanando mucho líquido, pues eso me puso más caliente y empecé a jalármela más fuertemente, estaba a punto de chorrearme, cuando se incorporó y quedó su cara a escasos centímetros de mi verga y me dijo, espérese yo le quiero ayudar en agradecimiento al placer tan inmenso que me hizo sentir quiero que usted sienta lo mismo que yo sentí.
Agarrándome la verga, dándole para arriba para abajo, me miró y me preguntó que si así estaba bien, que le dijera como hacerlo porque no sabía, y como me dijo antes quería que sintiera el mejor placer del mundo, si le dije estás muy bien mi amor pero dale un poco más de velocidad para que pueda acabar, así lo hizo, y en un santiamén sentí que me venía, así se lo hice saber, y me preguntó entonces que hago ahora, nada mi amor tu síguele así y no pares por favor, dale, dale, dale duro mi amor no pares me vengo, me vengo está por salir chorros de mecos mi niña, son tuyos, todos tuyos, son para ti mi amor, gózalos, si papito dámelos ya que ya estoy acabando otra vez y quiero que lo hagamos juntos, ah entonces acuéstate mi amor, y nos pusimos en posición de 69, ella me la mamaba como una experta y yo loco casi le arrancaba el clítoris bien hinchado de lo caliente que lo tenía.

Nos vinimos juntos en un orgasmo interminable por lo menos eso me pareció a mi, nos quedamos un rato limpiándonos con nuestras respectivas bocas hasta que exhaustos caímos rendidos uno al lado del otro, se puso encima mío me dio un beso larguísimo tierno y me llenó de caricias y mimos sin dejar de agradecernos mutuamente el placer tan inmenso que ambos nos habíamos proporcionado, entonces hicimos un pacto, que siempre estaríamos dispuestos uno al otro para ayudarnos a satisfacernos plenamente, jet'aime

 

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