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Toro loco

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Soy un joven al que le gusta la equitación, pues desde muy pequeño mis papás me llevaban al campo, donde vive parte de mi familia, que trabaja en la elaboración de ladrillos.
También soy gay, pero muy pocas veces he tenido la oportunidad de estar con un macho, así que me tengo que aguantar las ganas de hacer lo que más me gusta: mamar un buen pico.
En cierta ocasión que fuimos al campo el año pasado, estaba muy aburrido, pues allá no hay mucho qué hacer.
pero uno de los primos de mi mamá, siempre ha sido muy buena onda conmigo y nos agradamos, sin mencionar que su estupendo cuerpo me encanta.
Un día que estábamos conversando, me preguntó si yo seguía galopando en caballos o si ahora lo hacía en mujeres; yo me reí y no le contesté nada.
entonces me sugirió que fuéramos a galopar, pero como hacía tanto calor, yo me negué:
_No hay problema me dijo-, aquí se puede andar a caballo en pelota porque hay lugares desiertos en donde no hay quien te mire.
_¿Cómo se te ocurre le dije-, estás loco?
_No si es en serio respondió-, mira, vamos y yo te muestro.
como tengo otros tíos que se bañan desnudos en un rio cercano, accedí, pero antepuse una condición, pues quería tenerlo desnudo y cerca mí:
_Eso sí le dije-, como yo llevo tanto tiempo sin cabalgar, te voy a pedir un favor, y es que lleves un solo caballo, el más manso, para que primero lo montemos al mismo tiempo y después nos lo turnamos.
Al poco rato, llegó con un hermosísimo caballo blanco con manchas cafés.
_¿Es macho? le pregunté.
_Si vieras la media penca que tiene, por eso se llama "toro loco” respondió.
_Nunca se la he visto a un caballo dije yo.
_Si quieres, más allá te la muestro, te va a dar envidia.
Partimos y toro loco parecía muy tranquilo, me extrañaba que tuviera ese nombre.
nos comenzó a dar todo el sol en la nuca y la espalda y mi primo me dijo entonces:
_Empelótate para no cocerte y se bajó del caballo para sacarse la ropa, yo hice lo mismo y en poco rato, él estaba por completo desnudo... sin embargo, yo aún seguía con los calzoncillos puestos.
_¡Sácatelos! Me dijo-, ¿o quieres freírte las güevas?
_No, no es eso le respondí.
_¿Tienes miedo que yo te vea? Sospechó él-, no te preocupes si ni a mi esposa me gusta mirarla.
_¿Y qué te gusta?-pregunté.
_¿En serio quieres saber? Me respondió-, me gusta que me vean.
no le dije nada y me subí al animal, pero ahora era diferente, porque sentía su pelo en contacto con mi piel.
al poco rato de andar, nuestras vergas, de mi primo y mía, estaban al tope y él me la tomó con sus dos manos, ya que iba detrás de mí y me dijo:
_¡¿La tienes grande, ah?!, Ahora que me acuerdo, me dijiste que nunca se la habías visto a un caballo, ¿quieres vérsela ahora?
_Claro que sí le respondí yo, lleno de entusiasmo.
volvimos a desmontar y me advirtió:
_Claro que hay que calentar la agüita primero, pero yo no pienso hacerlo.
_Yo lo hago dije, pues tenía ya muchas ganas y no me negaría a esas alturas-, pero caliéntame a mí primero.
Él accedió y yo me puse de rodillas para chuparsela y que toro loco nos viera... lo hice un buen rato, hasta que me cansé y le pedí que me la metiera y así lo hizo, ese hombre de ya pasados los treinta años.
acabó en mí vuelto loco y me dijo:
_Hace tiempo que te quería así, por eso tu tía y yo ya no hacemos nada.
se puso debajo del caballo y le agarró su pedazo para mamarlo, se lo metió a la boca mientras yo me pajeaba y después me dijo:
_Cada vez que me ponía a pensar en tí, toro loco tenía una chupadita, por eso es tranquilo, ya está acostumbrado.
_Déjame probarle pedí, y me puse donde él estaba, tras lo cual yo también mamé.
Pero en poco tiempo mi primo me tomó entre sus brazos y con toda su fuerza... me puso en posición para que toro loco me la metiera y la bestia así lo hizo.
era tan rico sentirlo todo dentro de mí, mientras mi primo me metía su pico en la boca de nuevo y, me masturbaba.
Mi primo y yo acabamos al mismo tiempo, entonces yo me di vuelta y nuevamente se la chupé al caballo.
al poco tiempo, tuve que tragarme rápidamente ese inmenso torrente de semen que le salió y recién ahí, vino a comprender porqué el caballo se llamaba toro loco.
Desde ese día, el primo de mamá y yo, somos amantes y cada vez que voy, sé que no ha hecho nada con su esposa, así que lo consuelo con creces y ocasionalmente, en el establo.

 

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