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Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Era un viaje de rutina entre la casa de mis padres y la de una de mis tías, con la que acostumbraba a pasar mis vacaciones durante mi tiempo libre. Aquel día decidí viajar en tren y no en bus como habitual en mi. Yo tenia apenas 19 años, y jamas había sido una chica alocada, por el contrario, era muy reservada y tranquila, es quizás por eso que jamas mis padres decían nada cuando yo decidía ir a alguna parte sola.

Aquel día no quise tomar el bus rumbo a la ciudad de Búfalo, al norte del estado de New York, quería hacer un viaje mas relajado y tranquilo en el Metro tren, así que me fui hasta el Gran Central en pleno centro de Manhattan y compre un ticket. Espere casi 45 minutos hasta que avisaron que debía abordar. Subí tranquilamente con mi ticket en la mano, busque el bagon de privados, y encontré el numero que yo tenia, lentamente entre y vi que estaba vacío, mire en todas partes y deje mi bolso de viaje frente a mí en el otro asiento. Abrí la ventana para mirar hacia afuera y veía como la gente subía y bajaba de los bagones en los andenes... Pense que podría dormir durante esas 8 horas de viaje. Mire mi reloj y vi que eran las 11.15 de la noche, por lo tanto, sabia que llegaría cerca de las 7 de la mañana. Me relaje y comencé a sacarme la chaqueta, me senté tranquilamente y cerré los ojos para descansar hasta que partiera el tren.

Cuando abrí los ojos íbamos por una zona donde solo se distinguía las luces de la cuidad, al parecer dormí mas de la cuenta y el tren ya iba rumbo a su destino. En ese momento alguien golpeo la puerta de mi privado, le abrí lentamente mientras intentaba abrir por completo mis ojos adormilados. Vi a un señor mayor de traje azul que me decía; "buenas noches señorita, su ticket por favor" busque el trocito de papel sobre uno de los asientos y lo vi en un costado apunto de caer al suelo, seguro que lo solté de mi mano cuando dormía y ahora estaba abandonado en una orilla. Se lo entregue de inmediato y él lo perforo haciéndole 2 hoyitos con una maquinita, después solo dijo; "Gracias, que tenga buen viaje" y desapareció cuando cerré mi puerta me volví a sentar, pero antes saque de uno de los pequeños estantes una manta y dos almohadas, luego me acomode suavemente y me cobije con ella, pensaba dormir el resto del viaje, así que no saque el libro que había comprado en la calle 17 en Barnes&Noble, recuerdo que me lo recomendó una amiga, el libro se llamaba "PAULA" de Isabel Allende, pero pense que mejor lo leí tranquilamente en la casa de mi tía y no ahí además, estaba empezando a sentir el letargo de todo viajero, así que no lo pense 2 veces y cerré mis ojos apagando la luz. No supe cuanto dormí o si alcance a hacerlo, pero un ruido me despertó, parecía que alguien trataba de entrar a mi privado algo apurado, así que solo atine a prender la luz y a ver quien era que a esas horas intentaba molestar Cuando pregunte que quien era, una voz me contesto del otro lado "habrá la puerta por favor" mas parecía una suplica que una orden, y como no sabia que hacer ni menos que pensar, abrí como si algo me empujara a hacerlo. Vi entrar a un hombre de unos 36 años, alto, moreno y de cabello corto se veía bien vestido, pero sudoroso le pregunte "¿qué pasa?" "¿Quién es usted?" Él me miro y solo me dijo, "ayúdeme por favor" " ¿quien es usted?  ¿Que quiere?" volví a repetir. Yo comenzaba a asustarme, no entendía que pasaba el hombre me dijo; "cálmese, no le haré daño, solo deseo esconderme aquí un momento hasta que pase el hombre que pide los boletos le prometo que me iré enseguida" El cerro la puerta tras de el, y yo no me atreví a obligarlo que saliera de mi privado, parecía muy sincero

Yo le pregunte curiosa " ¿acaso se subió de polizón?" Él sin sonreír me dijo con voz muy baja y como avergonzado "si" Era increíble, pero no tenia miedo, así que me senté nuevamente y le dije que hiciera lo mismo hasta que el que revisaba los ticket pasara otra vez de regreso. Estuvimos unos minutos en silencio hasta que el se decidió a ser más comunicativo y a contarme del por que de esa forma de viajar.

Me contó que vino solo por 2 días a Manhattan a ver a un amigo que según él le ayudaría a montar una empresa, por lo tanto se alojaron en un Hotel del bajo Manhattan compartiendo la misma habitación, pero como la noche anterior tomo 2 cervezas de mas, se fue directo a la cama y cuando despertó al otro día, su supuesto amigo se había ido llevándose todo su dinero, sus tarjetas de crédito y hasta sus maletas con toda su ropa. Así que ni ID tenia, me contó que hizo la denuncia a la policía, pero que su amigo lo había denunciado antes y lo acuso de robarle sus pertenencias, así que paso detenido 4 días hasta que lo soltaron, ya que el tipo no se presento cuando lo citaron para llevar a efecto tal denuncia. Me contó que nadie lo ayudo, así que como no quería seguir ahí, se le ocurrió tomar el metro tren para llegar a su casa otra vez. Así que ahí estabamos, me dio pena la situación y me acorde que llevaba unos emparedados de jamón y queso para el viaje, mas unas Coca-Colas, así que le ofrecí y cominos tranquilamente él me decía que estaba muy agradecido de mí y que si pudiera le pagaba sus atenciones. Yo solo sonreía

Al cabo de un rato de conversación, sentimos pasar al hombrecito de los tickets, abrimos la puerta y él me dijo "ya paso ahora te dejo descansar tranquila gracias por todo" y me sonrío Yo le dije, espere un poco antes de irse no vaya a ser que regrese él lo penso unos momentos y asintió con la cabeza pero dijo "solo 30 minutos mas, y luego me iré". Yo le dije "ok"  así que ahí nos quedamos en silencio matando el tiempo

De pronto unos ruidos en el privado del lado llamaron nuestra atención, parecía que golpeaban la muralla que los dividía, nos miramos mutuamente sin saber que los producían entonces el se puso de pie y abrió la ventana del privado, se inclino hacia ese costado y trato de oír que pasaba de pronto me pidió si tenia un espejo yo le dije que sí y rápidamente lo busque en mi bolso de mano para entregárselo el lo tomo y con el trato de ver que era lo que pasaba al otro lado al cabo de unos minutos, entro sonriendo y solo dijo "parece que recién casados" yo le dije "por que". Y me dijo "mira tu misma" así que así lo hice, tome el espejo y saque parte de mi cuerpo por la ventana, intente mirar a través de lo que el espejo me mostraba de lo que había en su interior, sentía el viento golpear mi rostro, pero mi curiosidad era mas fuerte así que moví bien el espejo y vi a una pareja de jóvenes medios desvestidos haciendo el amor contra esos asientos que daban a nuestro privado no pude evitar mirar como lo hacían, era algo que nunca había visto hacer tan de cerca y menos de esa forma la vi a ella excitada apretándole el trasero desnudo a el y vi como el tenia su pene todo erecto metiéndoselo con fuerza por su vagina, mientras tenia a la chica doblada contra el sillón con las piernas abiertas y puestas sobre sus hombros, él la arremetía con fuerza, era inmensamente excitante verlos en aquel momento me olvide de mi visita, solo me concentre en aquellas imágenes. Comencé a sentir que me mojaba, me di cuenta que estaba excitada y de pronto me acorde de mi compañero de viaje así que entre rápidamente y cerré la ventana, me sentía toda roja, me daba cuanta que él notaba mi turbación lo vi mirarme y sonreírme suavemente, el seguía sentado y solo agacho la cabeza como para que yo no me sintiera pillada en falta por lo que sentía, cosa que estoy segura que el sabia que era lo que me pasaba.

Seguimos sintiendo los ruidos, al parecer ellos no pensaban que hacían tanto alboroto y seguían tranquilamente en lo suyo. Yo comencé a ponerme intranquila, de pronto me pillaba mirando el bulto que sobresalía de entre las piernas de mi acompañante, se notaba que era prominente aquella parte de su cuerpo no podía dejar de pensar en vérselo desnudo, era como una obsesión a cada momento que pasaba, ya que aquel golpe contra la muralla me hacia evocar lo que había visto. Sin darme cuenta, el noto lo que pasaba por mi mente, así que sin decir nada, lo vi bajar la cremallera y meter su mano dentro del pantalón Yo me quede helada, no atinaba a decir nada y ni siquiera a moverme, pero no podía dejar de mirar que hacia el con su mano. Lentamente lo vi sacar un pene ancho y de unos 12 centímetros de largo, estaba medio flácido, pero yo lo veía realmente grande.

El no me miraba, solo miraba lo que sus manos hacían y en medio de mi asombro, comencé a ver como el se masturbaba en mi presencia con sus dedos se lo acariciaba desde la base hasta la punta de su glande, mientras que con su otra mano, se apretaba los testículos. Lo vi sacarse su chaqueta y abrir su camisa, vi su pecho grande y velludo aprecia una película sacada de mis fantasías, lo vi acariciarse el pecho con una de sus manos mientras la otra seguía entre sus piernas, la deslizaba por todo su pecho, tenia los ojos cerrados mientras lo hacia,  y yo, estaba allí, embobada mirándolo y sintiendo como se iba excitando. Hasta ese momento no me di cuenta cuan mojada estaba, solo hasta que se me ocurrió cruzar mis piernas me di cuenta que estaba tan excitada o más que él y sentí la profunda necesidad de tocarme yo también, pero no lo hice, seguí mirando como él deslizaba su mano por sus vellos bajando hasta llegar a su miembro otra vez. Lo vi erectarse, ponerse firme como un roble, se le veían las venas que iban desde la base hasta la punta, parecían que iban a reventar de un momento a otro era realmente impresionante verlo así sentir su respiración agitada, su rostro contraído por el placer proporcionado por su mano No sé por cuanto tiempo lo estuve contemplando, hasta que no me di ni cuanta cuando estaba arrodillada frente a el sentía la fuerte necesidad de tocárselo, de saber que se sentía hacerlo así que sin pensarlo, estaba allí, con una mano apunto de tocarle con la punta de mis dedos aquel pene que me tenia hipnotizada.

Lo hice bajo los ojos asombrados de mi acompañante, pero no dijo nada y volvió a cerrarlo para solo sentir aquel roce de mis dedos sobre el no pude evitar un estremecimiento cuando lo toque, fue algo que me sacudió todo el cuerpo lo sentí duro, hinchado, aprecia que estaba apunto de reventar. El glande se veía imponente, brillaba en su punta mis dedos sé delizaron hasta él, se lo toque suavemente, lo apreté con mis dedos, el se quejo de placer con mí otra mano, le comencé a acariciar los testículos, se los apretaba suavemente se los sentía caliente y eso me excitaba mas de pronto, no pude evitar acercar mi boca a el, comencé a besárselo en la puntita, con besos muy pequeños Mi acompañante daba pequeños gemidos entre su respiración entrecortada. Entonces sentí la necesidad de tocárselo con mi lengua, la punta de ella toco casi rozando la punta del glande, luego comencé a lamerlo desde el glande hasta la base del miembro, con mi lengua sentía sus venas hinchadas, no podía evitar dejar de hacerlo. Así estuve unos momentos hasta que lo metí en mi boca era grande, no podía tenerlo todo dentro de ella, así que comencé a chuparlo de apoco lo sentí gemir, veía su pecho hincharse de placer, parecía que retenía la respiración, mientras con mi lengua se lo presionaba contra mi paladar, no supe cuanto tiempo estuve haciendo eso, solo entre en mi cuando sentí algo caliente que llenaba mi boca como chorro. En ese momento dio un gemido que no pudo evitar y lo vi todo sudoroso, al mismo tiempo que yo me tragaba aquella sustancia que había salido de su interior. No me desagrado, pero me daba cuanta que estaba teniendo mi gran aventura con un desconocido.

Nos miramos a los ojos unos instantes y parecía que ya sabíamos que iba a ocurrir, así que el cuidadosamente me guío hasta quedar sentada frente a el, lo vi tranquilo y seguro. Se quedo arrodillado frente a mi igual como yo estaba minutos antes, entonces comenzó a besarme lentamente, sentía sus labios suaves sobre los míos. Sentí su lengua entrar en mi boca un extraño deseo se apodero de mí en aquel momento sentí como si me estuviera entregado a el y tuve la fuerte necesidad de acariciarlo, deseaba sentirlo sentir su gran masculinidad frente a mi ingenua femineidad. Me sentía turbada en extremo, pero estaba segura de lo que quería en aquel momento y eso, era él.

El contacto de sus manos sobre mi ropa me hizo estremecer de pies a cabeza, sus suaves roces sobre mis pechos me tenia a punto de cometer mil locuras. De pronto sentí como sus manos se deslizaban bajo mi T-shirt, eran delicadas al tocarme sentí como me desabrochaba mi corpiño para luego tocar a sus anchas mis pechos, la sensación de ser acariciada en mis pezones me tenia mas excitada aun Me di cuenta que el noto mi deseo, y retiro sus manos para sacar mi T-shirt con cuidado. Yo no opuse resistencia alguna, deseaba que lo hiciera y eso hizo. Una vez que me retiro todo lo que me cubría, lo vi inclinarse sobre mis pechos para rozar con su lengua la punta de mis pezones erectos. Mi pecho se agitaba por mi respiración, estaba realmente excitada viendo como me acariciaba con su lengua cada uno de ellos, lo vi besarlos y luego chuparlos como un pequeño lactante. Así estuvo por unos minutos, hasta que lo vi comenzar a bajar lamiendo mi estomago, sentí como sus manos comenzaban hábilmente a bajar la cremallera de mi jeans, luego y a medida que besaba mi vientre comenzó a deslizarlo por mis piernas, yo le ayude un poco a hacerlo y lo vi retirarlo con mi ropa interior. Estaba desnuda frente a un desconocido, pero no tenia vergüenza ni miedo, solo deseaba sentirlo con todo mi ser.

Lo vi abrir mis piernas e introducir su cabeza entre ellas, sentí su lengua sobre mi clítoris, notaba su deseo por mí. Recuerdo que le acaricie sus cabellos cuando él metía suavemente su lengua por mi vagina no pude evitar un gemido de placer, era algo que jamas había sentido antes, pero me enloquecía. Dentro de mi excitación vi su gran miembro erecto que salía de su pantalón y note que por la punta de su glande chorreaba un liquido medio espeso de color blanco, era hermoso verlo, no pude evitar dejar de mirarlo mientras lo sentía poseerme con su lengua. Yo gemía de placer, sentía que pronto vendría mi orgasmo así que casi como una suplica le pedí que me penetrara con aquel pene firme lleno de virilidad, necesitaba sentirlo en mi interior. Recuerdo que se acerco mas a mí y puso mis piernas sobre sus hombros, yo estaba media doblada en el sillón, pero pude ver como su pene que aun chorreaba se acerco a mi vagina y se metió en ella. Sentí un pequeño y rápido dolor, que luego se transformo en un gran placer al sentir como aquel gran miembro entraba y salía de mi cuerpo. Lo veía aparecer y desaparecer en mi vagina, notaba como mis jugos lo empapaban en cada entrada lo veía brillar, se notaba tan poderoso, tan firme que me sentía poseída por todo un hombre. Me acariciaba las piernas mientras hacíamos el amor, tenia sus ojos cerrados manteniendo aquel movimiento que me desquiciaba. Lo sentí gemir, me di cuenta que pronto acabaría en mi, deseaba sentirlo Su penetración se apresuro, entraba y salía de mi vagina cada vez más rápido, sus gemidos aumentaban los míos así como mi excitación, no pudimos evitar movernos para ayudar a aquel roce de nuestros cuerpos. Fue entonces cuando vi otra vez su hermoso pene desaparecer en mi estaba hinchado, las venas se podían ver claramente, era realmente impresionante para mi ver aquel miembro de virilidad en su máxima expresión estaba lleno de vida, era maravilloso verlo y más aun, sentirlo.

Mi cuerpo comenzó a convulsionarse, no podía evitar tener aquellos movimientos sin control, mi cuerpo se empezó a poner más rígido y note que mi orgasmo estaba apareciendo. El lo noto, y apuro mas aun su envestida final. Fue con fuerza, pero duro una eternidad, ya que cuando sentí su poderosa eyaculación golpear mi interior cerré mis ojos para disfrutar al máximo aquel momento.

Estabamos cansados, pero el no se retiro de inmediato, dejo por unos minutos su miembro dentro de mí fue delicioso sentirlo mío durante aquellos instantes. Nos relajamos y me beso largamente, se puso de pie y me cubrió con las mantas, acomodo las almohadas en mi cabeza y se quedo allí, acariciando mis cabellos largos. No supe en que momento me quede dormida sintiendo sus dedos en mi frente, sus dulces besos había tanta ternura en él, tanto amor, que llegue a sentir que seria el hombre de mi vida. Pero como la vida y los sueños no son eternos, desperté cerca de las 6.30 de la mañana, estaba sola en el privado, no había rastro de mi fortuito acompañante, sabia que no lo había soñado, ya que yo aun estaba cobijada bajo las mantas que cubrían mi desnudez. Jamas logre saber quien era ni como se llamaba, o al menos saber a donde se dirigía, pero algo estaba claro en mi mente y era que nunca nadie lograría hacerme sentir tan mujer como en aquella noche.

 

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