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Dia de muertos

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Para festejar mi cumpleaños hice una fiesta en la cual invité a varios de mis amigos de la secundaria, el bachiller y la universidad. Decoré todo con calabazas y calaveras, y a mis papás los mandé a dormir con unos tíos.

Mi nombre es Jennifer y tengo 21 años, soy morena, mido 1.68, peso 65 k, tengo el pelo negro y rizado hasta la media espalda, ojos café oscuro y labios carnosos, tengo el busto algo grande (103cm), un buen trasero y unas piernas bien formadas, las cuales son mi mayor orgullo. Ese día estaba muy tensa, así que antes de que llegaran los invitados me di una ducha y me masturbé para calmar mis nervios. Me gusta mucho sentir como se deslizan mis dedos enjabonados por los labios de mi vagina, pero me gusta aún más cuando me jalo suavemente el clítoris como haciéndome una pequeña paja, por las prisas no terminé como yo hubiera querido mi ritual así que salí y me arreglé para la fiesta, me puse un tanga azul y unos jeans negros con un top azul que tenía un escote que dejaba ver mis grandes senos. Los invitados comenzaron a llegar así que mis amigas y yo pusimos música para que empezaran a bailar, al dar aproximadamente las doce de la madrugada llegó Víctor, un compañero mío desde la secundaria que siempre me ha gustado, pues despierta en mí un instinto sexual que nadie me había inspirado (por eso lo invité) aparte que me hace reír como una loca con sus disparates, él es como de 1.70, moreno y de pelo corto negro, un cuerpo que no es atlético, pero está muy antojable. Llegó con varios amigos, me dieron el abrazo y entraron a la casa. Como llegaba más gente y tenía que atenderlos no permanecía en un solo lugar pues tenía que servir sodas y ofrecer los canapés, pero cada vez que pasaba junto a Víctor, no dudaba en lanzarle miradas de lujuria debido a la cerveza que había estado tomado y por la masturbada inconclusa de la ducha.

Haciéndome la tonta le pedí de favor a Víctor que me ayudara con la llave del barril pues -según yo- se había atorado, y salimos al patio donde había poca gente y me agaché para enseñarle dónde estaba el desperfecto, como él estaba detrás de mí retrocedí un paso hasta tocar su aparato con mis nalgas, él pareció darse cuenta de mis intenciones y presionó más hacia donde yo estaba, sentí cómo su pene empezaba a ponerse duro cuando llegaron invitados a pedirme más cerveza, así que nos metimos a la casa. Después de eso, sentí cómo estaba toda mojada por dentro y más caliente aún. Como a las cuatro de la mañana la gente empezó a irse, y sólo nos quedamos en la sala mi hermana, su esposo (que son muy jóvenes, ella tiene 22 y él 23), una amiga mía, Víctor y su amigo y yo. Comenzamos a platicar mil cosas y después saqué una botella de Baraima Citrus que empezamos a tomar con refresco de toronja. Yo me sentía ya algo mareada por las cervezas y el ron, mi hermana se fue a dormir a la recámara de mis padres y el amigo de Víctor que tenía un partido de fútbol para esa mañana me pidió el teléfono para llamar un taxi, cuando el taxi llegó Víctor lo acompañó a la salida y yo aproveché para ir al baño.

En el baño oí que tocaban la puerta y pregunté quién era, Víctor me decía que abriera la puerta, así que acabé de hacer lo que estaba haciendo y salí hacia donde esta el lavabo, pensando que él quería entrar al baño. Me di la vuelta para lavarme las manos cuando de repente siento como por detrás me empieza a desabrochar el top dejando mis tetas al aire, mientras me decía al oído como susurrándome: "Me encantan tus tetas están bien sabrosas", mi corazón estaba a 100 pues mi hermana estaba durmiendo en la habitación contigua y mi amiga y mi cuñado estaban platicando en la sala, empezó a masajear mis tetas con movimientos circulares suaves, bajó su mano para acariciarme la vagina que estaba toda llena de fluidos por mi excitación, él se dio cuenta de ello y me bajó el pantalón, de un jalón me volteó hacia donde estaba él y me sentó en el lavabo, me dijo: "Abre las piernas porque quiero comerme tu coño" y yo las abrí sin pronunciar nada. Sentía cómo se comía todos mis jugos y cómo su lengua me penetraba una y otra vez sin descanso, mientras sus dedos pellizcaban suavemente mi clítoris. Yo trataba de no gritar del placer que me hacía sentir, pero por suerte el estéreo estaba prendido y el volumen tapaba mis jadeos. Estaba a 1000 pues tenía a mi hermana en la habitación de a lado, y a mi amiga y a mi cuñado en la sala, y él seguía trabajando mi vagina, de repente se paró y sin dejar de sobar mi clítoris me besó en la boca para evitar que gritara al correrme. Su mano estaba llena de jugos cuando me dijo: "Te corriste ¿verdad?, prueba a lo que sabes", y metió sus dedos en mi boca, yo lo chupaba como poseída al saber que eran mis jugos los que estaba chupando. Yo no quería quedarme con las ganas y bajé a mamarle su aparato de unos 18 cm. que no es lo más grande que he visto (pero eso no es lo que importa, lo que importa es lo bien que lo usa). Lo chupaba como desesperada, lo tragaba hasta tocar mi campanilla y aún quería más, le mamaba la cabeza mientras le daba trato especial a sus bolas, que en momentos bajaba a mamárselas también. Me excitaba oír sus jadeos mientras acariciaba mi cabello, lamía su punta y la chupaba como si fuera un pequeño pezón, sentía como se contraía su vientre pues estaba a punto de correrse: "Sí, así, mámala. ¡¡¡Más rápido, más rápido...!!!" De repente paré y le di un beso en la boca. Él me volteó hacia el espejo del baño y sin decirme nada de una estocada me penetró haciéndome dar un grito de placer que por suerte se perdió entre la música de la sala. Me empezó a bombear y mientras yo me veía en el espejo en una escena digna de película erótica, mis pezones estaban duros y parados como dos pequeñas pasas que Víctor no dejaba de pellizcar, mientras me bombeaba por detrás masajeaba mis senos y me susurraba al oído: "Me encantas. Cómo me enculan tus tetas. Esperaba este momento desde hace mucho tiempo. Cómo me encula tu coño. Nunca te lo depiles, me encantan tus pelos..." Yo estaba tan caliente que no tardé en decirle que me corría otra vez. "Me corro, me corro, no pares, sigue, sigue, más, dame más, más rápido, más duro, no pares..." él solo jadeaba y jadeaba... Me pedía: "Déjame acabar adentro, por favor déjame acabar adentro...", pero como no tomaba la píldora le dije que no, así que acabó lanzando su leche en mi espalda mientras yo me corría por tercera vez. Él aún tenía fuerza en el aparato así que me volteó y me penetró cara a cara mientras mamaba mis pechos, dejándome marcas rojas. Yo no podía más trataba de no jadear, mis esfuerzos eran grandes, pues el placer que me estaba dando me volvía loca, al darse cuenta con su mano tapó mi boca y con la otra masajeaba mi clítoris. Sus estocadas se hacían cada vez más rápido y más fuertes y me corrí al momento en que mordí su mano y enterré mis uñas en su espalda....

 

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