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Un partido de tenis

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

La luz refleja mi sombra alargada hasta el infinito, y con ella el presagio
de que no volvería a verlo. El juego de luces, al calor de estos farolillos,
me daban seguridad en una noche bastante fría. Intranquila, mi alma
desespera, mientras con disimulo, veo como las manecillas del reloj van
pasando sin que aparezca. Rezaré lo poco que recuerdo a San Pedro,
imaginando estará gustoso en su altar velando por todos nosotros, los menos
favorecidos , los más necesitados.... ahora yo..
Mi piedra, como la huella que deja la tierra en la mata, empezó caminando
por El Parque Alonso. Como mujer que estaba de paso, en esta
maravillosa ciudad aventurera y trabajadora, soñadora y austera, me fuí
acercando por la Avenida de Andalucía hasta tocar la primera escultura, en
forma de cobijo- asiento rodeada de muchas ramas de hierro forjado dando
vida a unas hojas de higuera o de parra que me sirvieron de sano aposento
durante un buen rato. Desde allí divisaba a todo el que pasaba, aquellos
montes que a lo lejos me saludaban, nubes de algodón sobre mi cabeza. Un
saludo para mi amiga y compañera, creí decir a la nube a su paso.
Había estado en el club, disfruté de un brillante partido de tenis, mucha
gente animando a los participantes, buena actuación de Mollá... aplausos...
Lo habría reconocido entre un millón, con su gorra nike, pelo largo hasta
los hombros, camiseta blanca, pantalón corto azul y tenis de \"bambino\"
deportista. No dejó de mirarme, y yo me preguntaba si tendría alguna mancha
en mi vestido largo, o si sería la pamela azul con flores lo que le llamaba
tanto la atención, porque otra cosa no podía ser... para nada era su tipo.
Demasiado joven para mí.
Sentí su presencia como una puesta de sol en un día de otoño, un tarde de
playa o un día de lluvia... así me pareció cuando mis pies temblaron oyendo
el grito que avisaba a mi alma. Viene hacia mí, se acerca. ¿Será posible
que le guste, con tanta chica guapa que hay por aquí?... Cada vez más cerca,
la misma angustia me asfixiaba.
- Me llamo Santiago, para los amigos Santi. He visto que estás sola y me he
dicho que podías sentarte con nosotros. Tenemos bocadillos y coca-colas.
- ¿Quiénes sois vosotros?... Sólo te veo a tí.
- Ahora vendrán, somos una buena pandilla.. Vamos .... ¿Cómo te llamas?
- Un buen partido. ¿Hasta qué día dura el torneo?. - No tengo folleto
explicativo.- Dije. Mecanismo de defensa de alguien que quiere huir...
Tierra trágame.
- Hasta el domingo. ¿No eres de aquí verdad?. Tu acento ...
- Me llamo Ana. Le tendí mi mano como respuesta y él la estrechó con tanta
fuerza que casi me hizo daño. Tiró de mí... - Hay más sombra donde te digo.-
Vamos.
- Vimos el siguiente set comentando banalidades, rutas turísticas, los
profesionales y sus ganancias... sin dejar de mirar a los jugadores....
aplaudimos a rabiar.. Vaya partidazo. Se levantó y lo seguí hasta la salida.
Me invitó a un paseo por el Parque. Te gustará me dijo...
Durante todo el trayecto no dejamos de hablar de la escultura, la
fotografía, la madre naturaleza.. Oírlo te transportaba. Vivía en cada poro
de su piel todo lo que me contaba.
Anocheció deprisa y nos cobijamos debajo de un llorón sin causa sobre un
asiento de hojas y escarcha. Me rodeó la cintura, me abrazó por la espalda,
mientras me indicaba cómo la luna nos cobijaba. Me dejé llevar.
_ Han pasado muchas horas. El frío se aloja en mi espalda. No me he traído
ningún abrigo. Recordando aquél paseo las horas pasan más deprisa. ¿Vendrá?.
- Al despedirse en la puerta del hotel me recordó que su casa era mi casa.
Me lo creí. Parecía sincero y me gustaba. Vaya que si me gustaba. Allí
estaba, como muestra, esperándolo, bajo un cielo raso, algo de viento, fría
noche, helada mi cara...viendo en cada sombra, mi sombra, su sombra que se
aproximaba. Pero no llegaba.
Son las dos de la madrugada. Me han aconsejado que me vaya, no es buen lugar
para una mujer mayor estar aquí tanto tiempo sentada.. Es peligroso, para la
salud y el alma. Tomé mi bolsa de cuero, en el móvil ningún número, nada.
Paseando por entre aquellas esculturas mi alma lloraba con el llorón que las
cobijaba. Una lágrima se despedía con añoranza de aquellos paisajes, de
aquél entorno que me embriagaban. ¿dónde estás mi moreno?..
Te conformaste con hablar de paisajes, de sueños, de mundos que nos
llenaban. Me diste tu cobijo y un sólo abrazo que dejó tu huella en mi
espalda... Gorra en mano, moreno, dónde te fuiste?. ¿A qué otra morada
fuiste a dar tu amor, tu mano, dulce voz que llega al fondo del corazón y
aguarda?.
Mi autobús abre sus puertas. La gente parece tener prisa para tomar los
asientos preferentes. El chofer me indica que o me subo o me quedo en la
parada. Aún tengo esperanza. Subo descorazonada. El autobús cierra sus
puertas. Se pone en marcha.
Unas manos pegan golpes en la puerta. Retumban con firmeza. Me llaman. Me
levanté del asiento queriendo saber qué pasaba. Encontré unos ojos azules,
pelo largo, mano firme que me abrazaba.... ¿Te ibas sin despedirte de mi?--
Beso profundo, abrazos eternos, las palabras sobraban.. así fuimos hasta la
próxima parada.
Mis ojos brillaron por su ausencia. La música que dejaron sus palabras aún
suena en mis oídos... \"amor... cada día que pase esperaré en esta tu casa
que es mi casa\"... \"amor, ... cada día...esperaré en esta casa.... \" \"
amor... tu casa.. es mi casa\".

 

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