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Ahora somos tres

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Debo confesar para que vayan entendiendo el título de esta historia que es real, que somos una joven pareja de profesionales, de veintiseis y veintiocho años, tenemos siete años compartiendo todo y sentimos que somos una pareja completa, compartimos un bello apartamento con todo lo indispensable para ser feliz. Tenemos una vida sexual muy activa, sin inhibiciones, nada que envidiarle a una pareja hombre - mujer.

Una noche, en una de nuestras rondas por la ciudad donde vivíamos, surgió la conversación de cómo seria hacer el amor ambos con otra persona, ese hecho se convirtió en obsesión y muy frecuentemente salíamos en busca de la persona ideal para satisfacer nuestra fantasía, el hecho, es que nunca coincidíamos en materia de gustos por el hombre anhelado, mientras tanto, ya este hombre existía en nuestras fantasías y juegos sexuales y siempre salía retratado en nuestra cama, hacíamos el amor imaginándolo haciéndonos de todo lo que esa mente morbosa se le podia ocurrir. Pero en la calle nunca nos poníamos de acuerdo en la escogencia, quiero aclarar que estas diferencias nunca nos trajo ningún tipo de problemas, ya que el acuerdo debía ser que el tipo nos gustara a los dos.

Debo decir que mi pareja, por las noches estudia a nivel de postgrado y generalmente, lo llevo a allá cada vez que tiene clases, para que no deje su carro estacionado allí y se lo puedan robar, siempre al dejarlo me decia que le trajera algo "bueno" cuando lo viniese a buscar de regreso. Ya se imaginaran a que se refería. El hecho es que en mi ronda no veia nada que nos pudiera gustar a ambos, debo decirles que somos de muy buen cuerpo, yo blanco de ojos verdes y el un morenote claro increible. Por lo que a el le gustan blancos y a mi morenos.

Cierta noche, vi un moreno con un cuerpo espectacular y les juro que en ese momento, solo pensé en mí. Pasé y le miré al cual él respondió del mismo modo. Di la vuelta y pase de nuevo y esta vez estacioné muy cerca de él. Se acercó y le pregunte para donde vas? Me dijo que al Centro de la ciudad, como yo no frecuento esa zona, le dije que no llegaba tan lejos. El miró mi cara de lujuria y al retirarse se tocó muy disimuladamente su gran paquete, quedé electrificado. Le llamé de nuevo y le dije que si queria lo podia dejas un poco mas cerca y aprovechabamos para platicar. El aceptó y subió. Despues de las típicas preguntas de rigor a la vez que no apartaba la vista del inmenso paquete, le dije que se notaba excitado, a lo que me respondió que tenia unas ganas bárbaras de tirar. Inmediatamente acaricié su paquete y preguntó que si lo queria conocer, se bajó la bragueta y mostró una verga descomunal, como 26 centímetros de hermosa y gruesa carne, En ese momento circulabamos por u! ! na calle poco transitada, por lo que estacioné y me lancé sobre ese adonis. Con mi garganta educada por el ejercicio diario, no tuve muchos problemas para embullirme ese mazo de carne, sangre y venas. Mamé con devoción hasta que la luz de otro carro, me hizo detener. (Debo decirles que fue mi primer huevo diferente despues de siete años). Continué manejando ya se acercaba la hora de buscar a mi pareja, en ese momento le dije:

Si quieres te pasamos recogiendo dentro de una hora, a lo que extrañado pregunto:

Te pasamos,

Si le dije, voy a buscar un amigo a la universidad y estoy casi seguro que le encantaria conocerte.

No te gustaria hacer el amor entre tres, no seria maravilloso sentir dos lenguas ese hermoso guevo que tienes. Mientras uno recorra tu palo el otro mame tus bolas.

Si repondió, como es el, me pregunto

Es un año menor que yo, alto, moreno atletico. Creo que la pasaremos bién me respondió.

Lo dejé en el sitio convenido y fuí a la universidad a recoger a mi pareja, tardo un poco y yo estaba ansioso.

Cuando lo ví venir me alegré.

Al subir y saludar le dije huele mi mano. Que te parece.

Me dijo, Huele a huevo joven y fuerte.

Se lo describí, yo sabia que no le gusta los morenos, pero se lo describí de tal forma para entusiasmarlo. Sobre todo cuando le dije tiene una herramienta bestial. Imponente,

De todas formas, le dije, depende de tí a ti no te emocionan los morenos, a mi sí, pero tenemos que estar de acuerdo para esto. Vamos lo observas y decides.

Así lo hicimos y respondió con agrado, so sé si realmente le gusto, lo hizo por complacerme o por curiosear esa enorme verga.

Acerque, el carro y el subió, despues del saludo de rigor, se lo presente, diciéndole. Este es el muchacho del cual te hablé. Entablamos una semi conversación. Estando los dos en el puesto de adelante, le dije tiene una tranca descomunal, el muchacho no escuchó, solo el murmullo, a lo que dijo, ni escuche. Mi pareja le dijo, me está comentando qu tienes un mousntruo divino estre las piernas. Se rió. Le dije:

Nos la muestras.

Inmediatamente se bajo la bragueta y los pantalones hasta la rodilla. Mi pareja sonrió con picardia y lujuria.

LE dije: la quieres probar y en el acto se lanzo al puesto de atras y mamó como loco, al despegarse le seguí en el acto estacionando el carro. Mamé poco pero con maestria. Me despegué y se volvio a lanzar. Les dije arreglense que falta poco para llegar a la casa. NUESTRA FANTASIA HABIA COMENZADO A REALIZARSE.

Legamos a la casa muy seriecitos, ante la vista indiferente de nuestros vecinos, ni se imaginaban el destape que se iba a producir al cruzar la puerta.

Lo invitamos a sentar y ofrecimos un trago. Mi pareja se sentó a su lado y yo traté de sentarme al frente, pero me llamaron y dijeron que los acompañara. Accedí, me siento y pongo mi pierna sobre la del visitante, veo a mi pareja magreandole el paquete y besándolo en la boca. Me incorporé de inmediato y comencé a bajarle el pantalon, me arrodillé delante de el y comencé a mamar con gula, no existió parte de ese palo que no recorrí, el glande brillante de sus líquidos fué mi gran fuente de excitación, el ojete estaba en su punto, Mamé donde solo los hombres saben producir placer, Mi pareja entró por debajo de sus piernas, apoderandose de unas lindas bolas tan perfectas como una manzana, allí se encontraron nuestras bocas por primera vez, nos besamos con amor, pero el objetivo no eramos los dos, subi hasta su boca y nos besamos con pasión nuestras lenguas se entrelazaron como nunca. Mientras tanto mi pareja se deleita viajando entre sus bolas y la tranca. Mientras nos besamos ab! ! rí su camisa y me apodere se sus tetillas, perfectas, en ese momento sentí que estaba en nuestras manos, mi pareja subio y entre besos caricias y amapuches, estuvimos un largo rato, a todas estas ya nosotros estabamos desnudos. Me subi a horcajadas sobre el para sentir su falo entre mis nalgas, que placer, fué eléctrico el contacto. Le dije a mi pareja que si queria experimentar lo que sentí. No lo pensó dos veces y se sentó sobre el. Se veian divinos, mis dos morenos favoritos. Aproveche la posición y le mame el huevo a mi pareja, lo tenia a mil. Su glande parecia y taza de miel. Que gusto sentí. Me posicioné de bnuevo de la verga de nuestro amigo y mamé hasta sentir sus jadeos, sabia que terminaría en cualquier momento, busque la cara de mi pareja y ese glande nos lo repartiamos por igual cuando al fin sentiamos que se venia colocamos nuestras bocas abiertas muy juntas para esperar ese nectar, que trallazos de leche sobre nuestras caras, labios y lenguas, que manjar tan deli! ! cioso. Respiró profundo, aproveché y busque su última gota en el ojete. Quedó, exhausto, pero su extrema juventud y la situación hizo que se excitara muy pronto, fué otra seción inimaginable, queria experimentar mas, queria saber la resistencia de mi esfinter al recibir ese huevo. Le pregunte a mi pareja si queria que esa verga se lo cogiera, dijo que nó. Me devolvió la pregunta, respondí afirmativamente. El muchacho queria meterlo. Me puso en cuatro, sobre el sofa, me dió unos lenguetazos en el culo que me hicieron delirar, a todas esta mi pareja estaba mamandomeel guevo, para mayor placer. Senti algu tremendamente caliente en la puerta, pense son 26 cm y mucho groor, mi pareja me ayudó, abrió mis nalgas con sus manos y enfiló ese cabezon, sentí la primera envestida, ya el glande estaba adentro, ya pasó lo peor ahora viene lo bueno cuelee hacia atras buscando todo el tallo, no descancé hasta sentir sus bolas contra mi culo, creo que me vovi loco culeando, mi pareja seguió mam! ! ando mi verga, de alli subio a mis tetillas, donde sabe que me hace enloquecer. En ese momento el muchacho se sento y cabalgue como loco sobre el, mi pareja se las ingenió para mamar sus bolas de nuevo. Creo que casi nos pusimos de acuerdo, para venirnos. Los gemidos del muchacho eran ruidosos, los mios eran tremendos, mi pareja se masturbaba mamandole sus testiculos, al escuchame sabia que me venia, quien mejor que el, medtió su cabeza entre los dos abdomen y alcanzó mi guevo nos venimos los tres al mismo tiempo. Fue un derroche de placer. Nos recostamos y dormimos por un rato. Al despertar el muchacho se estaba arreglando, dijo que debia amanecer en sus casa. Lo llevamos hasta el sitio convenido, despues de vestirnos, las piernas me temblaban mientras manejaba. De regreso mi pareja me dijo que nunca me habia visto soltar tanta levche como en esa ocación , claro, era la nueva experiencia.

Ya en la casa, nos duchamos y nos acostamos, hicimos el amor de nuevo, sin acordarnos de los que pasó poco antes. Hemos visto al muchacho varias veces, pero no lo hemos invitado a subir. Le bautizamos el "electro" por lo descumunal de su verga.

De ves en cuando, subimos a alguien al carro y nos lo mamamos hasta hacerlo acabar, pero no hemos vuelto a llevar a alguien a la casa. Es nuestro nido de amor y solo para dos. Ahora somo tres, pero solo dos fijos el y yo, el tercero varia de acuerdo al gusto.

 

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