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El Galan de TV

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Hoy en la mañana la editora de "magazine tv" nos llamó, y nos informo a todos los periodistas la pauta para el próximo número. Este iba a estar centrado en el estreno de una nueva teleserie, para lo cual había que entrevistar a los actores y actrices de esa producción. A mí me toco el galán de la teleserie: Cristóbal García. Un tipo de un metro ochenta de estatura, ojos verdes, el cual con su presencia hacía suspirar a todas las mujeres.

Acordamos encontrarnos en la tarde en un bar no muy concurrido, de forma de estar en un ambiente grato para realizar la entrevista.

Cuando llegué al bar, él ya estaba ahí, realmente era buen mozo, incluso diría que con su presencia iluminaba el sector donde estaba sentado. Vestía una polera roja, jeans. Fumaba un cigarro mientras bebía una cerveza. Empecé hacerle la entrevista, él me invitó una cerveza a la cual no me negué.

Éste Cristóbal, es un tipo muy simpático, inmediatamente se produjo una empatía entre nosotros. Una vez terminada la entrevista, seguimos conversando como viejos amigos, y tomando y tomando, pero ya no era cerveza sino vodka. Se hizo tarde, ya era hora de irse, pero me invitó a su casa para prestarme unos libros.

Cristóbal vivía sólo cerca del lugar de donde estábamos, llegamos a su pequeño departamento. Me senté en el sofá y él junto a mí. Me miró a los ojos diciéndome: "eres un tipo muy simpático, y atractivo, si quieres puedes quedarte". Yo lo mire y esboce una sonrisa, él que era el hombre más deseado por las mujeres del país, me hacía una propuesta amorosa.

Antes que yo dijera algo, me empezó acariciar la cara, pasando sus dedos por mis labios, y me dijo: "te gusta", a lo que yo respondí: "si, sigue". Se sentó sobre mí, sacándose la polera. Poseía un cuerpo cubierto por una gran cantidad de bellos negros, me tomo la mano y se la llevó a su pecho, acariciándolo. Me desabotonó la camisa y nos tendimos en el sofá. Nos besamos, mientras yo le tocaba el paquete, todavía envuelto en sus pantalones. Se levanto y me llevó a su cama.

En el dormitorio, cada uno terminamos de desvestirnos, nos tendimos en la cama besándonos. El quedo sobre mí. Entrecrucé mis piernas con las suyas, mientras mi mano recorría su espalda, bajando, pasando por sus nalgas. Le agarré las bolas, que ya estaban duras, no eran muy grandes, pero si hermosas al tacto. Mientras tanto, nuestras lenguas luchaban, compartiendo saliva y placer.

Nuestras pollas, estaban una sobre la otra. Cristóbal se levanto y de su ropa sacó un par de condones. Me puso uno, con dificultad, es que son muy resbaladizos. Luego, él se puso el otro. Se arrodilló en la cama y me tomo el pene llevándoselo a la boca, lamiéndolo. Mientras mis dedos hacían lo posible por entrar en la cavidad oculta. Nos acomodamos para quedar en la posición del 69. Así fue mucho más fácil, con mi saliva le lubricaba su agujero, y mis dedos entraban mejor. Primero uno, luego dos, para terminar en tres.

Sentí como Cristóbal gemía, cuando mis dedos entraban de a uno, lo cual me excitaba aún más. Cambiamos nuevamente de posición. Mi compañero se pone de estomago sobre la cama, mientras que con mi pájaro le recorro la raya. Lo tomo de la cintura y lo levanto, para luego, penetrarlo, despacio, como a mí me gusta. Cómo describir el calor que hacía dentro de él, mi polla se quemaba, pero no importa estaba muy caliente y quería más. Mientras se lo sacaba y se lo metía, baje una pierna al piso y la otra sobre la cama, y así Cristóbal quedo de rodilla. Él empezó a masturbarse, dando unos gritos fantásticos, que despertaban todos nuestros cuerpos de lo caliente que estabamos. Cristóbal se corrió, pero sólo me di cuenta cuando su mano con esperma me tomo un muslo de las piernas. Eso hizo que mi máquina de hacer helados empezara a trabajar, salí de él, me saque el condón, Cristóbal se dio vuelta, despachando toda mi producción en su cara y boca. Retuvo un poco en sus labios, convidándome un poco de mí a través de un dulce beso.

Descansamos un momento, ahora me tocaba a mí. Me empezó a besar por todo el cuerpo, el cuello, las orejas, las tetillas, excitándome aún más. Me esparció un lubricante por mi hoyo, el cual ya estaba mojado por mis propios líquidos. Le di un beso a su polla, la mire y examine, era bella, me la trague entera en la boca para luego ponerle un condón. Me puse de pie en la cama, y fui bajando para enterarme en su herramienta. Con mis manos en su pecho y mi vista en el cielo, empece a galopar. Aveces daba galopes tan altos, que me liberaba, para lo cual Cristóbal con sus manos dirigía su arm a de nuevo a mi orificio.

Con tanto movimiento, nos caímos hacia un lado de la cama, pero ya no había remedio y me lo empezó a meter de lado. Lo hizo tan fuerte que empece a gritar, pero él siguió dándome embutidas hasta que por fin paro, esparciendo sus líquidos por mis bolas. Quedamos tan exhaustos, y hacía un calor de los mil infiernos. Pero ahí estabamos los dos, felices y contentos gozando de nuestros cuerpos.

Finalmente, me quede en su departamento, y les diré que la entrevista realizada a Cristóbal Garcia ha sido una de las mejores que ha publicado "Magazine Tv"

 

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