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Mis primeras aventuras al salir del armario

Publicado por Pedro el 30/09/2015

Estoy divorciado desde que me pillaron con una polla en el culo y otra en la boca en casa de mi mejor amigo que también estaba casado, el otro era un amigo del colegio maricón de toda la vida. Ahora ya sabe la gente que ambos somos maricones y nos gusta, de verdad,nos sentimos tan maricones que hasta ese calificativo lo consideramos una palabra a dignificar y más que molestarnos nos excita. Desde que salimos del armario y digo salimos porque aunque no somos pareja Ramón y yo siempre seremos para nuestro entorno "esos dos maricones" hemos tenido cada uno tanto juntos como por separado un montón de aventuras sexuales. Sobre todo al principio cuando ya liberados de tener que mantener el secreto nos embarcamos en la más truculentas, increibles e indecentes experiencias homosexuales. Recuerdo una fiesta que organicé en una casa de campo alquilada con esa intención a la que invité a Ramón y a unos amigos, todos ellos gays lógicamente, Ah! No me he presentado, me llamo Pedro. A esta fiesta estaban invitados ocho maricones, incluido yo pero se presentaron quince ya que cada uno de los que invité vino acompañado. Incluso Ramón que no tenía pareja se trajo a un chapero escort que había convencido y pagado. Otros dos amigos casados también se trajeron a su chapero correspondiente. La fiesta empezó un viernes de julio por la tarde y acabó el domingo. Una fiesta que podría haber competido con las de Calígula o Mesalina. Hacía calor, mucho calor y había una piscina y mucha bebida. Los que trajeron a los putos fueron tan originales de escogerlos mulatos y cuando se desnudaron que fue enseguida para meterse en la piscina al ver aquellos hombres con aquellos rabos nos calentamos de veras y nos desnudamos también. Recuerdo tener casi siempre un rabo en la mano y una bebida y también que me la estaban chupando casi siempre igual también recuerdo que tenía una polla en la boca casi constantemente. Además soy pasivo y como no abundamos cada poco tiempo me ponían a cuatro patas para metérmela o me sentaban encima de sus miembros a cabalgar. El domingo tenía el culo completamente abierto, me hubiera entrado un autobús. Recuerdo el sábado por la mañana que varios de los invitados se levantaron con la polla dura y fueron donde dormía a follarme. Después de darme por el culo, creo que fueron tres o cuatro se corrieron en mi cara y en mi culo y entre risas me dijeron que me habían traido el desayuno a la cama y que me lo habían dado por la boca y por el culo, todo un lujo. La verdad es que me encantó ese despertar aun cuando estaba con una buena resaca, pero lo mejor para una buena resaca es comerse un par de pollas y meterse otras dos por el culo.
Otra de nuestras aventuras del comienzo como maricones declarados, fue nuestro viaje a Marruecos. En agosto me convenció Ramón para ir a Marruecos y como no tenía nada que hacer ni con quien ir a ninguna parte dije que si. Visitamos Marrakesh, Fez y Casablanca. Pero lo mejor de todo es que tenía planeado todos los sitios donde teníamos que ir para acostarnos con un montón de hombres. Bares de ambiente, cafés, incluso restaurantes donde se podía ligar, pero lo mejor fueron los baños turcos donde podían follarte cuatro ocinco de una vez. Una vez que se sabía que eras de los que ponías el culo tenías admiradores por todas partes. podían ser tres o cuatro pero parecía que te estaban follando más. Se ponía uno encima y otro te la metía en la boca al rato otro notabas como te metían la polla una y otra vez unas más grandes o gordas unos más suaves o más enérgicos, al final parecía que te habían follado veinte. Una cosa curiosa es que después de follarte te meaban porque al parecer tienen entendido que eso les gusta a los maricones allí, así que en los baños turcos después de follarnos y correrse encima, nos meaban y así nos corríamos para ellos era como un regalo que nos hacían y no paraban hasta que eyaculábamos. De tanto que follamos estuve una semana sin tocarme siquiera. Mi culo ya era el de un pasivo veterano.
Por esa época en cuanto me ponía un poco de lubricante en el culo me podía meter cualquier pollón. Los tíos me llamaban para follarme, siempre estaba dispuesto. Un día me llamó un conocido para hacerme una proposición. Había unos clientes de este "amigo" que querían tirarse a un maricón pero no querían un profesional aunque estaban dispuestos a pagar. Recibí la llamada y me lo pensé un rato. Me dijo este hombre que eran de confianza y de alto nivel. Se alojaban en un hotel del centro tomé un taxi y subí a la habitación. Lo que no me había dicho mi amigo es que eran dos senegaleses maricones muy salidos ya que en su país si eres marica vas a la carcel o algo peor y querían tirarse a un blanquito y echar una cana al aire. Estaban vestidos con un blusón hasta los pies. Me dijeron que me desnudase, antes les pedí el dinero que me prometieron y sin problema. Cuando me desnudé pude ver como sobre aquellos blusones se intuían dos pollones enormes. Cuando se los quitaron y vi aquello pensé, estos son de otro planeta. Que rabos más enormes, no podía abarcarlos con una mano y tenía que abrir toda la boca para mamarlos. Les estuve chupando la polla media hora y después me dispuse a meterme esas pollas en el culo. Me había llevado una crema que dilataba y lubricaba mucho más que otras. me la metieron por la boca y por el culo alternándose, sólo os digo que al día siguiente a parte de tener el culo abierto, aunque eso en aquel momento era bastante frecuente en mi, tenía agujetas en la cara de tanto chupar aquellos penes enormes. Y como era habitual en su pais después de correrse en mi boca ambos me llevaron a la bañera donde me mearon ya que les parecía muy excitante a la vez que amable para un maricón al que habían dado por culo. Ya os contaré más aventuras de aquella época y la verdad, la realidad a veces supera la ficción.

 

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