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Un nuevo amigo

Publicado por YoEntiendo el 31/01/2007

Mi nombre es Andrés; tuve la oportunidad de obtener una beca para estudiar ingles en el extranjero, fue maravilloso, pero a la vez un poco asustado pues no conocía a nadie, en fin… Me presenté a las directivas y me asignaron una habitación, lo que no me gustaba era que tenia que compartirla con alguien, esto me perturbaba pero no había de otra. Yo me imaginaba que llegaría alguien muy desordenado y que no me dejaría estudiar, puesto que para eso estaba allí.



Me dirigí a acomodarme en la habitación, media hora más tarde sentí que abrían la puerta, dirigí mis ojos para ver y me encuentro que entraba un joven alto de ojos azules, media 1,80 de estatura, tenia un cuerpo súper atlético, era hermoso yo no sabía qué decir, trate de saludarlo en ingles y me sorprendió, hablaba perfectamente el español, me dio su mano y de inmediato sentí algo extraño, fue una gran química mutua, así lo pude ver. Desde luego yo practico mucho deporte y me gusta alzar unos cuantos kilos de pesas. Se que yo también lo sorprendí.




Se acercaba la hora de comer, lo invité a que fuéramos por unas hamburguesas y aceptó. Luego regresamos y nos disponíamos a dormir, las camas estaban una en frete de la otra, yo disimulaba esperando que él se cambiara, pues quería ver su figura, de verdad que me excitaba. Se quitó la camisa, y eso me puso el corazón a mil, no sabía cómo disimular y le dije: “¡qué buenos pectorales tienes!” y el me respondió: “¡oh…! me gusta hacer buen deporte… tu también haces deporte por lo que veo” le contesté que sí mientras me animaba a desnudarme también. Quedé en bóxer y él me dijo que tenia unos bóxer espectaculares, de inmediato le pegunté porque qué interiores usaba, el me respondió que los normales, y le pedí que me los mostrara.




Cuando lo vi casi desnudo, por poco me da un mareo, tenía unas piernas espectaculares y un bulto que estaba que se salía de los pantaloncillos que llevaba, él estaba excitado y notó que desde luego yo también. Se me acercó y me dijo que yo le gustaba y empezó a acariciar mi miembro, bajó mi bóxer y empezó a hacerme sexo oral, yo estaba que explotaba y pronto eyaculé en su boca, él se sorprendió mientras se tragaba mi semen. Sin embargo, mi pene seguía erecto y yo me incline y empecé a hacerle sexo oral a él, era espectacular pues su pene era más grueso que el mío y unos testículos grandísimos, yo me lo metí todo y le tomaba sus nalgas y las masajeaba hasta encontrar su ano e introducirle mis dedos. Esto lo excitó más, me pidió que lo penetrara, era algo que yo también quería pero no sabia como decírselo.




Se puso al borde de la cama y se masajeaba el pene mientras yo lamía su ano y trataba de lubricarlo, le metía dos dedos para que cediera y luego, lentamente, fui introduciendo mi pene, él me pedía que lo penetrara hasta el fondo, me emocionaba tanto sus palabras que tomaba más agilidad, introduciéndolo y sacándolo. El se tiró en la cama boca abajo y yo podía sentir sus nalgas fuertes y duras llenas de sudor y un gran ardor. Fue tanta la excitación, que me le vine dentro, sentía que mis chorros de semen lo inundaban. El se excitó al máximo que también se vino encima de la cama.



Me hice a un lado y no hablamos por unos 20 minutos, yo quería sentirlo dentro de mí y nuevamente empecé a besarlo por todo el cuerpo y en los labios, hasta llegar a su miembro y empecé a hacerle sexo oral. Fui sintiendo que su pene crecía poco a poco dentro de mi boca, nos excitamos tanto de nuevo que él me dijo: “ahora sí te lo ganaste…” Me puso boca abajo y empezó a lamer mi ano de una manera tan rápida, que no veía la hora de que me penetrara y así lo hizo, sentí un dolor impresionante cuando puso su glande en mi ano y empujaba con desesperación, yo no aguantaba el dolor, pero poco a poco fue cediendo y yo empujaba con mas fuerza, era algo completamente salvaje. Luego, él me volteó, se paró y salió de la cama tomándome entre sus brazos y poniendo mis piernas al rededor de su cintura, tomó mis nalgas y me penetraba una y otra vez hasta llegar al orgasmo, sentí unas ardientes aguas dentro de mí, me quemaban… De inmediato se sentó en la cama y nos quedamos así durante unos minutos. Después, él me dejo que nunca se había sentido así, los dos estábamos completamente sudorosos y decidimos bañarnos juntos.



Dormimos juntos todo ese verano e íbamos a todas partes los dos, en clases nos mirábamos deseándonos el uno al otro y siempre que teníamos hora de almuerzo, hacíamos el acto sexual y desde luego todas las noches. Las clases se acabaron y aún nos comunicamos por teléfono, este diciembre el vendrá a visitarme a Colombia y ya se imaginarán todo lo que vamos a hacer. Estoy feliz, más adelante iré yo a Puerto Rico.

 

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