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En la casa de campo

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Llevaba meses sin salir fuera de casa, me refugiaba en mi castillo para evitar cruzarme con Juan, mi prima Laura sabía como me sentía, después de enterarme que Juan había dejado embarazada a mi mejor amiga, esto tiró al traste todo los planes de boda que teníamos aunque el muy cabrón aprovecharía todo, las fechas, el traje para casarse con la zorra de Marta, ella iba a ser mi dama de honor, y tuvo el valor de levantarme al novio 3 meses antes de la boda, estaba destrozada. Mi prima me llamó invitándome a pasar un fin de semana en una casa de campo, la había alquilado para una semana. Quedé el jueves por la tarde en ir a su casa y acercarnos a limpiar la casa y preparar todo lo de la fiesta, llamé un taxi que me viniera a buscar a casa y me llevara a casa de mi prima. Llevaba poco equipaje 2 ó 3 mudas y un chándal para limpiar cómoda.

Nos metimos en camino nada más llegar, mi prima estaba guapísima desde que conoció a Juanjo ha cambiado mucho, siempre había sido una niña muy tímida y discreta, pero desde que lo conoció se volvió extrovertida, cambió su forma de vestir, se quitó esos atuendos clásicos, tapados , discretos, por ropa moderna, llamativa, escotada. La verdad es que su nuevo novio la había cambiado a mejor. Nos pusimos en camino, después de tres horas hablando, riendo y de curvas por la carretera llegamos por fin al lugar. Era una casa típica del pirineo de aspecto rústico, al abrir la puerta la encontramos sucia, polvorienta, inspeccionamos toda la casa y en la habitación que más limpia estaba guardamos nuestro equipaje, nos cambiamos de ropa, mis ojos se desviaban hacia la ropa interior de mi prima, había cambiado esos conjuntos igualitos a los que se compraba mi madre, por unos conjuntos preciosos de lencería fina, sus pechos se veían como los de las modelos, redondeados, turgentes, llevaba un bonito tanga a juego que le quedaba divino, ella se percató que la miraba, intenté disimular, ella me miró y sonrió, no te preocupes Naxa ya se que no estás acostumbrada a verme así, yo le dije: -no, no es eso es que me encanta ese conjunto de ropa interior, la verdad es que estaba más fijada en sus pechos, que en el sujetado, Laura me dijo: -bueno para tu cumpleaños te regalaré uno igual seguro que te sienta genial. Yo sonreí.

Nos pusimos manos a la obra en un par de horas teníamos toda la casa limpia, el calentador eléctrico era bastante pequeño así que decidimos ducharnos juntas, nos metimos en el baño nos sacamos la ropa polvorienta, y no pudimos evitar observar nuestros cuerpos desnudos, cuanto más la observaba más me gustaba. Nos metimos dentro de la ducha con el agua templada, me pidió que le ayudara a frotarse la espalda, cogí la esponja y empecé a enjabonársela con mucha delicadeza y dulzura, al cabo de un rato me dijo date la vuelta que ahora te la enjabono yo, empezó a recorrer mi espalda con sus manos dándome un masaje, ese masaje empezó a excitarme, cosa que nunca me había pasado, al girarme tenía los pezones erectos, mi prima los observó, y se abalanzó sobre ellos empezó a besarlos y a mordisquearlos, eso me excitaba muchísimo, le pregunté: - ¿Laura que estás haciendo?. Ella respondió tajante: -Estoy harta de que te utilicen, te voy a enseñar lo que es de verdad el placer, olvídate de Juan, es un egoísta, te acuerdas de las vacaciones en el campo.

-Si laura.

-Me propuso una noche mientras dormías que lo hiciéramos.

Rompí a llorar, enfadada, pensaba que porqué no me lo había contado antes, Laura muy dulce empezó a besarme me decía, pequeña no te pongas así por un cabrón, este fin de semana aprenderás muchas cosas, te prometo que de aquí al domingo habrás olvidado a Juan. Sus palabras me reconfortaron, sus manos iban recorriendo mi cuerpo, mis manos empezaron a recorrer el suyo, acariciando sus pechos, recorriendo su piel, igual que sus manos recorrían mi cuerpo era la primera vez que hacíamos algo por el estilo. Ella y yo nunca nos replanteamos algo, así estábamos desnudas en la ducha acariciándonos, conociendo nuestros cuerpos, sin pudor, sin perjuicios, en ningún momento me replanteé si eso era correcto o no, simplemente me dejaba llevar, el agua del termo se acabó y empezaba a salir un agua helada, cerramos el grifo, nos envolvimos en la toalla y nos dirigimos a la habitación. Una vez que tenía la piel seca me empecé a poner crema hidratante, mi prima dijo: -Espera que te la pongo yo. Túmbate en la cama.

Me tumbé en la cama boca abajo, se untó las manos de crema y empezó a masajear mi espalda, mi prima daba muy bien los masajes, había hecho un curso hacía tiempo, sus manos recorrían mi espalda, masajeaban mis nalgas, me hizo separar las piernas para masajeármelas, estaba muy a gusto, sentía sus manos con los ojos semi entronados, sintiendo sus caricias, sin darme cuenta noté como su mano masajeaba una parte de mi cuerpo que no esperaba, notaba sus manos como diestramente separaban mis labios vaginales, buscando mi clítoris, pensé en interrumpirla, pero enseguida me dijo: -No pienses quien te está acariciando céntrate en lo que estás sintiendo. Me pidió que me diese la vuelta, empezó a masajear mis pechos mientras me besaba apasionadamente.

No sabía si decirle que parase o que continuara, nunca había estado con otra mujer cosa que siempre me había dado morbo, pero por pudor nunca me había atrevido a probarlo y lo mas extraño es que era mi prima la niña buena que vestía anteriormente como una monja de clausura, quien me estaba dando una lección que nunca me hubiera esperado. Sus manos eran muy suaves, sus movimientos diestros, nunca me imaginé que ella supiera tanto, empezó a lamer mi concha, ninguno de mis novios lo había hecho nunca, notaba como mi cuerpo se estremecía con sus lametones, cada vez me iba humedeciendo más.

De repente una voz masculina irrumpió en la habitación y dijo: Laura sabía que os lo ibais a pasar bien juntas pero no tanto. ¿Me dejáis participar? La voz era familiar, era la voz de Juanjo, mi prima la dijo que esperara un rato que se fuera desnudando, me empezaba a poner nerviosa, pero la situación no me dejaba pensar, estaba disfrutando las caricias que me daba mi prima, muy excitada. Tal y como estaba no podía quedarme. Observaba como la verga de Juanjo crecía al ver a Laura saboreando mis flujos, él se acercó a mi prima le levantó la cara y la besó con mucha pasión yo los observaba, Laura volvió a mi concha, Juanjo se situó detrás de mi prima y empezó a magrearle los pechos mientras que ella disfrutaba lamiendo la flor de los deseos, Juanjo empezó a lamer la flor de mi prima la situación me excitaba más aún, me corrí, una y otra vez, de repente mi prima le dijo: -Ya esta preparada, penétrala. Yo no creía lo que estaba escuchado mi prima me estaba cediendo a su pareja para que él acabara la faena.

La verga de Juanjo era enorme mucho más de todas las que había visto y sentido dentro de mi, La acercó a la boca abierta y sedienta de carne de mi vagina y la introdujo toda de un solo golpe, empecé a gemir, mi prima sacó un vibrador de su bolsa, se situó detrás de Juanjo y se lo introdujo por el culo, acto seguido la verga de Juanjo se puso aún más dura de lo que estaba, él bombeaba cada vez más fuerte, ella se limitaba a aguantarlo pensaba que no resistiría tanto placer, no podía parar de correrme, jadeaba, gritaba, gemía cosa que ninguno de mis novios había conseguido. Juanjo y yo nos corrimos a la vez, cayó extenuado sobre de mi, ambos estábamos sudorosos. Acto seguido me quedé dormida con Juanjo a mi lado de la cama, entre sueños escuché salir a mi prima. No sé el tiempo que estuvimos allí tirados en la cama.

Al cabo de un rato noté como alguien me acariciaba, al abrir los ojos vi el rostro de mi prima que me decía: -Despierta bella durmiente vamos a cenar, mañana será un día muy duro y te necesito en plena forma. Me puse algo de ropa y bajé al salón, Juanjo estaba acabando de poner la mesa, mi prima había hecho una sopa, y unos filetes de pollo empanados, cenamos hablando de todo, pero ninguno sacamos el tema de lo que había ocurrido momentos atrás en la habitación, después de cenar nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente me levanté al olor del café, bajé a la cocina Juanjo había preparado el desayuno y mi prima estaba en la ducha, había zumo de naranja, café con leche, tostadas, galletas y cruasanes recién sacados del horno.

Mi prima bajo a desayunar envuelta en una toalla, la verdad es que ambas teníamos un aspecto poco correcto, una envuelta en la toalla y yo en bragas y camiseta. Mi prima me comentó que al mediodía llegaría más gente que teníamos que preparar la comida las dos mientras que Juanjo bajaría al pueblo a comprar, que no me alertara que a la noche vendría mucha más gente que seríamos unas 20 personas en el caserón. Yo le pregunté alarmada : -¿Tantas personas? Ella respondió: -Es una quedada de un canal de chat, no te alertes todos son buena gente. Conozco ya en persona a la gran mayoría.

Me duché después de desayunar, me vestí y bajé a la cocina, puse una olla a hervir y le pregunté a mi prima que cuantas personas vendrían a comer, me dijo que echará el paquete entero de macarrones que había en la repisa que si sobraba no pasaba nada. Yo lo eché, ella mientras tanto adornaba la casa con guirnaldas, era una fiesta en toda regla, escurrí la pasta y empecé a hacer la salsa, picaron a la puerta y mi prima fue a abrir, era una pareja de andaluces, Paco y Ana, eran novios , él era bajito, peludo, y gordito, ella era una chica extremadamente delgada, de pelo cobrizo, y pequitas, era mucho más joven que él, como mínimo 10 años. Mi prima me los presentó, Ana se ofreció a ayudarme en la cocina, Paco salió fuera a cortar leña para encender a la noche la chimenea para estar calientes esta noche. Acabamos de hacer la comida, Juanjo llegó con el coche cargado de botellas de cava, refrescos, botellas de vino, aperitivos, carne para la parrillada del sábado. Guardamos entre todos lo que había traído, volvieron a picar a la puerta llegaron un par de chicas Tania y Sofía, parecían salidas de una revista de moda, eran muy guapas. Al cabo de un rato llegó Rubén, a él si que lo conocía, habíamos hablado varias veces por el messenger, nos conocimos en una sala de chat que suele entrar mi prima, yo no entraba mucho por que me agobiaban los salidos que habían en esa sala, todo el rato preguntando obscenidades, él me había puesto alguna vez, nos habíamos visto por las Web Cám. y apagado nuestro deseo, nunca pensé que lo conocería, vivía en la otra punta de España, y había venido hasta los pirineos, estaba loco, pero me hizo mucha ilusión verlo.

Entre todos preparamos la mesa en un abrir y cerrar de ojos, empezamos a comer, en la comida se hablaba de temas diversos, yo me senté entre mi prima y Rubén. Las horas pasaban mientras comíamos, tardamos casi 3 horas en comer, de repente sonó el timbre de la puerta otra vez, me levanté y fui a abrir, me quedé parada toda sonrojada, era un chico guapísimo, rubio con ojos verdes, cuerpo de gimnasio, era como aquel príncipe azul que soñaba de pequeña, no atinaba a decirle hola, se me enredó la lengua y empecé a tartamudear, el chico al verme tan parada me dijo: - Hola soy Fran de Granada. Encantado de conocerte preciosa.
En aquel momento me debí poner de todos los colores, me entró un sofocón, había escuchado bien me había llamado preciosa, respondí de carrerilla casi sin respirar: -Hola soy Naxa. El sonrió y me dijo que no me pusiera tan nerviosa. Lo hice pasar, mi prima al ver mi cara me hizo un gesto de complicidad como diciendo que ese chico me gustaba, yo le guiñe un ojo en respuesta. Retiramos los platos de la comida y empezamos a servir el café con pastas, nos reunimos todos en el salón y seguíamos hablando, yo me acerqué a Fran y le pedí disculpas por quedarme tan cortada, nunca me había quedado así como una boba delante de un chico guapo, la gente iba llegando escalonadamente, al final éramos casi más de 25 personas en aquel caserón.

Cuando nos dimos cuenta ya era casi de noche, entre todos preparemos la cena, Rubén se acerco a mi y me ofreció una copa de cava, yo la acepte estaba bastante sedienta de tanto hablar conociendo a la gente, algunos había hablando en alguna ocasión por el chat, cosa que ni recordaba, la cena no nos la habíamos currado mucho, era un catering que habíamos encargado a base de canapés, tapas y bocadillitos. Menos mal que Juanjo había hecho buenos cálculos, aunque no teníamos mucha hambre llevábamos toda la tarde picoteando dulces. Las botellas de cava y vino se consumían rápidamente. Después de cenar mi prima les sugirió que era hora de irse a cambiar de ropa y me dijo tu te vienes conmigo que no te has traído nada para el acontecimiento, yo la mire extrañada y le dije: -Laura si que he traído ropa para cambiarme ¿por que dices eso? -Ains, Naxa es todo una sorpresa anda ven conmigo que te voy a poner preciosa para ese rubiazo que te ha gustado tanto.
Yo me deje guiar por mi prima, de la maleta solo hacia sacar conjuntos de lencería fina y picardías, le pregunté si teníamos que salir con eso y me dijo que si, yo me quedé toda parada, pero me dejé llevar, me dio a elegir entre tres: uno de cuero negro en plan sado, otro blanco en plan novia muy sexy, y otro en un tono rosita. El rosa no me gustaba nada lo encontraba muy princesita, no sabía cual elegir de los dos así que cogí una moneda del bolso y la lancé al aire cara blanco, cruz negro. La moneda cayo al suelo y empezó a girar, el suspenso me tenía histérica, de repente entró Juanjo, aún no estáis, le dije es que no se cual ponerme y me dijo ponte el de cuero, ese rubio es muy morboso, me sonrojé él también se había percatado de que me atraía el rubio.

La moneda se quedó en el suelo dando vueltas, me vestí todo lo rápido que pude, y bajé al salón casualmente el rubio también llevaba un conjunto de cuero, estaba realmente atractivo, me sentía incómoda estando delante de toda aquella gente con un tanga de cuero con correas y con los pechos al descubierto, con un collar de perro con una fina cadenita, Fran se me acercó y me dijo tengo el complemento adecuado para tu atuendo vuelvo en un instante princesa. Él salió corriendo hacia su habitación, mi prima se me acercó y me dijo no te asustes si no quieres hacer algo lo dices y punto no estas obligada a participar, le dije que me sentía bien que no se preocupara, y la besé en los labios como la noche anterior, Fran apareció por detrás y dijo hay que ver con las primitas y me empezó a mordisquear el cuello, mi prima dijo bueno te dejo bien acompañada, Fran me tenía sujeta por la cintura, estaba a mi espalda, me susurraba cosas al oído mientras que sus manos empezaban a recorrer mi cuerpo, me sentía a gusto, me encantaba sentir su aliento, notar como sus manos acariciaba mis senos sin poder verlo, endureció los pezones y me susurró esto tal vez te duela un poco, noté como algo me pellizcaba los pezones, algo frío como metálico, me dolía bastante pero me excitaba al mismo tiempo, me había puesto unas pincitas con cadena que unían mis dos pezones, me dio la vuelta y me miró de arriba abajo, te quedan perfectos, te los regalo así tendrás un recuerdo mío.

Empezó a besarme, de repente se acercó Rubén, os importa que me una a vosotros, Fran le dijo que a él no le molestaba, yo le dije que por que no, mi prima me observaba desde lejos, aunque ella estaba bastante ocupada. Rubén empezó a acariciar mi almeja buscando mi clítoris, Fran jugueteaba con las cadenas tirando de ellas, mordisqueándome el cuello. Rubén separó mis labios vaginales para empezar a succionar mi clítoris duro como un garbanzo, empecé a jadear en poco tiempo, en breves instantes el placentero orgasmo apareció, me empezaban a templar las piernas, Fran le dijo tú por delante y yo le doy por detrás. Rubén se tumbó sobre una alfombra que había en el salón, Fran me ayudó a colocarme encima de Rubén, Fran cogió la verga de Rubén, la acercó a la boca de mi vagina y me ayudó a que me penetrara suavemente, me inclinó hacia delante, mis pechos caían sobre los labios de Rubén retiró las pinzas de mis pezones y empezó a lamerlos y succionarlos, mientras que Fran lamía mi culito , le pidió a mi prima que le alcanzara el lubricante, mi prima se lo acercó, y me besó en los labios y me dijo nena que lo pases bien. Fran empezó a meter sus dedos preparando mi culito para la penetración, la verdad es que era bastante habilidoso no me hacía nada de daño estaba muy excitada y mientras que él me preparaba no podía evitar el balancearme para notar como los dedos y la verga de Rubén se movían dentro de mi. Fran me advirtió, princesa estate preparada que voy, la metió de un solo golpe dentro, no pude contener un grito de dolor y placer al mismo tiempo, Fran me embestía fuertemente empujándome hacia delante, sus embestidas hacían entrar y salir la verga de Rubén, gritaba y gemía sin poder evitarlo, me sentía en el cielo, de repente apareció mi prima, se puso en frente de mi sonriente me dijo: Naxa no grites tanto cielo. Se abrió de piernas poniéndole el coño en la boca a Rubén, ella empezó a lamerme los pechos y a besarme los labios, noté como Rubén se corrió dentro de mi, pero Fran tenía fuerza para rato su verga era formidable yo no podía parar de correrme, tenía un orgasmo tras otro mi prima delante jugando con mis pechos y Fran cada vez embestía más fuerte, yo estaba apunto de caer extenuada por el placer que recibía, me corrí brutalmente al mismo tiempo que Fran, me abracé a mi prima, que se acababa de correr gracias al cunnilingulis que le había hecho Rubén, estaba tan extenuada que no podía levantarme, Fran me ayudó a hacerlo, me temblaban tanto las piernas que estuve apunto de caerme, él me cogió entre sus fuertes brazos, y le preguntó a mi prima que cual era mi habitación, ella le indicó, él me recostó en la cama y me acariciaba el pelo, me dijo princesa descansa un poco, que yo velaré tus sueños en un ratito te despertaré.

Mis ojos se entornaban después de tantos orgasmos, no estaba dormida, por que en todo momento sentía como él jugaba con mi pelo, sus manos recorrían mi espalda, haciendo que mi cuerpo se estremeciera, al cabo de un rato, abrí los ojos y me lo encontré allí, no se había movido de donde estaba ni un segundo, al observar que ya estaba casi repuesta, empezó a besarme y a jugar con mis pechos, era muy hábil con sus manos, en 2 segundos me volvía a tener excitadísima, le pedí que me penetrara y me dijo que aún no era el momento que primero tenía que hacer algo que se había quedado con las ganas, se dirigió hacia mi concha entreabierta, la abrió un poco más con sus manos y empezó a pasar su lengua, él lo hacía mucho mejor que Rubén, cada toque hacía vibrar mi cuerpo, de repente entró Juanjo en la habitación y dijo veo que lo estáis pasando bien, me dejáis quedarme, Fran le dijo que si, pero que no me compartía, que si quería quedarse que lo tocara a él, Juanjo aceptó, empezó a comerle el culito a Fran mientras que él me comía a mi, cuando tuvo ya preparado el culito de Fran, me dijo: -NaXa ponte a cuatro patas que ahora empezara lo bueno, yo obedecí, Fran acercó su verga a la entrada de mi cavidad terriblemente húmeda y empezó a meterla con mucha suavidad, y Juanjo acto seguido empezó a penetrar el culito de Fran, él agarraba mis pechos mientras que el ritmo de las embestidas de Juanjo hacía que todo se moviera en un vaivén rítmico, yo estaba otra vez que no podía controlarme, me corría incontrolablemente por mucho que intentaba contenerlo en cada embestida brotaba un orgasmo más intenso que el anterior, al poco rato mi cuerpo ya no aguantaba mucho más, Juanjo y Fran se corrieron a la vez, Fran y yo caímos extasiados en la cama, Juanjo abandonó la habitación cerrando la puerta, Fran me abrazó ambos estábamos completamente desnudos, nuestros cuerpos estaban temblorosos, después de tantos esfuerzos nos quedamos dormidos en la cama.

A la mañana siguiente cuando amanecí no estaba Fran a mi lado, pensé que todo lo había soñado, pero no podía ser no estaba en mi habitación, estaba en la casa de campo, observé la habitación, cogí una camiseta y bajé al salón, no había rastro de la gente, estaba todo ordenado, fui a la habitación donde tenía que estar Fran estaba vacía, regresé a mi habitación cabizbaja, y me di cuenta que encima de la mesita de noche estaban las pinzas de los pezones y un sobre que ponía: Cielo, gracias por esta noche inolvidable, me marcho con la pena de no poder pasar más tiempo junto a ti, espero encontrarte en la próxima fiesta. Atentamente: Fran

Noté que mi estómago tenía hambre miré la hora, era normal eran casi las 3 de la tarde, fui a la cocina y recalenté las sobras de los macarrones y me puse a comer, mi prima estaba con Juanjo en la habitación dormidos. A las 5 se levantó mi prima y me preguntó que cómo me lo había pasado, y en que estaba pensando que estaba muy distraída, le dije que en nada pero no me creyó. Se preparó un bocadillo y me dijo prepara tu maleta que te llevo a casa, yo obedecí. En todo el camino no abrí la boca, iba con la nota de Fran en el bolsillo y las pinzas, deseaba terriblemente volverlo a ver.

 

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