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La perrita

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Bueno me llamo Cristina y soy aficionada a leer relatos eróticos. Me gusta mucho el sexo y probar todo tipo de experiencias. Intentaré relataros la última de la manera más excitante y buena posible.


Iba yo a casa de un amigo para hacer unos deberes juntos. Siempre me había parecido muy atractivo pero solo le veía como un buen amigo aunque muchas veces me sorprendía a mi misma fantaseando con él.

Me puse un vestido ajustadito de los que más me favorecían. Resaltando especialmente mis piernas y mi trasero pues siempre me han dicho que eso y la cara son las partes más bonitas de mi cuerpo.


Al llegar a su casa me abrió su hermana diciéndome que me pasara a su habitación. Había llegado un poco antes de lo previsto con la idea de tener tiempo libre después. Llamé a la puerta pero no contestó así que entré de sopetón.


Cual fue mi sorpresa al pillarle delante del ordenador viendo una película porno y acariciándose suavemente la polla que había sacado de sus pantalones. Solo con vérsela,notarle tan excitado me sentí húmeda y con ganas de sentirme penetrada por esa maravilla de polla que tiene. Unos 20 cm. mínimo tal vez alguno más.


Al oírme se sobresaltó. Su cara mostró por un momento vergüenza e intentó vestirse a toda prisa y apagarlo todo. Pero en cuanto le vi las intenciones me coloqué cerca de él y le dije.


No te preocupes continúa. No quiero aguarte la fiesta. Y así de paso me dejas ver la peli que en casa no puedo hacerlo.


Sorprendido se quedó un poco sin saber como reaccionar y por un momento yo también me sentí extraña. No suelo lanzarme pero sabía que esta vez si quería cumplir mis perversos deseos tenía que dar el paso.


Encendí el monitor. La película mostraba una escena en la que una chica era penetrada a 4 patas por un hombre mayor que ella.


Sentí mi deseo crecer, mi tanga más húmeda, mis pezones se endurecieron.


Él debió de notarlo pues me los miro de reojo. En su mirada pude advertir la lujuria.


Sin pensarlo más llevé mi mano hasta su polla y comencé a masturbarle.


Se dejaba hacer. Le notaba disfrutar mogollón y eso a mí me ponía muy cachonda.


Cuando sentí que estaba a punto de venirse me arrodillé entre sus piernas y se la lamí. Pasando mi lengua lentamente por todos los rincones, poniendo especial atención a la punta pues noté que en esa zona él era muy sensible y no podía apenas contenerse.


Me la metí en la boca se la chupé un buen rato pero sin dejarle tener un orgasmo.


Después me giré y me puse a 4 patas sobre el suelo con las piernas bien abiertas para que pudiera vérmelo todo.


Ya sabía que eras una puta. Tarde o temprano iba a follarte. (Me dijo).


Diciendo esto se acerco a mí y arrancó mi tanga. Levantándome el vestido hacia arriba llevo su polla hasta mis nalgas y se empezó a rozar contra ellas.


Dios que excitada estaba y más con sus palabras. Me empecé a mover contra él y a gemir como una loca sin poder controlarme.

Calla zorrita. No estamos solos. Si no guardas silencio no te follaré y te callaré con mi polla.


Me sorprendía ver el lado oculto de mi amigo. Me encantaba su manera de excitarme. Mordiendo mis labios para no gemir le dejé que continuara. Metió sus dedos en mi coñito húmedo y me paso la lengua por el ano para después chupar mi clítoris hasta el punto de volverme loca. Me hizo correrme.


Aún no hemos terminado. Zorrita vas a ver como te follo.


Diciendo esto abrió mis nalgas y me penetró con fuerza. Sentí el dolor, creía que no iba a soportarlo pero al cabo de unos minutos se transformó en placer. Me penetraba salvajemente con su polla por detrás mientras sus dedos lo hacían en mi coño. Una doble penetración que me hizo venirme en un orgasmo como nunca había sentido.


Ahora seguimos follando de vez en cuando y sin reparos.


Espero os haya gustado.


Si queréis que os relate más experiencias me decís.

 

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