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La señorita Juana Perez y el intendente Marcus

Publicado por Marcos Urbina el 08/03/2016

Marcus Urbina estaba se encontraba desempleado, muy necesitado de dinero, por lo que estaba buscando un empleo. Se vio obligado a hablar con su tío quien había sido internado en un hospital debido a una operación en su rodilla. Le dijo al tío que él podía hacerle la suplencia en su trabajo por algunas semanas. El tío aceptó y Marcus se sintió demasiado alegre: acababa de encontrar un empleo, aunque fuera provisional. Se trataba de un trabajo como intendente en una pequeña universidad para señoritas, un tecnológico. Todas las estudiantes tenían ya la mayoría de edad.
Si comparamos a Marcus con su tío Ramón, Marcus lucía muy atractivo y en mejor forma. Atrajo mucho la atención de las muchachas en su primer día de trabajo y hasta le dirigían silbidos; oía piropos de parte de las alumnas. Este nuevo empleo era increíblemente aburrido para alguien experto que había sido entrenado como diseñador gráfico pero Marcus tenía trabajar para pagar sus deudas, y hacerlo muy bien en esta nueva ocupación. La oportunidad se había presentado así de repente, le pagarían un sueldo por lo cual no encontró ningún problema. Pero una cosa: no sabía de qué cargo se trataba.
Resultó que dicho colegio era progresivo. La Educación progresiva es un movimiento pedagógico que había comenzado a finales del siglo 19 y todavía se utiliza. El término progresivo distingue esta educación del tradicional currículo el cual está fundamentado en una preparación tradicional para luego entrar a la universidad.

A diferencia de los demás, este sistema está baso en la experiencia que el alumno adquiere en el momento; sus programas hacen énfasis en aprender mientras haces las cosas -proyectos o habilidades manuales, aprendizaje expedicionario, se deben resolver problemas con pensamiento crítico, trabajo en grupo y habilidades sociales y de desarrollo. También hay que entender por qué se realizan tal o cuales acciones y los fines del aprendizaje. Debe haber cooperación entre los estudiantes, en fin, un amaestramiento cooperativo y en donde cada quien pone de su parte.
La señorita Juana Pérez, la profesora encargada de la materia Educación para la Salud, le había hecho a Marcus una propuesta para la cual él no estaba preparado:

“Estoy buscando un joven de muy buena apariencia, atractivo, encantador y seductor como usted para que sea el modelo de entrenamiento que necesito en mis clases de educación sexual.”

Yo contesté: “¿Educación sexual?”

“Si, casi la mayoría de mis estudiantes tienen mas lagunas que huecos en una tabla para lanzar dardos, digo, hay muchas cosas que ellas no entienden. Son un poco inocentes, honestas, ingenuas y es mi trabajo asegurarme de que todas salgan al mundo del trabajo con un respeto y conocimiento saludable sobre el tema.”

“¿Qué tengo qué hacer?” preguntó como con miedo, temeroso por lo que le pudiera pasar.

“Bueno, la mayoría de las veces usted tiene solo que pararse allá desnudo y señalar con su dedo, demostrando para que sirven las de su cuerpo.”

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“Ahora bien: yo quisiera que usted tomara esta clase muy en serio,” comenzó diciendo la señorita Pérez a todas las alumnas reunidas en un salón.
“Todas ustedes tendrán que involucrarse o tener sexo en algún momento de sus vidas,” hizo una pausa y guiñó un ojo: “Si todavía no han visto nada, entonces hoy les explicaré como es una relación sexual placentera, sin tener que perder el tiempo por falta de conocimiento, o hacerlo de forma indebida.”
“¿Eso quiere decir que nos vamos a follar el modelo?” preguntó una pelirroja sentada en la parte de atrás.

“No, compórtense, por favor.” Ya le prometí al señor Urbina que no le va a pasar nada malo.” La profesora me sonrió dándole una palmadita al pene antes de continuar con su charla. Comenzó describiendo la anatomía masculina y todo transcurrió muy bien hasta que comenzó a tocarle las bolas y levantarle el palo. Ya Marcus tenía la cara roja de la vergüenza, incapaz de controlar sus reacciones, las muchachas aupaban y gritaban cuando el chaparro rápidamente se puso erecto, como hinchándose y expandiéndose a la vez, y daba la impresión de que iba a llegar hasta el techo.

“Ahora, muchachas, presten atención. Verán que el pene reacciona al mínimo estímulo, de manera que no tienen por qué actuar con rudeza, deben tratarlo bien. Notarán que el Señor Urbina no tiene circuncisión, una práctica que ya casi ha desaparecida, y aunque la piel se puede rodar hacia atrás cuando el pene está bien grande, lo ayudarán a que se pele la cabeza del pene así:”

Cuando Marcus cerró los ojos y ya casi se desmayaba de la vergüenza, la maestra con el dedo pulgar y el dedo índice suavemente echó hacia atrás la piel del pene.
“Luce como si Ud. ya hubiera hecho esto antes, señorita Pérez,” dijo la pelirroja, haciendo aplaudir a todas las jóvenes quienes estaban muertas de la risa.
La señora Pérez se hizo la que no oía, ignorándolas y continuó explicando cómo realizar una masturbación. Le acarició las bolas y luego le tocaba el palo dándole hacia atrás y hacia adelante, hacia arriba y hacia abajo lo cual hacía que Marcos respirara profundamente. Algunas alumnas hacían lo mismo. No se tomó mucho tiempo haciendo esto para luego pasar a explicar lo que se conoce como fellatio, o como dar una buena mamada.

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“¿Alguna vez alguien de ustedes ha mamado huevo?” Preguntó la maestra mientras miraba alrededor. Claro, como siempre, la cachetona pelirroja si había mamado polla, porque levantó la mano. “Venga, acérquese y denos una breve demostración.”

Marcus hubiera preferido desmayarse, desaparecerse de aquel lugar pero allí terminaría su nuevo empleo y ya no podría regresar a ninguna clase con las estudiantes, de manera que se quedó allí, paradito, muy tranquilito a pesar de que ya estaba comenzando a temblar. La pelirroja se quitó los lentes y avanzó hacia adelante con una pequeña sonrisa irónica en su cara. Parecía muy satisfecha y hasta sentía placer por la mala suerte e infelicidad de Marcus.
Primero colocó una mano alrededor de las bolas y utilizó la otra para agarrarle el palo. Luego simplemente se lo embutió dentro de la boca. Después de algunas mamadas, la señora Pérez la interrumpió y Marcos dio un suspiro, muy frustrado.

“Susana, así no se hace. Parecías un toro cuando acaba de salir al ruedo, furioso. Ven y te enseño.”

Juana se puso de rodillas y colocó la punta de la lengua justo metida dentro del orificio de la uretra (también le llaman “el ojo de Pedro”). Le dio pequeños toquecitos. Marcus ya estaba comenzando a rotar la cintura de un lado a otro en forma descontrolada para poder mantenerse de pie. Luego la señorita tomo el pene entre sus manos y comenzó a lamerle las bolas desde la punta antes de engullirse el enorme pene dentro de la boca. Después de algunas mamadas y chupadas, se levantó dejando a Marcus bien frustrado, coño, y ya le salía moco por la nariz como goteándole.

“Ahora, ¿alguien mas desea mostrar su propia técnica?”

Una mujer increíblemente bonita, hermosa, de mas edad que las otras alumnas, aparentando cierta madurez, caminó hacia adelante. Tenía puesta una blusa que mostraba unos bonitos senos, unas tetas hermosas, las cuales se les veían, claro, cuando se agachó o se puso de rodillas. Con sus grandes labios sensuales comenzó a acariciar la punta de aquel tembloroso pene. Lo mordía suavemente en forma repetida. Ya Marcus quería que la dama se lo engullera totalmente. Eventualmente, así sucedió. Era como si se lo hubiera tragado por completo hasta la raíz del pene, toda la cacha, la empuñadura y el puño. Después comenzó a mamarlo que si saboreara y disfrutara aquella experiencia.

Ya las muchachas estaban gritando con un ritmo monótono “-cha, cha, cha- -dele, dele, dele- hazlo acabar, hazlo acabar!!!”
La señorita Pérez, quien parecía disfrutar aquello mas que nadie, le advirtió a Marcus que le dijera a la mamadora cuando fuera a acabar… no tardó mucho tiempo en acabar. Para alegría de toda la clase, el chorro de semen o de leche la cayó a la chica sobre toda la cara. Esta muchacha se reía de la emoción y le decía a las otras que le dieran una probadita para ver a que sabía.

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Cuando Marcus se puso de pie jadeando con el pene todavía goteando la señora Pérez preguntó cuántas muchachas tenían las pantaletas mojadas. Todas se metieron un dedo debajo de la falda para rápidamente examinarse y el resultado fue unánime.

“Ok, vamos a masturbarnos todas.” Dijo sentándose en una silla al lado de Marcus y ya prono ella misma había comenzado a meterse el dedo dentro de la cuca. Toda la clase siguió su ejemplo. Marcus estaba bien excitado por los sonidos y gemidos y gritos cuando acabaron una después de la otra. El mismo tenía la urgencia y necesidad de acabar bien ya que no lo habían dejado. Después que las alumnas se fueron Juana cerró la puerta con llave y se dio la vuelta hacia él.

“Supongo que a usted le gustaría deshacerse de toda esa leche antes de regresar a sus labores, no?

“Claro que si.”

Diciendo esto y Juana se arrancó las ropas y se lanzó sobre una alfombra sobre el escritorio. No la penetró inmediatamente cuando se colocó sobre ella pero le empezó a mamar las tetas. A ella le encantaba cuando el pasaba de un pezón al otro, lamiendo, chupando y acariciándoselos. Marcus luego empezó a lamer recorriendo el camino hasta la cuca, le separó los labios mayores de la panocha con los dedos y le introdujo la lengua lo mas profundo que pudo.

Juana gemía cuando le acariciaban los pétalos de los labios menores de la raja y la lengua de Marcus parecía revolotear. Ella comenzó a sacudirse y su culo giraba daba vueltas sobre la mesa cuando le llegó un tremendo orgasmo. Esto no impidió que marcos parara y le metió su enorme pene. Ella jadeaba cuando sintió todo el ancho y largo del palo y mas todavía cuando se lo metía y sacaba en forma desesperada y violenta.

“Ay, ay, así, ay Dios, así.” Hay que rico!!!” “Métemelo mas adentro!!”

Marcos tenía tantas ganas de acabar que se lo metía en forma rápida, fuertemente sin parar, hasta que pudo sentir el semen que salía de entre sus tubos disparándole todo aquello adentro. “Ay, coño!!"

Cuando le dio el ultimo empuje, y sacudiéndose en forma grotesca, sin control ella lo apretó bien fuerte mientras él le continuaba acabando adentro.
Todo terminó y se vistieron, la profesora le pago por su trabajo y le preguntó si podía venir el miércoles siguiente. Marcus contesto, dejando claro de que no había dudas la había pasado muy bien y que él mismo desearía colaborar con los objetivos de la educación superior. Marcus planifico para el miércoles venidero, también debía ayudar a algunas de las muchachas con su tarea.

FIN

 

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