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Mi amiga secreta, la que puedo satisfacer aún sin tenerla cerca de mí

Publicado por Gonzo el 27/06/2016

Ella era una asidua lectora de mis relatos, era una mujer como cualquier otra, excepto que tuvo que dejar de lado sus emociones después de su matrimonio y dos hijos, ella era mi amiga secreta, aquella con la que entablamos, desde el primer día, una conversación abierta a todas las posibilidades sin salir de nuestro anonimato, pues sabíamos bien que muchas cosas nos lo impedían; su matrimonio, la distancia entre otras cosas. Pero era mi amiga secreta, aquella que me permitió llenar sus necesidades con conversaciones como la que sigue a continuación.

ELLA: Me enganche con tus relatos y me estoy humedeciendo.

YO: ¿Quieres que te acompañe en la aventura de humedecerte?

ELLA: Cielos, sí, lo deseo tanto.

YO: Quiero adivinar que traes puesto.

ELLA: Te prevengo que soy gordita jajaja y tengo celulitis debajo de mis calzones.

YO: Y yo quiero bajar por esos gorditos con mis manos, tu piel tan llenita me parece tan tierna y excitante a la vez.

ELLA: Estas logrando que me moje en verdad.

YO: Piensa en las cosas que pueden hacerte sentir mis manos puestas alrededor de tu cintura, yendo y viniendo por el borde del calzón que tienes puesto.

ELLA: Me dejas desfalleciendo.

YO: Casi puedo sentir tu aliento, adivinar tus ojos cerrándose cuando alcanzo a cubrir tus nalgas con mis manos.

ELLA: Estas domándome

YO: Dame como premio, agarrarte las nalgas hundiéndote en caricias de mis manos.

ELLA: Ahí están para ti bien redondas.

YO: Redondas, carnosas; me hacen salivar cuando me atrevo a tocar en medio y hundir con mis dedos la tela de tu calzón.

ELLA: Vas a llegar donde nadie ha llegado antes.

YO: Voy a llegar tan lejos, como rodar entre tus nalgas y llegar donde se llena mi mano con la tibieza de tu coño floreciendo como una flor debajo de tu calzón.

ELLA: Me tienes floreciendo.

YO: Quiero encharcarte, sentir tu humedad, rozar intensamente toda esa carnosa vagina que tienes ahí abajo.

ELLA: Me tienes temblando y con el aliento entrecortado.

YO: Deja que mi mano se conduzca sola por tu prenda íntima, deja que mi mano se pierda entre tus piernas, en toques impúdicos que tu sexo necesitaba sentir de una mano ajena.

ELLA: Ahora si estoy extraviada entre tantas caricias.

YO: Caricias de mis manos sobre tu vagina, toques desenfrenados que quieren hacerte sentir el deseo que tengo por sentir tu sexo.

ELLA: Y yo también quiero sentir eso.

YO: Quiero atreverme a meter mi mano, sentir tu piel, tu pelo, esa mezcla de humedad y calor que se esconde debajo de esa maraña.

ELLA: Te confieso que estoy nerviosa, debe ser porque hace mucho que no siento esto.

YO: Déjame esconderme en tu calzón, sentirte mujer, abrirte las entrepiernas, hacer unos toques atrevidos justo ahí. Siento unas ganas impulsivas de llevar esa parte de tu calzón que cubre tu vagina hacia abajo y ponerme a oler tu vagina, a sentirla cerca con toda esa humedad e impregnarme de ella seduciéndote con mis labios, tocándote con mi lengua.

ELLA: Hay cosas que nunca hice en la cama y me gustaría hacerlas.

YO: Lamerte es lo que quiero, meterme debajo de esos pelos y sentir tu vagina quebrada y húmeda para empezarte a pasar mi lengua.

ELLA: A eso me refiero. Has despertado en mí nuevas sensaciones, me enciendes y estoy hecha un fuego.

YO: Déjame recorrerte la piel íntima con la lengua, disfrutar del sabor de tu humedad en mi boca. Atravesar el límite de tus labios genitales y rozarte interiormente con mi lengua, llegar a lo más profundo que tienes y llenarte.

ELLA: Atraviésame.

YO: Lamerte es el pecado que me tiene clavado entre tus piernas, disfrutando de lo más escondido que tienes mujer.

ELLA: Oh, qué sensación tan maravillosa me haces sentir que hasta me pones a temblar.

YO: Una lamida más en tu profunda vagina…

ELLA: Me vas hacer llegar.

YO: Y si me dejas deslizar tu calzón por tus piernas, podré tomar toda tu vagina con mi boca para hacerte de cosas hasta que explote.

ELLA: Ya lo va hacer, me tienes casi hirviendo.

YO: Me prende esa sensación de mantener tus piernas abiertas e irme impulsivamente sobre tu vagina, saborearla paulatinamente, primero de tus labios vaginales chupándolos, luego separarlos para beber directo de tu vagina todo ese sabor que sale como espuma hirviendo para el deleite de mi boca, y así hasta acabarte, hasta sentirte profundamente conmocionada, hasta consumir por completo toda tu zona íntima.

ELLA: Uff me has hecho juntar las piernas y mojarme como una adolescente.

YO: Déjame extraer hasta los últimos residuos de tu secreción recogiéndolos con mi lengua.

ELLA: Uy sí.

YO: Tienes una maravillosa vagina.

ELLA: tienes una boca fenomenal. Me has dejado más desnuda que cuando empecé a meterme a la cama ¿Habrá una próxima vez?


Y tú ¿quieres ser mi amiga secreta? ellibrodegonzo@gmail.com

 

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