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Puta en celo

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

El relato que os narro sucedió cuando estaba trabajando como informático para una empresa, una mañana me dijo mi jefe que fuera a su casa a revisar el sistema informático ya que no podía conectarse a internet, que allí estaba su mujer y ella le explicaría todo. Me fui para su casa, llame a la puerta y me abrió la mujer, pero para mi sorpresa estaba tapada por una bata blanca que dejaba ver casi todo su cuerpo, tendría unos treinta y pico de años, rellenita, con unos pechos grandes, mi polla reaccionó de inmediato. Me preguntó por lo que quería y le dije que era compañero de su marido y que iba a revisar el ordenador, puso cara de sorpresa por que su marido no la había avisado y a la vez me agradeció que hubiera ido ya que tenia el ordenador averiado desde hacia unos días.
Le dije que donde estaba y me dijo que era el del dormitorio, me pidió que la siguiera, así lo hice, el dormitorio se encontraba en la planta de arriba, mientras subíamos las escaleras, mis ojos no dejaban de mirar el impresionante culo de Mónica, ella lo sabía y lo movía de una forma sensual y provocadora. Llegamos, me enseño donde estaba colocado, y encendí el ordenador mientras ella organizaba ropa del cuarto, la veía a través de un espejo y cada vez que se agachaba me ponía nervioso, más aun cuando al acabar de recoger me dijo que se iba a duchar de mientras.
Detecté el problema en el cable del teléfono, lo solucioné, y el módem se conectó y empezó a funcionar, como seguía en la ducha, aproveché que estaba solo y me dedique a cotillear los correos electrónicos, pues la clave era su nombre, algo asiduo, me puse a leerlos y vi que eran todos relacionados con contactos sexuales, una pareja le proponía una cita para hacer un trío, solo a ella, no ponía nada de su marido, en otro se ofrecía una pareja de veintitrés años para hacer un trío, que la chica deseaba estar con una mujer mientras era penetrada por el novio. Ante esto cambie la orientación y me fui a ver si tenía borradores, y allí había uno, estaba contestándole a alguien que sí quería tener sexo con él, y le adjuntaba tres fotos de ella desnuda, yo estaba centrado en eso.
Al rato de observar varias veces las fotos, escuché una voz detrás de mí que me pedía opinión, me di la vuelta, y la vi a ella, le pedí disculpas y para mi sorpresa me contestó que a lo mejor si lo veía al natural podía opinar mejor, dejando caer su albornoz. Pude contemplar su cuerpo desnudo, me levanté y mis manos se lanzaron a acariciar sus pechos, y mis labios a besarla, le acariciaba todo su cuerpo mientras le susurraba lo buena que estaba y que deseaba hacerla feliz, ella intentaba quitarme desesperadamente la camisa mientras decía que necesitaba un poco de sexo. Yo estaba muy excitado, chupaba sus pezones, que eran deliciosos, agarraba con fuerza ese pedazo de culo y metía mi mano por su rajita, la cual estaba afeitada, después me puse a acariciar su clítoris con mi lengua, Mónica se retorcía de gusto y me pedía que se la metiera, me gustaba tenerla así de excitada, la acariciaba por todo su cuerpo con las manos y con la lengua, después le levanté las piernas, y se la metí es su vagina, y empecé a bombardearla lentamente pero profundamente por su agujerito, lo que hizo que llegara a un ruidoso orgasmo con relativa facilidad.
Tras esto me miró con cara pícara y me dijo que era un cabrón, que la había hecho correrse como a una principiante, que ella tenía que compensarme, tras esto se agachó y se metió mi polla en la boca, la chupaba de forma deliciosa, se veía que tenia practica, de arriba abajo, por los lados, se la emitía entera, una gozada. Llegado el momento le pedí que parara, que estaba cerca de reventar, ella paró celerosamente, y me empezó a besar por todo el cuerpo con esa sonrisa de putita que tenía. Tras dejarme descansar un rato, se giró, y se colocó con el culo en pompa, y con sus manos se separaba sus nalgas, dejando ver perfectamente su anito, el cual claramente había sido desvirgado alguna vez, y después me pidió que la enculara, solo el oír eso me puso mi verga como un hierro, coloqué mi puntita apuntando a su culito y empecé a apretar despacio, mientras acariciaba su espalda y sus pechos para que se relajara y poder penetrarla mejor, pero después de varios envites decía que la dolía bastante. Se incorporó, se fue al baño y volvió con un bote de vaselina, me lo aplicó sobre mi polla y se untó un poquito en la entrada de su culo, y tras esto volvió a coger la postura que tenía antes, y volvimos al ataque, poco a poco iba entrando, el placer que sentía era inmenso, notaba una gran presión sobre mi verga, progresivamente fuimos aumentando la velocidad de rotura de culo, ella seguía con las manos abriéndose el culo, chillaba de dolor, pero me decía que me moviese más rápido, me gritaba que no parara, era obvio que se iba a correr otra vez, así que aceleré más aun el ritmo, y los dos nos fundidos en un intenso orgasmo, lo que hizo que le llenara su partido culo de mi semen, después caímos rendidos en la cama.
Ella me confesó que su marido le aburría, que su deseo era estar con hombres nuevos, que le llenasen, por eso iba probando a nuevos chicos, cada vez que podía, y si no encontraba pues alguna chica que le atrajera.

 

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