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Viviendo una película porno en la vida real

Publicado por Juan el 06/09/2016

Esto pasó hace un par de años, cuando tenía 18. Desde siempre fui muy caliente, y tengo una especial atracción por las tetas grandes y mojadas, lo descubrí teniendo 10 años, la vez que fui a un sauna con mis padres y vi a muchas mujeres con las tetas al aire, obviamente mojadas. Ese día fue una gran revelación para mí, desde entonces empecé a pajearme diariamente con videos porno de tetonas en el sauna, y desde los 16, a ir todos los días, para apreciar esos pechos gigantes, siempre mojados y acalorados, pero nunca había tenido oportunidad de cojerme a una ahí.

Todo eso cambió el día que conocí a Lucía. Era un día de verano, hacía mucho calor en la calle, y casi todos estaban en la pileta, disfrutando del agua fría, pero yo no iba a perderme la posibilidad de contemplar a otra diosa con las tetas al aire, además de que estaba muy caliente de tanto ver cuerpos con poca ropa y tetas sin corpiño marcarse bajo las remeras.

Llegué al local pensando que de seguro estaba cerrado, por lo que me sorprendí al encontrar al dueño detrás del mostrador, fiel a su trabajo.

-Yo se para qué venís vos. - Me dijo.
-Obvio papá ¿Hay alguna que esté buena o me las tomo? - Le respondí, siempre nos cargábamos con eso, él conocía muy bien la razón de mis visitas diarias a su local.
-Sí sí, llegó hace como diez minutos, tiene unas tetas tremendas.

Con este panorama tan alentador, me cambié, agarré una toalla, y fui para la parte del sauna.

Apenas la vi se me puso la verga a tope, tenía unas tetas enormes y redondas, que le llegaban casi hasta el ombligo, con unos pezones perfectos rosados. Cuando pude apartar la vista de sus tetas, vi que tenía una cara hermosa, no podía ser mayor que yo, pero ya tenía esas tremendas tetas. Al principio pensé que estaba dormida, pero de repente se llevó una mano a las tetas y empezó a masajearlas, yo no podía creer lo que estaba viendo, me fui acercando lentamente y noté que estaba gimiendo. Estuvimos así unos 15 segundos, yo estaba sentado al lado sin respirar, para que no notara mi presencia, poco a poco fui acercando mi mano a su pezón, hasta que finalmente lo toqué. Ella se sobresaltó, obviamente sorprendida por aquella interrupción.

-Perdón, pasa que tenés unas tetas tremendas, y verte tocarlas me calentó mucho.
-No pasa nada, ya se que todos me miran las tetas y se pajean conmigo. Me llamo Lucía, tengo 17 años.
-Yo tengo 18.

No pude decir nada más porque me besó, yo la besé a ella y le agarré las tetas. No me dejó disfrutar mucho de eso porque bajó hasta mi cintura y me sacó la toalla para ver mi pija.

-Que linda ¿Cuánto mide?
-18 cm.

Dicho esto me la empezó a chupar, qué bien que chupaba la puta. Cuando sentí que acababa, cambiamos de posición y me dispuse a chuparle su conchita, la tenía perfectamente depilada, sin un sólo pelo. Luego de un rato haciendo esto, fui subiendo lentamente hasta llegar a sus tetas, con las que me entretuve bastante tiempo. Finalmente subí hasta su boca y comenzamos a besarnos nuevamente, mientras tanto acerqué mi pija hasta su concha y se la metí de un golpe, se notaba que le gustaba por los gritos que daba. Le avisé que me corría y me dijo que la saque, me empezó a hacer una paja con sus tetas, chupando de vez en cuando la cabeza de mi pija. Me corrí en toda su cara, disfrutando como nunca antes, viendo por fin mi fantasía realizada. Me la chupó una última vez para limpiarla bien y luego nos fuimos, desde ese día nos encontramos siempre, aunque nunca pudimos volver a coger ahí, puesto que siempre hubo aunque sea una persona que "nos miraba", le miraba las tetas a ella en realidad. Finalmente nos pusimos de novios y seguimos juntos hasta ahora, no le molesta que vaya al sauna a mirarle las tetas a otras chicas, y a mi tampoco me molesta que todos le miren las tetas.

Seguimos calentándonos uno al otro, cogiendo cada noche, ella no puede resistirse a mi pija ni yo a sus tetas.

 

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