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Que manera de hacer sexo

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Soy una mujer discreta y hasta que no había entrado a Internet se podría decir que "inocente" de la vida sexual de las personas y usted me preguntará ¿por qué esa conclusión?

Particularmente después de mi matrimonio mi vida de pareja y de mis amigos lo escuchaba como una vida normal, rutinaria, con algunos sobresaltos y aventuras pero hasta ahí, nada de pensar en cosas que pudieran suceder y no notarlas, y mucho menos de lo impactante y sorprendente de la vida sexual.

Comencé en Internet a leer relatos e historias sexuales y mi mente se abrió a una dimensión escondida, oculta por los conceptos y tabúes con los que fuimos educados. Qué sorpresa cuándo podemos ver con el cristal adecuado lo que está en nuestro alrededor. Fíjense ustedes.

Mi marido es profesional de la medicina, posee un discreto centro de consultorios donde asisten varios médicos de diferentes especialidades, tienen poco personal, entre ellos una asistente y una secretaria, para el tiempo que ocurre lo que narro, (año 1995) contrataron una joven de 19 años para secretaria. Que impactante la belleza de esa niña, una mujer blanca de 1,78 m. de altura y 54 Kg. De peso, cabello negro liso, ojos y cejas preciosas, labios encarnados y espectacularmente sensuales, sus manos lindas y envidiables, no estaba casada pero tenía un hijo de 1 año y para sorpresa de sus jefes, apenas pasaron 3 meses de contratación, la sorpresa: ¡estaba embarazada!.

Sin embargo su eficiencia y capacidad para tratar a los clientes del centro, el vuelco que le dio al lugar y su presencia formaron una idea de su importancia y se quedó trabajando con ellos durante y después del parto.

Con el tiempo me fue interesando qué pasaba en el consultorio, yo me imaginaba lo leído en Internet y lo llevaba a ese centro dónde la actividad gira en el órgano sexual y así discretamente me fui enterando de la vida de esa niña.

Esta niña, la secretaria es espectacular, es en realidad una máquina del sexo. Cuándo comenzamos a notar cambios en los hábitos y vida de los que trabajan allí, las esposas iniciamos una serie de estrategias para conocer qué estaba pasando, nos hicimos amigas telefónicas de esta joven y captamos un visitador médico (trabajo de espía) que hizo buen feeling con ella y comenzamos a saber de ella.

Esta espectacular mujer disfrutaba del sexo desde muy joven, tenía sexo sin miramientos, era capaz de llegar al orgasmo en una penetrada o sexo oral (su predilecto) en cuestión de 10 - 12 minutos llegaba al éxtasis, no tenía límites para disfrutar. Llegaba temprano a la oficina, ya en la noche el sexo había tenido sexo con su pareja, su comentario era el sexo oral, se metía el miembro de su pareja hasta la base y lo disfrutaba completamente, chupando, lamiendo, moviéndole con las manos, adentro y afuera hasta hacerlo acabar y si tenía tiempo lo volvía a realizar en la mañana, temprano. Decía que no tenía mucho sexo vaginal o anal con él porque era eyaculador precoz y ¿quién no se convierte en precoz así?. Inició una relación lujuriosa con un especialista que empezaba a trabajar a las 9 a.m. y se veían en el consultorio a las 8 a.m. y antes del trabajo el primer sexo, desnudos en las camillas de examen, él le mamaba los senos las apretaba y mordía consistentemente mientras ella se abría y se tocaba la humedad que salía de sus partes íntimas, un líquido cargado de deseo con olor a ganas de ser penetrada, profundamente, movida en su interior, llena su profunda vagina cálida, rosada y afeitadita, sin vellos, así abierta para este hombre se hacía irresistible lo excitaba tanto que en ocasiones lo hacía acabar en su ropa interior pero otras la penetraba tan profundamente que sentía como sus pelotas chocaban con esos labios vaginales sudados y lubricaditos para él.

Le dejaba su semen y ambos observaban como se escapaba de ella con las piernas abiertas por sus muslos largos y delgados disfrutando con sus lenguas chocando los rastros de la lujuria. Casi nunca usaba ropa interior, estaba libre para el sexo, mamaba a su jefe el miembro como sólo ella había aprendido, preguntaba cómo le gustaba, la posición más usada para tener sexo con su jefe era de pie, se


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colocaba de espalda y recostada sobre el escritorio, alzaba su trasero y dejaba ver su bien formado trasero, su vagina húmeda dónde alojaba todo el semen que le habían entregado antes la dejaba ver y se tocaba para usarlo como lubricante, gemía y susurraba que le acabaran, solo esa leche caliente calmaba su deseo extraordinario de sexo, sentía la leche salir, apretaba su sexo y esto no lo aguantaba ninguno de sus parejas, cuando sentían esa presión sobre su sexo erecto no tenían otra salida que acabar y llenarla de semen, se retorcía de placer y dejaba la situación expresa para otra ocasión. Le encantaba entregarse a su jefe, disfrutaba esos 22 cm de miembro en la boca, vagina y ano. Su jefe, adicto al sexo anal, no la dejaba pasar de largo le decía que comparara cuánta leche le daba él y si otros podían abrir ese culo tanto como él lo hacía, no le molestaba, se lo metía despacio, con pasión ya fuera sentada o recostada. Cuándo terminaba con el que tuviera sexo se iba al baño, pero ahí no hacía otra cosa que colocarse una toalla sanitaria de esas día a día y una pequeña panty para sostenerla. No intentaba sacar nada de lo que estaba dentro de ella, eso lo haría el próximo con el que tuviera relaciones en ese día, era su secreto para disfrutar.

Durante el almuerzo siempre aderezaba su comida con algo de sexo, según su relación comiendo consistía en dejarse tocar las vagina por debajo del mantel y apretar sus piernas para masturbarse con los dedos de su acompañante. Las tardes y las noches que podía se entregaba a sus amantes, todos estaban extasiados con su deseo, lujuria. Así como tenía sexo tenía la posibilidad y habilidad de decir siempre una excusa para tapar su ausencia o retraso, sus ojos la ayudaban, sus labios decían créeme, te conviene porque si no los celos te matan y tú sabes que me deseas, sus pechos y piernas terminaban de aplacar su mentira y hacer sexo de pie era la especialidad para terminar una discusión. Aún sigue en su rutina, todo por el placer de tener penetración, sexo oral y anal y disfrutar de ese inmenso placer que deja el semen después de una buena penetrada.

 

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