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Doble infidelidad

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Las cosas empezaron hace mucho tiempo, cuando ambos éramos compañeros del colegio, ella era la hija del profesor de Ciencias y además de guapa era la súper consentida de la escuela. Siempre fuimos buenos amigos e incluso confidentes, pues cuando ella empezó a salir con una persona 10 años mayor (ambos teníamos 15 años entonces) fui yo el receptor de todas aquellas confesiones que una chica de esa edad puede tener al ir descubriendo los placeres de lo prohibido. Dichas confesiones fueron desarrollando en mí un oculto deseo por ser yo el protagonista de tales aventuras, al grado tal que durante aquella época me dio por masturbarme recordando los detalles de lo que Claudia (nombre ficticio, por supuesto) me contaba.
El tiempo transcurrió y dejando de ser unos chiquillos cada uno tomo rumbos diferentes, ella se casó con ese mismo novio 10 años mayor y yo me mudé a la capital de mi Estado a continuar mis estudios… hasta que volvimos a encontrarnos para la celebración de un aniversario más de nuestra escuela… y empezó la aventura. Por supuesto que nos dio mucho gusto volvernos a ver después de 10 años de haber salido del colegio y a pesar de que el gusto fue el mismo para con los demás compañeros, ambos sabíamos que tendríamos mucho que contarnos. Así fue como nos pusimos al tanto de nuestras vidas y llegamos nuevamente al momento de las confesiones. Ambos nos habíamos casado, y ambos nos sentíamos satisfechos con nuestras respectivas parejas. Para esto ella lucía radiante con un vestido rojo sencillísimo pegado al cuerpo, que no hacía mas que resaltar su espléndida figura, unas sandalias de tiritas que me provocaron una agradable sorpresa pues en el “cole” siempre tuve que verla con calcetas hasta las rodillas y nunca tuve oportunidad de ver que tenía unos pies perfectos, muy bien formados y de piel sedosa. La platica se desarrollaba de lo más normal, con todo y confidencias, hasta que empezamos a tocar el tema sexual. Yo ya para ese momento estaba cautivado por la agradable sorpresa de encontrarme a una Claudia igual de guapa pero con un aire supersensual que le rodeaba, así que cuando ella empezó a contarme detalles de su vida íntima, aunado a las copas de más que ya teníamos ambos, me animé a bromear con ella:


- No sigas Clau, que no me voy a poder levantar para traer otras copas.

- Jajaja.. ¿¿por qué?? No me digas que te excita lo que te estoy contando…

- Mmm… jaja… ¡pues sí! Siempre me ha excitado… de hecho antes solía masturbarme llegando a casa recordando lo que me contabas…

- Waauu!! Y por qué nunca me lo dijiste!!?? Jajaja… yo te pude haber echado la mano

- Quéee¡!!???

- Tonto! No pongas esa cara… siempre que te lo conté fue para ver tu reacción, siempre esperé que me dijeras algo… pero creo que nunca te gusté…

- No digas eso!!! Tu siempre me has gustado!!... pero creí que siendo buenos amigos no debía traicionar esa amistad con mis deseos …

- Jajaja!! Los hombres sí que son muy tontos… en ésa época estábamos en la etapa del descubrimiento… yo quería saber más… y ¡qué mejor que averiguar las cosas con mi mejor amigo!... siempre quise hacer primero las cosas contigo que con Miguel (En ese tiempo su novio y ahora esposo), con él me daba miedo… estaba mucho más experimentado… contigo hubiese sido distinto!... los dos éramos unos inexpertos… Tú pudiste haber sido el primero…

Sus palabras me dejaron helado… Durante tanto tiempo deseándola secretamente y ahora me salía con que había tenido la oportunidad en mis manos y nunca me había dado cuenta!!
Debí de haber puesto una cara del más perfecto idiota porque ella sólo se sonrió y coquetamente me guiñó el ojo… para después desviar su mirada hacia mi entrepierna y con aire inocente dijo:


- Bueno, creo que tu amigo ya se calmó, así que bien puedes ahorita levantarte y traer dos copas más, porque me muero de sed…

No tuvo que decirlo dos veces, me levanté como rayo hacia la mesa donde estaban los tragos, más para tomarme uno yo sólo y poder digerir sus palabras que por llevar nuevamente hacia ella una copa mas… Mi cabeza empezaba a dar vueltas vertiginosamente para buscar la manera de salir con ella ahora mismo y hacer realidad el deseo de hacerla mía… de poder sentir y acariciar interminablemente esa piel tan sedosa, de poder besar esa boca tan perfecta y de poder sentir el calor de su cuerpo vibrando de placer junto a mí.
A partir de ese momento no tuve cabeza para nada más: la música, las bromas de los demás compañeros, incluso la misma charla con Clau… todo, todo absolutamente quedó como en un segundo plano pues ahora mi cabeza sólo pensaba una y otra y otra vez, cómo dar ese primer paso e invitarla a marcharnos. Ella se dio cuenta de ese cambio de actitud así que con una palmada en el hombro y un “Ven, quita esa cara y vamos a bailar” me obligó a poner los pies sobre la tierra.
La música era bailable (las canciones de moda en ese momento) así que no hubo más intercambio de palabras, solo intercambios de sonrisas y un deleite a la pupila al ver contonearse de manera muy sensual esa grácil figura, lo cual no hizo sino incrementar aún más mi deseo de salir con ella inmediatamente. Pude observar más detenidamente su cuerpo: Caí en la cuenta de que no llevaba sostén pues empezaban a marcarse las puntas de sus pezones a través de la fina tela de su vestido, su piel tenía una tonalidad dorada que nunca le había visto, sus caderas eran más anchas que como yo las recordaba y su cintura era una invitación abierta al deseo pues no sólo era muy estrecha, sino también muy ligera pues no asomaba ni un poquito de exceso de grasa en su vientre… toda una Diosa, me dije para mis adentros… y en eso, como si mis plegarias hubiesen sido escuchadas, el ritmo de la música cambió y empezó a escucharse una balada… el abrazo con que la estreché fue mas de pareja que de simples amigos… mis dos manos se situaron tras de su espalda obligando a ella a rodear mi cuello con ambas manos, lentamente me le fui acercando hasta hacerla sentir mi respiración junto a su cuello… y empecé a murmurar más para mí que para ella misma, el cúmulo de palabras que durante tanto tiempo estuvieron contenidas, no eran palabras de amor… era el más puro deseo de tenerla entre mis brazos para hacerla gemir y hasta gritar de placer…


-Creo que debo irme…empieza a hacerse tarde y Miguel llegará mañana temprano del trabajo (Como Policía de Caminos tenía que hacer guardias nocturnas 1 de cada 3 días), además empiezas a ponerme nerviosa…

-¡Para nada!... no quiero ponerte nerviosa… quiero que sientas lo mismo que yo… te deseo Clau… ahora sabes que siempre te he deseado… quiero estar junto a ti.

-No Roberto, no sigas… mejor hasta ahí le dejamos y me voy a casa… mañana tengo muchas cosas que hacer…

Todo esto sucedía sin que cambiáramos nuestra posición ni nuestras manos… seguíamos unidos bajo ese abrazo cobijado al amparo de la música y la luz tenue… así que decidí que era ahora o nunca…


-Está bien… si ya quieres irte ok, no hay problema… terminemos de bailar ésta y te acompaño a tu carro…

-¡No traje carro! Llegué con Elisa que pasó por mí…

-Oh oh… me temo que Elisa no querrá salirse en estos momentos… se ve muy animada platicando con sus excompañeros de clase… si no te importa puedo llevarte hasta tu casa (Su mirada cambio de entre sorpresa a fastidio) … ¡me regreso de inmediato!, sólo te llevo y ya…ok?

-Ok… ya, ya terminó la canción… llévame, por favor…

Así que sin mas ni más, me dirigí de inmediato a la salida del brazo de Claudia… mi corazón latía a mil por hora… al salir del salón nos pegó de frente un viento frío lo cual provocó que ella se recargara más en mí… soltándola de la mano me quité la chaqueta y al colocársela sobre sus hombros pasé mi brazo hacia su espalda y caminamos el resto del trayecto hacia mi carro en un abrazo disimulado por el frío…
El trayecto hacia su casa fue más bien seco… cruzamos muy pocas palabras y al llegar a su puerta hizo el ademán de querer quitarse mi chamarra, a lo cual yo protesté con un:


-¡No te la quites! Me la das mañana…

-¿Cómo crees? Hace mucho frío y además no sé cuándo nos volvamos a ver… ¡ten!

-Nooo… en lo que abres tu casa te vas a congelar… mejor te acompaño hasta la puerta y ahí me la das…

No le di tiempo de responder… inmediatamente me bajé y abrí la portezuela para que ella también se bajara… le di la mano y llegamos hasta su puerta, le pedí su llave y abrí… la dejé pasar y en cuanto lo hizo me metí tras de ella, quiso protestar pero llevé mi índice a los labios en señal de silencio y pasamos a la sala… le quité mi chamarra y al momento un escalofrío la hizo temblar… por lo que de inmediato la tomé en mis brazos y sin darle tiempo de nada busqué sus labios con los míos y nos fundimos en un beso mitad forzado, mitad enfebrecido de deseo…


-No Roberto… por favor… no sigas… por favor…. P-por f-fa-av…

Mis manos se dirigieron de inmediato hasta sus senos… esos senos turgentes que minutos antes había visto bambolearse eróticamente al compás del rock… al instante sus pezones se volvieron a levantar… acaricie sus hombros… mis manos subían y bajaban de sus hombros hasta la punta de sus dedos… se pasaban hacia su cintura y volvían a elevarse ahora aprisionando sus costados para llegar con los pulgares hasta el nacimiento de sus senos… la acción se repitió una y otra vez… después ya con descaro volví a tomar sus pechos y los estrujaba… todo eso sin soltar sus labios en un beso cargado de deseo. Su resistencia cada vez era menos… sus manos empujaban mi pecho pero no con mucha fuerza… De repente reaccionó y de manera ahora sí más violenta me dio un empujón provocando que nos separáramos


-¡Basta!¡¡¡Estoy en mi casa!!! No puedo hacerle esto a Miguel… ¡No aquí!

-Y entonces ¿dónde?? Éste es el momento! ¡¡No habrá otro más!! Tú misma dijiste que no sabemos cuándo nos volvamos a ver…

-¿¿Que vas a pensar de mí??

-Nada, no quiero pensar nada… no quiero que pienses nada!... ven…

-N-n-noo.. n-n-oo.. nnoo!!mmhhff... mmmm...

Volvimos a besarnos... pero ésta vez... poco a poco… la poca resistencia que mostraba fue menguando… sus manos dejaron de empujar mi pecho, ahora empezaban a acariciarlo… mis manos siguieron recorriendo palmo a palmo ese cuerpo tan provocador… siguieron subiendo hacia su pecho, pero ahora bajaban por su espalda y terminaban sobando esos glúteos tan firmes y tan carnosos… subían de nuevo… bajaban … sin aguantarme más mi mano izquierda se quedó acariciando su seno mientras que la derecha bajaba por la espalda y más abajo… levante poco a poco su vestido y en cuanto pude metí mi mano por debajo de él… su piel se sentía sedosa… suave… muuuy suave… cada vez los movimientos eran más profundos… cada vez mis dedos llegaban a más rincones… el monte perfecto de sus nalgas lo abría más y más hasta que pude tocar la delicada flor color rosada de su esfínter…. Ahora empezaba a batallar con sus panties… los fui bajando despacio… disfrutando del momento… sabiendo que tal vez sería irrepetible por lo cual quería memorizar detalle a detalle, paso a paso, lo que estaba sucediendo… sólo lo bajé a medias, lo suficiente para tener a mi disposición su intimidad completa… ahora pasaba mi mano por el frente y con sorpresa descubrí que estaba completamente depilada… y no sólo eso!... al tocar la pequeña perla de su concha descubrí tambien que se encontraba completamente humedecida… mis dedos pudieron entonces deslizarse con total facilidad hasta el fondo de su ser. Un suspiro endiabladamente erótico dio inicio a un concierto de gemidos que a mis oídos eran el mismo coro de los ángeles


-A-aa-aaahhh!!! Aaaahhhh!!... mmmmm!!! Siiiiii!!! Siiiii… por favor… siiiii… así-iiiii!!!….

Mis dedos entraban y salían con total facilidad… mis movimientos no eran bruscos… buscaba encontrar el punto exacto para hacerla vibrar…. Los dedos medio e índice entraban y salían mientras el pulgar acariciaba su pequeña perla rosa…. Poco a poco mi mano quedó completamente mojada… La recosté en el sofá… mis besos ahora no sólo eran en sus labios… mi lengua empezó a recorrer su mejilla… su cuello… ya estorbaba la ropa… me separé un poco para poder desnudarla y al instante sus manos se dirigieron a mi camisa para desabrocharla, desajusté mi cinturón y ella aprovechó para levantarse el vestido por la cabeza… así la tomé de nuevo en mis brazos, su vestido quedó a medio quitar, su cabeza cubierta a medias, sus manos atrapadas… mi mano derecha detuvo sus brazos en lo alto mientras mi lengua empezaba a recorrer uno a uno esos pechos que Salomón describió como dos gacelas mellizas… Saboreé… olí, degusté esos turgentes pechos hasta el cansancio… me faltaban manos para poder acariciarla toda… terminé de quitarle el vestido… terminé de desnudarla, su cuerpo se ofrecía ahora completamente a mi merced… quise tener mil bocas para poderla probar toda al mismo tiempo, quise tener mil manos para no dejar un solo rincón de su cuerpo sin explorar… Ahora el vientre… ahora el pecho… probaba cada rincón de su piel memorizando el gusto que cada zona me ofrecía… lo dulce de su pecho… la sal de su vientre… lo enteramente carnal de sus glúteos… el sabor agridulce y único de su depilada flor… el sabor más exquisito que había tenido ocasión de probar… mi lengua se introdujo hasta donde más podía llegar… no dejé un solo rincón de esa bella flor sin lamer… mi lengua en su perla le provocó más de un espasmo y varias contracciones seguidas me avisaron de su primera llegada al clímax. Dejaba de ser la esposa fiel que respetaba a su marido ausente para convertirse en una auténtica hembra en celo que adquiría rasgos de agresividad para ahora tomar un papel enteramente activo… sus manos me arrancaron literalmente lo que me quedaba de ropa, su boca buscó frenética el miembro aquél que horas antes, en son de broma, había iniciado la erupción que en esos momentos nos consumía. Su boca me aprisionó de la manera más deliciosa… el calor de sus labios le imprimió un brío inusitado a mi pene que alcanzó entonces un volumen jamás antes alcanzado, estaba a punto de estallar, pero sabía que era demasiado pronto así que la levanté hacia mí y volviéndola a besar profundamente nos acomodamos para el rito final… Sentir cómo mi piel se fue adentrando en su piel, me hizo casi desfallecer… lenta pero firmemente fui adentrándome en su cuerpo con una facilidad que sólo se logra cuando el deseo es más poderoso que los convencionalismos sociales. Ya no importaba nada, ahora éramos sólo ella y yo. Nada más. No era amor, era pura y llana pasión.


-Ss-sssíi-iiiiii!!!! Ahhhhhh!!! Asíiiii …. Rob-beeerto… Máaasss… dame máaaaaas!!! Ya soy tuya… nada más tuya… hazme de todo… hazme lo que quieras…. Mmmmffff…. Mmmm!!!
Levanté poco a poco sus piernas para tener a mi disposición esos hermosos pies que recién había descubierto lo bellos que eran, besé uno a uno todos sus dedos, chupando, lengüeteando, oliendo cada resquicio, mordí tiernamente sus carnes…
El vaivén milenario dejó de ser pausado para convertirse en una autentica lucha de poder a poder… ambos nos movíamos con autentica locura, empujándonos mutuamente para sentir aún más la profundidad de nuestro goce. Fuerte… Más fuerte… Máas fuerte!!, nos movíamos hasta casi lastimarnos… ya no había besos, ahora los dientes se clavaban aquí y allá por ambas partes, no sentíamos dolor… El ruido de nuestros cuerpos al chocar nos decía que más pasión no podría existir jamás… estábamos a punto de estallar… no medí las consecuencias, no pensé en las consecuencias… estallé dentro de ella con el más delicioso de los goces mientras que su cuerpo se contraía una y otra vez como exprimiéndome, su cuerpo se convulsionaba de una manera que podría jurar nunca antes lo había hecho… hasta quedar desfallecidos. Quedamos casi como desmayados y durante varios minutos no quisimos pensar nada, ninguno de los dos abrió los labios: no cabían las palabras de amor, pero tampoco las disculpas. Lo hecho, hecho estaba y lo habíamos disfrutado plenamente.
La recosté en mi pecho y mis manos volvieron a recorrer esa espalda tan linda, sin una sola imperfección en toda su extensión… mis manos volvieron a amasar sus nalgas… volví a tocar su esfínter y un pequeño respingo me previno de su desaprobación


-No! Por favor… ahí no…

-¿Por qué?.. ¿No te gusta?

-¡¡Duelee!!... ¿a ti te gusta?

-Si… a mí sí… No me digas que nunca lo has hecho…

-Al principio Miguel me insistía, pero una vez lo intentamos y no se pudo… ya después fueron menos las veces que me lo pidió. Actualmente ya no lo hace, sabe que mi respuesta es NO.

Una idea iba dando vueltas por mi cabeza…


-Hace rato tú misma me dijiste que te habría gustado experimentar conmigo muchas cosas…

-Jajaja… ni se te ocurra, eso era antes…

-Nunca es tarde para intentarlo…

Nos volvimos a fundir en un beso cargado de pasión y terminamos por reanudar aquella batalla que se desarrollara minutos antes, nuestros cuerpos habían recuperado energías y nuevamente peleábamos por ver quien podía brindar más placer al otro, pero ahora mis manos insistían en recorrer un punto…


-Ya te dije que no… por favor…

-Calla… calla… déjate llevar… disfruta

Mi cuerpo seguía bombeando frenéticamente, y mis dedos hurgaban en su interior cada vez con menor resistencia de su parte, la tenía aprisionada por ambos frentes, así que cuando introducía mas mis dedos para llegar al fondo, mejor era la profundidad de penetración de la parte frontal… y cuando más intensa era la embestida, su cuerpo al retroceder se clavaba más en mi mano… Ya no sabía para dónde hacerse, de una u otra forma la seguía taladrando…
Llegué a introducir tres de mis dedos, con lo cual consideré que estaba lista, continué así durante un par de minutos… la besé nuevamente con mucha pasión, frené mis movimientos... saqué mis manos… la tomé por los hombros y poco a poco la fui presionando a darse la vuelta… su mirada era una mezcla entre miedo y resignación… abrió los labios para protestar nuevamente, pero de su boca no salió palabra alguna, volvió a intentarlo pero cuando empezaba a escapar un murmullo ininteligible sellé sus labios nuevamente con un beso, terminé por darle la vuelta… Ahhh… que bello panorama a la vista… su piel suave, la espalda lisa, sin mancha alguna… sus nalgas grandes, firmes, suaves… besé su cuello, mi mano ya estaba nuevamente por delante hurgando en su interior, mojándose de sus jugos, bajé poco a poco del cuello a la espalda… recorrí con la lengua toda la extensión posterior y descubrí que los ángeles sí tienen espalda, una espalda bella y dulce al paladar… llegué más abajo, mi lengua empezó a jugar con ese pequeño orificio que se negaba a brindarme, recorrí una y otra vez de arriba hacia abajo y en círculos su entrada prohibida, y de su boca dejó escapar un pequeño gemido, de genuino placer, levanté su cuerpo, doblé sus piernas para que apoyara las rodillas… guié sus codos para que soportaran su peso y volví a besar ese templo prohibido, a besar, lamer, probar cada pliegue de esa estrella oculta… no me cansaba de morder sus carnes… presioné la parte alta de su espalda para que apoyara el pecho en el sillón… se dejó hacer. Y así quedó, a mi completa merced, la ofrenda suprema elevándose por todo lo alto, sus manos extendidas, su pecho y rostro recargados… me levanté para acomodarme y realizar la estocada final y pude percibir un ligero temblor en su cuerpo… mi mano volvió a hurgar por delante y nuevamente humedecí mis dedos, para llevarlos ahora al templo que se erigía altivo y preparar el camino… volví a introducir uno… dos…. Tres! Tres dedos con no poca dificultad, y cuando me dispuse a preparar la embestida maestra, dejó escapar un ligero sollozo que me detuvo, así que cambié momentáneamente de destino y guié mi enhiesto mástil hacia el camino permitido y en ese ángulo que se encontraba la penetración fue mucho mas profunda… suave al principio, muy rápido después, la cabalgata se reanudó con la misma intensidad que los minutos previos… mis dedos volvieron a hurgar en su tierno y delicado esfínter y ahora con mayor facilidad encontraron la entrada… era el momento…salí de donde estaba y dirigí mi miembro al templo de Sodoma… Instintivamente su esfínter volvió a cerrarse, pero mi fiebre era tal que no estaba dispuesto a ceder terreno, volví a lubricarla con sus propios jugos… volví a penetrarla por delante para lubricarme yo mismo… tomé con mis manos cada uno de sus carnosos cachetes y abrí camino… al fin se relajó, sus piernas dejaron de estar tiesas y sentí todo su cuerpo reblandecerse en una dulce relajación, ya no había resistencia alguna. Toqué la entrada… poco a poco para no causar ningún daño empecé a empujar… suave… muuy suave… sentí como sus carnes se abrían para darme cabida en ese lugar inusual…


-Oohhh!!! Preciosa… me aprietas muy rico!!... ve, siente… ves que no es difícil… ahhhh…. Ya casi… ya casi… siente cómo voy entrando…

Ella no decía nada, se concentraba en relajarse y colaborar en esa extraña incursión…. ¡Al fin entró! La cabeza entera era engullida finalmente… nos detuvimos ambos… nuestra respiración era lenta… dejé por un momento que se acostumbrara a ese extraño que profanaba su templo y después poco a poco reanudé el camino… lenta… muy lentamente fui entrando a plenitud… Ella había tomado un cojín y lo mordía para reprimir el dolor…. Al fin todo!! Al fin todo…
Cuando se dio cuenta de que no empujaba más se relajó completamente y ella misma retrocedió para sentirse completamente empalada… comenzó nuevamente el vaivén… primero lento… poco a poco aumentando la velocidad, después de un rato dejó de morder el cojín y volvía a expresar con gemidos y palabras el placer que empezaba a sentir desde nuevos horizontes… No pude más, aumenté el ritmo de mis embestidas previniéndola a ella de mi clímax, ella misma empezó a tocarse por delante para acelerar su llegada y juntos alcanzar la gloria… y así fue… fuegos artificiales estallaban en nuestro interior y mi cuerpo inundó su interior a borbotones… caímos nuevamente desfallecidos, pero no me separé hasta que mi propia relajación hizo recobrar el tamaño normal y salí de ella con una breve contracción de su parte. Volvimos a besarnos y ahora sí nos dio un poco de frío, por lo que ella misma me tomó de la mano y nos dirigimos a su recamara…

Sé que volvimos a hacerlo varias veces más en el transcurso de la noche, pero sinceramente perdimos la cuenta, lo hicimos en la misma cama que compartía con Miguel, lo hicimos como si fuera la última vez que podríamos hacerlo y caímos rendidos hasta muy entrada la madrugada, el sueño nos venció… Cuando desperté me sentí extraño… no reconocía la habitación, el techo no me era conocido… poco a poco recordé e instintivamente volteé a un costado, y pude percibir su silueta aún desnuda dándome la espalda… recobré como por arte de magia la energía y me dispuse a continuar la batalla, pero ella adormilada me pedía tregua… y después…todo sucedió en segundos… el ruido de la puerta al cerrarse, nunca escuché que se abriera… los pasos en la sala… era imposible explicación alguna…


-¡¡¡Nooo!!! ¡¡¡Miguel!!! ¡¡¡Mi Marido!!! Roberto, mi marido!!! ¿¿¿Qué vamos a hacer??? -- susurró ella casi llorando. Yo me quedé helado, sabía que nuestras ropas habían quedado tiradas en la sala… La tragedia era inevitable…
Lo siguiente que vi fue la silueta de Miguel dibujarse en la puerta, nos miraba con un odio infinito, volteando primero a verla a ella, después a mí… Venía todavía uniformado, mi mirada se concentró en el arma que colgaba a su derecha, pero sus manos no se movieron, nosotros estábamos desnudos y ella poco pudo hacer para disimularlo, aunque difícilmente podría explicar mi presencia en SU cama... yo no podía articular palabra alguna… cualquier cosa que dijera estaba de sobra, me quedé mirándolo fijamente y entonces se paralizó mi corazón al notar cómo su mano derecha se levantaba poco a poco hasta llegar a la funda, mi vida entera transcurrió en fracciones de segundo por mi mente, me quedé inmóvil mientras Claudia gritaba y lloraba tratando de esgrimir una explicación imposible de elaborar…
Se escucharon varios disparos, de hecho vació la carga completa de su arma (no se qué calibre, no sé cuantas balas) pero ninguna hacia nosotros: había vaciado su arma apuntándonos pero de último minuto desvió el brazo y las balas pasaron por encima de nuestras cabezas, ella histérica lloraba y yo en mi inmovilidad no me percaté cuando se abalanzó hacia mí y empezó a golpearme con saña inaudita… recobré el sentido varios días después y tardé varias semanas en recuperarme, la noticia corrió como reguero de pólvora y mi matrimonio también se vino abajo, ella dejó la ciudad completamente abatida y no he vuelto a tener noticias suyas… Miguel también se fue de la ciudad y lo último que se sabe es que radica en una ciudad fronteriza al norte del país, yo regresé a mi ciudad a empezar una nueva vida solo, recordando cómo las cosas empezaron hace mucho tiempo, cuando ambos éramos compañeros del colegio…

 

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