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Infidelidad

El camarero

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Que caprichosa resulta en ocasiones la vida. Siempre me he tenido por muy normalita en la cuestión sexual, a diferencia de mi marido al cual periódicamente se le ocurren situaciones, por lo menos para el, excepcionalmente morbosas. Pero si alguna destaca sobre las otras es sin lugar a dudas el interés por verme acostada (o más bien acostándome) con otro hombre.
Lo cierto es que yo nunca he aceptado practicar nada de esto. Como mucho en pleno revolcón le sigo la corriente porque sé que eso le pone como un burro, pero de ahí a hacerlo realidad nada de nada.
Yo soy una mujer de 30 años, de muy buen ver, si me permiten la falta de modestia. Lo cierto es que atesoro bastante experiencia, desde luego bastante más que Luis, mi marido y mucho más de la que el sospecha.
El caso es que el pasado mes de agosto, disfrutamos de una merecida semana de vacaciones en un pueblo de Galicia. Tampoco nos hemos sido muy lejos, porque nosotros somos de Asturias.
Siempre resultan ser las vacaciones, la época en la que a Luis se le ocurren el mayor número de fantasías y es una de estas y como acabó el motivo de este relato. Es una experiencia absolutamente real y espero de alguna forma acallar mi conciencia, al hacerla pública, aunque sea de manera anónima

Era una noche en la que ya se nos había hecho poco tarde y todavía no habíamos cenado. Decidimos arreglarnos apresuradamente y casi de forma inconsciente me puse un vestido que todavía no había estrenado. Es el típico vestido que las mujeres nos compramos justo el día en que nos pensamos que tenemos el cuerpo más estupendo y delgado del mundo (ya
sabéis, justo día después de la depresión por creer que estamos gordas).
La verdad es que me sienta divino. Obviamente no puede decirse que sea elegante, pero desde luego pone toda la carne en el asador, con un escote generosísimo y con un vuelo asimétrico, en uno de los lados vertiginosamente alto.
Cuando salí del baño, del piso alquilado, y vi la cara de Luis, debiera haber sospechado que tendría problemas.

Durante el paseo a la búsqueda de un restaurante todavía abierto que nos pudiera servir, Luis no paraba de hacerme notar que tal tipo o tal otro, me estaba mirando, comiendo con la vista, etc... llegó un momento en que no pude evitar sentirme molesta


-¿y qué importa que me miren? - Comenté airada

-no cariño.... Ya sabes que no son celos. En realidad me excita mucho

- respondió.

-No empieces por favor, tengamos por lo menos durante la cena la fiesta en paz.

Realmente costó conseguir un restaurante. No en vano eran ya casi las 12 de la noche y la mayor parte de ellos no atendían nuevas mesas. Por fin encontramos uno, muy recogido y discreto, con un ambiente muy agradable. Huelga decir, que desde el mismo momento en que se acercó el camarero a atendernos, Luis ya comenzó decir que el hombre me estaba follando con la mirada.
Yo, casi, sí que le asesino con la mirada. Tome la decisión de no hacerle mucho caso para haber si se le pasaba.

Conforme iba avanzando la cena la cosa se puso cada vez más cruda. Y no me refiero a la comida, realmente exquisita, sino al hecho de que Luis no paraba con sus insinuaciones de que el camarero me quería comer entera. He de reconocer, que avanzada la noche y con más copas de vino de las necesarias, comenzaba a observar la situación con otra perspectiva.
Tanto ponérmelo en el candelero, no pude evitar fijarme en el camarero.
Era un hombre joven, aproximadamente de unos 24 a 26 años, con bastanteestilo. Su indumentaria era la de un camarero normal, pero lo vestía muy bien. Tenían el pelo rizado precioso y una perilla muy mona.


-No ves como es cierto... no te quita la vista de encima -repetía Luis

-no seas exagerado. Sólo está pendiente de si nos falta algo

-algo de que ¿un buen polvo?

-No seas chabacano -le comenté

-Es quee a mi esto me pone fatal

-¿y yo que quieres que te diga? - comenté

-Podrías echar un poco de leña al fuego

-Tu no necesitas eso, si no más bien un extintor

En ese momento pasó el camarero cerca, con unos platos que estaba retirando de la última mesa que le quedaba ocupada junto con la nuestra, e instintivamente le miré y cruzamos nuestra miradas....

-¿pero de que vas? - comentó Luis - serás putilla¡¡¡¡

-Oye, de que vas tu¡¡¡¡ solo le he mirado.... además ¿no te pone esto?

-si pero...

-me voy al baño, ahora vengo

-ESPERA¡¡¡¡ - casi gritó Luis

-Que¡¡¡

-Cuando vengas quiero que no traigas bragas - dijo Luis con cara de salido

-pero de que vas??????

-Hazlo por mi por favor.....

-Anda ya - y dándome la vuelta me dirigí al baño. El caso es que producto del vino me divirtió la idea y decidí darle una lección a Luis.

Regresé a la mesa y deslizando una mano debajo de la mesa le dije:

-Toma un regalito - el parecía no entender

Cuando las cogió su cara era un poema, estaba completamente salido, era capaz perfectamente de reconocer esa expresión. El camarero de nuevo se acercaba a lo largo del pasillo y se me ocurrió una maldad, que ahora sobria me parece increíble: Aprovechando que estaba un poco ladeada, de modo que la mesa no me cubría del todo, cruce las piernas lentamente, realizando un movimiento intencionadamente exagerado mientras lanzaba una mirada igual de intencionada al camarero que se acercaba. Fueron segundo preciosos. Debo reconocer que mi marido estuvo absorto en el movimiento de mis piernas y en la posibilidad de estar mostrándome a otro, pero por su parte el camarero me sostuvo la mirada orgulloso y sexy....
Fue un momento divino. En una cosa tenia razón Luis... hoy si que íbamos a tener un polvo descomunal¡¡

A partir de este momento una cosa cambió. El camarero hasta ahora no era verdad que me estuviese rondado, pero después de la miradita gatuna, no paraba.
Además era hasta un poco descarado y mira por donde Luis no se encontraba a gusto del todo, así que le noté apresurado por irse.

-Ese tio es un cabrón - me dijo una vez fuera

-No es verdad... lo que pasa es que le hemos estado vacilando... al final se ha dado cuenta

-¿pero que piensa? ¿que estando yo allí va a conseguir algo?

- Igual esas cosas pasan - le dije juguetona

-No digas chorradas... - comentó Luis - se me ocurre una cosa....porque no acabamos de vacilarle... A que no te atreves a volver y pedirle el teléfono móvil¡¡¡

-Que dices - dije agobiada

-venga joder que eres una mística¡¡¡

-Pero bueno...................... Pues te vas a joder........ porque lo voy a hacer - dije mosqueada

-¿SIIIIII? - la cara de Luis era de nuevo un poema

-espérame aquí cabrón - y diciendo esto me dirigí de nuevo al interior del restaurante

El local estaba ya vacío y aunque habían bajado las luces, pude ver al camarero al fondo, limpiando precisamente la mesa que habíamos ocupado.

-Hola - acerté a decir nerviosa

-Hola.... ¿ha olvidado algo? - preguntó

-No........eh...... SI¡¡

-¿el que?

-Su número de teléfono.........en fin ya me entiendes.........

-Claro que te entiendo bonita - dijo agresivo - ¿crees que es la primera vez que me vacilan? Así que tu maridito hay fuera y tu preguntando por mi teléfono ¿que es esto algún rollito sexual que os traéis?

-No perdón.... no se equivoque... yo

-Pues no te voy a dar el teléfono pero si otra cosita para que se lo lleves a tu marido - dicho esto me agarró y en un movimiento limpio deslizó el vuelo de la falda hasta mis caderas...

-Joder que golfa eres..... ¿no sabes lo que son las bragas? - comentó

-No espere, por favor es un malentendido - dije forcejeando un poco

-que si mujer que si... que es un minuto - y manteniendo la presa con la mano derecha llevó la izquierda a mi sexo, apretándolo como un limón.

Por poco me desmayo del placer... tanto juegecito y situación morboso me había puesto a mil y ahora el destino me colocaba totalmente desbocada en manos de un desconocido. Al minuto noté que se sacaba el pene y aunque en un primer momento no pude verlo por tener la cabeza echada hacia detrás, cuando empezó a restregarlo por mis labios vaginales comprendí que aquello no era un hombre sino un caballo.........
Despajes, colocándome las manos en los hombros, apretó hacia abajo y sin poder evitarlo me encontré arrodillada delante de aquel monstruoso aparato

- ahí tienes el postre bonita - dijo mientras me introducía el pene en la boca.

Yo estaba paralizada, no me atrevía a tener iniciativa. Realmente no era yo la que estaba haciéndole una felación, si no él el que estaba follándose mi boca, con duros movimientos pélvicos, mientras me agarraba de la cabeza, sin ninguna delicadeza, pero sin hacerme daño.


-Ponte de pie reina ¿no querrás que me corra en tu boca verdad? tu no eres de esas, tu eres mas tradicional la pasta con tomate y el arroz con leche ¿ verdad? - me decía mientras me erguía y me daba la vuelta. Yo misma alucinaba de mi comportamiento. Podría haber gritado y habrían aparecido mil personas, entre otras Luis y estaba claro lo que iba
a suceder... instantáneamente note su glande en la entrada de mi vagina y lo mantuvo allí un tiempo, regodeándose en lo que iba a ocurrir...a mi tan solo aquel tacto potente, cálido, pulsátil parecía suficiente para hacerme correr, pero mientras esto meditaba, el muy cabrón me la clavó hasta los huevos....
Aquello era tremendo... me parecía increíble no reventar... El tipo se comportaba mejor y solamente utilizaba la mitad de su instrumento, pero lo hacía como si acabase de salir de la cárcel.... solo en ese momento recuperé el control y comprendí que lo mejor era acabar pronto


-QUIETOOOO - grite enérgicamente pero de manera sorda

Al tipo le pillé desprevenido y se quedó petrificado... inmediatamente fui yo la que empezó a moverse... se que en esa postura soy infalible y tengo un culito precioso que muevo como si tuviese un motorcito , de modo que el afortunado que esté detrás en primera fila, viendo como su flauta aparece y desaparece de forma sublime, no me aguanta un asalto..... Aquel todavía duró unos segundos más, entretenido en sobarme los pechos y agarrarme del pelo, pero por fin explotó.... creedme falto el ruido de la explosión pero casi hubo hasta onda expansiva....


-Muy bien cabrón - dije malhumorada mientras me lo quitaba de encima a empujones y me arreglaba el vestido y el pelo - Ya estamos en paz

-Sea - dijo el tio, muy escueto, en plan cura.


Salí a la calle, por lo menos habían transcurridos diez minutos

-¿tienes el teléfono? ¿Porque has tardado tanto? ¿te encuentras bien? – me interrogó Luis

-Si lo tengo, lo he memorizado..... estaba ocupado y he debido esperar ...estoy perfectamente

-¿pero y.......

-CALLA y vámonos para casa

Durante el paseo pude notar como un espeso líquido caliente se resbalaba por el interior de mis muslos.
No se lo he contado.
No se lo merece.
No es culpa mía.

 

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