La amiga de Marta (Infidelidad)
Esa misma tarde del martes fuimos en mi coche a traer sus cosas y a llevarlas a casa, después de un rato de estar allí Marta nos dijo que se iba, se despidió de nosotros diciéndonos "Ser buenos" en tono un tanto pícaro, así que Ana y yo nos quedamos arreglando sus cosas en la habitación, una vez hecho esto le dije que ella dormiría en la cama y yo en un colchón que tenía allí, el cual usaba habitualmente para follar con Marta debido a que la cama que tenía sonaba demasiado; esa noche Ana fue al cuarto de baño a ponerse el pijama ya que según ella le daba mucho corte hacerlo delante de mí, y así nos dispusimos a dormir.
Pasaron los días hasta que al llegar el viernes regresé del trabajo como habitualmente, con un tanto de sed y calor, y es que estábamos en julio; decidí tomar una cerveza que tenía en la nevera y sentarme en el salón a ver un poco la tele, al verme Ana se acerca y me acompaña, después de un rato de estar entretenidos la invito a tomar una cerveza, lo cual ella acepta; y así fueron pasando los minutos y una cerveza sucedió a la otra hasta que después de un largo rato (eran como las 2 de la madrugada) nos sentimos cansados y decidimos irnos a dormir.
Ya dentro de la habitación y estimulada tal vez por las cervezas que nos habíamos bebido, Ana no tuvo ningún reparo en desvestirse completamente delante de mí, desnuda realizó posturas que llamarían a la provocación, que subirían la líbido a cualquier hombre y es que Ana estaba bastante buena, con pocas tetas, pero bien; pensé que esa era mi oportunidad, que no podía desperdiciarla; así que raudo procedí a quitarme la ropa, me acerqué lentamente hacia Ana; estando ella de pie empecé a acariciarla suavemente, comenzando por su cara y su pelo el cual olía maravillosamente bien, luego fui bajando lentamente por su cuello el cual fui besando con pasión y ternura, luego bajé un poco y pasé a besar sus tetas con las cuales me entretuve un buen rato, seguí descendiendo a través de su cuerpo perfumado y repasé con mi lengua su vientre el cual era firme pero suave, seguí bajando y me encontré con su pubis el cual era verdaderamente angelical poseía unos vellos finos que cubrían su sexo; llegué a su vagina y la besé suavemente, ella me recibió abierta de piernas y me correspondió frotando suave su coño contra mi boca, seguí así lamiendo su clítoris y su pequeño orificio anal, mientras mis manos sujetaban firmemente su culo; después de un rato en esa labor empecé a notar como subían las palpitaciones de su corazón, como sé contraían sus músculos y empezaba a retorcerse del placer gimiendo suavemente, después de un momento llegó el orgasmo y Ana quedó relajada pero con ganas de más marcha, como yo estaba ya completamente a punto enfunde mi pene contra aquella cueva del placer completamente lubricada y dispuesta; ella me pidió entonces que no me corriera dentro, luego la penetré repetidas veces en su coño y ano, cuando estuve a punto de eyacular saqué mi pene y ella procedió entonces a hacerme una mamada muy bien hecha, monumental diría yo, porque se tomó toda la leche de una forma como nunca antes me lo habían hecho. Todo un polvazo!!! y así hasta 3 polvos más en esa memorable noche, luego de lo cual nos quedamos dormidos.
Al día siguiente Marta nos vino a visitar al piso y Ana se comportó como si nada hubiera pasado, esa tarde salí con Marta y después de estar de tapas la noche del sábado volví a casa algo cansado pero con el recuerdo de lo que había sucedido la noche anterior, llegué al piso y encontré a Ana en el salón, era algo tarde pero me dijo que quería hablar conmigo y acepté; me manifestó su sentimiento de culpa por lo sucedido y me dijo que eso no era correcto, ya que Marta era una buena amiga y que yo era su novio, que todo había ocurrido por las copas que nos bebimos; pero me dijo también que no había disfrutado tanto del sexo como aquella vez con cierto morbo, comprendí entonces que la niña quería más batalla y que era una verdadera zorra en celo, así que sin más fuimos a la habitación y esta vez completamente sobrios, nos desnudamos y echamos polvos y más polvos, como en la noche anterior; y así todos los días, hasta que se fue de casa después de 3 semanas, a una habitación que había encontrado un tanto lejos de donde yo estaba; aún así nos seguimos viendo ocasionalmente durante 3 meses, luego de los cuales tuvo que volver a Valencia ya que las cosas no le fueron muy bien por aquí.

