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Amistades calientes

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Alicia y yo estábamos por casarnos. Un matrimonio amigo, Sergio y Victoria nos ofrecieron su casa para hacernos la despedida de solteros. Alicia tenía 27 años, alta, buen cuerpo. Ambos éramos de la misma edad solo que yo era algo gordo. Sergio y Victoria rondaban los 40 y tenían ya tres chicos. Sergio era atlético y tenía un aire a Freddy Mercury. Victoria era petisa, algo gordita, con buenas tetas y pelo corto y rubio. El día de la despedida comimos, bebimos, bailamos y como final nos embadurnaron con todo lo que había al alcance: desde huevos y harina hasta todos los productos líquidos y cosméticos que pudieron rescatar. Todos los invitados nos dejaron en ese estado y se fueron a una confitería céntrica mientras los dueños de casa se quedaron a acomodar un poco mientras nos bañábamos. Más tarde nos encontraríamos con el resto.

Nos bañamos rápido y nos pusimos ropa cómoda. Por mi parte short de baño y Alicia una malla enteriza discreta pero que le marcaba bien sus formas.

Cómo era temprano, Sergio propuso que miráramos una porno "Para que aprendamos algo" dijo en tono de broma. La película era una de aquellas donde valía todo. Victoria y yo estábamos sentados alrededor de la mesa redonda mientras que Sergio y Alicia estaban sentados en un sofá cercano.

Al ver aquellas escenas me excité bastante y mi pene estaba a punto de estallar bajo el short. Victoria, se percató de ello y con disimulo puso su mano en mi rodilla apretándola. Nos miramos y su cara me dijo que se ofrecía sin condiciones. Incómodo por la situación miré hacia el sofá y vi que Alicia y Sergio conversaban animadamente ajenos a lo nuestro. En eso Alicia se levantó para ir al baño. Sergio le dijo que tuviera cuidado ya que el botón del inodoro no funcionaba bien, por lo que la acompañó para que no tuviera problemas.

Al quedarnos solos Victoria manoteó mi bulto y se escabulló bajo la mesa. Sin palabras me bajó el short y empezó a chuparme el pene con fricción. Mi excitación era tanta que acabé de inmediato en su boca. Sin pensarlo la levanté, la tendí sobre la mesa, le levanté el pareo que llevaba puesto y, corriendo un poco la malla se la metí hasta el fondo. Victoria no pudo contener un grito de placer.

Sergio y Alicia vinieron corriendo y quedaron petrificados al ver la escena. Sin decir palabra Alicia manoteó el bulto de Sergio y empezó a restregarlo desvergonzadamente. Sergio la tomó de la cintura y la tiró sobre el sofá. Sacó su pedazo erecto y sin sacarle la malla la penetró inmediatamente. Al ver esto me excité más y seguí bombeando dentro de Victoria, luego la di vuelta y se la metí por el culo. Súper excitada Victoria me apartó de ella, agarró mi pene y me llevó hasta el sofá. Hizo que Sergio se sentara y abriéndole las piernas a Alicia la sentó sobre el pene de él. Salivó sobre el ano de Alicia y antes que me diera cuenta introdujo mi pene en él.

Alicia al verse doblemente penetrada comenzó a moverse como nunca y a gritar de placer. Sergio y yo en tanto le dábamos sin asco. Victoria se paró sobre el sofá enfrentando a Alicia. Abrió su cola e hizo que Sergio lamiera su ano. Agarró la cabeza de Alicia y la obligó a chuparle su vulva. Alicia se prendió en seguida, si bien nunca había estado con una mujer el placer que estaba recibiendo por delante y por detrás solo la impulsaba a seguir. En medio de un orgasmo simultáneo acabamos los tres en un grito espectacular. Después repetimos la escena cambiándolas a ellas de lugar y alternándonos Sergio y yo en darles a ambas por delante y por detrás. Pasamos una noche increíble. Demás está decir, que en la confitería céntrica, aún nos siguen esperando.

 

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