Categorías

Relatos Eróticos

Intercambios

Buscado algo nuevo

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Buscando algo nuevo, Sara y yo decidimos irnos de vacaciones a unas cabañas ubicadas en las montañas de South Carolina. Habíamos oído que estas se caracterizaban por promover fantasías entre parejas. Íbamos con la mente abierta y dispuestos a lo que viniera. Habíamos acordado pocas limitaciones, como por ejemplo orgías abiertas donde hubiera mucha gente, el resto y entre una o dos parejas todo estaba permitido. Yo tengo una pija average de 8 pulgadas y siempre le he preguntado a Sara si no le pica la curiosidad de comerse una de aquellas que abundan en las historias eróticas, inmensas en tamaño e intensidad, siempre su respuesta ha sido la misma:

- A mí me gusta y me hace muy feliz la tuya.

Tal parece que todas las mujeres enamoradas se copian la misma respuesta. El caso es que una vez instalados en la cabaña subimos al restauran que tenia una vista de todo el complejo, me llamo la atención que el restauran tenia un vestíbulo central y varios pasillos a diferentes áreas, las cuales se llamaban: Parejas de 30 o menos, Parejas de 40 o menos, Parejas de 50 o menos etc. Automáticamente caminamos hacia la de 50 o menos…Habíamos llegado a eso de las 6:00 PM. Ordenamos una buena cena y después de eso, algunos tragos. Pasamos la mayor parte de la cena especulando acerca de la gente que estaba en esa o aquella mesa, habían unas 10 mesas y 6 estaban ocupadas, lo que significa que había allí 6 parejas, incluyéndonos a nosotros. Sara estaba curiosa, miraba a todas esas gentes tratando de imaginar algo. Se acerco la mesera y dijo:

- ¿Es la primera vez por acá?

- Si.

- Pues les será divertido todo esto. Les explicare como funciona esto: Llegadas las 9 de la noche, aparecerá el ‘maestro de ceremonia’ quien hará que los presentes se encuentren, se conozcan y fantaseen.

Asi fue, se encendió un foco y apareció un hombre que aparentaba tener unos 55 años de la mano de su esposa, la presento como ‘Mi Lucy’ y dijo:

- Amigos levanten la mano todos aquellos que están aquí por alguna fantasía erótica, en el ámbito personal.

Todo el mundo levanto la mano mientras nos mirábamos unos a otros. Seguidamente dijo:

- Amigos, levanten la mano todos los que están aquí buscando una fantasía en pareja!.

Todo el mundo levanto la mano de nuevo.

- Bueno pues! Estamos en la misma onda! Y para hacerlo fácil para todos dejaremos que las damas elijan lo que les gustaría hacer a ellas primero.

- Invito a todos los varones que depositen las llaves de su automóvil en la cesta que ‘mi Lucy’ ira pasando por las mesas.

Todos lo hicieron. Ahora el maestro de ceremonia dijo:

- Ahora cada una de las damas va a sacar un llavero, claro esta que si saca el de su marido, tendrá que devolverlo y sacar otro.

Ya todo el mundo estaba en confianza y todos nos mirábamos con algo de morbo y excitación. Cuando Sara saco el llavero, el de la ceremonia le pregunto:

- Sara, dinos ¿Cual es tu fantasía?.

- Mi marido me ha preguntado en varias ocasiones si seria capaz de comerme una pija inmensa…y creo que de tanto preguntar esa se ha convertido en mi fantasía.

Sara era la primera en expresar su fantasía delante de los demás que la miraban todos con amplias sonrisas tratando de darle animo. El de la ceremonia dijo entonces:

- ¿Hay en la audiencia algún caballero que tenga una pija enorme?.

- Si! Aquí tengo a uno!.

Dijo una mujer sentada al frente de nosotros apuntando a su hombron de marido . Era una mujer cuarentona de espejuelos y un tanto llenita, de cabello oscuro sobre los hombros. Entonces el maestro de ceremonia dijo:

- Bueno! Sara podrá cumplir su fantasía esta noche… ¿Qué dice el esposo de Sara y la esposa de Mario?.

Me semi-levante de la mesa y levantando la mano dije:

- Yo estoy de acuerdo!

Imitando mi movida, y riendo, Paula la mujer del “picudo” dijo:

- Yo tambien!

De momento que Sara es la que ha pedido, invitamos a Mario y Paula que se muevan a la mesa de ellos. Y asi llegaron ellos a nuestra mesa. Nos sentíamos un tanto extraños bajo la mirada del resto de esa gente, pero eso duro poco porque ya la mesera habia distendido una cortina alrededor de la mesa convirtiendo eso en un “reservado”. Nos saludamos cordialmente y con cierta inquietud. Sara solo movía los ojos y sonreía de vez en cuando como para indicar que todo estaba bien. Tal vez se sentía nerviosa de seguir adelante y de haber ella misma instigado todo eso de la pija grande. Me supongo que todos los tragos de después de la cena en todos nosotros, como que nos habia puesto más receptivos, nos habia atenuado la vergüenza de estar abiertamente tratando estas cosas. Fue entonces Paula, la de los anteojos, que tomando la mano de Sara dijo:

- No temas que si estamos de noche de fantasía, yo tambien tengo la mía.

- Y cual es tu fantasía? dijo Sara.

- Yo quiero probar una pinga ‘normal’ en otro hueco, ya que la de “este” no me cabe y me hace daño.

Sara dio un salto, retiro la mano de la de Paula y me miro como diciendo…”en que lió me he metido”. Paula, riendo, pregunto a Sara:

- Tienes hijos?

- Dos, dijo Sara.

- Bueno, piensa que si los hijos salieron por “allí” pues no tienes nada de que preocuparte ya que “eso” como puedes ver, no me ha matado y no es como un hijo. Es más buen bastante mas pequeño, comparativamente. No crees?.

Mientras Paula hablaba, Sara pensó que tenia razón y el morbo tomo poder sobre ella y dijo:

- Tienes razón! Y sonrió.

Mario, se habia limitado a sonreír y a aceptar la conversación con la cabeza. Me inclino a pensar que la gente de pija inmensa nunca tiene nada de que preocuparse. Yo le miraba las manos a ver si lo que dicen era verdad y en realidad el tipo tenia las manos grandes, de esas que pueden agarrar una pelota de basketball con una mano y dejarla colgar de los dedos sin problema. Tratando de seguir un hilo de conversación, dije a Mario:

- Primera vez por aquí ustedes tambien?

- Si, contesto Paula…y Mario y su pinga asintieron con la cabeza.

- Y no están nerviosos?

- Si, lo estamos.

- Y ahora, que?. Pregunto Sara.

Paula, amablemente dijo:

- Propongo que nos larguemos de aquí, me gustaría ir a la cabaña para tomar algo de café, y conocernos mejor.

- Si! Creo que dijimos todos.

Llegando a la cabaña del pingudo y su esposa, ella preparo café y trajo a la mesita de un pequeño juego de sala que habia allí. La cabaña era más grande que la nuestra asi es que estábamos cómodos allí. Sara que parecía haberse resignado a meterse con el gigante, ya parecía mas animada y trataba de llevar la conversa a lo relacionado a ‘tamaños’ pero Paula no le daba mucha pelota para crear el elemento de sorpresa. Pregunte a Paula:

- Realmente, cual es tu fantasía?

Sonriendo, pero con delicadeza dijo:

- Me gustaría culear con otro hombre y comprobar si es verdad que el tamaño realmente no es importante…aparte de eso hace mucho que quiero probar el sexo anal pero no he podido.

De nuevo Sara me miraba con un tantito de estupor. Y Paula percatándose de ello le dijo:

- Vamos a hacerlo, yo te ayudare.

- Bueno, dijo Sara, mirándome como pidiendo permiso.

- Si, vamos a entregarnos todos a todos porque cuando vinimos aquí era porque estábamos decididos. Dije yo.

Me dijo Paula:

- Me permites que le quite la ropa a Sara?

Mire a Sara y esta asintió con la cabeza.

- Si!, le dije, acercándome a Sara para darle apoyo moral.

Delicadamente, Paula en menos de dos minutos tenia a Sara completamente desnuda y a medida fue haciéndolo, invitaba a que siguiéramos nosotros tambien. Paula tomo de la mano a Sara y la arrodillo enfrente de Mario quien mostraba un bulto a medio despertar. Tomo la pija dormida de Mario y la puso en la boca de Sara, esta a medida iba acercándose me miro y le dije:

- No tengas miedo amor, todo esto es un juego, estamos juntos y gozando de una nueva experiencia.

Comenzó Sara a mamarle la pija a Mario y después de unos minutos Sara tuvo que abrir bien la boca para que le cupiera en ella, asi como agarrarla con las dos manos y todavía sobraba pinga. Paula que se habia quitado la ropa ya, me miro y me dijo:

- ¿Puedo?. Apuntando a mis humildes 8 pulgadas, que ya habían despertado al ver las amplias caderas de Sara agachada mamando lo que parecía un bate de béisbol.

Se adueño Paula de la pija metiéndola y sacándola de su boca y cuando la sintió bien dura ceso de hacerlo, tomándome de la mano y encaminándose hacia Sara y Mario. Suavemente levanto a Sara y la encamino hacia la cama. La recostó el en medio de ella, puso una pequeña almohada debajo de su culo para levantarle la chucha mojada de mi Sara que brillaba de lubricación. Sara ya estaba entregada al placer y al morbo que se respiraba en el ambiente. Se notaba jadeante y sus pechos duros de calentura apuntaban hacia adelante, mostrando sus pezones rosaditos y erectos. Hacia mucho tiempo que no habia visto a Sara tan jadeante ni jugosa, al extremo que solo abría los ojos para percibir lo que estaba pasando pero la mayor parte los mantenía cerrados para concentrarse mas en la lujuria del momento.

A medida que Paula se movía poniendo a los participantes en sus posiciones, note que a pesar de estar llenita, tenia una cintura muy pequeña en comparación a sus anchas caderas, de pequeña barriguita, mostraba una chucha totalmente rasurada, de labios vaginales gordos, partida perfectamente a la mitad. Coloco a Mario en medio de las piernas de Sara, agarro el bate de béisbol de este y lo presento a la entrada de la concha peluda de Sara. Esta solo quería sentir y no mirar porque ese inmenso palo la asustaba, pero la picarona, quería tratar de gozarlo. El gigante tomo las caderas de Sara y las levanto para abrir mas sus piernas, dejo entrever el hueco de entrada de su chucha que clamaba que la llenaran, comenzó Mario a meter su inmensa pija dentro de ella. Sara, con la ayuda de la almohada que mantenía su concha abierta y en alto, echo su cabeza hacia atrás y soltaba un gemido a cada empujón del gigante. Este la agarro ahora por debajo de los hombros y comenzó a bombear empujando sus 14 gordas pulgadas dentro de mi Sara. Ella, casi ni se podía mover como lo hace conmigo, le era difícil soltar sus caderas estando llena de pinga por dentro, se limito a gemir y con los ojos cerrados comenzó a trabajar en sus múltiples orgasmos.

Mientras tanto, Paula y yo atentos a la acción. Paula se habia arrodillado en la cama para mirar lo que estaba pasando, cuando me di cuenta de que yo tambien podía mirar pero desde atrás de Paula, le mire el culo, mostraba parte de los labios de su chucha rasuradita a perfección, abrió sus piernas un poquito agarre su chucha desde abajo y trate de sacarla hacia atrás lo mas que se podía, agarre mi pija y procedí a meter todo lo que pude dentro de su vagina, como perrito. Sentí una chucha muy caliente y mojada, ella, mirando como su marido casi partía a Sara por la mitad causándole un inmenso placer que hacia tiempo yo no veía en la cara de Sara. Y allí estábamos todos, ensalchichados y la protagonista parecía ser Sara que después de un rato de bombeo por parte de Mario y su bate, Sara ya comenzaba a dar muestras de estar a punto de venirse. Soltó el primer “aaayyyy” yo sabia que se estaba viniendo. Mientras yo mismo agarraba las caderas de la gordita y la bombeaba suavemente, Sara soltó otro “aaaayyyy” y siguió viniéndose por cinco veces mas, esa era su cuota.

Alguna vez llego a los 8 orgasmos pero quedaba muerta, esta vez percibí que a sus cinco “aaayyy” estaba reservando energías para después. De pronto me di cuenta que Mario comenzaba a bombear mas duro y a un ritmo acelerado, este, estaba buscando su venida y cuando este soltó su galón de leche dentro de mi Sara, ella respondió con otro “aaaayyyy”... se vino una vez mas al sentir el semen caliente de Mario dentro de ella, y allí quedo cuando Mario saco su bate de béisbol de dentro de ella. Sara solo se limito a mirarme y sonreír mientras yo seguia detrás de Paula. Desconecte a Paula, la volví, la puse de espaldas sobre la cama, ya Paula no controlaba ni guiaba a nadie, estaba hirviendo y su chucha rasurada clamaba por placer, me monte sobre ella, le metí todo lo que tenia, ella comenzó a menearse y después de dos minutos de acción pesada, se vino con un estrepitoso “aaayyy”... “aaayyy”... imitando a Sara. Afloje la marcha, seguí bombeando despacito, después de unos segundos le dije:

- Vente de nuevo.

Y ella respondió con otro orgasmo. Afloje de nuevo, sentía los músculos tensos de Paula siguiendo mi juego, acelere mis movidas, entra y sale de su chucha rasurada y suave, y respondió con otro orgasmo mas corto esta vez, le dije:

- Estas lista para la gran final y para complacer tu fantasía?

- Si, hazme lo que quieras

Mientras su esposo y Sara miraban la segunda parte del show. La vire, la puse de boca abajo y le dije:

- Levanta el culo que ahora vas a sentir lo mas sublime que hayas sentido.

Boca abajo, Paula levanto el culo mostrando su agujero redondito, agarre mi pija, la puse a la entrada y empuje sin misericordia. Se que las gorditas disfrutan de eso a plenitud. Puse mis manos por debajo de su abdomen, para ayudarme a penetrarla profundo y rítmicamente. Le dije:

- Cierra los ojos y concéntrate.

A los dos minutos después Paula emitía un grito largo de placer que jamás habia sentido, fue un orgasmo que dada su intensidad, apretó el culo sin dejar de moverse y eso para los hombres es mortal. No dure ni 10 segundos y sentí como mi leche llenaba el culo de Paula quien todavía gozaba e iba disminuyendo su ritmo e intensidad. Allí quedamos… saque mi pija de Paula y busque a Sara, solo nos miramos. Mario busco a Paula y abrazados nos miraban sonriendo. Solo dije:

- Al parecer disfrutamos tanto que debiéramos hacerlo de nuevo!.

Paula, replico:

- Si Sara esta de acuerdo, y Mario quiere, nos vemos el próximo mes…

 

¿Ganas de SEXO? No desesperes, descubre quien más quiere sexo en tu zona!