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De vuelta con John y Mirian

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Soy Ricardo y quiero compartir contigo amiga mía nuestro pensamiento de plena felicidad con mi esposa Sara, tu amiga de la juventud. Hace unas semanas estuvimos juntos ustedes y nosotros, compartiendo momentos íntimos y recuerdos bellos, momentos llenos de pasión, suavidad y desenfreno, ¿Lo recuerdas?. Tu esposo se mostró muy cortes con nosotros y apreciamos eso ya que cuando una pareja comparte con otra, existe vulnerabilidad y se corre el riesgo de que las cosas no siempre resulten bien. Hay quienes creen que los besos son privados, ¿Qué piensas de eso?. Hay personas que piensan que en un beso se entrega el amor y el alma a la otra persona y debieran estar reservados solo para quien tu amas. Contrariamente a lo que piensan otros, que tus partes privadas son cosas muy secretas y sagradas. Yo pienso que el primer planteamiento es valido. El segundo simplemente es retórica, cuando uno ama, como yo amo a Sara, entrego mi ser en cada beso que nos damos, el resto de culear con otras personas solo es eso, sexo y diversión sana ya que estamos juntos compartiendo todo eso, sin lugar a celos ya que estamos seguros de nuestro amor.

La primera vez que hablamos de esto con Sara, ella se mostró un tanto evasiva al tema ya que no quería darme una mala impresión, pero ella quería compartir con otras parejas porque de tanto hablar y leer en la Red, es como algo que se acepta más fácil, siempre y cuando ambas personas quieran... yo, tambien quería.

Querida Miriam, quiero que sepas que eres una gran mujer porque la pase muy bien cuando intercambiamos parejas con tu esposo John. Me calentó mucho el ver como el se cogía a Sara y el ver la cara de pleno disfrute de ella. Me agrado mucho sentir tu conchita caliente y muy mojada. Siempre pensé que las rubias no tenían gusto a mucho pero me equivoque contigo, eres una rubiona muy linda y tienes una chucha bien poblada de gruesos pendejos, tal como me gusta a mi y te sabes menear ¡Muy bien!. Debo confesar que me tuviste en aprietos por unos minutos tratando de no sucumbir al infinito placer de tus meneos. Lamentamos no haber podido juntarnos como habíamos quedado a la semana siguiente. Pero, conversamos con Sara y nos gustaría verlos de nuevo, lee esta nota a John y cuéntame que piensan ustedes.

- Querido Ricardo, gracias por escribir tan claras y firmes líneas. Estoy de acuerdo con lo que dices de los besos, esos son por amor y son para la persona que uno ama. Como ustedes saben, el intercambio del otro día fue el primero para nosotros, sin embargo bien sabes que al final solo nos probamos porque cada uno acabo con su propia pareja. Se lo comente a John y me dijo que si yo quería la próxima vez podríamos dejar que tu y el acaben dentro de la pareja del otro ya que eso le agrega mas morbo y disfrute a todo esto. Hablando de morbo, me gusto tambien ver como John culeaba con Sara y la manera que tu me lo metiste, despacio pero enterito. Mi conchita se excita de pensar en una próxima reunión con ustedes y quiero aprovechar esta nota para compartir con ambos mi deseo de lograr una doble penetración ya que nunca lo he hecho y he oído que es lo máximo. Tal parece que a todos los hombres les encanta cojerle el culo a las mujeres y no creas!, a mi tambien me gusta que se me coja por allí, pero la doble penetración, la quiero hacer la próxima vez. Cuando ustedes escriban de vuelta para confirmar, coméntanos que les gustaría hacer a ustedes para irnos preparando y estar en onda desde ya.

- Querida Miriam: El próximo Sábado juntémonos en nuestra casa, ya que la otra vez estuvimos en la de ustedes. Sara esta muy contenta y expectante de poder tener una noche de pasión entre los cuatro. Con respecto a lo que quisiéramos hacer, te diré que por mi parte quisiera ver como Sara te mama la concha, ella esta de acuerdo en probar eso y creo que me va a excitar mucho eso. Sara me dijo que lo de la doble penetración va! A ella le gusto cuando la ha hecho y quiere tener a John en su culo, me dijo dándome la oportunidad de yo estar en el tuyo. El resto lo podemos improvisar y ver que vamos haciendo en el camino. Tendremos una cena intima asi es que los esperamos a las 7pm. Saludos y prepárense! Porque nosotros tambien nos estamos preparando.

Sábado 6:55 pm.

- Hola! Como están. Dijo Sara abriendo la puerta de la casa para abrazar a su amiga de juventud.

- Hola! Dijo Miriam a tiempo que entraba.

- Llegamos hace 10 minutos y estábamos esperando allá afuera porque no queríamos dar la impresión de que estábamos impacientes por llegar.

- Boberías! Dije yo, estrechando la mano de John, como están! Y bienvenidos.

-Gracias dijeron ambos y pasaron a la sala, donde teníamos algunos bocadillos y teníamos tambien el bar a la mano.

-Pónganse cómodos, dije mientras Sara se sentaba en el sofá enfrente de ellos, seguramente para comenzar a torear a John mostrándole sus piernas.

La imaginación de los cuatro estaba ya en marcha, cada uno tenia sus propios pensamientos en lo que quería hacer o ver hacer o sentir o hacer sentir. Les ofrecí un trago, haciendo énfasis en mi especialidad, el "Long Island Iced tea" que según Sara es una bomba. Todos dijeron ¡¡Si!!. A Sara le gustaba ese trago a pesar de que lo encontraba fuerte. Pero la ponía en onda caliente y desinhibida rapidito y su amiga de juventud, la rubiona bonita, le brillaron los ojos después de un par de sorbos. Gastamos unos buenos minutos hablando de lo máximo que era esto que estábamos viviendo ya que esta noche era una experiencia nueva para ellos (su Segunda) y como la cuarta vez de intercambio para nosotros. Esta pareja tenia mucho de afinidad con nosotros, las hembras se conocían de toda una vida, ambas tenían buen cuerpo, tenias edades parecidas y estaban dispuestas a pasarlo bien sin limites. En cuanto a nosotros los machos de la película, tambien teníamos edades parecidas, pijas similares y la mente abierta para darle de pingazos a las dos muchachas por todos lados. Poco a poco se fue tornando caliente la conversa, lo note porque ya Sara tenia las piernas abiertas para que John le mirara la concha peluda ya que se habia quitado los calzones antes de que estos llegaran. John no disimulaba nada y miraba descaradamente mientras conversábamos. Me dirigí a Miriam le dije; ¿Te fijaste que Sara esta sin panties y mostrándole la chucha a John?.

- Si! Me dijo, ¿Te gustaría que yo te enseñe la mía a ti?.

- Me encantaría le dije, y ella procedió a levantarse la minifalda y a quitarse los panties delante de todos, mientras Sara sonreía y John se deleitaba con eso.

La misma concha de pelos rubios que me gusto bastante cuando culeamos hacia unas semanas. Sara dijo:

-Amor, propongo que nos pongamos más cómodos, ¿Me permites que me desnude?.

La temperatura de la sala estaba en los 76 grados, la temperatura ideal para estar sin ropa, en el piso habia una alfombra gruesa que invitaba a hacer cosas en ella y ya íbamos por el tercer trago, gracias a lo cual ya no quedaban inhibiciones casi. Se levanto John y dijo:

- Gracias Sara, yo te sigo! Y quedando desnudo se apresuro a decir:

- Ustedes nos han mostrado una nueva vida en nuestra relación que ya después de tantos años se estaba poniendo un tantito falta de novedad, a mí y a Miriam nos gustaría mirarlos como ustedes culean delante de nosotros.

- Si, dijo Miriam, nos gustaría eso y luego lo haremos nosotros para ustedes, ¿Quieren?.

Sara, recostándose en la alfombra dijo, amor... muéstrales como se mama una conchita rica y sabrosa como esta, tocándose la chucha pendejuda y cerrando los ojos maliciosamente. Abrió las piernas arqueando las rodillas... me arrodille delante de ella, metí la cabeza entre sus piernas y comencé a pasar mi lengua por su clítoris que sobresalía de entre los pelos. Sara comenzó a mover sus caderas buscando su placer al tiempo que recorría yo con la lengua de arriba a abajo lográndola meter un tantito en su vagina, para pasarla de nuevo hacia arriba hasta llegar a la punta del clítoris. Sara, miraba a John y se meneaba muy despacito pero rítmicamente. Sara, entreabrió los ojos mirando como John sostenía su verga con una mano rozándola suavemente mientras Miriam miraba con atención rozándose los pezones de ambas tetas muy despacito. Sara se incorporo, tomando de la mano a John y trayéndolo hacia la acción en la alfombra le dijo, Ricardo quiere verme comiéndole la concha a Miriam y quiero que tu tambien me veas como lo hago... lo soltó dejándolo parado allí mientras agarraba la mano de Miriam y le ayudaba a recostarse en la alfombra.

Miriam imitando a Sara, entreabrió sus piernas y doblo ligeramente las rodillas. Se agacho Sara delante de la caliente y mojada chucha de Miriam y metió su lengua en ella. El vientre de Miriam dio un salto, fue un espasmo de placer y cerro los ojos comenzando a menear sus caderas como lo havia visto de Sara. Al cabo de unos minutos levanto su cabeza de entre las piernas de Miriam y dijo a John:

- Ven! Acércate a mi desde atrás y llena mi concha con tu verga, por atrás mientras sigues mirando como le mamo la zorra a Miriam.

Sara dio un brinco hacia adelante cuando sintió la verga de John entrando en ella. Se echo hacia adelante y siguió mamando a Miriam, quien gozaba desenfrenadamente, mientras su cuerpo se agitaba tras las embestidas de John desde atrás. Yo, disfrutaba mirando el show de Sara, de pronto la acción ceso, Miriam se puso en cuatro patas y todavía Sara estaba en esa misma área, quedando el culo de Miriam en la cara de Sara quien comenzó a lamerlo muy despacito mientras John la bombeaba lentamente desde atrás. Cuando vi la boca de Miriam disponible, me arrodille delante de ella poniendo mis 7 pulgaditas dentro de su boca caliente. Comenzó ella a mamarme mientras John con su empujar, empujaba a Sara, quien a su vez arremetía contra las abiertas nalgas de Miriam.

después de unos minutos ya todo el mundo estaba en lo suyo, buscando su propio placer, haciéndole a su objetivo lo que tenia en mente y de acuerdo a su morbo. A John lógicamente le gustaba mucho la chucha caliente de Sara ya que la agarraba de las caderas para bombearla rítmicamente para el disfrute de Sara, quien tenia el talento de lograr fantásticos orgasmos vaginales, yo ya le habia contado cuatro orgasmos a juzgar por la contracción de sus músculos y su cara llena de placer. Ya para entonces yo ya tenia tambien a Miriam ensalchichada desde atrás para que las dos mujeres que culeaban con diferentes hombres se miraran de vez en vez y calentarse mas todavía por la escena. Decidí que la primera que íbamos a poner a descansar a Sara, la fantasía de que ella le mamara la concha a Miriam ya la habíamos cumplido, ahora venia lo que a mi mas me intrigaba, cojerle el culo a Miriam, pero para eso y para que Miriam mirara bien como era eso ya que Sara ya sabia bien lo que era tener dos pingas dentro de ella y lo disfrutaba a rabiar, y como yo la conozco, y se con que furor Sara se viene cuando ha hecho esto, se que la vamos a poner a dormir por un rato y además quiero trabajar en el morbo de Miriam porque mientras John le coje el culito a Sara conmigo dentro de su chucha, se que Miriam se va a calentar al punto que no resistirá mucho antes de venirse con todas sus fuerzas cuando le toque su turno.

Tome a Miriam y cuidadosamente la retire de delante de Sara y la puse en la alfombra de espaldas, le abr las piernas y procedí a meterle la verga lentamente. Sentí su concha muy caliente por dentro, ella levanto las caderas para facilitar la entrada y me dio gran placer como la rubia de lindos ojos verdes apretaba su chucha caliente a medida yo la iba llenando con mi verga. John vio esta acción, acostó a Sara al ladito de Miriam y procedió a hacer lo mismo, abrió sus piernas y Sara que estaba loquita por sentir su chucha llena de nuevo, para seguir viniéndose silenciosamente, procedió a abrir bien abierta a tiempo que levantaba sus piernas mostrando claramente la entrada de su vagina. John se le monto y comenzó a bombearla, las piernas de Sara no tocaban el suelo, las mantenía levantadas para que la pija de John le entrara toda, solo se limitaba a apretar y a dejarse culear por él. De vez en vez abría sus ojazos verdes para mirarme morbosamente y aumentar mi calentura y su placer. Miriam, la de la concha rubiona pero caliente y jugosa, también miraba como John clavaba a Sara con todas sus fuerzas y me empujaba a mi mas y más adentro de su chucha, con las piernas abiertas y levantadas imitando a Sara.

Después de culear por un rato de esa manera, todos estábamos sincronizándonos para finalizar la primera ronda de la noche. Desconecte a Miriam, acostándome en la alfombra al lado de ella, ya John disminuía su arremetida en la chucha de Sara, tome a Sara de la mano y le dije que se montara encima de mí y una vez con su chucha llena de mi pija dentro de ella, le levanto el culo y abrió sus nalgas invitando a John para que le cogiera el culo. Este no se resistió, puso la cabeza de su verga a la entrada del culo de Sara y comenzó a empujar. Sara se tenso, lo sentí en todo su cuerpo. La aguante, sentí yo mismo como John le llenaba el culo con su verga y una vez de tenerlo todo dentro, aflojo y con los ojos cerrados comenzó a moverse, muy lenta y limitadamente. Ya el hecho de tener una verga en cada hueco, le brindaba a Sara un infinito placer, yo lamía sus tetas mientras John la bombeaba por detrás. Yo conozco a mi Sara, ella ya se habia venido unas cuantas veces mientras John la culeaba y ella le mamaba la almeja a Miriam. Pero cuando Sara tenia doble penetración, era para ella algo sublime que la transportaba al infinito placer, el placer de sentir todas sus cavidades llenas de pinga, dura y en movimiento.

Miriam observaba con una mano metida en su concha para mantenerla caliente y jugosa, meta y sacaba su dedo medio de su culo, como preparándolo para la acción. Sara comenzó a tensar sus músculos, trataba de menearse, pero estaba limitada y eso la ponía mas caliente, abría sus nalgas para que John le llenara el culo todo, sucumbiendo al ritmo que el le imponía desde atrás. Este acelero la marcha, comenzó a bombearla mas duro y más duro hasta que Sara soltó un grito largo de inmensa e indescriptible lujuria, trataba de alargar ese orgasmo que ella misma habia definido como la máxima experiencia del placer en una mujer. Sentí como sus músculos se tensaban, sentí los espasmos de su vagina, sentí como perdía fuerzas y decaía en infinito gozo hasta quedar inmóvil. John se dio cuenta de que Sara estaba lista para un descanso, Miriam estaba recostada de lado esperando su turno. John intuía que era mi turno de cojerle el culo a su mujer, como el le habia cogido el culo a la mía después de disfrutar de un buen momento de culearla por delante tambien.

Desconecto a Sara, quien a pesar de cansadita, se recostaba de lado a mirar el resto de la acción sin perderse detalle y quietecita para recuperar fuerzas. Miriam se puso de boca abajo, John fue al baño a lavarse la pija que todavía tenia muy parada ya que estaba reservando su ultimo placer para venirse dentro de la chucha de su mujer cuando esta se estuviera viniendo con el culo lleno de mi. Abrí las piernas de Miriam, quien tenia el culito bien mojado de todo el jugo que emanaba de su concha rubia caliente tome un poco de aceite de bebe y comencé a darle un suave masaje en la espalda mientras rozaba mi verga en el medio de su raja, acariciaba yo su espalda a medida la masajeaba y acariciaba los pelitos de su culo con mi verga. Llego John y se recostó en la alfombra delante de ella, busco su boca y comenzaron a besarse mientras yo la amasaba…en unos minutos la libere y ella se trepo encima de la pija de John ensartándosela completa en su chucha mojada, comenzó a monearse levantando el culo, poco a poco fue abriendo sus nalgas mostrando su culo abierto y esperando, puse la cabeza de mi verga en el medio de su agujero y comencé a empujar lentamente, no sabia que tanta experiencia tenia ella en eso.

Cuando ella sintió mi verga entrando, levanto mas el culo como invitándome a empujarlo todo dentro de ella, lo hice y ella dio un grito de placer al tener los dos huecos llenos de verga, comprobó lo que habia oído, era un sentimiento sublime. La vi echar la cabeza hacia atrás, la movía de lado a lado, inclinaba la cabeza buscando la boca de John, quien la besaba y alternaba mamando sus tetas. Yo la aguantaba de las caderas para mantener mi verga entera dentro de ella, Sara estaba muy atenta a la acción y John muy ocupado entre acariciando a Miriam y mamándole sus tetas. Miriam comenzó a tensarse, a medida se movía muy limitadamente pero lo suficiente para estar arrebatada de gozo, murmuraba cosas que solo ella entendía, movía su cabeza haciendo gala de su lindo y largo cabello rubio… de pronto soltó un bramido largo mientras sentí su cuerpo tenso a medida comenzaba a descargar su éxtasis, John la bombeaba desde abajo, se escuchaba como su chucha mojada producía el típico ruido de entra y sale, yo la aguante firme de las caderas bombeándola desde atrás, manteniendo su culo lleno de mi verga, de pronto comprendí que todo estaba ya llegando a la culminación, Miriam no dejaba de bramar extendiendo su orgasmo mientras John le llenaba la concha con su leche aguantada desde hacia rato, al sentir los espasmos de la vagina y el apretón de su culo yo me dije, es mi turno… cerré los ojos y acelere el ritmo, ella con el culo apretado y ya decayendo en su ritmo, me levanto el culo y lo hizo más placentero todavía, solté mi leche, que calentura! No podía parar de bombearla como el placer no me abandonaba, continué viniéndome dentro de ella por un rato que parecía no acabar, me abandonaban las fuerzas, los tres ya caímos rendidos de cansancio mientras Sara se acomodaba para que me recostara a su lado.

Desconecte a Miriam, quien se dejo caer al lado de John, quien la abrazo cariñosamente. Sara hizo lo mismo conmigo. Quedamos los cuatro cadáveres con tamaña sonrisa de un éxtasis incalculable y una fantasía para todos cumplida a cabalidad y de seguro, dispuestos a continuar la culeadera después de un rato. Después de un rato... allí nos quedamos dormidos todos! Me despertó el ruido de Sara en la cocina preparando café. Ella habia traído en algún momento de la noche algunas frazadas y almohadas y todos dormimos muy cómodos allí, en la alfombra de la sala. Era Domingo en la mañana, habia que levantarse para ir a misa.

 

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