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Historias en Cap d edge, historia de amor y sexo

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Cap d' Adge es una pequeña población del sur de Francia, donde se encuentra la zona nudista más importante del mundo, playas, discotecas, campings, hoteles, apartamentos, etc. Junto a una amiga decidimos pasar unos días, en un camping. Lógicamente el ambiente liberal también tiene su hueco en esta zona.

Con el coche llegamos por autopista hasta Béziers, continuamos por la autovía que conduce a la ciudad de Sete, a medio camino hay un desvío que nos condujo directamente a Cap d' Adge, después de preguntar llegamos a nuestro destino, un lugar muy cerca de la playa.

Después de pasar el día en la playa, volvimos al camping por la tarde, y estuvimos atentos porque sabíamos por unos amigos, que a esa hora comenzaban los movimientos. Observamos como unas parejas se dirigían a una zona cercana donde abundan las dunas, nos instalamos en lo alto de estas y no tardaron en bajar parejas a retozar en la playa. Enseguida empezaron a realizar sexo abiertamente, por ejemplo la que estaba más cercana a nosotros, practicaba un 69. En un momento determinado vemos como bajan tres hombres solos, que fueron preguntando a las parejas si querían copartícipes, todas los rechazaron excepto una, que acepto a uno. Era precisamente la más cercana, o sea que pudimos observarlos perfectamente. La señora se estiro y el marido ordena al chico que le pasase la lengua por la entrepierna, después el chico le hizo una felación al marido mientras la señora le masturbaba, después del orgasmo se despidieron del chico y se encaminaron a otra zona de la playa. Nosotros, otras dos parejas y los dos chicos rechazados les seguimos.

Llegamos a un lugar donde había tres parejas hablando entre ellas, todas saludaron efusivamente a la pareja recién llegada, enseguida se enlazaron en un todo contra todos, los ocho cuerpos estaban tan mezclados, que casi no se podía distinguir entre ellos, una de las parejas que miraban se puso cerca de ellos y la otra se les unió, junto a los hombres solos, los cuerpos entrelazados eran ya doce; en esta circunstancia decidimos unirnos también. En una situación como esa es difícil de saber con quien estas, yo creo que estuve con 3 o 4 señoras, pero otras me rozaron y acariciaron, sentí que varias bocas me succionaban el miembro, pero no llegue a saber quienes eran, al final después de dos orgasmos, busque a mi amiga, la encontré debajo de una señora haciendo un 69. Cuando ya casi era de noche, quedaba una señora con marcha, la cogimos entre varios hombres y le pasamos las lenguas y los dedos por todo el cuerpo, hasta que quedo satisfecha. Excepto dos parejas, el resto estábamos alojados en el camping, así que volvimos juntos, a la luz de la luna. Aquella noche dormimos de un tirón.

Al día siguiente la situación se desarrolla de forma similar, aunque con algunos protagonistas diferentes, sin embargo nosotros no participamos, nos reservamos para la noche. Teníamos que acudir a una discoteca, junto a dos parejas que conocimos en la orgía de la playa.

Salimos los seis hacía la discoteca abrazados de dos en dos, aunque fuimos cambiando de pareja. Al llegar dejamos la ropa y recogimos una toalla, el gran impacto para nosotros se produjo al entrar en la sala, decenas de cuerpos desnudos bailando y otros tantos retozando en los sofás, había tantas cosas para mirar, que no nos daba tiempo para hacerlo, al final me quede solo con una de las señoras que me había acompañado, en un momento determinado, se arrodilla y me hace una felación, una señora que pasaba por allí se apunto rápidamente y me ofreció su vulva, que yo lamí gustosamente, no tardo la otra señora en sentarse encima para permitir que mi miembro le entrase en su vagina, a continuación me ayudo en la lamida, con tanta intensidad que los jugos de la señora nos mojo las caras, a la vez que dos teníamos un orgasmo.

La señora se despidió de nosotros y el marido de la otra vino a buscarla, al quedarme solo me di una vuelta por el local, en un rincón había otra de las señoras del camping, ella me dijo que la acompañase, abrimos una puerta y entramos en una zona donde la música apenas se notaba, pero estaba a oscuras, enseguida note numerosas manos que nos acariciaban, yo hice lo mismo, en unos minutos toque de todo, en un momento determinado, me colocaron sobre la pared y una serie de personas se me arrodillaron delante, creo que habían tres bocas, dos de mujer, no tarde en regarlas con mi semen, la experiencia era impresionante. Al salir de la habitación oscura me dedique a buscar a mi amiga, la encontré en una orgía que se había montado en la misma salida de los lavabos, cuando acabo nos tumbamos en una zona tranquila y nos dormimos, nos despertaron cuando iban a cerrar el local, muchas personas estaban en la misma situación.

La pareja, con cuya señora estuve al principio, nos acerco en coche al camping, y nos pregunto si queríamos ir a su apartamento al día siguiente, nosotros naturalmente dijimos que sí. Dormimos casi todo el día, por la tarde nos dimos una vuelta por las dunas, para ponernos a tono, antes de acudir al lugar donde habíamos quedado con la pareja.

Nos recogió ella, puesto que él se había quedado haciendo la cena, nos explico que eran de Burdeos, pero que se habían comprado un apartamento porque les gustaba el ambiente de la zona. El apartamento estaba en la zona del puerto. Después de los saludos pertinentes comenzamos a cenar. A continuación nos sentamos en el sofá, grande pero insuficiente para los cuatro, en consecuencia la señora se sentó en el reposabrazos, yo que estaba a su lado le acaricie sus entornadas piernas, que comenzaron a abrirse para ofrecerme su flor, que relamí con gusto, mientras tanto mi amiga le hacía una felación a su marido. Al rato nos fuimos a la única habitación, nos desnudamos; los hombres nos estiramos en la cama y las mujeres empezaron a endurecer nuestros miembros, luego no pusimos en cuadro, o sea cada persona le trabajaba la entrepierna a una persona diferente de la que se lo hacía a ella, no tardamos en entrelazarnos y a sentir como las mujeres enlazaban un orgasmo tras otro, los hombres acabamos regando las vaginas ajenas. Prometimos que los iríamos a ver en Burdeos, pero esa ya es otra historia.

Él nos acompaña de vuelta al camping. Teníamos que dormir porque al día siguiente partíamos hacía casa. Con unos buenos recuerdos y la agenda de amigos más repleta.

 

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