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Iniciando el intercambio

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Había sido una mujer educada en la religión católica tradicional, si bien no era una mojigata y había practicado el sexo sin estar casada, siempre lo había realizado con amor, es decir nunca había practicado el sexo por juego, por puro placer físico, para mí el sexo era algo que se practicaba sólo en pareja y era necesario estar enamorada del hombre con el que practicabas sexo.

Fue mi marido el que me inició en el sexo por puro placer, el que me enseñó a ver el sexo como un juego, como algo que se puede realizar sin sentir amor, sólo buscando el mero placer físico, el orgasmo y como una actividad placentera y agradable de la vida.

Con mi marido había llegado a practicar toda clase de sexo, bien por placer de los dos, como un juego de los dos o bien por puro placer mío, para disfrutar de los orgasmos que el sexo me daba. Siempre he sido una mujer de facil orgasmo, nunca me ha costado llegar al orgasmo en cualquier relación sexual, al contrario siempre que he follado o me han follado he tenido varios orgasmos.

A aquella pareja la habíamos conocido al contestar ellos a un anuncio que habíamos puesto, mi marido y yo, en una revista de contactos. Cuando abrímos la carta y vímos las fotos que nos habían mandado de los dos, nos gustaron inmediatamente tanto los cuerpos que se veían en las fotos como la redacción de la carta en sí, en consecuencia les llamamos y quedamos con ellos en una cafetería no muy concurrida para conocernos y poder charlar tranquilamente.

Despues de charlar un rato sobre los gustos sexuales de cada uno, en el que él nos comenta que le produce mucho morbo pensar en ver a su mujer follando con otro, decidimos continuar la noche yendo primero a cenar y que luego ya veremos.

Al ir hacia el coche le pregunto a mi marido: "¿Te apetece hacer intercambio esta noche, te gustaría follártela y que yo me lo folle a él?"

Claro que si, cariño. Y a tí ¿te apetece?.

Si, son los dos muy atractivos, esta noche tengo ganas de juerga y me apetece mucho sentir su polla dentro de mi.

En el restaurante al sentarnos propongo que nos sentemos cambiados. Cuando terminamos de pedir la cena, y mientras charlamos dirigo mi mano a la polla de José Manuel, ese era su nombre, le abro la bragueta y se la saco sin dejar de acariciarla, él da un respingo, pero se deja hacer encantado, dirigiéndome a Lola la comento lo que estoy haciendo y cómo la tiene y como se le va endureciendo.

Gabriel, mi marido, empieza a acariciar el coño a Lola mientras le comenta a José Manuel lo suave que lo encuentra y como se va humedeciendo cada vez más, le va describiendo las caricias que la hace, la dice: "ahora la estoy acariciando el pelo del pubis y noto como la gusta a Lola, ahora la empiezo a acariciar el clítoris, y empieza a humedecerse el coño del placer que siente, ahora la acaricio la raja y me mojo el dedo con todos los jugos que está soltando".

Cuando nos traen la cena empezamos a comer y dejamos, de momento, nuestros juegos, pero seguimos hablando del morbo que nos ha provocado la situación. Ente plato y plato seguimos con las caricias mutuas, unas veces Lola a Gabriel, otras yo a José Manuel o José Manuel a mí. Al terminar de cenar propongo que demos una vuelta con el coche por la carretera.

En el coche nos sentamos Lola, José Manuel y yo detrás, mientras mi marido conduce. Cuando salimos a la carretera, empiezo a acariciar a José Manuel, diciéndole a Lola que participe ella también. Mientras Lola le besa en la boca yo le bajo la cremallera del pantalón sacándole la polla y se la empiezo a chupar, mientras él con la otra mano me levanta la falda y me acaricia las nalgas. Notar su polla dura llenar toda mi boca al mismo tiempo que siento mi nalgas desnudas y sus manos acariciándomelas me excita tanto que, dejando un momento su polla, me quito la blusa para acariciar mis pechos con sus muslos mientras, de nuevo, me inclino para mamársela. Cuando empiezo a sentir que está cerca de correrse deja de chupársela y la digo a Lola: "Vamos a desnudarlo entre las dos" . Cuando terminamos de desnudarlo, me termino de desnudar y Lola hace lo mismo. Cuando estamos los tres desnudos, José Manuel se agacha de rodillas en el suelo del coche y empieza a chuparla el coño a Lola y yo me siento en su espalda y empiezo a acariciarle los pechos a Lola mientras ella me los acaricia a mí. Bajando la vista veo la mamada de José Manuel a Lola, lo que me excita sintiendo ganas de tener yo la lengua chupándome el coño, cuando Lola se corre, yo ya estoy con el coño empapado y ansioso por recibir una polla dentro, cuando José Manuel se sienta, yo me siento encima de él metiéndome la polla hasta el fondo del coño, comienzo a bajar y subir sobre ella sintiéndo toda su longitud recorrer mi coño, me muevo con movimientos lentos y profundos, llevando su polla justo hasta llegar casi a salir de mi coño, para volver a metérmela hasta el fondo y sentir su dureza en el fondo, cuando noto que mi orgasmo está cerca acelero mis movimientos para que José Manuel llegue tambien hasta que los dos explotamos, sentir su semen salir a borbotones de su polla, golpeándome el fondo de mi coño me produce un placer especial.

Cuando nos recuperamos de nuestro orgasmo, le propongo a José Manuel que se cambie con mi marido y que sea Gabriel quien nos folle a las dos. Cuando Gabriel pasa detrás con nosotras, Lola, demostrando que a pesar de no haber practicado nunca el intercambio, le ha tomado gusto empieza a desnudarle, a lo que la ayudo encantada, pues tengo que reconocer que a pesar de haberme follado a muchas pollas, la que me sigue produciendo más placer es la de mi marido, y sólo pensar que me va a afollar me vuelve a poner caliente y húmeda. Cuando terminamos de desnudarlo es Lola la que tomándome la delantera se sienta encima de mi marido clavándose la polla como poco antes me había clavado yo la de su marido, por lo que yo me dedico a besar la boca de mi marido y a acariciarle mientras veo cómo desaparece su polla en el coño de Lola. Como mi calentura va subiendo y la polla de mi marido está ocupada, le digo que se tumbe y me pongo encima de su cara con las piernas abiertas a ambos lados ofreciéndole mi coño para que me lo chupe, sintiendo la lengua de mi marido en mi raja, cuando, por sus suspiros y los de Lola me doy cuenta que están llegando al orgasmo, le digo: "Cariño, chúpame más fuerte", lo que hace y me provoca el orgasmo.

Luego nos vestimos los tres y en la vuelta charlamos sobre lo que hemos hecho y el morbo que nos ha producido. Acordamos irnos a casa de Lola y José Manuel para continuar la juerga. Al llegar nos preparamos unas copas y acordamos jugar a La Gran Bacanal, un juego erótico que mi marido y yo siempre llevamos en el coche por lo que pueda surgir.

A la primera que la toca despojarse de una prenda es a Lola y se quita la blusa, quedándose en sujetador y falda, luego le toca a mi marido contar una historia picante y cuenta lo que la haría a Lola si estuvieran haciendo el amor los dos; luego la vuelve a tocar a Lola entregar una prenda y se quita el sujetador, después le toca a José Manuel besar la espalda a Lola y a mí me toca besarle en la boca, más tarde me toca a mí entregar una prenda y me quito la falda quedándome en blusa y tanga. Llegados a este momento del juego mientras a uno le toca tirar y mover la ficha los otros de vez en cuando se hacen alguna caricia en las partes del cuerpo que están desnudas, más tarde le toca a mi marido quitarse una prenda y se quita los pantalones, después me toca a mi hacer un baile sexy, pongo la canción de "Nueve semanas y media" y bailo haciendo posturas provocativas, abriéndome la blusa y pasándoles los pechos y las nalgas a José Manuel y a mi marido muy cerca de sus caras; posteriormente les toca a Lola y a mi marido realizar el acto sexual en la postura de ella a cuatro patas y él detrás, mientras lo realizan, José Manuel me acaricia las nalgas y yo le beso en la boca; más tarde Lola se quita la falda y yo la camisa, luego le toca a mi marido realiazar el acto sexual conmigo en la postura de los dos de pie con una pierna mía por encima de su cadera mientras lo realizamos, Lola le acaricia las nalgas y José Manuel a mí las mías, en ese momento dejamos de jugar, nos vamos al dormitorio y empiezo a mamársela a José Manuel y Lola a mi marido, sintiendo un morbo enorme la ver la polla de mi marido entrar y salir de la boca de otra mujer mientras siento la polla de otro hombre entrar y salir de la mía, pensando en el momento en que la polla que siento en mi boca penetre mi coño haciéndome sentir muy dentro su dureza y su fuerza, los cuatro nos ponemos juntos, Gabriel se aparta de la boca de Lola y la tumbándola la clava su polla mientras me acaricia mis pechos, yo entonces le pido a José Manuel que me la meta hasta el fondo, "qué placer me provoca sentir una polla dentro de mí y unas manos aciariciándome los pechos", no puedo aguantar más de placer y le grito a José Manuel gritándole: "Fóllame con todas tus fuerzas, métemela hasta el fondo, me encanta sentir tus huevos golpeándome el culo mientras me follas". Después de corrernos José Manuel y yo contemplamos el orgasmo de Lola y Gabriel, lo que nos produce a los dos un tremendo morbo.

Así terminó aquella noche en que enseñamos a Lola y José Manuel el placer sexual que se siente practicando el intercambio entre parejas y el morbo que da ver a tu pareja follar con otro.

 

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