Ines, mi madre y yo (Lesbicos)
Al otro día me fue a despertar mi vieja, seguía en camisón transparente pero sin nada abajo y con los pezones re parados, “hola buen día, me dijo” “hola má, le contesté yo, como te fue anoche”, “no me ves la cara de alegría, me dijo”, en ese momento reparé que aparte de estar desnuda estaba totalmente depilada, me refiero a su pubis y se lo dije. “Ay Gaby no te parece que queda buenísimo, no me digas que vos no te los afeitás”, “no mamá, le contesté, después te salen unos pelos re duros”, “dejate de joder me dijo, ahora vienen unas cremas que te las ponés después de afeitarte y los pelitos crecen re débiles” dicho esto se levantó el camisón y pude ver de lleno la vagina de mi mamá si un solo vello, y ella delante de mí se acariciaba el pubis y estoy segura que deslizó un dedo entre sus labios mientras me decía lo suave que quedaba esa zona. Terminó la demostración y me dijo que me esperaba con el desayuno; yo no terminaba de salir de mi asombro (y de mi excitación), mi vieja se había manoseada la concha delante de mí. Bueno me vestí, desayuné y después del mediodía la fui a buscar a Inés para que se viniera a escuchar música a casa, cuando nos encontramos lo primero que me preguntó fue si mi vieja me había dicho algo sobre cuando nos encontró en mi pieza, y le dije que no que sólo me preguntó si lo hacíamos entre nosotras y después le conté lo del polvo, y lo que había pasado esa mañana. Inés me dijo “menos mal que tu mamá es así, mirá si nos encuentra pajeándonos mi vieja, a mí me echan de mi casa o me matan, tu vieja es re piola. Aparte de eso está rebueno lo de afeitarse los pelitos, no te animás a que lo hagamos” yo le dije que no que si ella quería yo la ayudaba pero que yo prefería tener mis pelos, tanto me jodió que accedí a que las dos nos lo hiciéramos, así que nos fuimos a mi casa y justo la enganchamos a mi vieja que salía, la paré y le dije que había prendido su idea de afeitarse la conchita, y que las dos lo íbamos a hacer. “Bueno, dijo mi vieja, en mi habitación en el primer cajón de la cómoda hay un estuche que tiene una crema especial para pasarse la maquinita, y otra crema para después de afeitarse, tengan cuidado, primero se recortan bien cortito con la tijera, se pasan la crema masajeando, se pasan la maquinita, se enjuagan bien con agua tibia, y después se masajean con la otra crema, y ojo háganlo con la puerta cerrada, por lo menos mientras yo no estoy, para que no les caiga de sorpresa nadie y las vea metiéndose mano” dicho esto nos dio un beso y se fue.
Con Inés nos fuimos al baño y nos empezamos a desnudar. “Yo primero, dije” “mírala a la que no quería saber nada de afeitarse la zorrita” y nos reímos. Bueno Inés era la peluquera en este caso, y empezó a recortarme los pelitos, y de vez en cuando, como sin querer, algún dedito rozaba mis labios o directamente la concha. Y después empezó a masajearme con la crema, acá la cosa ya pasaba a mayores ya que me distribuía la crema por todos lados y aprovechaba a manosearme, y yo aprovechaba a disfrutarlo. Dejó la crema agarró la maquinita y empezó a afeitarme, era una sensación especial, distinta, cuando terminó y echó agua tibia para ver como había quedado me dijo “estás realmente hermosa así te merecés un beso” y empezó a besarme y a chuparme la vagina, yo al principio quería detenerla pero luego me dejé llevar y lo disfruté, no acabé pero gocé. “Loca que te pasa” le dije cuando dejó de chuparme y me empezó a pasar la crema refrescante. “Que no te gustó, me pareció que los gemidos eran tuyos, ah y tenés un sabor muy rico; termino y te toca a vos”, “ni esperes que te la chupe” le dije. La cosa es que se repitió el ritual de mí hacia ella, y no pude combatir la tentación de acariciarle la entrepierna, ella obviamente se dejó. Y después de enjuagarla se abrió de piernas ofreciéndose y yo accedí (soy mujercita de palabra) y empecé a saborearla y ella a gemir, “vamos a la cama, me dijo”, así que las dos desnudas salimos del baño y nos metimos en mi cuarto (puerta abierta, cosa que nos dimos cuenta después), ahí dimos rueda suelta a nuestros deseos, nos pusimos una sobre la otra (69) Inés abajo, acomodó su cabeza con la almohada para quedar a la altura de mi vagina.
Nos bebimos una a otra, las lenguas se deslizaban por las conchas y los dedos acompañaban, y a veces se perdían adentro de nuestros anos. La primera en venirse fue Inés, y realmente no fue que acabó sino que era como que se había echo pis, era realmente una ACABADA, y la bebí toda sin desperdiciar nada. Luego de eso me puse boca arriba en la cama, con las piernas separadas y dobladas e Inés se ubicó al medio y comenzó a lamerme y penetrar con sus dedos, primero por la concha y luego por el culo, estando en esa posición me di cuenta de la puerta estaba abierta, y no solo eso sino que mi mamá estaba parada en la puerta mirándonos, no hice nada, me dejé llevar por le placer y la sensación de ser observada, mi mamá al darse cuenta que yo la había visto comenzó a desnudarse hasta quedar en ropa interior, en ese momento tuve un orgasmo FENOMENAL. Cuando terminé de acabar, Inés se quedó un ratito más bebiendo y lamiendo todos mis jugos, y luego subió besándome, la panza los pechos, hasta que nos fundimos en un beso. Al momento de separarnos estaba mi mamá (en corpiño y tanga) al lado nuestro, mejor dicho al lado de Inés. Se sentó en la cama, nosotras no reaccionábamos “Señoritas parece que la pasaron bien”, yo no salía de mi asombro, estábamos las dos desnudas (yo con las piernas abiertas aún). “Fue muy lindo y excitante verlas” mientras nos decía esto deslizó una de sus manos sobre el vientre de Inés y la dirigió a su (pelada) concha “Hmm que suave quedó” y siguió más abajo hasta que acarició la entrepierna “¿cuanta húmedad, y vos hija?” y estirándose hizo lo mismo conmigo, por mi cabeza pasaban miles de cosas, y mi cuerpo por el contrario reaccionaba, pese al reciente orgasmo, con placer. Volvió su mano a Inés y se inclinó a lamerle las tetas, luego se levantó y se terminó de desnudar, separó las piernas de mi amiga y se sumergió entre ellas a lamerla mientras sus dedos hurgaban en mi concha, luego de chuparla a Inés cambió su posición y empezó a chuparme a mí, “mamá ...” fue lo único que atiné a decir, y luego se desató la locura. Deben haber sido 20 minutos de desenfreno, de lenguas, dedos, caricias, besos. Los distintos sabores de la concha de mi mamá y de la de Inés, la distinta dilatación del culo de mi mamá (que evidentemente en ese momento y luego lo confirmé, practicaba el sexo anal) y el de Inés. Terminamos las 3 rendidas dándonos unos besos de satisfacción en nuestras bocas, después de un rato de estar acostadas las tres, mi mamá en medio de nosotras, se levantó, recogió su ropa y nos dijo que nos higienizáramos y nos pusiéramos la crema que nos había dado otra vez, y se marchó. Inés me miró y me dijo “Una Diosa tu vieja” y se fue al baño, yo me quedé tendida en la cama pensando que unos segundos había tenido a mi mamá y a mi mejor amiga con sus bocas y dedos entre mis piernas y que yo había estado entre las de ellas. La cabeza me daba vueltas, Inés volvió del baño y fui yo, me lavé bien, me encremé, salí del baño e Inés ya no estaba, me vestí y fui a la cocina y ahí estaban las dos de gran charla intrascendente, como si nada hubiera pasado, o como si lo que había pasado fuera de lo más normal. Me uní a la conversación y luego de un par de café Inés se marchó, “mamá, le dije, tenemos que hablar de esto” ...

