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Lorena, mi querida vecina

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Hola, nuevamente soy Celeste, para platicarles algo que me paso hace un año.

En esa época yo vivía un momento difícil, estuve saliendo con una chica que decía que estaba interesada en mí, que realmente quería estar conmigo.

Así parecía, salíamos, nos la pasábamos bien hasta que un día ella conoció un chico, ya que ella es bi, y pues parece que algo de el le llamó mucho la atención y un buen día me llamó para decirme que lo sentía, pero que no estaba aún muy segura de tener algo mas íntimo con otra chica y lo mejor para ella era estar con un chico. Yo me sentí mal, y no pude decir nada, ella ya tenía su decisión


Y ni modo.


Andaba triste, mis padres me preguntaban que me pasaba, yo me limitaba a decirles que estaba cansada por tantas tareas de la escuela y me creyeron, cuando en realidad estaba mal por una chica. Así transcurrieron los días cuando una tarde llegó una hermosa chica de 18 años con mis vecinos, yo tenía 19 entonces. Los vecinos eran amigos de mis padres y por ellos supe que se trataba de su sobrina Lorena que venía del norte del país para tomar aquí un curso de inglés gracias a una beca que gano. Esta chica era verdaderamente hermosa: medía como 1.68 m, casi de mi estatura, morena, pelo largo lacia castaño, ojos cafés, senos grandes, de trasero muy firme y redondo y piernas delgadas pero excelentemente formadas.


Al día siguiente acompañé a mis padres a darle la bienvenida, era una chica sencilla y de linda sonrisa, la salude de beso en la mejilla y me correspondió sonriéndome mirándome fijamente, cosa que me acelero el corazón ya que nunca así alguien me había hecho sentir así con una simple mirada.

Fuimos a la sala a platicar y la verdad casi no hice caso a la platica, no podía quitarle la vista de encima; ella se daba cuenta y como que se apenaba, aunque a veces me sonreía, cosa que me agradaba.


Así pasaron los días, a veces iba a su casa, para que no se sintiera sola en casa, a ella le gustaba que la visitara ya que platicábamos de todo, de música, de películas, amor, y cuando hablamos de eso dijo algo que me sorprendió: me confesó que a sus 18 años nunca había tenido novio, le pregunté por qué, se quedó pensativa unos segundos y me dijo que porque aún no encontraba a la persona ideal y me sorprendía porque era una chica hermosa de buen cuerpo y que no tuviera pareja, situación que me animo para acercarme a ella, para demostrarle mi interés, solo esperaba el momento adecuado para hacerlo, y cuando mas parecía difícil encontrarlo llegó.


Un día mis padres y los tíos de Lorena salieron a comprar unas partes del auto del carro del tío de ella, solo que la única parte dónde la podían conseguir era fueras de la ciudad, ella no fue porque tenía tarea del curso que hacer y me pidió que la acompañara para ayudarla, ya que yo se mucho de inglés.


Llegue e iba un poco provocativa: traía una mini falda negra y una blusa rosa sin tirantes, con un escote que mostraba buena parte de mis senos.


Lorena me abrió la puerta y verdaderamente me dejo con la boa abierta, llevaba puesto un shorcito de mezclilla y una camiseta a rayas horizontales verde y azul. Pasamos a la sala y nos sentamos en la estancia, donde estaba la mesa de la sala ahí estaban sus libros y cuadernos donde trabajaríamos.

Nos sentamos en el suelo y empezamos a hojear los libros para comenzar con el trabajo. Realmente estaba nerviosa, ella junto a mi con un aroma de perfume que me envolvía, que despertaban mis deseos para tenerla entre mis brazos, para besarla, y la cosa se puso mejor aún cuando su muslo rozaba el mío... eso me encendía. Fingía yo que me daba comezón en la pierna y al tallarme podía rozar con mi mano su pierna, su piel se sentía tan suave y fresca que ye no podía aguantar para arrojarme sobre ella. Yo no podía evitar verle los senos, pues su camiseta estaba tan entallada que se podía ver que no tría sosté, al igual que yo, y sus pezones se notaban duros, como si estuviesen excitado. Supongo que ella sintió mi mirada porque volteo y me vio a los ojos; nuestras miradas se encontraron y mi corazón latía cada vez mas fuerte. No se que vio en mi que se paro y me pregunto que iba a poner música, que de que tipo quería yo escuchar, yo un poco nerviosa le dije que la que ella quisiera. Ella se dirigió hacia el estereo y comenzó a ver los cd´s que tenia mientras con la boca hacía una melodía y dándome la espalda movía ricamente sus caderas; mis ojos estaban quedando hipnotizados viendo su hermoso trasero contoneándose de una manera sensual. No se que me animo, me paré y me puse detrás de ella y casi abrazándola le dije ue pusiera tal disco, solo lo hice para poder abrazarla.


-Quieres que te diga realmente por qué nunca he tenido novio? - Me preguntó Lorena
-Dime por qué- le susurre en el oído.
-Porque soy lesbiana Celeste, por eso.


Tras decir esto, tomo mis manos y se las puso en sus senos, yo no podía creer lo que estaba pasando; por fin mi sueño se realizaría.


-Te gustan como se sienten? – me preguntó
-Si, me encanta, sobretodo tus pezones... muy excitados.
-Te gustan así?
-Me encantan... se sienten muy bien, muy deseables.


No aguante mas y comencé a besarle el cuello mientras le masajeaba y pellizcaba los senos. Ella bajo sus manos hacía atrás poniéndolas en mis muslos, los cuales acariciaba. Lorena suspiraba al sentir mis caricias, al sentir mis labios y mi lengua en un lado de cuello. Lorena se volteo frente a mi y sin dar tiempo me dio un gran beso, abrí mi boca y su lengua rápidamente se me metió hasta encontrar mi lengua, masajeándose con deseo; mientras, sus manos bajaban por mi cuerpo llegando a mis paraditas nalgas, subiendo mi minifalda hasta sentir mi piel. Me las apretaba y acariciaba como si siempre lo hubiese deseado. Mis manos buscaron su camiseta y en un par de segundos se la levante hasta quitársela, continuamos besándonos mientras mis manos nuevamente manoseaban sus senos, podía sentir sus pezones duros como piedra por lo que decidí dejar de besarla y bajar mis labios a sus senos para chuparselos y morderlos mientras mis manos no dejaban de pellizcarlos. Ella puso sus manos en mis hombros y dejo caer su cabeza atrás gimiendo levemente.


-Celeste, que bien lo haces – decía Lorena – muérdelos, lámelos.


Mi lengua recorría esos pezones que parecían estallar de duros que estaban. Se los lamía con movimientos circulares para pasar también sobre sus areolas, acompañados de mordiditas Ela apretaba mi rostro contra sus senos como si no quisiera que dejara de estimulárselos, por lo que seguí haciéndolo por varios segundos mas. Después subí mi lengua llegando hasta su cuello, el cual lamí varias veces para luego bajar por entre sus senos llegando al vientre. Con mis manos le baje su pequeño short junto con su pantaleta, quedando su fantástico cuerpo desnudo. Mientras ella se dirigía a la mesita de la sala a quitar lo que hubiera encima de ella yo me quitaba la minifalda y mi blusita, quedando solo con mi pantaleta cuya la poca tela se me metía entre mis nalgas. Lorena me esperaba ya, sentada en la orilla de la mesita, me acerque a ella y tomo mis manos con las suyas jalándome hacía ella; me lamía y besaba el vientre llegando a mi ombligo donde con su lengua se entretuvo varios segundos dejándomelo lleno de su deliciosa saliva, provocando placer. Después me hinqué frente a ella t tomándola de sus pechos la empujé, acostándose ella sobre toda la mesita, abriéndose toda de piernas. Lo que veía era su rica y húmeda vagina, rasurada, la que desde hace tiempo deseaba probar... y por fin lo hice. Dirigí mis labios ahí y sin mas comenzé a comérselo. Mi lengua recorría todo sus labios vaginales y su clítoris mientras 2 de mis dedos trabajaban dentro de su vagina. Ella empezaba respirar agitadamente y leves y cortos gemidos salían de su boca para convertirse luego en fuertes y largos gritos.


-Ay dios mío que bien lo haces – decía entre gemidos Lorena – sigue sigue así

Lorena se agarraba fuertemente de las orillas de la mesa de sus costados mientras sus piernas no se cerraban, sus caderas se movían levemente hacía arriba y abajo. Mi lengua recorría así mas su clítoris y vulva lo que le provocaba mayor placer. Su cuerpo comenzaba a temblar y sus gemidos mas quebrados. Mis dedos recorrían cada rincón de su vagina llegando hasta lo mas profundo, lo mas húmedo y caliente con movimientos circulares.
Salía de ahí un jugo muy espeso pero a la vez rico el cual saboreaba mientras veía como se retorcía formando un gran arco en su espalda y como sus pechos temblaban como deliciosa gelatinas


-Celeste... mi amor... dios!! Me vengo ... que rico se siente tu lengua en mi sexo... ay dios...


Sus palabras me prendían mas por lo que empecé a lamarle con mas fuerza sus labios vaginales y el clítoris; ella gemía mas fuerte sus muslos apretaban mi cabeza su grandioso cuerpo se convulsionaba y ahora con sus manos se agarraba sus senos. Se estremeció de tal forma que levanto sus piernas y doblándolas las dejo caer hacía su lado izquierdo dejándola juntas. Su fantástico trasero que de lado, paro se veía muy antojable, por lo que me acerque y se lo lamía y mordía varias veces escuchando como le agradaba lo que le hacía. Andaba yo en eso cuando mis ojos se toparon con su bonito y deseable ano. Como niña de 5 años lleve mi lengua ahí y comencé a lamarlo, que delicia de sabor, realmente me gustaba. Ella se estremeció poco pero conforme mas le pasaba mi lengua en su ano mas le gustaba gimiendo suavemente.


Mmmmm Celeste –dijo con voz baja- que bien se siente... muy rico...


Mi lengua se lo devoraba como si fuese un caramelo, no me detenía por el simple hecho de escuchar como gemía ya que es me encendía como nunca.
Una vez que se lo deje muy húmedo comencé a acariciárselo con 2 dedos; Lorena se sobresalto pero demostraba que le gustaba por lo que se volteo boca abajo abrió sus piernas, quedando yo hincada entre ellas. Se lo acariciaba con las yemas de mis dedos en forma circular suavemente.


-Ay Celeste – suspiró- que rico....


Continué estimulándolo hasta que poco a poco la penetre con un dedo.
Lorena lanzó un gemido fuerte, creí que la había lastimado, por lo que saque mi dedo de inmediato.


-No por favor- suplico- no lo saques .


Eso me encendió y volví a meterselo, penetrándole su ano de manera rápida, sus gemidos fueron haciéndose mas fuertes, su cuerpo se estremecía. Mi dedo se deslizaba fácilmente tanto que ese anito se lo tragaba por completo y a ella le gustaba, por lo que me anime y le metí un segundo dedo y de nuevo lanzó un gemido, esta vez mas fuerte. Seguí penetrándola, esta vez con mas fuerza. Lorena llevo sus manos a sus nalgas y para facilitarme mi trabaja se las separó... mis dedos llegaban aun mas profundo de su rico y estrecho ano, mientras con 2 dedos de mi otra mano le flotaba suavemente su clítoris.


Lorena estaba al borde del placer y sabía que de un momento a otro se me iba venir, ya que de su vagina salía bastante juguito.


-Ayyyy si si si siiiiiiii que rico Celeste – gritaba Lorena con gemidos- ahhhhhhhhaayyy


Mis dedos la penetraban rápida y fuertemente llegando hasta su profundidad y mis otros dedos le flotaban con mas fuerza su clítoris provocando que mi querida vecina se estremeciera fuertemente varios segundos mas hasta que se vino teniendo el mejor orgasmo que pudiera tener cualquier chica. Saque mis dedos de ambos agujeros y me los llevé a mi boca para saborear sus ricos jugos que tanto anhelé. Lorena lentamente se volteo boca arriba, mirándome con una sonrisa.


-Gracias por darme tanto placer, por hacerme sentir tan mujer – me dijo con voz baja


-De nada – contesté- pero ahora es tu turno de que me demuestres deseo a mi no?


-Claro que si


Lorena se levanta sentándose , me toma el rostro y me da un rico beso; nuestras lenguas nuevamente juegan entra si cambiándose sabores y sus manos se apoderaban de mis pezones los cuales pellizcaba, sintiendo como se me endurecían. Luego baja su cabeza hasta llegar a mis pechos; con su lengua lame mis pezones de una manera sensacional, con diversos movimientos; también podía sentir como con sus dientes me los mordía y retorcía, parecía como si me los quisiera arrancar. Sus manos apretaban mis nalgas, las manoseaba tanto que me empezaba a encender; yo solo la tomaba de sus hombros, cerrando mis ojos para disfrutar de ese gran momento para mi.

-Oh si muérdemelos fuerte Lorena, me gusta

Ella me mordía los pezones y estiraba varias veces, dejándomelos muy sensibles y duros, tan erectos como nunca antes los había sentido.


Después se baja al suelo, hincándose frente a mi me pide que me pare, eso hago; me paro frente a ella y con sus manos me baja mi diminuta pantaleta levantando yo mis pies ayudándola para que me los quite. Pone sus manos en mis caderas y mete su rostro entre mis piernas, sintiendo su legua recorrer mi clítoris de una manera suave delicada. Su lengua parece inquieta, tocando cada rincón de mi vulva con movimientos rápidos entreteniéndose en mi clítoris que ya estaba muy hinchadita. Sus manos bajaban y subían por mis caderas acariciando mis muslos; con mis manos la tomaba de su cabello, juntando su cabeza en mi sexo con mis piernas casi pegadas .


-Si, sigue así, solo así... con tu lengua – le decía con voz baja.


L a punta de su lengua recorría perfectamente bien mi vulva y mi clítoris de donde empezaba a chorrear un poco mis jugos, los cuales Lorena se los bebía, haciendo con su boca ruido de agrado, de que le gustaban. Luego me pide que me siente en la sala y loa hago, con mis piernas abiertas invitándola a que me siga probando. Lorena lleva su boca a mi vulva y me la succiona con gran deseo, mete dos dedos de su mano dentro de mi vagina y me la penetra varias rápida y fuertemente. Sentía sus labios y dientes jalar soltar varias veces mi clítoris para después pasarle varias lamadas suaves y paridas con lo que provocó que me viniera varias veces mientras que con la otra mano apretaba y retorcía mis pezones y yo con las manos hacía arriba recargadas sobre el respaldo de la sala miraba como disfrutaba lo que hacía.


- Ah, ah , ah Lorena, mi amor.... que ricoo, no pareeeess.....


Lorena parecía una experta en cuanto a sexo oral, realmente sentía mi sexo ser devorado por sus labios y su lengua. Mis jugos salían a chorros y mi querida vecina de lo tragaba con placer; mis caderas se movían rápido hacía arriba y abajo, sintiendo su lengua recorrer también mis labios vaginales, los cuales mordía suavemente con los dientes.


- Ok mi cielo levanta tus piernas juntas – me pidió Lorena.


Sin bajar mis manos del respaldo de la sala, levante mis piernas sin juntándolas. Flexionándolas y poniendo mis rodillas casi sobre mis pechos, me di cuenta que mi trasero había quedado frente a su rostro, por lo que no pude evitar sonreír al imaginar lo que se proponía. Lorena puso sus manos en mis nalgas, abriéndomelas levemente y con la punta de su lengua comenzó a lamar mi estrecho y caliente a con rápidos movimientos hacía arriba y abajo.
Mi cuerpo se sobresalto al sentir esa lengua húmeda, tibia, todo eso realmente me gusta, de hecho, cada vez que tengo sexo me gusta que me laman mi ano, es uno de mis puntos de máximo placer, me encanta.
-Que rico, que rico Lorena – le decía con una sonrisa – sigue, no te detengas.
Mi querida vecina cambia movimientos de su lengua y de fuerza, lamía mi ano y sus alrededores, mientras con sus manos se prensaba de mis nalgas, masajeándomelas con fuerza, cosa que también me enciende. Yo movía mis caderas levemente contra su cara, la punta de su lengua penetraba poco mi ano, sintiéndola con mucho placer. Ahora me agarraba las partes traseras de mis rodillas, jalándolas hacía mi, para ofrecerle mejor a Lorena mi trasero, y vaya que lo hacía, su lengua parecía disfrutar al recorrer cada centímetro de la línea de mi trasero.
Ya después de varios segundos Lorena me abrió las piernas y se me lanzó encima, plantándome un gran beso, metiendome la lengua hasta mi garganta mientras yo se la chupaba entera como un rico y dulce caramelo, sus manos de nuevo me estrujaban mis senos y las mías se entretenían es su trasero, acariciándolas varias veces.
Después de demostrarnos de nuevo nuestro deseo nos vestimos, al poco rato llegaron sus tíos y mis padres.

Nos seguimos viendo varías a solas para gozarnos y amarnos durante seis meses mas, ya que ella se regreso a su ciudad porque el curso que tenía aquí ya había terminado. Nos seguimos escribiendo y a través de la computadora cateábamos y teníamos cibersexo. Hasta el día de hoy seguíamos chateando, contándonos nuestras alegrías y penas, y claro, de chicas también, esperando ambas volver a estar juntas y revivir lo que vivíamos cuando estábamos juntas.

 

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