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Sí, esa es mi vagina, y esos son mis senos. Parte 2

Publicado por Isabela el 16/07/2015

Toda esa piel rojiza y tu clítoris han quedado muy lustrosos después de mis primeras lamidas, será que tenía la lengua muy húmeda, pues la boca se me hace agua de las ganas que tengo de tener tu clítoris entre mis labios. Para calentarlo más y ponerlo más despuntado, le pongo encima la yema de mi dedo índice por debajo o pegando a esa piel que sale como un paraguas porque es ahí donde se encuentra tu clítoris. Y ahí empiezo a masajearlo en círculos, veo como tu espalda se va poniendo cada vez más rígida, llegan hasta aquí tus gemidos y tu vagina se moja a caudales. Mi dedo no para de pasar encima de tu clítoris haciendo círculos, tus dedos se aprietan a los costados suspendiendo tus labios vaginales y así dejan salir mejor tu clítoris. Es el momento para probarlo en mi boca.

Pongo mis labios alrededor de tu clítoris, los junto y en medio ya siento tu rico clítoris despuntado, esta tan endurecido que entre mis labios puedo distinguirlo perfectamente, a pesar que tengo esa piel rojiza encima de mi boca me pongo a disfrutar chupándolo, cerrando mis labios a su alrededor, es realmente excitante recibir tu clítoris en mi boca, me alargo en la chupada, quiero exprimirlo juntando más mis labios, sacarle toda su humedad, y no quiero parar de disfrutarlo hasta que quede rastro de tu clítoris en mis labios.
He estado todo este tiempo sedienta de probar tu clítoris así que no me importa quedarme sin aliento con tal de sentir dentro de mi boca todo su sabor y frescura.

Y después me pongo a lamer desde abajo, trayendo con mi lengua las secreciones de tu vagina hacia tu clítoris, lamer tu clítoris con una mezcla del sabor de tus flujos vaginales es explotar de placer, pero es un placer que nace en mi boca, pasa por todo mi cuerpo y explota en mi propia vagina.

Posteriormente tu vagina se relaja después que has soltado tus labios vaginales y esa piel rojiza descansa ahora sobre tu clítoris, toda tu vagina queda cerrada otra vez escondiendo tu clítoris, vuelven a juntarse tus carnosos labios vaginales manchados de tus secreciones vaginales. Recargo mi cabeza sobre ese par de labios vaginales posando mi mejilla sobre ellos, y siento palpitar tu vagina, desde ahí te digo que:

-Realmente estoy complacida de haber sentido tanto placer contigo, de haber llegado juntas a múltiples orgasmos y haber pasado otro martes del club de las bragas rosa juntas.

Tú me miras toda agitada, aun sonriendo y tomas tu braga rosa con una mano, buscas la inscripción de mi nombre y te la pones en medio de los senos, esos senos tan juveniles que parecen brotar a los costados de tu braga rosa, ahí donde tendrían que ir tus piernas ahora salen ese par de hermosos senos que tú tienes. Son tan carnosos tus senos y tan redonditos por debajo de tus pezones que éstos despuntan hacia adelante como lo hacia tu clítoris hace unos instantes.

Los bordes de las aureolas de tus pezones apenas y son oscuritos, desde aquí desde donde los veo parecen marrones y luego tu piel se eleva dando paso a tus ricos pezones en una piel mucho más oscura pero exquisita que me hace salivar dentro de la boca. Me acerco a tus senos despegando mi mejilla de tu vagina, veo por encima tus pezones y las puntitas hundidas del centro de tus pezones también me parecen de un color marrón más claro.

Los costados externos de tus pechos son perfectamente redondos, incluso la parte que va pegada a tus axilas es muy carnosa y eso me encanta. Saco mi lengua deseosa y húmeda y la comienzo a pasar por el costado externo de tu seno derecho, con mi lengua recorro todo ese borde redondeado y de piel exquisita que tienes; mueves la cabeza hacia arriba, metes la espalda y sacas más hacia afuera tus voluminosos pechos, con su peso caen un poco hacia los costados y yo paso mi lengua por tu otro pecho, cruzando ligeramente la punta de tu pezón y lamiendo a un costado, basta esa mi lamida que pasa por tu pezón para que salga a flote otra vez tu excitación.

Quiero comerme tus senos metiendo tus pezones a mi boca, quiero que sientas como gozo chupando tus ricos pezones dentro de mi boca, como hago brotar aún más tus redondos senos para disfrutarlos y que tú me disfrutes encima de tus senos.

Ahora bajas la cabeza juntando tu quijada al medio de tus senos y lo haces con la intensión de jalar mi nombre con tus dientes. Quieres agarrar tu tanga de la parte que tiene escrito mi nombre y lo quieres hacer con tus dientes, eso me emociona por dentro, siento que mi vientre se contrae repetidas veces y mi sexo destila su jugo. Para tomar bien la tela de tu tanga, te ayudas con una mano y cuando ya tienes la parte de en medio de tu tanga entre los dientes, la jalas. Yo te miro hacerlo y me excita la forma como tu tanga va despegándose del centro de tus senos y va subiendo por encima de ellos, cubriéndolos y jalando tus pezones hacia arriba, tu tanga va ascendiendo y a medida que tus pezones van apareciendo nuevamente por debajo de esa prenda íntima, acudo hacia ellos con mi boca ansiosa.

Deseosa de lamerlos, de sentirlos entre mis dientes y en mi lengua, me pongo a chupar tus senos. El centro de tus senos ha quedado despejado y comienzo desde ahí dándote unos besos, voy subiendo por en medio de tu seno derecho, saboreando de tu piel en cada lamida, dejando húmedo tu pecho de tanto pasarle mi lengua, y rápidamente llego hasta arriba en donde se alza ya durito tu pezón. Lo tienes tan endurecido que parece un cono coronado por un borde carnoso y marrón que es la punta misma de tu complaciente pezón. De inmediato lo sumerjo en mi boca y voy chupando ese rico cono que es tu pezón, una y otra vez metiéndomelo hasta adentro de mi boca; mientras acaricio el borde exterior de tu seno con mi mano, una delicia sentir la carne de tu seno en mi tacto y al mismo tiempo ir chupando cada vez más tu pezón metiéndolo dentro de mi boca.

Pero soltando ese tu pecho me acomodo hacia tu otro costado y con mi boca voy directo a chupar tu otro pezón, todavía guardo la forma y sabor del pezón que acabo de tener en mi boca pero aún más me pongo a disfrutar de este tu otro pecho. Tu pezón complaciente se ofrece a mi boca mucho más paradito y ya se ha quedado tieso dentro de mi boca, yo lo voy succionando, absorbiendo la frescura que guarda en su piel, tu pezón termina clavándose en medio de mi lengua y el resto de tu pecho lo siento al borde de mis labios, que delicia sentir la piel de tus pechos en mi boca.

Más aún cuando deslizo una de mis manos por tu vientre excitado y voy acariciando hacia abajo hasta llegar a tu sexo. Mi boca no ha parado de succionar la delicia de tu pezón y de lamer tu pecho, cuando mi mano ya ha llegado a meterse entre tus piernas y se ha apoderado de tu vagina, tienes mis dedos metidos entre tus labios vaginales y eso te hace gemir, te has puesto húmeda y mis dedos están empapados de tus secreciones vaginales, mi boca en tu pecho oprime tu pezón hasta sacarte gemidos, mi lengua juega con la punta de ese tu pezón y tu cuerpo se estremece cuando mis dedos tocan hasta tu clítoris intentando hacerlo despuntar con cada rose y toque que hago con mis dedos.

Finalmente y después de haberte puesto a gemir con mis dedos rozando tu clítoris y de haber humedecido tus pezones con mis lamidas, saco mi mano de entre tus piernas. Y junto a mi otra mano, agarro tus dos senos por debajo y los junto en el centro, hago que tus pezones despunten hacia arriba y les doy chupadas y lamidas disfrutando de ambos pechos a la vez. Meto una vez más mi boca entre tus pechos, te beso ahí en medio y dejo que tus pechos me acaricien las mejillas. Y ahora si me siento satisfecha de haber disfrutado tan esplendorosos senos, de haberme envuelto en su sabor y frescura, de haber sentido en mi lengua hasta los latidos de tu corazón y de haberte hecho gemir tantas veces después de haber desatado mis labios y mi lengua por tus complacientes senos. Te siento respirar hondo, miro hacia arriba, te veo sonreír tranquila; y luego nos quedamos ahí juntas, abrazadas y satisfechas.

NOTA: a una de las lectoras de este relato ya la oigo decir muy excitada: “Sí, esa es mi vagina, y esos son mis senos” 

Este relato es parte de mi último libro digital “EL CLUB DE LAS BRAGAS ROSA” que lo distribuyo gratis a través de correo electrónico, las interesadas en leerlo completo sólo deben pedírmelo a: isabela.4102@gmail.com
No olviden pedirlo por el nombre del libro y por favor solo chicas.



 

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