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Una lectora muy morbosa

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Ella es una joven de veinte y dos años, a los quince conoció las delicias del “lesbos” de la mano de su prima y juntas gozaron de sus cuerpos y descubrieron sensaciones nuevas. Durante un tiempo cada segundo que pasaban juntas era una explosión de lujuria y llegaron a estar tan compenetradas que el simple roce de sus jóvenes cuerpos desataba una reacción en cadena que las llevaba al orgasmo.

Pero un fatídico día sus tíos decidieron irse a vivir a otro país, separando a las amantes que vieron sus encuentros reducidos a unas esporádicas visitas en vacaciones.

Mi nueva amiga a la que vamos a llamar Isabel para poder explicar mejor el relato, preservando su intimidad. Se encontró sola, era guapa y bien formada por lo tanto no hubiese tenido ningún problema para sofocar sus ardores en los brazos de cualquier de los fogosos estudiantes que la asediaban. Pero se había dado cuenta que los hombres aunque en algún momento llegaban a excitarla no conseguían hacerla llegar a esas cimas de placer que ya conocía.

Intentaba divertirse y salía con amigas, y fue una de estas durante una merienda la que les presento a Rosa y Alonso, una pareja de novios que estaban pasando en el pueblo unos días de vacaciones. El era un chico alto, moreno, ojos oscuros de anchos hombros y caderas estrechas, lo que se puede llamar un chico cañón. Desde el principio sintió su mirada taladrándola, intentando traspasar sus ropas para conocer sus intimidades. Pero a ella quien en realidad la deslumbro fue Rosa, nunca había visto nada tan bonito, su larga cabellera roja flotaba sobre unos hombros blancos como la nieve y sus ojos verde esmeralda brillaban gozosos al observar como su novio se la comía con la mirada, se la veía muy enamorada y complaciente.

Isabel se quedó prendada de Rosa y desde ese momento su mayor ansia fue saborear esa piel de porcelana que ella adivinaba calida y palpitante. Alonso desde el primer momento coqueteó descaradamente con ella y aunque a ella no le apetecía, sabia que el era el camino para llegar a Rosa, y aceptaba sus bromas y tocamientos, observando que a Rosa parecía no desagradarle, porque lo animaba y consentía.

Se fue caldeando el ambiente hasta que decidieron ir al hotel donde ellos se hospedaban, y llegaron a la habitación en medio de risas y picaras miradas. Se quitaron las ropas y sus ojos se deleitaron con los cuerpos jóvenes. A Rosa en realidad no parecía que le gustasen las mujeres, pero se la veía ansiosa por satisfacer las fantasías de su novio

Alonso desde el principio intento dedicarse a Isabel, y ella jugando se dejaba tocar, pero mientras saboreaba y disfrutaba del cuerpo de Rosa se movía evitando que el la penetrara.

La lengua de Isabel se deslizaba por el cuerpo de Rosa dejando un dulce camino marcado en su piel, sentía como se estremecía y eso la excitaba más. Bajo los dedos hasta la calida cuevita y al notar la humedad se introdujo en ella chapoteando en sus jugos, sintiéndola como se arqueaba y gemía al recibir los latidos del primer orgasmo.

Alonso al oír como su novia se removía, se dedicó a ella apoderándose de su boca, ahogando sus suspiros con un beso penetrante y sensual. Aparto un poco a Isabel para introducir su pene erecto en la jugosa cavidad, que lo absorbía y oprimía con cada contracción de sus paredes

Mientras el la follaba como un loco, Isabel se abría paso hasta los pechos, y besaba, lamía y mordía los ricos pezones duros como una piedra de Rosa, que agradecía las caricias gimiendo y suspirando dulcemente , mientras experimentaba un nuevo orgasmo que la dejaba satisfecha y exhausta.

Excitada como estaba, viendo como Alonso follaba a Rosa y como se agitaba y arqueaba en ese orgasmo interminable, empezó a tener el suyo propio y rápidamente bajó sus manos hasta acariciar su clítoris. Introdujo dos dedos en su interior hasta sentir como los aprisionaba entre sus paredes y como corrían sus jugos entre ellos hasta mojar su mano.

Su corazón latía furiosamente, pero su deseo no se había apaciguado, y mientras Alonso se reponía ella volvió a ocuparse de la jugosa cuevita y con su lengua empezó a tililear en el clítoris saboreando la mezcla de su propio jugo con el semen se su novio.

Mientras estaba entusiasmada sorbiendo, sintió las manos de Alonso en su cadera. En la postura que estaba le era imposible deshacerse de el. Sintió como su mano se introducía en su vagina y recogía sus flujos con los que humedeció la entrada del ano. Presintiendo lo que iba a pasar intento escaparse pero el la retuvo fuertemente dándole una nalgada en el culo. Primero introdujo un dedo, moviéndolo en círculos para dilatar la abertura. Ella se removía inquieta intentando deshacerse del molesto intruso pero a el eso le excitaba más e introdujo otro dedo.

Rosa empezaba a agitarse y gemir al venirle un nuevo orgasmo y ella empezó a dedicarle mas atención relajándose un poco, momento que aprovecho Alonso para colocar su pene en la entrada y de un solo golpe introducirse hasta el fondo de la dilatada abertura. Isabel dio un grito que se perdió en la vagina de Rosa y cuando Alonso arremetía golpeando con los testículos sus nalgas, ella sorbía el néctar que Rosa entre gemidos y gritos de placer le ofrecía.

Se vaciaron casi al mismo tiempo y quedaron exhaustos sobre la cama, en el silencio de la habitación perecía oírse el latir desacompasado de sus corazones, después de una desenfrenada tarde de sexo y lujuria.

No se si exactamente ocurrió así, mas o menos es lo que ella me explico, pero claro…. Yo no estaba para saber exactamente los detalles. Aunque sinceramente no me hubiese importado…….Creo que me hubiese pedido el papel de Rosa…. Me la imagino gozando, sintiéndose el centro de las atenciones de los dos, dejándose hacer, sintiendo un orgasmo tras otro hasta casi perder la conciencia………. Y la verdad, me excito.

 

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