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Travesuras de sexo en una noche de verano

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Soñaba yo plácidamente en mi camita del hotel cuando un leve sonido me despertó. Era ella, Lilian mi amiguita, que estaba en la cama de al lado al teléfono con el amor de su vida. Estando con la luz baja, apenas se podía ver algo, pero la oía intercambiando frases llenas de erotismo y calentura.Se contaban las escenas mas calientes que se pudieran imaginar y las manos de ella subían y bajaban pos sus piernas mientras hablaba.Ella estaba bajo las sábanas, pero al calor de su charla fue moviéndose hasta que sus miembros fueron quedando expuestos y pude ver sus manos recorriendo su piel. Yo no despegaba la vista de ese espectáculo tan maravilloso. Alguna vez tuve alguna experiencia con otras chicas, pero ella me encantaba y jamás habíamos tenido nada juntas. Ella me había aclarado muchas veces que no pretendía nada con mujeres y yo quería respetarla, aunque eso no lograba sacármela de la mente.Me levanté apoyándome sobre un codo para verla mejor. Ella pensaba que yo dormía plácidamente así que no puso mayor cuidado en seguir con lo suyo, y a medida que fue calentándose mas y más con la varonil voz de Víctor, el hombre que le llenaba la mente fue metiendo su mano bajo la tanga para masturbarse de la manera más rica que yo haya podido ver jamás.En una de esas volteó y me descubrió, quedándose quieta, sin saber que hacer ante la vergüenza de verse descubierta de aquel modo. Yo solo sonreí cómplicemente y le dije - ¿qué haces amiguita? ¿Es él?- Ella se rió entonces asintiendo con la cabeza. Seguramente él le estaba contando las partes más calientes de su platica y ella me llamó con una mano para que me acercara a oír. Salí entonces con mi pequeña camiseta de dormir y me senté a su lado, cuidando de que una de mis piernas quedara pegada a la suya. Ella no prestó atención a eso.

Cuando cogí el teléfono, llegaron a mis oídos las palabras y gemidos mas eróticos que pueda recordar en la voz más varonil del mundo.Le devolví el auricular diciéndole en voz baja: Sigue tu, disfruta a tu amor que esto me calienta demasiado. Pero ella me impidió hacerlo, sin saber todo lo que provocaba con ello. Entonces le dije: Pon así el teléfono.Colocándolo entre las dos orejas para que ambas oyéramos. -¿Te importa si hago lo mismo que tu? Ella negó con la cabeza y de pronto estuvimos allí las dos masturbándonos cada una oyéndolo a él coger con gran pericia telefónica.De pronto nos excitábamos y de pronto nos reíamos de lo que estábamos haciendo.

De pronto, al movernos cada una, como parte de las cosas que hacíamos para disfrutar mas nuestra masturbación, nuestras piernas comenzaron a rozarse.
Yo acariciaba mi vulva con mis dedos y volteaba para verla hacer lo mismo.

En algunos momentos nuestras miradas se entrecruzaban y yo no quería despegar la mía de la suya. Recosté mi cabeza en su hombro y ella me dejó hacerlo mientras el placer me recorría.Ella tomó el teléfono de nuevo para decir su parte en el juego erótico y fue cuando yo ubique mis labios sobre sus hombros para comenzar a besarlos.

Volteó a verme como diciendo no, pero yo continué. Ya con mas libertad, fui bajando de sus hombros a su pecho, y me acerque a oler sus axilas y su pecho, encantándome el olor y el sabor de su sudor. Entonces ya no tuve fronteras, comencé a besuquear sus tetas y al no recibir limites, me decidí a mover su sostén y a lamérselas. Ella abrió sus piernas y me hizo espacio, colocándome yo entre ellas para seguir mamándola. Las palabras que comenzó a decir fueron cada vez más fuertes, haciendo que su hombre seguramente se encantara de lo que oía.Mi boca bajo de sus tetas a su vientre y de allí a su tanga la cual comencé a mordisquear sintiéndola a ella entregada finalmente a mis deseos gracias a la voz de aquel amigo mío que la calentaba tanto. Con mis dedos moví el fondo de su tanga, descubriendo su vagina, la cual comencé a lamer después de olérsela. Ella comenzó a gemir mas fuerte al sentir mi lengua cogiéndosela y a los pocos minutos la sentí estallar en un orgasmo delicioso. Tras sentirla venirse me quede abrazada a sus piernas mientras ella se despedía de su amor, y tras colgar la llamada me acaricio el cabello diciéndome: -Imelda Putita, eres una traviesa perversa, habías quedado en portarte bien.

Yo sonreí levemente y le dije con un airecito inocente: ¿Me perdonas amigocha? Y ambas estallamos en carcajadas. Nos abrazamos con cariño y le di un suave beso en los labios. Ella correspondió a mi beso y con sus brazos me recostó en el colchón. - Ahora vas a ver- me dijo y fue llevando sus manos por mi pecho, apretándome las tetas de una manera deliciosa para luego llevar sus dedos llenos de su flujo bajo mi tanga para comenzar a masturbarme.
Yo no paraba de gemir como una perra en celo sintiendo sus dedos frotándome el coño de una manera estupenda. Al poco tiempo me vine, moviéndome y gritando como una posesa.Después de esto, quedamos abrazadas de la manera mas cariñosa y nos quedamos dormidas allí minutos mas tarde. Nunca mas volvió a pasar nada entre nosotras, aunque estuvimos juntas muchas veces y compartimos viajes y aventuras de todo tipo, pero esta experiencia fue única y por eso quise contarla, pues de esta forma, es como si la viviera de nuevo.

 

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