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Despedida de curso

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Este relato sucedió a finales de hace unas primaveras, estaba estudiando en Granada la carrera, compartía el piso con otro compañero y una chica, cada uno estudiábamos una cosa, pero ella iba un curso más adelantado que nosotros. Se llamaba Sofía, era morena, con el pelo por los hombros, labios carnosos dentro de una cara resultona, mediría alrededor de 1,70, el peso estaba bien para su altura, ni muy delgada ni gorda, el culo lo tenía redondito, y de tetas tenía lo suficiente, aunque no era una mujer espectacular si que estaba bastante bien. El compañero de piso se llamaba Sergio, mediría sobre 1,75, pesaría unos 75 kilos, era moreno, y era un chico normal.
Llegado el final del curso, ya comentábamos que Sofía nos iba a dejar porque iba a terminar la carrera, que tendríamos que meter a alguien para el otro año, de este tema, de las anécdotas, y de lo vivido en la casa era de lo que hablábamos esa última semana por las noches, mientras cenábamos o veíamos la televisión. El penúltimo día de estancia en Granada, el tema de conversación por la noche fue el mismo, hasta que salió la cuestión de los novios, novias, amigos y amigas con los que nos habíamos liado allí en el piso, que si yo con tales chicas, que si Sergio con otras, hasta que llegó a Sofía, la cual empezó a decir con chicos con los que había estado, pero no se quedó allí la cosa, en un momento de apogeo y desenfreno lingüístico, Sofía nos contó incluso que se había acostado con algunas amigas, la curiosidad nos comió, y le pedimos que nos aclarase el sentido de esa frase, ella al ver la repercusión se cortó un poco, pero tras mucho insistir, nos contó que con algunas amigas había tenido relaciones sexuales, nosotros pusimos cara de sorpresa, y ella continuó, diciéndonos que se había comido algunos coñitos, y el suyo igualmente sus amigas. Tras esto, ella que ese día tenía muy suelta la lengua, nos dijo que teníamos que salir al otro día, el último allí, para celebrar que terminaba la carrera, y que era su último día de compañera de piso, nosotros aceptamos, y quedamos para ese día.
La fecha indicada llegó, nunca habíamos salido los tres solos de fiesta, si lo habíamos echo a veces con el grupo de amigos, pero solos nunca, y además, a pesar de haber vivido mucho tiempo juntos, nunca entre nosotros habíamos follado, solo con otras gente. Salimos de fiesta, fuimos a un par de bares, y empezamos a beber como cosacos para celebrar la nombrada fecha, ya estábamos un poco empuntados, pero decidimos ir a una discoteca a bailar un poco, entramos, pedimos otra copa, y nos pusimos a bailar, el alcohol empezaba a hacer sus efectos, y los bailes eran cada vez más íntimos, los roces eran ya algo normal, nosotros le dábamos un gran sobeo a ella, y viceversa.
Así estuvimos hasta que decidimos volver a casa, estábamos muy a tono los tres, nos encontrábamos pasadísimos y muy cachondos. Sofía tenía puesta una mini negra muy corta y pegada, botas altas y una camiseta con escote un poquillo transparente con solo dos tiras en la espalda que se cruzaban, o sea esta estaba al descubierto, la verdad que estaba guapísima, aunque con un poco de pinta de zorrón.
Estábamos en el salón, picándonos entre nosotros para hacer cosas, poniéndonos pruebas y haciendo el tonto, hasta que ella se puso a bailar para nosotros en una de las pruebas, se le movían las tetas con el baile, le votaban, además cada vez se subía más la falda al bailar, nosotros estábamos en el sofá mirando, hasta que me levanté y le comenté que llevaba toda la noche viéndola, y estaba cachondísimo viendo sus tetas danzar, ella ni se inmutó, así que me puse detrás suya, muy pegado a ella, moviendo los cuerpos a la vez, sintiendo mi pene chocar contra su culo. A continuación le pregunté si llevaba algo debajo de la falda, ella no contestó, continuó bailando, y mientras se fue quitando el tanga que llevaba, para después dármelo a mí, ahora ya sabía que no llevaba nada, y en ese momento me di cuenta de que nuestra compañera era una buena puta, que nos lo había disimulado muy bien a nosotros durante este tiempo.
Aquello me gustó bastante, así que me dejé de concesiones, y empecé a tocarle las tetas sobre la fina tela, enseguida se le pusieron duros los pezones, notaba mi polla contra su culo. Al instante, Sergio se levantó y se puso delante suya, y sin decir nada comenzó a comerle la boca, yo metí mi mano en su coño, Sofía abrió las piernas para que le tocara mejor desde atrás, después le quité la camiseta y se quedó con las tetas al aire, preparadas para ser comidas, solo tenía las botas y la mini en la cintura.
En esas, ella sacó la polla de Sergio, que estaba delante suya, segundos después yo empecé a restregar mi verga por su culito, para después sacármela y empezar a jugar al natural, la hice agachar, poniendo el culo en pompa, su cabeza tenía la polla de Sergio a la altura de la boquita. Momento que aprovechó ella para preguntarnos si nos gustaba lo puta que era, eso nos dejó descolocados, pero a la vez muy excitados, pero ella no se lo pensó, adelantó su boquita y sacando la lengua lamió la polla de mi compañero, estaba bien dura, pero ella quería comérsela entera, con bastantes ansias se la trabajaba, a veces Sergio se la pasaba por su cara, demostrando lo perra que era, hasta que él se la metió en la boca de un golpe, entera, le produjo una arcada, pero ni se inmutó, era polla y quería mamarla entera, Sergio se agarraba los testículos y le follaba la boca.
Yo seguía masturbando su coñito con mi mano, hasta que decidí que era el momento de metérsela, así que me la cogí en la mano, y la puse en la entrada de su vagina, y lentamente se la metí, aunque no tenía problema para entrar, decidí ir poco a poco, y estuve unos instantes jugando, hasta que empecé a ir un poco más rápido, cosa que le gustaba bastante, así estuve durante un rato, agachada, con el culo en pompa, y yo bombeándole su coñito. Con una mano continuaba masturbando su clítoris, empapándose bien toda esa zona, e incluso llegando después a traspasar parte de sus jugos a su culito, el cual ya estaba mojadito.
Al rato, y tras ver lo zorrita que era mi compañera, le pregunté si quería que se la metiera por el culo, esa pregunta ni en mis mejores sueños había soñado que le la podía hacer a aquella aparente chica normal, pero tras ver de lo que era capaz, cualquier solicitud era normal, y así fue, porque ella me respondió, cuando podía con la polla de Sergio, que lo deseaba muchísimo, Sofía quería que se lo jodiera, es más, ella me dijo que se la metiera duro hasta el fondo, así que así lo hice, saqué mi verga de su vagina, y la puse en la entrada del culo, y entró con suma facilidad, se notaba que ese ano estaba muy usado, así que hice lo que me dijo y empecé a embestirla. Tenía la boquita llena con la polla de Sergio, y el culo petado con mi verga, aquello nos encantaba a los tres, y en esta postura estuvimos durante un gran rato, hasta que oí a Sergio decir que se iba, como diciéndole a Sofía que lo dejara que iba a expulsar su semen, pero ella todo lo contrario, aceleró el ritmo, para que se corriera en su boca, se tragó toda la leche, y cuando terminó le dijo a Sergio que estaba exquisita, él se sintió halagado, así que para corresponder, se agachó y metió su lengua en el coño de ella, y empezó a lamerlo, chupaba el clítoris y con la mano penetraba su vagina, yo notaba los dedos de Sergio chocar contra mi polla, separados por la minúscula pared.
Yo estaba a mil ya, no podía aguantar mucho más, pero a la misma vez, ella empezó a gemir sonoramente, cosa que antes no había echo, se notaba que estaba llegando a su orgasmo, cada vez era más sonora, la doble penetración le estaba dejando lista, y esos gemidos me excitaban más aun a mí. Las embestidas en el culito eran cada vez más fuertes y junto a las lamidas y la penetración de dedos, hacia que estuviera cerca la explosión, yo no pude más y empecé a expulsar mi semen en su culo, y con el acelerón de ritmo final, ella igualmente se corrió de placer, y fue Sergio quien recibió todo el baño, aquella lengua se tragó todo, como antes ella hizo con él.
Quedamos tirados en el sofá toda la noche, y al día siguiente empezamos a recoger y cada uno tiró para su localidad de destino, felices por la despedida que habíamos tenido.

 

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