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Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

La empresa donde trabaja Tania ha crecido en poco tiempo en lo relativo al número de trabajadoras. Ella me cuenta, como yo le hago habitualmente, el tipo de relación que tiene con sus compañeras: que si esta es una vaga, que si esta es una pelota, … Debido al mal ambiente que últimamente había entre ellas, yo dejé de ir a recogerla a la salida del trabajo y me limitaba a esperarla en el aparcamiento o afuera de un restaurante que hay al lado.

Entraron a trabajar en dicha empresa gente un poco extraña, entre ellas una chica que se mostraba muy arisca con las compañeras en general excepto con otra nueva con la que hacía buenas migas. De Sandra, que es como así se llama, Tania me contaba regularmente alguna cosa, ya que la verdad era la que estaba dando un poco de aire fresco al asunto. En esta empresa deben de llevar uniforme, pero al principio hasta que te lo dan cada una lleva la ropa que habitualmente usa. Tania me decía que Sandra solía vestir muy atrevida y agresiva, con cortas minifaldas que en ocasiones cuando se agachaba dejaban ver sus bragas. Su forma de ser y de hablar era muy fresca y pasota y con el tiempo parece que con Tania hizo buenas migas, pues los temas de conversación giraban entorno a cosas personales.

Empecé a recoger a Tania de vez en cuando a la salida del trabajo y lo que ella decía era verdad; me fijé en una de las compañeras de Tania y por lo que ella me había contado averigüé quien era Sandra. Es morena de mediana estatura, aproximadamente 1,63 m., morena de pelo largo y lacio, delgada con buenas piernas que dejaban ver su minifalda y con un buen par de tetas, bien puestas y generosas aunque no enormes. No es una chica guapa pero sí que es atractiva, ojos grandes, labios carnosos que suele llevar pintados de rojo, en definitiva de las que te dan morbo. Sabía de ella que la gusta follar más que a un tonto un lápiz, que había tenido varios novios, de los cuales uno era francés y con él experimentó a nivel sexual de todo aunque siempre dentro de la pareja, que si se enteró después de cortar con él que este chico metía a sus amigos en el armario para que vieran como se la tiraba, que si se lo había montado con algún tío mucho más mayor que ella solo por morbo, … Vamos que la chica es una bomba de relojería. Últimamente lo que sabía de ella es que se había calzado a un tipo de otra tienda de por allí “por que le daba morbo”, y que estuvo un par de meses con otro con el que cuando se le ponía a tiro se le follaba.

La verdad es que últimamente cuando iba a recoger a Tania intentaba verla. Ya disponía del uniforme de la empresa por lo que no podía ver sus piernas. Ella parece que también se empezó a fijar en mi, ya que en alguna ocasión le había hecho alguna observación a mi mujer. Tania normalmente es una persona celosa pero de la forma como lo plantea Sandra termino por hacerle gracia. Le preguntó que si yo tenía algún hermano gemelo, que si cuando se cansara de mi Tania que se lo dijera para ocupar ella su lugar, que si estaba muy bueno, … En una ocasión Tania se llevó unos carretes de fotos para revelar de las vacaciones del verano y cuando fue a recogerlas no se le ocurrió otra cosa que enseñárselas. Cuando me contó lo que de ellas había dicho me hizo sonrojarme de vergüenza pero a la vez me excitó y en alguna ocasión fantaseaba con follármela junto con Tania, aunque a mi mujer las relaciones entre mujeres le desagradan.

En alguna ocasión habían hablado de mis amigos, ya que hay dos de ellos que las relaciones que mantienen con las mujeres son exclusivamente sexuales y nada más, sólo persiguen follar al igual que Sandra. No es que me gustara mucho pero en alguna de las fantasías que nos montábamos Tania y yo habíamos introducido a tres de ellos. Solíamos imaginar en nuestras fantasías relaciones con otros tíos ya que como he dicho antes a Tania las relaciones entre mujeres le desagradan. Últimamente le poníamos caras conocidas a dichas fantasías porque descubrí que ella se ponía más cachonda. La idea de introducir a mis amigos en estas historietas fue de Tania, no sé si era por morbo, por intentar quitarme las ideas de introducir otras personas en nuestras relaciones o por si alguno de ellos le gustaba, pero la verdad que cada día era más excitante; me hizo describirles físicamente con pelos y detalles para ver cual de ellos se le iba a follar por el coño, cual por el culo y a cual se la iba a chupar hasta correrse en su boca de putón mientras yo me masturbaba observando la operación a la espera de que alguno de sus agujeros quedara libre para meter mi polla. Tania es una morenaza de 31 años, delgada de 1.69 metros de altura con piernas larguísimas, tetas pequeñas pero muy bien puestas con pezones que al erizarse son como balas afiladas de color oscuro, culo impresionante y suele llevar el coño (a petición mía) prácticamente depilado. Yo soy un poco más alto que ella, tengo 32 años y me mantengo en buena forma.
Desde hace muchos años mis amigos y yo solemos jugar juntos al fútbol. Siempre hemos jugado juntos cuando lo hacíamos a nivel competitivo por lo que cuando decidimos dejar de jugar a este nivel formamos un equipo para jugar en los torneos municipales por jovi. Tania y yo ideamos un plan para que Sandra conociera a mis amigos a través de uno de los partidos y que después pasara entre ellos lo que tuviera que pasar, para lo cual previamente debía de informar a mis amigos de la forma de ser de Sandra y de sus intenciones, aunque me dijo Tania que les dijera que ella estaba al margen de sus intenciones para que no creyeran que era como Sandra.

Lo organizamos para un partido que jugábamos en un pequeño polideportivo cerca de donde nosotros vivimos. Aquel día la hora del partido era la 1 de la tarde, buena hora porque después del partido solemos irnos a tomar unas cervezas antes de comer. Antes de comenzar solemos quedar en nuestro antiguo barrio, donde aún siguen viviendo parte de ellos, y allí es donde les presenté. Fue tensa la presentación porque después de todo parece que cuando llegan estas situaciones hasta el más lanzado se corta, que es lo que realmente ocurrió. Tania iba vestida de forma deportiva y Sandra fiel a su estilo, con una minifalda de vértigo y con una camiseta ajustada que dejaba entrever que de pecho iba bien servida. De camino al polideportivo en el coche iban las dos chicas calladas pero con una sonrisa nerviosa en su cara. Ya en la grada se sentaron tras de una portería, precisamente de la que nos tocaba como atacantes y la verdad es que el que no viera el color de las bragas de Sandra era porque era ciego. Aunque ella intentara cerrar las piernas, al ser tan corta la falda, no había manera de que evitara que se las viéramos y la verdad que nos puso a todos como una moto. Todos corríamos como locos y terminamos ganando el partido.

Cuando nos dirigimos a los vestuarios le dije a Tania que nos esperaran en el pasillo mientras nos duchábamos. Al final el asunto se nos fue al traste. Estábamos salidos perdidos y los chicos en la ducha empezaron a preguntar por Sandra bromeando con que si Sandra pudiese pasar para frotarnos por aquí, que si le hiciera una limpieza de bajos a Carlos, que si a Miguel le pudiese hacer un masaje en los abductores, y pasó lo inesperado porque Sandra escuchó una de las burradas y ni corta ni perezosa entró en el vestuario. Yo no me percaté de la situación porque todavía me hallaba en la ducha pero cuando salí me encontré con Sandra mamando pollas a diestro y a siniestro. Se encontraba en cuclillas con la polla de Carlos en una mano mientras con la otra masturbaba a Miguel a la vez que se la chupaba con ímpetu. Se montó una gorda, los chicos se agolpaban a su alrededor y no paraban de animarla. Las voces que daban las debían de estar oyendo en todo el polideportivo. Alguno de ellos aprovechó para meterla mano por encima del la camiseta y masajear a placer las turgentes tetas de la zorra de Sandra. Yo estaba muy excitado y me acerqué para verlo más de cerca y cuando me vio Sandra me hizo un gesto para que me pusiera cerca de ella. Miguel se la estaba follando literalmente por la boca mientras la sujetaba con ambas manos la cabeza, a la vez seguía la zorra pajeando a Carlos y la otra mano la utilizó para cogerme la polla a mí. Miguel terminó corriéndose en la boca de Sandra, momento en el que Tania, al oír tanto bullicio y al ver que yo no salía, entró en el vestuario y me pilló en la situación que he descrito anteriormente. En vez de recriminarme lo que estaba haciendo se quedó mirando lo que su amiga estaba haciendo con nosotros. Carlos ocupó el lugar que había dejado Miguel, aunque no pudo disfrutar mucho de la situación porque vinieron los responsables del polideportivo a llamarnos la atención y tuvimos que desalojar el recinto rápidamente.

Entre risas y vergüenza nos fuimos de allí en dirección al coche y nos dirigimos al bar donde solemos tomarla después del partido. Dentro del coche, tanto Sandra como yo intentamos justificarnos ante Tania pero ella en lugar de enfadarse nos dijo que la habíamos puesto cachonda perdida y que ella también quería participar en el asunto. Creo que, a parte de que se sintiera excitada, le molestó que me intentara beneficiar a su amiga por lo que ella iba a intentar pagarme con la misma moneda. Bebimos bastante y como se suele decir la carne es débil, decidimos continuar con la fiesta en nuestra casa y por ello invitamos a comer a Carlos, a Quique y a Sandra. En nuestras fantasías Carlos era el que se tiraba a Tania por el coño y Quique era el que hacia lo propio por el culo dado que era el que tenía la polla más pequeña. Creo que ellos no se esperaban lo que se les avecinaba y no esperaban que Tania quisiera participar en el tema y menos que yo lo consintiera. Mientras que las mujeres estaban haciendo la comida, nosotros estuvimos tomando una cerveza y estuvimos hablando de lo sucedido. Pusimos la mesa a la espera de que trajeran la comida. Tania se había puesto cómoda con un minivestido blanco que tiene para estar por casa pero que no se lo pone delante de nadie porque es muy corto y porque se clarea la ropa interior que lleva, lo dicho: quería guerra. Durante la comida salió a relucir el asunto del día:


- Tú no tendrás mucha hambre, preguntó Tania a Sandra, porque te has puesto morada de toda la carne que has comido antes.

- Pues la verdad es que no me he podido saciar, si el idiota del ayuntamiento no hubiera entrado me habría quedado llena. Aunque no lo parezca soy de mucho comer, dijo Sandra.

Terminamos de comer y Tania se levanto para recoger la mesa y preparar el café. Cuando se levantó se encargó de que en esta tarea se le vieran bien las piernas e incluso para enseñar los molletes de las nalgas a los invitados metiendo así más leña al fuego. El café lo tomamos en la mesa baja y cuando Tania lo sirvió, al estar de cuclillas, nos enseño el tanga negro transparente que llevaba, el cual dejaba ver el poco pelo que tiene en el coño y la maravillosa raja. Cuando se fue a servir su café dijo que lo quería con mucha leche, se levantó, se puso en medio de Carlos y Quique y les pasó la mano a cada uno por la polla. Ellos, atónitos, se me quedaron mirando para ver mi reacción pero Tania se adelantó:


- No le miréis a él, ya habéis visto que el toma sus decisiones y que yo no he dicho nada cuando estabais en faena en el polideportivo, así que ahora le toca tragar a él.

Les abrió los pantalones y comenzó a chupar la polla alternativamente a cada uno. Al principio estaban un poco cortados pero al ver que yo me dediqué a hacer lo propio con Sandra se liberaron y dispusieron a meter mano a Tania por todos los lados mientras ella mamaba ambas pollas. Carlos y Quique estaban sentados en el sofá, Tania estaba arrodillada ante ellos haciendo una maravillosa comida a Carlos mientras le miraba con deseo a los ojos. Se metía en la boca el glande de una polla mientras sacaba la lengua para recorrer con ella el frenillo; a la vez masturbaba la otra polla. Sandra se ocupó de la verga de Quique mientras yo la subía la minifalda lo justo para poderla quitar la braga y comerla el chocho desde atrás. Lo tenía encharcado de flujos, era la primera vez que la veía el coño después de habérmelo imaginado en numerosas ocasiones, no lo tenía tan depilado como Tania pero tenía el vello recortadito. Los labios del chocho los tenía oscuros. Aprovechaba la postura para lamerla el conejo y proseguir hacia el otro agujero proporcionándola un soberano beso negro. Ninguno hablaba, nos limitábamos a comportarnos como verdaderos animales en celo. Aprovechamos la alfombra y la utilizamos como cama gigante. Nos desnudamos todos, pude comprobar que efectivamente Sandra tenía unas formidables tetas de pezones oscuros y grandes, que Tania estaba cachonda perdida porque el coño rezumaba flujos abundantes y que Carlos y Quique estaban como locos por tirarse a mi mujer. Tumbamos a mi mujer de espaldas al suelo y, mientras Carlos la metía el rabo por la boca yo la comía la almeja.


- Chúpamelo bien para que me pueda follar a tus amigos sin dificultad, me decía la putona de mi mujer.

La separaba con los dedos los labios vaginales para meterle la lengua como si fuera un pene pequeño. Mientras tanto Quique no perdía el tiempo y se estaba follando a Sandra, estaba tumbado boca arriba mientras ella se estaba clavando la polla en el coño dándole la espalda a él. Yo dejé el chocho de Tania libre para que por fin Carlos lo penetrara y me dediqué a darle polla por la boca a Sandra que seguía cabalgando encima de Quique. Era excitante ver botar los pechos de Sandra al compás de la jodienda. Carlos estaba lanzado y se veía venir que no iba a tardar mucho en correrse, estaba salido perdido después de que por la mañana no hubiera podido descargar, la sacó rápidamente del coño de mi mujer y se dirigió con el rabo en la mano para correrse en su boca.

- No querías leche, pues tomo zorra.

Acercó su polla a la boca de ella y se corrió abundantemente a la vez que ella abría la boca y sacaba la lengua, varios goterones de lefa salpicaron su cara. Con los dedos recogía estos restos para llevárselos a su boca. Ella no estaba satisfecha y decidió proseguir con Quique. Cambiamos los papeles y mientras Tania se tiraba a Quique, yo hacía lo mismo con Sandra. Tania me comentó que Sandra tenía la vagina estrecha y era verdad, ajustaba como un guante, me atrapaba la polla dándome un gran placer el follármela hasta el fondo. Me la estaba tirando por detrás, estando ella a cuatro patas, postura que me encanta porque así puedo tocarla las tetas o el clítoris. Tania se estaba tirando a Quique en la postura que a ella más le gusta, ella encima de cara a él mandando en el ritmo de la follada. Quique aprovechaba para meter un dedo en el culo de mi mujer. Mientras tanto Carlos se estaba recuperando y con su polla morcillona entró en acción para metérsela a Sandra por la boca que no se lo pensó dos veces y se puso a mamar. Estuvimos en esta situación durante un buen rato. Con Carlos ya en plena acción decidimos saciarlas por todos sus agujeros y comenzamos con Tania. En alguna ocasión la había dado por el culo pero en pocas por lo que tuvimos que tener paciencia y, como en nuestras fantasías, fue Quique el encargado de petarle el culo debido al tamaño de su polla. Como la había estado metiendo antes los dedos lo tenía dilatado pero la vaselina sería pieza fundamental para la enculada y poco a poco se la fue metiendo hasta tenerla prácticamente toda dentro, momento en que aprovechó Carlos para metérsela en el coño.


- Mira como me follan cabronazo, me decía la muy puta, ¡dadme polla!, ¡siiiii!

La tapé la boca con mi polla, era formidable ver al putón de mi mujer en esta situación, todos sus agujeros llenos de polla y ella encantada de la vida. Mientras tanto Sandra aguardaba su turno metiéndose un consolador doble que tenemos en casa. Nos fuimos alternando los agujeros de mi mujer, lo más excitante era cuando me tocó follarla por el culo. Ya lo tenia dilatado y, a pesar de que mi polla era la más gruesa, no me costo encularla. Quique ocupaba el otro lado, podía sentir como se follaba a Tania a través de la fina capa que nos separaba al uno del otro. Cuando vimos que Tania estaba más o menos satisfecha, hicimos lo mismo con Sandra, sólo que ya íbamos más tocados y duraríamos menos en corrernos. Ahora era mi mujer la que observaba metiéndose en el coño el pene grueso del consolador doble y Sandra la que tragaba pollas por doquier.

Quique empezó comiéndola el coño mientras yo hacía lo mismo con su culo. Carlos la sujetaba por la cabeza y parecía que quería que terminara lo que comenzó en el vestuario y de la misma forma. Ella no se sacaba el rabo de la boca, lo engullía y con la mano masajeaba los huevos. Cuando vimos que se encontraba dispuesta y lubricada actuamos de la misma forma que con Tania y Quique fue el primero en ocupar su ano. Era un mano a mano entre Quique y yo, un sándwich perfecto, parecía que estabamos sincronizados para follarla. Quique estaba tumbado cara arriba clavándosela por el culo y yo encima de ella follándola sin compasión mientras Carlos estaba dispuesto a terminar en su boca. Las tetas de Sandra estaban completamente estrujadas por Quique. Yo me dedique a bombear cada vez con más fuerza, cosa que parecía gustarle porque cada vez mamaba con más ímpetu la polla que tenía en la boca. Decidimos sacarla y cumplir con lo que Tania esperaba y era su leche para el café, así que nos fuimos hacia ella acercamos nuestras pollas a su boca y nos masturbamos hasta llenarla completamente de leche. Yo fui el primero en hacerlo, el primer chorro le cayó en su cara, los siguientes los alterné entre su boca y sus tetas. Mi leche es muy líquida y pronto lee goteaba por la barbilla y por las mejillas. Se volvió a correr Carlos, aunque como ya lo había hecho antes lo hizo en menor cantidad. El último fue Quique que le echo unos chorros de leche espeeeeesos, los cuales fueron a parar a su lengua y a sus labios; ella se relamía de gusto y después tragaba toda la lefa.

Desnudos, terminamos por tomar una copa y después mis amigos se ofrecieron para llevar a casa a Sandra. Como ella no quiso irse éstos se fueron al momento. Una vez se hubieron marchado, comentamos lo ocurrido y la cabrona de Sandra nos preguntó por la utilidad del consolador doble. Ni corta ni perezosa mi mujer se la enseñó: se metió el pene gordo (el pene vaginal) y se ató los correajes, se la veía preciosa. La explicó que a Tania le gustaba follarme por el culo y que a mí me producía un morbo terrible el que lo hiciera por lo que lo íbamos a poner en práctica pero con una variación esta vez, quería hacer un sándwich siendo yo la persona que iba a estar entre ellas dos. Untó en mi ano y en el pene anal un poco de vaselina, me hizo tumbar boca abajo y puso un cojín bajo las caderas. Acto seguido, me introdujo poco a poco “su rabo” y comenzó a bombear. Me sujetaba por las caderas e introducía lentamente la polla. Sandra nos observaba y a la vez se masturbaba metiéndose dos dedos en su coño, con la otra mano se tocaba los pechos y se pellizcaba los pezones, los cuales tenía completamente erectos. Tania se tumbó encima de mí sin dejar de follarme por el culo de una forma más acelerada, mi polla se recuperó plenamente y estaba completamente tiesa. Sandra estaba muy caliente y quiso participar poniéndome su almeja abierta cerca de mi boca para que se la comiera, la tenía muy jugosa por lo que no me costaba introducirle la lengua para obtener de ella todo el flujo posible para degustarlo. Le lamía una y otra vez la raja desde el clítoris hasta su otro agujero, ella se terminó tumbándose espatarrándose bien para facilitar mi operación. Así estuvimos un rato hasta que decidimos que se tumbara debajo de mí para poder enchufarla en el coño todo mi rabo. Era un delicioso sándwich el que estaban haciendo conmigo, cuando mi mujer me la clavaba yo se la clavaba a Sandra. Sólo se oían los gemidos que proporcionaba Sandra y el chapoteo de su coño al ser follado por mí. Me faltaba poco para llegar al orgasmo pero no quería hacerlo en esta postura, tenía desde hace bastante tiempo en mente una fantasía y era la de hacer un trío con otra mujer y follarnosla entre mi mujer y yo, mi mujer con “su polla” la follaría por el culo a ella mientras que yo me la tiraría por su otro agujero así que se lo propuse y como Tania estaba salida perdida no puso ninguna objeción. Ahora el sandwich era de Sandra, yo era ahora el que estaba en el suelo con Sandra encima de mí y Tania enculando a ésta sin piedad. Esta postura me permitía mirar la cara de vicio de mi mujer follándose a su compañera de trabajo, los ojos los tenía entornados y prácticamente en blanco, yo aprovechaba para morrear alternativamente a las dos. Tania dejó de moverse, indicando que ya había llegado a su final con un orgasmo brutal, se retiró hacia un lado y nos permitió un poco más de libertad de movimientos a Sandra y a mí. Sandra se puso a cabalgarme como una posesa porque también quería correrse. Así llegamos ambos al clímax, me corrí dentro de su coño, la polla no paraba de dar sacudidas dentro de su cueva y expulsar gran cantidad de semen.

 

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