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Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Este relato que os narró a continuación, sucedió hace varios años, cuando estuve trabajando de repartidor de pizzas en Huelva. Un día, tenía que entregar un par de pizzas por la Isla Chica, así que me dirigí al lugar, llamé al portero, y una chica me abrió, toqué el timbre de la puerta y me abrió una joven, de unos veinte años, rubia, mona, alta, delgada, con una camiseta blanca semitransparente que dejaba entrever su sujetador marrón que contenía sus grandes pechos, una minifalda vaquera y unas botas altas con tacón de aguja.
Me dijo hola, que se llamaba Sara, para después preguntarme por el precio de las pizzas, cuando se lo dije, me pidió que pasase al salón, que iba a coger el dinero, eso hice y entramos en él. Una vez dentro, tomó las pizzas, las puso en la mesa, y me dijo que estaba con una amiga en la casa, que Susana, estaba dentro, que habían bebido un poco y estaban contentas, que habían echo una apuesta, a ver si ella era capaz de tirarse al pizzero, el cual era yo, que ella había aceptado el reto, me quedé sorprendido, estaba en el salón con la chica y me estaba pidiendo que la follara. Segundos después, mi sorpresa aumentó más cuando vi escondida en la puerta a su amiga Susana, con una cámara grabando, yo no dije nada de esto, hice como si no la hubiera visto. Sara empezó a insinuarse muy descaradamente, hasta que para rematarlo me dijo que esperaba no tener que comer sólo las pizzas, mientras me acariciaba la polla por encima del pantalón.
Inmediatamente capté la idea, y pasé al ataque, la agarré, le di la vuelta, la apoyé contra un espejo grande que estaba colgado en la pared, me puse detrás, podía ver su cara de felicidad reflejada, igual que ella observaba lo que yo hacía. Al verla tan contenta le pregunté si siempre era así de puta, sólo con oírme decir eso ella se calentaba más, no contestaba. Le subí la falda hasta colocársela en la cintura, la amiga sin perder detalles seguía grabando, me quité los pantalones, y después los slip, dejé mi polla al aire, le retiré a un lado el tanga marrón que tenía, restregué mi verga un rato por su raja, desde su coño hasta su culo, le dije que estaba muy mojada, ella me respondió que sí, le repliqué que era una zorra, Sara me dijo que sí, la agarré de la cintura y le metí la polla en su coño de un golpe.
Estábamos ambos de pie, ella apoyada con sus manos sobre el espejo, con su cara de puta reflejada en él, yo marcaba la cadencia del coito, ella se moría de placer, mi polla entraba en su cerrado coñito, pues el ángulo de abertura de su vagina al tener las piernas casi cerradas era limitado, era muy excitante, la sensación de estrechez me provocaba mucho deleite, y a ella por sus gemidos era obvio que también. Era una sensación muy poderosa, mi glande friccionaba con su vagina, entraba y salía de la abertura a mi antojo, acaricia el clítoris en las salidas. A la vez que la taladraba, agarré sus tetas sobre la camisa, después le saqué los senos de esta, y estuve amasándolos un rato, podía ver por el espejo que le gustaba. Mi campo visual abarcaba su abierto ano, sus glúteos y su espalda sudosa, zonas que acariciaba alternativamente, y que al ser altamente erógenas le hacían sentir más placer y gozar más aún. Después como dominaba la acción, y ella estaba rendida a lo que le hiciera, empecé a jugar con uno de mis dedos en el ano de ella, llegando a introducir un dedo durante el coito, a ella le gustó mucho, empezó a decirme que no parase, así que me la follaba por los dos sitios, con la polla por el coño, y con mi dedo por el culo.
Estuve un largo rato dándole cada vez más duramente, hasta que ella me gritó que se corría, a lo que acompañó espasmos en su coñito, yo desaceleré un poco el ritmo pero continué, ella gemía seguidamente y sonoramente, hasta que estuve a punto de correrme, entonces saqué la polla de su coño, le di la vuelta y la hice arrodillarse, le levanté la cabeza para verle la cara de zorra que tenía, la agarré del pelo, y le metí la polla en la boca, mamándomela, después le cogí con fuerza de los pelos, para que me dejara hacer, y empecé a follarle a mi ritmo la boca, se la metía hasta el fondo, ella desencajaba la cara, hasta que me corrí, solté el primer chorro en su boca, y los demás en su cara, quedó embadurnada de mi leche, su bella cara quedó cubierta de mi semen.
Tras esto, miré a Susana, le dije que si lo había grabado, me dijo que sí, me reí, pude ver por fin con claridad a Susana, era morena, alta, delgada, con buenos pechos, con un pantalón ajustado negro y un top cortito blanco. Tras esto, me separé de Sara, me vestí, le di las gracias a ella, le dije que a ver si venía a repartir otro día y podía follar otra vez con una puta, y me fui.
A los pocos días, por la pizzería apareció Susana, me saludó, me dio un dvd y se fue. Cuando llegué a casa, lo puse, y se veía lo que Susana había grabado, como me follaba a Sara, estuve viéndolo, hasta que se terminó y se veía como me iba, pensaba que ahí se terminaba, pero seguía, Susana puso la cámara sobre la mesa, apuntando al sofá, ella cogió de la mano a Sara, con su cara llena de mi semen, la tumbó en el sofá, y se puso a lamer mi leche, quitándosela de la cara, se veía como Susana estaba cachondísima.
Después Susana alargó una de sus manos hasta la camisa de Sara, a la altura del pecho y comenzó a acariciarle suavemente las tetas, ella se dejó manosear, continuó toqueteándola, hasta que se acercó a besarse en la boca con Sara, ambas se enrollaban pausadamente, fue largo e intenso, sus lenguas se cruzaban. Susana, al mismo tiempo se dedicó a quitarle la camisa a Sara, después sacó sus tetas por encima del sujetador, luego dejó su boca y paso a lamer los pezones de Sara, se afanó lamiéndolos delicadamente, con indudable oficio, la calentaba con la punta de su lengua pasándosela por la punta de sus pezones, puso a cien a Sara. Pasó unos momentos disfrutando de los pechos de Sara, la cual solo estaba vestida con su tanga marrón.
Al rato, Sara se incorporó, le fue quitando la ropa a Susana, hasta dejarla también en tanga, este era burdeos, una vez que la dejó así, la tumbó en el sofá, Sara se puso encima en posición contraria, y empezó a jugar con su lengua con el coñito tapado de Susana, para después de un rato abrirse paso a través del tanga, apartándolo a un lado, Susana no tardó en hacer lo mismo, y comenzaron de esa manera un sesenta y nueve frenético, ambas tenían sus coñitos rasurados, metían sus lenguas en él, lo lamían con ganas, se mordían el clítoris, mientras con sus manos se sobaban sus pechos, sorbían los flujos que la otra iba derramando, metían sus lengua en sus rajas. Minutos después, Sara le metió un dedo en el culo, Susana soltó un sonoro gemido, momentos después ella hizo lo mismo con su amiga, y ahora a la vez que se lamían los coñitos se follaban los culos con los dedos. No tardaron mucho en correrse, gritaban como unas locas, tras esto quedaron un rato tumbadas en el sofá.
Cuando se repusieron, Susana le dijo a Sara que se colocara con ella delante de la cámara, una vez allí, se pusieron a bailar sensualmente, a mostrar sus pechos, a enseñar sus coños abiertos, a exponer sus follados culos, para al final decir a la cámara que eso ha sido todo, y apagarla. No tardé mucho en masturbarme, y soltar mi excitación. Desde entonces tengo este video como un tesoro.

 

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