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Un trio espectacular

Publicado por Anónimo el 30/11/-0001

Todo estaba listo para el viaje a la playa ese fin de semana, al día siguiente Mario y un grupo de amigos irían a las playas al oeste de la ciudad.

La salida se planeó a mas tardar a las 6:00 AM, para facilitar esto todos saldrían desde un mismo punto, la vecindad de Mario. En el grupo que iría en el viaje estaba Verona, la chica de las tetas de fantasía, los muslos para comérselos, el culo astronómico y fuego en la sangre.

En casa de Mario, cuyos padres habían salido por el fin de semana, pasarían la noche Verona y el primo lejano de Mario, Wílfred, después de preparar todo para salir temprano solo les quedaba comer algo y dormir lo suficiente para poder levantarse a la hora adecuada.

-OK, en la heladera solo hay para hacer emparedados de pollo, ¿quieren eso?-

Decía Mario mientras revisaba la heladera, en lo que Verona y Wílfred acomodaban las mochilas.

-Lo que sea estará bien.-

Dijo Verona y el primo Wílfred asintió con la cabeza porque tenía una sabana sujeta con los dientes.

-Muy buenos tus emparedados primo, creo que deberás ser el chef del viaje.-

Decía Wílfed mientras masticaba el último bocado de su cena.

Los jóvenes tenían todo listo, y solo les quedaba dormir, pero ninguno parecía tener sueño, la TV podría resultar como un buen somnífero, pero esa noche no había nada bueno en ninguno de los canales.

-¡Que fiasco! no hay nada que ver.-

Dijo Mario mientras pasaba los canales con el control remoto, el y Wílfred se levantan de los cojines acomodados en el suelo frente a la TV, Verona toma el control y luego de pasar unos canales fija su atención en un espacio muy especial de un canal de cable.

Una rubia desnuda de largas piernas y bellas tetas saltarinas, tenía una pierna apoyada en la pared y se contoneaba al ritmo de las envestidas de un negro que le clavaba el garrote desde atrás, el volumen de la TV estaba algo bajo y la ardiente escena solo era contemplada por la atenta Verona que no perdía un solo detalle, el débil sonido de los gemidos y gritos de la rubia en la TV tardó en llegar a los oídos de los chicos que fueron atraídos hacia la TV como lobos a la carne.

-Esta es la hora de las mejores películas en este canal.-

-Casi lo olvido por Uds. que solo estaban pensando en ver algún aburrido partido.-

Dijo Verona al notar el interés de sus amigos en el programa.

-No sabía que dieran películas XXX en ese canal.-

Dijo sorprendido Wílfred al tiempo que la escena terminaba con la despampanante rubia recibiendo un baño de semen en su cara por parte del dotado negro.

-Sea como sea esto es mas interesante que El Clon, la NBA u otra mierda.

Dijo Mario a lo que los tres se acomodaron en los cojines dispuestos en el suelo.

La tanda para adultos estaba muy buena, se estaban tirando porno del mejor, la calidad de la programación se podía notar en el abultamiento creciente en los shorts de Mario y Wílfred. Las cosas fueron tomando una temperatura ardiente, en una escena de sexo grupal, en la que a penas se distinguían nalgas, piernas, tetas y mucha piel Mario no aguantó mas y le fue echando mano a Verona, comenzó a sobarle las tetas para lo cual se posicionó recostado detrás de ella; todo eso a la sorprendida vista de Wílfred quien no daba crédito a lo que veía.

Aún cuando Wílfred estaba asombrado no dijo ni una palabra, se limitó a mirar la TV y a sus vecinos de estancia. Verona disfrutaba de las caricias de Mario y esta llevó sus manos (las de Mario) debajo de su camiseta (de Verona), la chica no tenía brassier y al contacto de la piel de sus senos con las manos de Mario Verona comenzó a gemir ligeramente, a todo esto Wílfred estaba a 100, pero seguía callado y muy quieto.

El primo Wílfred vio como Mario metió la mano debajo del short de Verona y como esta gemía mas y comenzó a menearse un poco sobre su cojín, cuando Mario cambió de posición fue para quitarle la camiseta a Verona y empezó a lamer suavemente uno de los apetitosos pezones de la bella Verona.

Wílfred se sintió mas en confianza y al no poder mas con la emoción se abrió la bragueta de su short y se sacó la pinga que ya tenía bastante rato de estar tiesa y con fluido lubricante saliendo de su único ojillo, Wílfred comenzó a hacerse una paja mientras sus amigos parecían estar muy ocupados para notarlo.

Entre quejidos y gritos de placer la escena del sexo grupal llegaba a su fin con la masiva eyaculación de los actores sobre las enloquecidas actrices porno, mientras Verona acariciaba la cabeza de Mario quien permanecía pegado a su pezón, la deleitada muchacha giraba su cuello suavemente en señal de su goce, en lo que ve a Wílfred con su herramienta en la mano, la chica se sonríe al verle y con la mano le invita a participar del festín.

Wílfred aún incrédulo, pero no inmóvil, se levanta rápidamente y se apodera del otro pezón de Verona. Ambos chicos saborean los ricos y grandes pezones dándole besos, chupadas y lamidas haciendo la delicia para Verona. Mario comienza a bajar el short de Verona y ella se acomoda para que el pantaloncillo pueda salir mejor, Verona debajo lucía un gran panty blanco, una pieza nada sexy, pero con las curvas de Verona hasta un hábito de monja luciría provocador; las manos de los chicos casi volaron hacia la pelvis de ella, el roce de sus manos sobre la suave tela del panty estimulaba a Verona al punto que ella misma se sacó el panty para mostrar sus atributos a los cada vez mas excitados chicos; el carnoso y rasurado coño, las tersas y duras nalgas y ni hablar de el par de tetas que ya gozaban Wílfred y Mario.

Ambos muchachos tomaron unos segundos para desnudarse, así podía verse el parentesco de Mario y Wílfred, ambos muchachos de contexturas y estaturas similares, Verona no pudo dejar de notarlo.

-Vaya que Uds. son familia, si hasta sus vergas se parecen.-

-Los dos flacos, las pingas del mismo largo y circuncidados.-

-Bueno, lo importante es que se sientan igual, ¿no chicos?-

Decía Verona a lo que Mario soltaba una risa y Wílfred parecía perplejo, no obstante ambos chicos no demoraron en volver a ocupar los pezones de Verona, ahora mas libres y mas excitados.

Mario jugaba con el culo de Verona, le acariciaba las nalgas y le metía la mano entre ellas para buscar el ano y joderlo con sus dedos, el ano de Verona soltaba rápido y Mario pudo encajarle primero uno y luego dos dedos. Wílfred hacía labores manuales en el coño de Verona, el delicioso sexo de la muchacha ya estaba bien mojado y los dedos de Wílfred podían entrar sin mayor problema, el chico con gran habilidad podía hurgar la vagina de Verona y a la vez estimular el clítoris a lo que la chica se sentía estallar de placer.

Verona le susurró algo al oído de Mario.

-Mario, la doble, la doble.-

Entre los gemidos de Verona Mario casi no le entiende, pero el captó el mensaje y le respondió.

-Sabía que querrías hacerlo de nuevo, lo sabía te quedaste con las ganas, ¿verdad?-

-OK, yo pido el culo en esta vuelta, dale a probar a mi primo las delicias de tu coño galopante.-

Dijo Mario mientras se ponía de pie, Verona lo seguía mientras se dirigía a Wílfred.

-Wílfred, ¿te gusta estar abajo?-

-Recuéstate que haremos algo muy rico, ya verás.-

Wílfred solo veía a Verona acercarse a el y irse colocando como si fuera a montarle, Mario estaba detrás de ella, Verona le dice a Wílfred.

-Wilfredsito, tu me vas a cojer por el coño y Mario va a darme por el culo, ¿que te parece?-

Wílfred le responde.

-¡Ah! eres muy golosa, pero no importa, ven y montame que me siento como un corcel.-

Mario le dice a Wílfred.

-OK corcel, no te vengas a la primera, que aún falta.-

Wílfred le responde a su primo.

-Si, señor, acá lo que sobra es aguante.-

respuesta que va acompañada por un saludo militar y una sonora risa.

Luego Mario le dice a Verona.

-Verona, dame una chupadita, tu culito está algo dilatado ya, pero no quiero meterte la pinga así en seco.-

-Ven y humedéceme la pinga con tu lengüita.-

Verona mira con picardía a Mario y le dice.

-Tengo una mejor idea.-

Verona se coloca en reversa hacia Mario y con su coño busca su verga, Mario consigue penetrarla, pero Verona solo sube y baja en la pinga de Mario una, dos y tres veces, lo suficiente para que la herramienta de Mario se humedeciese, el erecto pene de Mario quedó brilloso por las abundantes secreciones del coño jugoso de Verona.

Ambos chicos se excitaron al doble, si eso era posible, con la picardía de Verona quien ahora si se disponía a dejarse penetrar por Wílfred, el se hallaba recostado sobre unos cojines con las piernas abiertas y la pinga expectante, pero no esperó mucho, Verona se dejó caer lentamente sobre el garrote de Wílfred, la sensación de ese coño mojado, cálido y bambolearte hacían las delicias para la pinga de Wílfred, mientras Mario aún no penetraba el culo de Verona, en su lugar se daba a la tarea de besar y lamer las bellas nalgas de la chica, con una mano separó ambos glúteos y comenzó a besar y lamer los alrededores del ano, la húmeda lengua de Mario daba electrizantes caricias a la arrugada intimidad trasera de una fascinada Verona, en realidad a Verona le encantaba que Mario le lamiese el culo, pero eso era algo que el no hacía mucho y ahora ella lo disfrutaba junto con la verga de Wílfred metida hasta el fondo en su coño.

Mario dijo que ahora si estaba listo y se acomodó para poder sodomizar a Verona, se arregló como pudo con las piernas extendidas del primo Wílfred, pero al fin pudo cuadrar la pose y con su verga aún húmeda gracias al mismo coño de Verona Mario le comenzó a meter la pinga en su estrecho culito.

Con gran suavidad Mario encajó su garrote hasta el fondo del recto de Verona quien se hallaba al máximo con sus entrañas llenas por las vergas de los dos chicos.

Al tiempo que, en la TV, un sujeto corpulento y velludo le clavaba su pinga a una chica de cabellos muy negros y lacios que estaba a cuatro patas mientras se comía el coño de una pelirroja acostada en una cama, mientras, sobre los cojines del suelo Verona meneaba sus caderas al ritmo del fondo musical de la escena que tenía un inconfundible sabor antillano. Los deliciosos movimientos de Verona, arriba, abajo, a un lado y a otro con los penes de ambos chicos en su culo y coño terminaron por arrastrar a la propia Verona a un violento y descomunal orgasmo.

Wílfred y Mario echaban mano de todo su aplomo para no venirse allí mismo y acompañar a Verona en su convulso clímax.

Ella se sujetaba la cabeza con ambas manos, gemía y gritaba, su respiración temblorosa y los flujos que bañaban la pelvis de Wílfred eran prueba del brutal orgasmo que Verona sentía al tener un pene culeándola por el coño y otro sodo mizandola. En mas de una ocasión Verona en el pico de su excitación arañó y rasguñó el pecho de Wílfred quien veía con complacencia los ojos volteados hacia arriba y la piel sudorosa de Verona mientras esta no solo se venía, sino que regresaba y se volvía a ir.

Verona se dejó caer sobre Wílfred quien la recibió con un abrazo y ella le regaló un beso que mas parecía una cojida de lenguas.

-Aún no terminamos contigo Veronita, mi pinga quiere mas y estoy seguro que la de el también.-

-Ponte en cuatro que aún falta mas.-

Dijo Mario mientras se sobaba la dura y brillosa verga luego de haber taladrado el culo de Verona, ella lo obedeció, no por sumisión, sino porque ella sabía que faltaba mas gozadera para ella misma. Mario volvió a ponerse detrás de ella y le levantó la pelvis y con la erecta verga la penetró por segunda vez en el coño aún mojado por los flujos orgásmicos, Wílfred también se incorporó y Verona se apoyó en su cadera con un brazo, luego con el otro quedando suspendida como un puente, y con su boca buscó la pinga de Wílfred y comenzó a chuparla con gran delicadeza y una ansiedad únicas.

Mario le daba y le daba por el coño, así estuvieron por algún rato, la chica con una pinga metida en su boca y otra en su coño, ella movía su lengua sobre toda la verga de Wílfred y apretaba su coño para maximizar su placer y el de Mario lo que lo llevó al tope de su aguante y al acelerar sus bombeos Verona tuvo otro orgasmo con dos pingas de por medio, Mario al notar esto soltó su freno de seguridad y sin mayor reparo se vino dentro del coño de ella, pero Wílfred aún no se venía y Verona succionó con fuerza su glande y el chico sintió como si su vida se le escapara por la pinga, pero no se vino, pero al instante dijo.

Ah!! ahora si me vengo, me vengo,.-

Rápidamente Verona se sacó la pinga de la boca, la apuntó hacia abajo y la comenzó a pajear hasta que Wílfred derramó su semen sobre el suelo, y vaya que ese chico tenía leche guardada.

-Que desperdicio, Verona, hubieras recibido leche en la boca también.-

Dijo Wílfred con humor mientras miraba la mancha de su esperma en el piso.

-Verona nunca ha probado el semen, y menos lo ha tragado.-

Dijo Mario mientras se revolcaba sobre un cojín.

-Es eso cierto, una chica como tu que hace todas estas locuras no se ha tragado una lechita jamás?-

Preguntó muy sorprendido Wílfred.

-Eso si que es sorpresa, bueno, esta ha sido la noche de las sorpresas, porque yo jamás sospeché que Uds. fuesen novios y menos de los "liberales".-

Hablaba Wílfred a lo que ambos, Verona y Mario soltaron una carcajada, dando Verona esta respuesta.

-Liberales si somos, novios, no que va.-

-Yo no le haría esa maldad a Mario y el no me la haría a mi.-

Dijo Verona.

-Si, si nos podemos cojer y gozar no nos hace falta nada mas.-

-Pero, Verona, sabes, Wílfred tiene razón, como es que tu hasta un coño te has comido, y te gustó, y como es eso que no vas a querer ni tocar el semen.-

Inquirió Mario mirando fijamente a la chica mientras Wílfre permanecía estupefacto al oír que Verona se había comido un coño.

-Creo que ahora es la hora, hoy pruebas la leche.-

Dijo Mario levantándose y dirigiéndose hacia Verona quien decía.

-Yo no se, eso me da asco, es caliente y viscoso.-

-No, no, que va, yo no la pruebo y menos tragarla, que va.-

-Tu me dijiste una vez que tenías la fantasía de comerte dos pingas, OK, acá están las dos pingas, cumple tu fantasía y en el gusto te vas y nos dejas venirnos en tu boquita bonita, ¿si?-

Dijo Mario alzando su pene el que iba tomando dureza una vez mas, Wílfred lo imitó y ambos se colocaron frente a la nerviosa Verona, que no podía resistir la tentación de tocar y sobar los dos garrotes.

Efectivamente entre los toques y caricias Verona fue besando y lamiendo las dos pingas y paulatinamente comenzó a chupar las vergas y su fantasía iba cobrando forma.

Ella estaba de rodillas y gozaba enormemente al mamar dos vergas a la vez, al mirar hacia abajo vio como Mario con su dedo gordo del pie le frotaba el coño dándole una riquísima sensación.

Verona solo gemía ligeramente al no poder hablar o gritar. Las pingas se pusieron mas duras y en esta ocasión los chicos no tenían intención de aguantarse las ganas.

Verona sabía que era cuestión de instantes para que los chicos eyaculasen, ella debía decidir si haría lo de siempre, apuntar hacia abajo y listo o dejar que el semen de dos penes erectos y cálidos se derramasen en su cara o tal vez en su boca, y quien sabe, tal vez tragar algo.

Como suele pasar a menudo el momento llega sin avisar, la primera verga en venirse fue la de Wílfred y a los pocos segundos Mario lo siguió, pero Verona no tuvo tiempo de reaccionar, el semen se derramaba sobre su rostro y buena parte se iba hacia su boca. La leche abundante empapaba su cara lo que casi la hace ahogarse, en el reflejo de abrir la boca para buscar aire buena parte de ese semen entra en la boca de Verona. La sensación del fluido caliente y espeso deslizándose en sus mejillas, por sus dientes y sobre su lengua hizo que Verona se sintiese de manera extraña, el sabor indescifrable del semen no le era repulsivo ni agradable, lo único que sabía era que ese sabor jamás lo había probado.

Esa extraña sensación impulsó a Verona a deglutir todo el semen que pudo, con su lengua se relamía los bordes de su boca y las cabezas de las pingas recién descargadas, probablemente ella pudo tener un orgasmo mientras saboreaba la leche de sus compañeros o solo fue la emoción de hacerlo por primera vez, eso es algo que solo Verona sabría.

Luego de eso los chicos se fueron a duchar, como solo había dos baños Verona decidió esperar y se quedó allí en la sala, desnuda, y aún con el sabor del semen en su paladar.

-Si me he atrevido a esto, podría hacer quien sabe que cosas mas.-

Pensaba ella mientras jugaba con un mechón de su cabello.

A la mañana siguiente otros amigos Raúl, Raquel su novia y Keila se les unirían a Mario, Verona y Wílfred para ir a la playa, este singular grupo en una casa de playa todo un fin de semana, sería difícil predecir lo que podría pasar.

 

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